Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de septiembre de 2013

El 'Grease' más gamberro, macarra y erótico celebra sus 40 años sobre los escenarios




La noche prometía ser automática, hidromática, ultramática… Y no falló a nadie. Grease El Musical volvió a estrenarse ayer en Valencia. El magnífico teatro Olympia fue el escenario escogido para una nueva gira, completamente renovada, en la que los fans de los años 70 pueden seguir disfrutando de los tupés más engominados y las faldas con más vuelo del mercado.

Y que nadie se crea que ya lo ha visto todo. Porque cuando un musical está ya tan rodado, cada nueva gira es una nueva vuelta de tuerca, adquiere una nueva personalidad y encuentra nuevos matices que antes habíamos pasado por alto. Así, el Grease que está en Valencia hasta el 6 de octubre, y cuyas entradas pueden comprarse en la propia página web del Olympia, nos ha traído dos horas de auténtico espectáculo gamberro, muy macarra y con alto contenido erótico, lo que se tradujo en un sinfín de aplausos y risas de los espectadores que allí nos encontramos esa primera y mágica noche.

Desde políticos a periodistas, desde auténticos apasionados de Grease  hasta curiosos por volver a escuchar las mejores canciones de uno de los musicales con más historia del mundo. Tampoco se perdió la cita el equipo directivo del teatro, atentos en todo momento con los invitados y espectadores. Y, por supuesto, la coreógrafa y directora artística del musical, Cocó Comín. La única ausencia fue la de Edurne, aunque Marta Arteta lució en el dulce papel de Sandy con igual maestría.

Aunque, si hubo alguien que logró meterse al público en el bolsillo, fue la apoteósica Eva Manjón, que brilló como nadie haciendo de una siempre irónica, ácida y muy mordaz Rizzo. Personalmente, es el papel que más me gusta del musical, y también el que tiene más matices y da más juego interpretativo. Grandes ovaciones se ganó Manjón del público valenciano, especialmente con su brutal interpretación de algunas escenas cómicas y en su solo, en el que derrochó un torrente de voz que se ganó todos los aplausos.

Porque el público estuvo entregadísimo. Ya en Noches de verano, con una coreografía sencilla pero vistosa y muy resuelta, los congregados nos vinimos arriba. Pero fue el Greased Lightning la actuación que más aplausos obtuvo. Es la canción del musical, no cabe duda. Y ahí estaba el reparto masculino, encabezado por la voz rockera de Albert Martínez, que hizo vibrar a todo el teatro, y que rió con muchas ganas los guiños del guión teatral a la ciudad valenciana. También hubo carcajadas con los histriónicos Sergio Franco y Julia Ortínez en los papeles de Eugene y Patty, respectivamente.

El siempre sexy Bernat Mestre y el tan profesional José Antonio Moreno fueron la guinda del pastel, que de aderezó con todo un reparto masculino y femenino y un cuerpo de baile que nos hicieron revivir esos éxitos que jamás olvidaremos, y que tan bien interpretó, en riguroso directo, la Rydell Band, que también cosechó de los mejores aplausos de la noche. Porque Grease es puro espectáculo y anoche se celebró un estreno que se vivió como si fuese el primero, aunque ya llevemos 40 años. Ya sabéis: por siempre juntos.

…¡Y FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!




martes, 11 de junio de 2013

Karl Lagerfeld carga contra Audrey Tautou y Chanel


Karl Lagerfeld lo ha vuelto a hacer. El diseñador de Chanel no tiene pelos en la lengua, y son demasiado habituales sus hachazos a diestro y siniestro. De Kate Middleton ha dicho que tiene un estilo anticuado y feo. De Adele, que está demasiado gorda. Y tachó de “una idea horripilante” el flequillo de Michelle Obama. Su última víctima: la actriz francesa Audrey Tautou.

Sí, señores, la queridísima actriz de los hipsters, modernos, gays y supuestos amantes de la cultura gala. La chica de El Código Da Vinci. La imagen de Amélie. En estos momentos, hay 400 personas cortándose las venas y aún no saben qué ha dicho Lagerfeld. Pero es que la sorpresa es mayúscula. El diseñador arremetiendo contra su propia casa. Nunca muerdas la mano que te da de comer, decía mi abuela.

Pero cuando tienes 77 años, tu propia firma de ropa y perfumería y harta un libro autobiográfico con la dieta que te ha hecho perder casi 40 kilos, qué más da de quién hables. Ya nada puede hundirte. Además, y con su influencia, antes sería capaz de hacer caer a la propia Chanel. ¿Pero a qué se debe tanta polémica? Yo os lo digo.

El polifacético alemán ha revelado en una entrevista al diario The Telegraph lo que casi todos sospechábamos ya solitos y sin ayuda: Audrey Tautou le parece “demasiado seria y poco atractiva”. Lagerfeld considera que no ha sabido plasmar al personaje de Coco Chanel en la película homónima de 2009 que homenajeaba a la gran diseñadora.

“Coco era una mujer enamorada del amor, no una solterona. La película es muy mala. Y Audrey es, sencillamente, un no, no, no, NO”. Así se desquita Lagerfeld con la protagonista de la película, avalada por la firma, a la que además concedieron el prestigioso poder de ser la imagen de su perfume más emblemático, Chanel nº5. Pero nada, no le vale. “No ha sabido abrazar el lado coqueto” de Chanel, sigue insistiendo en la entrevista.

Ya es casualidad, pero en la misma entrevista, el diseñador alaba en cambio a Keira Knightley, con quien ha trabajado codo con codo en el cortometraje Once upon a time, vídeo promocional de Chanel y dirigido por el propio Karl Lagerfeld. “Keira ha sabido captar perfectamente a Coco, tiene cero problemas de interpretación”, asegura. La verdad es que, viendo el vídeo (os lo he publicado al final del artículo), el tándem ha sido perfecto.

De momento, los publicistas de Lagerfeld andan “horrorizados” (según dicen los medios británicos) por esta jugosa entrevista contra Tautou. Quizá el diseñador no se equivoca demasiado. Nominada a los BAFTA y a los César, no consiguió ni un solo galardón. Y la taquilla tampoco funcionó especialmente bien. Pero claro, ya se sabe que no ofende quien quiere, sino quien puede. Y Karl Lagerfeld es de eso hombres que lo pueden todo.

El Odio ha vuelto. Larga vida al Odio.
¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

viernes, 27 de enero de 2012

Cinemascope (Gala 1 - GH 12+1)


 El término “papafritas” es un nuevo vocablo sólo apto para el diccionario de Gran Hermano. Dicho por Pepe el bailaor y refiriéndose a mi futuro marido, David; imaginamos que significa ser un correveidile o un “metemierdas”, por seguir en la línea de vocabulario de Sálvame. Sin embargo y aunque le iba a poner ese único término a la Crónica de hoy, he decidido decantarme por “Cinemascope”. Este sistema de filmación es el que va a englobar hoy esta segunda Crónica de Gran Hermano 12+1.

La gala no fue la gran película de nuestras vidas. Más bien, pareció una Gala 0 de las de antes. Estuvo atropellada y descontrolada. El ritmo no fue adecuado y la intriga desapareció a medianoche. Con los nominados en diez minutos, la reserva entrando antes de las once y la expulsada al cabo de otros veinte minutos, a las once y media ya no había más misterios en la Gala. Me recordó a esas terribles galas de Operación Triunfo presentadas por Pilar Rubio y que tan macabro final tuvieron. Espero que los guionistas de GH, tan sabios ellos, sepan reconducir el programa. Porque anoche se les fue de las manos.

Los nominados fueron tan predecibles que aburrieron. El hecho de que nominaran el miércoles todavía me parece peor. Nos vendieron las imágenes como quisieron y fingieron crear un poquito de intriga, cuando nunca la había. A los videos de la primera semana les faltó dinámica. Explotaron poco el tema de la ducha en el jardín. Y los masajes y meneos de Alessandro y Noemí. La Gala giró alrededor de una polémica de serie B (de barata) entre David, Juan, Pepe, Hugo y Zulema que terminó con la expulsión de esta última mientras el resto seguían de rositas en la casa. Bueno, todos menos David.

Él fue el otro gran nominado de la noche (horror, horror, pensaba yo) y tuvo el honor de poder asistir a la sala insonorizada del plató a obtener información sobre las nominaciones y la imagen que pueda estar dando. No sé todavía si puede jugar a su favor o en su contra, ya que el pobre eterno aspirante a bombero parece más simple que una película de James Cameron. Algo más de juego dio la nueva concursante. Bueno, no ella, los tres aspirantes que en un improvisado Pekín Express, tuvieron que encontrar la forma de llegar el primero a la Casa. Ajam, qué original. Se me caen las lágrimas por la innovación del concurso.

La semana que viene entrará el concursante de la puja de E-Bay. Ese señor o señora que ha pagado 69.100 euros por entrar a Gran Hermano. Me pregunto yo si no le habría resultado más rentable organizar él la nueva edición del concurso... La cantidad irá destinada a la Cruz Roja pero en condiciones normales, ese tipejo, imaginamos, jamás habría donado. Sí, así funciona el país. A la otra, el concursante 12+1 ya sabemos que será un nuevo personajito de alguna de las provincias que jamás han tenido representación en el concurso. Esto es como Españavisión. A saber, jamás han ganado el certamen de concursantes ni Melilla, ni Araba ni Ávila, ni… todo grandes ciudades, como podemos contemplar. Qué honor, señores.

De momento y a falta de algo más interesante que nos ofrezcan, me voy a las puntuaciones. ¿Preparados? ¡ADELANTE!

MICHAEL Y MARY JOY: 0 PUNTOS. Los dos pseudo extranjeros del concurso se quedan fuera de la zona puntuada. Mary Joy fue la tercera clasificada la semana pasada, así que empezaré por ella. Mueble. Sólo hace falta que diga de ella que es un mueble. En realidad es peor, porque habla poco pero cuando lo hace, termina cagándola. Algo parecido le pasa a nuestro policía local. Lo de él es por su manera de expresarse. Es más bien desagradable. Como diría Zulema, la expulsada de la semana, “me inspira rechazo”. Pues sí. Ambos me lo inspiran. Esta semana ambos se quedan sin puntos. Por hacer un símil con el mundo del cine, diré que son como la segunda parte de Pocahontas. Nadie sabe qué función cumplen, pero ahí están, pasando el rato.

AZUCENA Y NOEMÍ: 0 PUNTOS. Azucena busca, desesperadamente, llamar la atención. Monta numeritos cuando no hay nada y deja caer que tiene un carácter fuerte aunque todavía no osa mostrarlo. Es una auténtica mujer descafeinada, algo así como Leonardo DiCaprio. Al principio puede parecerte interesante, pero al cabo de quince minutos ya lo has visto todo. Noemí, por su parte, es como Scarlett Johansson. Todos se creen que es una belleza, pero a mí me parece una chica del montón. Ya no me inspira gracia, ni sensualidad, ni elegancia. Pero de momento acapara vídeos y críticas. Ya veremos.

VERÓNICA: 0 PUNTOS. La nueva concursante es de León y Bilbao (nació en León pero asegura ser de Bilbao). Se divorció hace un año y poco más. Imagino que como película de sobremesa en Antena 3 sería válida. A mí no se me antoja un gran perfil de concursante.

HUGO: 0 PUNTOS. Este chico es como la Ley Sinde. No sabes si va, si viene, si la aprueban o si se desestima. Por su actitud, más que catalán, parece gallego. Me gustaría saber si es Capricornio, porque tiene toda la pinta. No me gusta que sea un bienqueda. Y tampoco me convence que quiera ligarse a todas las chicas. Eso sí, sigo pensando que tiene una sonrisa preciosa.

JUAN: 0 PUNTOS. Bajón importante del cura motero. Y es que este tipejo se ha quitado la máscara demasiado pronto. Va por detrás y logra que los demás confíen en él; quizá más por su profesión que por sí mismo. Se cree capaz de mover los hilos a su antojo y esa excesiva confianza de sí mismo le hará caer más pronto que tarde. Como personaje de American Pie estaría bien. Pero como personaje de Scary Movie todavía mejor.

ZULEMA: 1 PUNTO. La expulsada de la semana inaugura la zona “verde” de puntuados. Como si de Penélope Cruz se tratase, tomó una actitud de diva insoportable en la entrevista y en la sala blanca de los nominados. Sin embargo, su espíritu calmado y su manera de fingir ser una mala malísima me dieron hasta lástima. Dentro de la casa habría dado mucho más juego. Dos semanas más, y la hubiéramos visto actuar a lo Michelle Pfeiffer en Hairspray. Me encantó su despedida de su archienemigo Juan: “sigue así, llegarás lejos”, con una sonrisa irónica de ceja a ceja. Sólo apta para nosotros. Inmensa.

TORSO: 2 PUNTOS. Torso es el cachorro de Golden retriever que les han metido a los concursantes. Una auténtica monada de chucho que, confiamos, dará mucha vidilla a los concursantes. Seguro que más videos da que los muebles que tienen por ahí con opción  a premio. Eso sí, que alguien me diga por qué le han puesto Torso a una perra. A una hembra. ¿Era mucho pedir una palabra femenina?

OCHO: 3 PUNTOS. No, no me he vuelto loco. Estoy puntuando a la marquesa de Pilar Ochoa. Ya dije que me negaba a llamarla sólo por su apellido y no lo estoy haciendo. Anoche alguien le dijo “Ocho” y me encantó. Así que así se queda, de momento. Ocho me está empezando a gustar bastante. Entró como La Bestia, insolente y de mirada penetrante. Y ya se está convirtiendo en la dulce Bella, con sentimientos nobles incluidos. Me emocionó verla llorar tanto por la expulsión de Zulema. Y tan feliz y atenta con Torso. Tiene un perfil de madre coraje. Que se prepare La Esteban.

ALESSANDRO: 5 PUNTOS. De momento, parece que Alessandro no sirve para mucho más que para hacer de segundón en 2 Fast 2 Furious. Pero ya es más que para lo que sirven muchos de sus compañeros. La mayoría de videos que protagoniza son imágenes de cama, piscina o de sus abdominales. Pues eso. Carnaza para niñatas y yo lo subo a la cuarta posición… Si es que, me dejo llevar…

SINDIA: 7 PUNTOS. Si Santiago Segura busca nueva actriz para Torrente 5, que se espere a que la #mondarina salga de la casa. Nuestra versión granhermaniana (y olé) de Yo soy la Juani continúa con sus vocablos propios y su manera tan grotesca de expresarse. Y la Organización ya ha decidido, para el bien de Sindia y del nuestro propio, dosificarnos esos momentos de la España de la pandereta. Todo parece indicar que, de seguir así, tendremos Lore, Lore, Sindia, Sindia para rato.

ARIADNA: 10 PUNTOS. Sin novedades en el frente para la segunda clasificada, nuevamente Ariadna. Ayer pareció protagonizar su propia versión de El Orfanato. Se sintió sola, desvalida e incomprendida. Su Zulema se marchaba y ella lo sentía dentro de sí, pero suspiró hasta el final pensando en si volvía. Si algo ha hecho bien el cura es decirle a Ariadna que se alejara de Zulema. Ahora no tendrá opción B. Veremos cómo sigue desenvolviéndose y si no le pasa factura su amistad con la catalana. A mí me encanta.

DAVID: 12 PUNTOS. Pero para encantado ya estoy yo con David. Mi versión valenciana de Matthew McConaughey sigue en el concurso gracias al público votante entre el cual no me encuentro (lo siento). Ya ha sobrevivido a la primera criba y, de ser un poco inteligente, logrará superar varias más con ayuda de los videos que vio desde plató. Pero este chico me sigue pareciendo tan buenazo que no sé yo. Si alguien ha visto Cómo perder a un chico en 10 días, me entenderá perfectamente. Mi futuro marido, nuevamente, sube a la primera posición semanal.

PEPE: -1 PUNTO. Y su antagonista baja al Odiado de la semana. He decidido que Pepe ya no me hace gracia. La semana pasada, cuando lo puntué, dije que había algo en él que no me gustaba. Y ya sé lo que es. Pepe tiene la misma personalidad que Pedro Almodóvar. No acepta una crítica, por beneficiosa para él que sea. Se pone tenso cuando le dicen que está haciendo algo mal y suple sus carencias con las cuatro gracias que tiene dominadas. Si yo fuera concursante, sin duda, él habría sido uno de mis nominados.

Pero como no lo soy, me sigo conformando con poder criticarlos desde fuera. Y no podría hacerlo sin vosotros. Bueno, como poder, podría; pero no sería lo mismo. Hasta las productoras de Hollywood más exitosas deberían agradecer a sus espectadores el poder serlo. Y yo, que soy una pequeñita, celebro cada visita vuestra como si no hubiera mañana. Como podéis apreciar en la imagen de la derecha, el gráfico marca un “pequeño” pico. Ese punto se corresponde con las visitas a la entrada de la Crónica de la Gala 0 de Gran Hermano 12+1 de la semana pasada. Os estoy eternamente agradecidos. No es fácil leer mi enorme parrafada, lo sé. Son cuatro páginas a Word de una sentada. Enhorabuena por seguir hasta aquí. Nos vemos en un par de días con un Odio normal y el viernes que viene con una nueva Crónica de GH. Ya os aviso, irá tematizada acorde a un grupo musical español de los ochenta. Os daría una pista, pero la he perdido en mi habitación…
¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet

miércoles, 25 de enero de 2012

El Congo de Etxebarría

 Pensaba yo que con las fotos de Lucía Etxebarría desnuda ya lo había visto todo. La escritora saltó a la palestra nuevamente hace unos días. ¿El motivo? Decidió colgar unas fotos de sí misma desnuda y frente a un espejo. Como cualquier niñata de Tuenti que se precie. Aunque ella, que tiene mucha más clase, prefirió arreglar el asunto alegando un “homenaje” a Scarlett Johansson. En ABC, afirma que ella “acostumbra” a fotografiarse desnuda. En pocas palabras, le faltó decir un: “y los periodistas son tan inútiles que no han conseguido pillarme aún”. Como si quisiéramos hacerlo...

La conocida autora de libros como… Eh… Vale, no tengo ni idea de por qué es conocida; más allá de por llevarse un Premio Planeta gracias a… Esto… Al menos, digo yo, que será vasca, ¿no? Con ese apellido… No, creo que tampoco. ¿Pero quién es Lucía Etxebarría? En fin. Otra guarruza más que se fotografía desnuda y sube su foto a Facebook. Que ni siquiera es gracioso, ya que Facebook está demodé por culpa de Twitter.

Como decía, pensaba que con sus fotos posando desnuda ya lo había visto todo. Pero entonces llegó él. El portero de Aquí no hay quien viva. Fernando Tejero. Sin pelos en la lengua, como bien titulan en Vertele.com, ofreció una entrevista a modo de concursante despechada de Gran Hermano, en la que aseguraba estar molesto por no haber recibido ninguna nominación a los Goya. “Es que era favorito para todas las quinielas”, aseguraba. El actor añadía que “No es que me moleste, pero piensas, si este premio lo hubiera dado el público, otro gallo cantaría”. Y con algo de ironía –vamos, digo yo-, sentenciaba: “Pero bueno, yo tengo el premio más bonito del mundo que es no parar de trabajar”. Qué chico tan divertido. Si no fuera porque de diez preguntas, en trece se mete con la Academia de los Goya (tan transparente y democrática ella, pobrecita) y se indigna con su no nominación, me había caído hasta majo. ¿Pero este señor quién se ha creído que es? En todos sus papeles termina siendo el portero de Aquí no hay quien viva. Es como un Carmen Machi cualquiera. Peor, es como un Lydia Bosch cualquiera.

Pero no, tampoco es él el centro del Odio hoy. El señor que ocupa hoy el gran Odio es mucho más noble que estos. Por el cargo que ocupa, no por su calidad humana. Estoy hablando, naturalmente, del representante del Congo en España. Para el que no haya visto el video, le aconsejo que se entretenga a partir del segundo 30 en este precioso clip de Antena 3.



Bien, ¿no notáis nada surrealista? Exacto. Yo tampoco entiendo por qué doña Sofía va disfrazada de árbol de Navidad. Pero no, no es eso. Hay algo más. ¿Habéis visto el desplante del representante del Congo a doña Letizia? El del negrito que no le da la mano… ¡ÉEESE! ¿A que es divertido? Podía parecer una mera anécdota, pero a mí se me antoja un gesto machista y del todo despreciable. ¿Pero quién se ha creído ese señor que es? El hábito no hace al monje, y en este caso, por mucho cargo y chaqué que uno vista, de educación ese señor tiene la misma que Belén Esteban. Personalmente, me avergüenza. Y me horroriza más ver que ayer pocos medios se hicieran eco de la noticia.

Es altamente probable que muchos pensaran que fue un caso anecdótico. Pese a que, claramente, él le retira la mano segundos después de habérsela extendido sin saber que era, ¿una mujer? Y la cara de Letizia Ortiz es otro poema. La princesa no puede evitar fliparse en United Colors of Benetton con el gesto machista del representante del Congo. Quizá él la ha confundido con la Infanta Cristina. Pero no le da ningún derecho. Quizá la confundió con Rania de Jordania, pero tampoco tiene explicación. Quizá al verla se acordó de Lucía Extebarría. Eso sí hubiera sido el Congo, digo, el colmo. Quizá el representante del Congo es amigo de Jaime Peñafiel, pero aún así me parece muy fuerte. Ese hombre es un cerdo. Me encantaría ver si a la Reina también le hace el mismo gesto o no, pero en el video no se aprecia. Una lástima.

Algunos me dirán que hay otra pareja de señores, anteriormente al del Congo, que tampoco dan la mano a Letizia. Y es cierto. Pero en ese caso, ambos señores hacen una leve reverencia. Sólo la cabeza. Como si Letizia fuera el Rey. Pero la hacen. Es un gesto igualmente cordial, igualmente protocolario. Una lástima que nuestro Rey estuviera tan lejos. Me hubiera encantado escucharle un: “¿Por qué no se la estrechas?” Sí, hay que ser estrecho. Y machista. Y un completo imbécil. Sólo a la altura de Fernando Tejero y sus Goya. Y de Etxebarría y sus desnudeces.

Hoy, otro cóctel de Odio de esos que tanto me gustan. A veces, el mundo me lo pone muy fácil. Bueno, la gente. El Mundo siempre me pone fácil que lo odie. Nos vemos el viernes. Es momento de GH 12+1. Hasta entonces,

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet

lunes, 15 de agosto de 2011

Spectacular, Spectacular


Se supone que el 15 de agosto no se trabaja –a menos que seas bombero, policía, celador, taxista, camarero…- pero, en realidad, no considero este blog como un trabajo, aunque me haya tomado unas vacaciones que ni Ana Rosa Quintana. Por ello, hoy haré aquí una pequeña incursión con un artículo que, lejos de ser una denuncia por Odio, va a ser una denuncia por Nostalgia. Hoy celebramos el TodaslascosasqueNostalgia (qué horrible suena…).

Y es que cuando me he despertado, me he dispuesto a ver las audiencias de dos películas que vi este fin de semana. Pero, naturalmente, ninguna web me ofrecía semejante información, dado que ellos continúan de vacaciones. Una de las cintas era la mítica Moulin Rouge. Mi película preferida de todos los tiempos y tan brillantemente interpretada por Nicole Kidman, y todavía mejor interpretada por Baz Luhrmann.

Moulin Rouge es un fantástico musical ambientado en el barrio de Montmartre (París) a principios de 1900. La banda sonora es verdaderamente insuperable, y la ambientación y la historia de fondo son sublimes. Precisamente, quiero centrarme en la historia; en una historia particular que se desarrolla en la película. Concretamente en una escena de no más de cinco minutos que se da casi al principio de la cinta. Os hablo del pequeño caos que se forma entorno al Elefante, la sala mágica del Moulin Rouge en la que Satine (Nicole Kidman) recibe a sus pretendientes. Ahí os dejo el momentazo, luego viene el asunto:



Si tuvierais que describirme la secuencia, ¿cómo lo haríais? ¿Y en pocas palabras? Exacto, es imposible. El momentazo del “Spectacular, Spectacular” es tremendo de principio a fin. Y es indescriptible totalmente. Una escena más de la película que para mí, lejos de ser una fumada total (que también) es uno de los mejores números de Moulin Rouge. En él encontramos a todos los personajes principales. Todos. Si acaso, faltan un par de bailarines del Moulin Rouge, pero los verdaderamente importantes, están. Y no aparecen de cualquier manera.

En la canción de tres minutos se retrata a la perfección los roles de cada uno de ellos. Se entrevé el amor entre Christian y Satine, se adivinan las pérfidas intenciones del Duque, se describe la excesiva complacencia de Harold Zidler (el dueño del Moulin Rouge) y se muestran las rocambolescas situaciones que ofrecen los bohemios en la película. El Elefante queda como una perfecta exposición de la película. Pero todavía hay más. La canción “Spectacular, Spectacular” y cómo se desarrolla la escena cabría perfectamente en la novela teatral “Tres sombreros de copa”, de Miguel Mihura.

Es teatro del absurdo, básicamente. Adorable, entrañable y muy humorístico, si se sabe explicar… y si se sabe entender. Un circo enorme formado en una pequeña y barroca sala como el Elefante es el que Mihura nos describe en la habitación del hotel donde intenta pasar la noche el protagonista de “Tres sombreros de copa”. En la novela, Dionisio (el protagonista) se ve envuelto en una pelea entre cazadores, archiduques, bailarinas y personajes varios de la farándula que, finalmente, no lo dejan dormir. Y él se deja llevar, sin más. Igual que le ocurre al Duque, malvado pero inocentón, que se deja llevar por lo que el improvisado cuerpo de baile le va narrando.

Naturalmente, estas son sólo dos muestras de un tipo de humor, de narrativa al fin, que se está perdiendo. Se sigue escribiendo, por supuesto, pero no recibe los mismos honores. Ya les gustaría a muchos haber recibido los dos Óscar de Moulin Rouge. Sin embargo, el teatro del absurdo que os planteo hoy tiene un pequeño gran riesgo: si no se sabe utilizar, se pasa de una gran escena cómica a una ridícula parodia y sobreactuación que ninguna gracia hace. Y de eso sabe mucho el cine español. Ups.

Hoy sólo podemos encontrar escasas muestras de este absurdo, quizá, en los capítulos de La que se avecina; magnífica serie de Telecinco. Especialmente en las tres últimas temporadas y gracias al personaje de Estela Reynolds, que tan bien interpreta(ba) Antonia San Juan. Así pues, hoy no escribo un Odio como tal, que también, sino que el artículo de hoy tiene otra finalidad. Hoy abogo por más absurdeces. Hoy solicito, demando, suplico más situaciones rocambolescas. Y pido reconocimiento para ellas. Se lo ruego a los escritores, a los guionistas… y hasta al Papa, ya que viene a España, por si le dan a leer mi blog. Y también os lo dejo caer a vosotros, por si me recomendáis alguna película, serie, novela o derivado para que me entretenga un poco.

Os dejo, absurditos míos, por hoy. Vuelvo el miércoles. Y también el viernes. Y el domingo. Esta semana será un non-stop. Disfrutad de Moulin Rouge. Disfrutad de Mihura. De La Reynolds. De Ionesco. De tantos y tan buenos… Y, como siempre,

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!



Roberto S. Caudet

miércoles, 26 de enero de 2011

Álex de la Iglesia y la Sinde-scargas


Todo el mundo quiere a Álex de la Iglesia. Ponerse en contra de su actitud, a día de hoy, es impensable y muy impopular. Incluso Ángeles González-Sinde, nuestra siempre bien peinada ministra de Cultura, se ha desdicho de sus declaraciones de hace dos días. Si antes opinaba que de la Iglesia debería replantearse lo de dimitir como presidente de la Academia de Cine (la española, por supuesto), ahora afirma que si quiere dejar el cargo, es porque lo habrá meditado. Y que le parece perfecto. Ya tiene hasta sucesora. ¿Cómo? ¿Perdón? O aceptamos que nos hemos vuelto todos locos, o yo hay algo que no entiendo.

A mí esto me huele muy mal, y no viene de lejos: en 2009, González-Sinde, que ya era ministra de Cultura, decidió vetar de los cines la sexta entrega de la saga SAW. Esa obra maestra del cine gore en la que un payaso que va en triciclo te da una grabadora en la que te comenta que, con toda probabilidad, te vas a morir en menos de lo que te descargas un capítulo de Seriesyonkis. Ups. Los argumentos eran sencillos: “excesiva violencia” que sólo podía emitirse en las salas X. Donde las porno y las nazi. Justo donde debería haberse colocado la película “Mentiras y gordas”, ese documental de drogas, sexo y Mario Casas (francamente, no sé con cuál de los tres me quedaba) cuya guionista es… Oh, sí. González-Sinde.

Aquí empezaba ya una doble vara de medir en la que nuestra ministra de Cultura censuraba cualquier cosa que no escribiese ella misma. Haced lo que yo diga pero no lo que yo haga, le podrían haber dicho los directores de SAW. Personalmente, le hubiera enviado al payasín a que le hiciera una visita… Desde entonces, lo grotesco ha estado a la orden del día, pasando por un sinfín de multas absurdas a peluquerías, bares y demás por no pagar un canon específico para poder emitir música en los locales. Unos cánones que ya pagamos al comprar un cedé (virgen o no), un USB, una radio, un ordenador, impresora, móvil… Hasta por los rotuladores permanentes. Que ya saben que es con ellos con los que titulamos nuestra piratería casera. Mira que son listos, oiga.

La gotita que parecía colmar el vaso era la propuesta de la Ley Sinde (¿sinde-scargas?) cuyo título homónimo ya refleja lo egocéntrico del personaje. Bien peinada y egocéntrica. Sólo le faltaba ser del PP. En eso se libra la buena señora… La Ley, como decía, fue llevada a votación y rechazada de inmediato. ¿En serio se creía el PSOE que iban a poder hacer una legislación que prohibiese las descargas de Internet, cerrara los portales y arreglara la economía mundial? Venga, hombre. Pues al final, casi lo han conseguido. El Partido Popular y CiU se han sumado al Gobierno y han aceptado la Ley Sinde. Eso sí, reformada. El texto no lo entiende ni Cristo, pero parece que es más difícil que se prohíban las cosas y que van a perseguir al dueño de la página web, no al que se las descarga. El caso, un descontrol –nunca mejor dicho- que tiene el mismo sentido que llamar a un Call TV de La Sexta. Y con tanto desfase, Álex de la Iglesia dimitió.

Así, sin más. Este hombre, que no es tonto, se ha dado cuenta de la que le venía encima, y ha dicho que mejor dimite. Asegura que no está de acuerdo con la reforma de la Ley y que la alianza de partidos lo vuelve loco. Casi tan loco como el brillantísimo papel de Carmen Maura en La Comunidad (qué gran película de este señor, anótatelo, Nuria). Eso sí, de la Iglesia ha querido recalcar que dejará su puesto de Tronista de la Academia después de la Gala de los Premios Goya. Cómo tonto. Su película “Balada triste de trompeta” está quince veces nominada. Quince. Uno cinco. 15. ¿Sabéis a cuántas candidaturas podía optar? Dieciocho. Vamos, que la han propuesto para todo menos para Mejor Actriz Protagonista, Mejor Actor de Reparto y Mejor Actor Revelación. Es decir, que la película tiene un montaje y un vestuario que flipas, pero en sí no hay nadie que valga la pena. Es curioso. Porque, además, la que sí está nominada es la actual novia del director. Como tonto, insisto.

Nadie querría que sus 15 candidaturas se pudieran caer de la lista de favoritísimas. Aunque yo creo que, precisamente, ahora ha ganado todavía más adeptos. Al principio fue criticado y hubo de decir que “no había ido mendigando votos”. Ni falta que le hacía. Pero ahora se caga a lo grande y decide dimitir. Como un héroe. Como un completo imbécil. Perdón. No seamos necios, ahora. El show que montaron Jorge Sanz –menudo mamarracho-, Marta Etura, y el propio de la Iglesia, durante la sesión de lectura de los nominados, fue, como poco, bochornosa. El director de cine (y de la Academia, recalco), soltó un “perdón, me he emocionado”, a lo que el pseudo actor respondía “yo también me estoy emocionando”. Segundos antes, Jorgito Sanz había comentado lindezas como “Aupa Julio” y “me han hecho caso”. Francamente, lamentable.

Como decía, de la Iglesia no es un héroe. Es un idiota egocéntrico. Su dimisión no va a mejorar la situación. Ni nadie va a cambiar la Ley Sinde. Todo seguirá en su sitio, menos el culo del director, claro está. Pero a medidas populistas, populacho contento. Cuanto más azúcar, más dulce. Y eso es lo que ha ocurrido con de la Iglesia y su séquito de fans de Internet. Ellos necesitaban un portavoz, y el cineasta se puso de pie. Aplaudámosle un rato, pero que los árboles no os impidan ver el bosque. La Ley Sinde-scargas sigue ahí. Aprobada por izquierdas y derechas. Por una vez se han puesto de acuerdo y no tenía que ver con sus jubilaciones ni sus sueldos. Si sólo a mí me da miedo, es que, oficialmente, sí estoy solo en el mundo. Como los de los zombis de anoche. Qué gran serie.

Nos vemos el viernes con la Crónica de Gran Hermano 12. Hasta entonces y como sabéis:

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet

viernes, 10 de septiembre de 2010

Daisy es la Ana Botella de las patas Disney


Leía yo a la genialísima Lady Vengeance en su brillantísimo blog “Because we love making movies” cuando me di cuenta de lo mucho que me sacan de quicio algunos de los personajes de Disney. Del mismo modo que no tengo miedo a confesar que Hércules es mi película favorita de la compañía, y que Megara, Cruela De Vil, Dory, Úrsula y la Señora Potts son mis personajes preferidos, también creo que hay algunos de los protagonistas de la factoría que son, como poco, destruibles. Denunciables. Desquiciantes. Asquerosos. Infumables. Vamos, que espero que no se cumpla aquello de que el autor siempre se plasma en sus obras, porque entonces voy a terminar pensando que el señor Walt Disney era un depravado.

Y no será por falta de pruebas. Todos habréis escuchado hablar de la mítica “intromisión” en la versión castellana de Hércules. Digo castellana porque sólo se escucha la frase en la película doblada en español de España (y olé). Exacto. En la escena en la que Hércules está siendo retratado y un enorme grupo de fans destroza la puerta para acosarle, se puede escuchar de manera muy nítida un “Quiero fo-llar-le” por parte de una de las locazas que invaden la habitación. Pero aún así siempre he pensado que Walt Disney era un señor serio. Aunque sus personajes más clásicos también tenían sus puntitos…

Empezaré con Mickey Mouse. El ratón Mickey. La rata de alcantarilla llamada Miguel, para entendernos. Cualquier analista me daría la razón si me atreviese a afirmar que Miguel Ratón era un gayer enorme. Un homosexual frustrado. Una locaza reprimida. Algo así como la cantante Bebe, pero en ratón. Pruebas concluyentes me han demostrado que en realidad él fingía ser posesivo con Minnie para aparentar una actitud de macho ibérico. Pero en realidad a Miguel Ratón le habría gustado hacérselo con el príncipe de La Cenicienta.

Esa voz tan aguda sólo podía significar que utilizaba no uno, sino cuatro calzoncillos de dos tallas menos para que no se le notara la felicidad al ver la cinta de la pequeña huérfana esclavizada que se convierte en princesa después de perder un zapato. Un misterio que habrían resuelto en cinco minutos y medio si el doctor Horatio Kane, de CSI Miami, hubiera estado en esa fiesta. Pero Mickey no era el único que escondía algo en su vida.

Minnie, su mujer, es una snob tremenda. Esa rata estúpida que se pasea el día con un lazo en su cuerpo porque en el fondo es una cursi, una aburrida, una infeliz que en su interior sabe que su marido preferiría acostarse con el Tío Gilito antes que con ella. ¿Y por qué lo sabe? Aunque se refugia en su única amiga, es consciente de que Miguel Ratón no le da hijos. No tienen relaciones sexuales desde que alguien los pintó en color la primera vez. Y lo peor, Minnie ha descuidado tanto su vida íntima que ni siquiera se ha dado cuenta de que su perro es bulímico.

No os creáis que Pluto es un perro cualquiera, no. Si tuviéramos que clasificar a Pluto en una raza canina, todos pensaríais que es un galgo con unas orejas muy grandes. Pero no es cierto. Pluto era un shar pei gordísimo, hasta que se dio cuenta de que en América lo infravaloraban por sus kilitos de más. Y empezó a ir al baño cada vez que le bajaban el cuenco con el pienso. Pluto intentó ser como Goofie, hasta se dio unos rayos UVA. Pero no surgió efecto. Lo que el pobre perro de Miguel no sabía es que su problema era no saber andar a dos patas. Lástima que nunca se diera cuenta. Tanto vomitar, perdió las neuronas entre tirar y tirar de la cadena.

Perdón, quise decir cisterna. No vaya a ser que la estúpida insulsa de Daisy me escuche. Porque esa pata pija hasta decir basta, esa primera imagen de señoras al estilo Carmen Lomana, tiene refinado y cursi hasta su propio nombre: Margarita. Para los que no sepáis inglés, Daisy significa Margarita. Aunque la buena pata, de flor tiene poco. Grosera, maleducada, mandona y descerebrada, Daisy es, sin duda, una pata chapada a la antigua. Es la Ana Botella de las patas. ¡Normal que luego al pobre Donald no se le entienda cuando habla! Lo tiene ninguneado, lo abandona totalmente. El pobre pato no tiene ni voz ni voto en esa casa.

No os creáis que los “clásicos” son los únicos personajes Disney que esconden algo… Hasta mi queridísima Úrsula tiene un lado terrible. ¿Alguien recuerda cómo es el escote de la señora pulpo? ¡Exacto, no tiene! Nunca se lo dibujaron, porque no tiene. En realidad los pechotes de Úrsula son un postizo cualquiera. ¡Porque Úrsula en realidad es un hombre! Poooor eso quería la voz de Ariel, La Sirenita, porque es lo único que la identifica todavía como un travesti. Una transexual. Úrsula es La Veneno del mar. Ni siquiera se ha dejado el pelo largo para fingir que tiene vajinita. ¡Oh, señor, si Erik lo supiera…!

¿Y qué me decís de Bella? Para empezar, ¿es necesario que se haga llamar a sí misma de esa manera tan arrogante? Es vanidosa, es altanera… es una farsante. Todos podemos comprobar como la francesa habla con armarios, platos y candelabros... La trilogía de La Bella y La Bestia en realidad es toda una mentira. Es como Los Serrano. Luego resulta que en la cuarta película que no se llegó a publicar nunca, Bella, en realidad, se despertaba después de haber estado fumando porros toda la noche. Se daba cuenta de que La Bestia que tenía a su lado era Kate Moss y que había hecho un cuadro en su casa con tanto “qué festín” y narices. En realidad ella misma había vendido a su padre por dos gramitos de coca y si vivía con tantos libros era para tener siempre a mano algo de papel con que poder liarse un peta. De hecho, me cuentan que Bella irá a la próxima edición belga de Hermano Mayor.

Y, ya para la próxima ocasión, os cuento la realidad sobre Blancanieves y su prostíbulo en el que obligaba a los siete enanos a tener relaciones sexuales con ancianas y altos cargos del Partido Popular de Mallorca. Un auténtico desfase. Como habéis observado, Disney nunca es lo que parece. Los mensajes subliminales y las dobles caras siempre han estado a la orden del día y los auténticos personajes, como el Pato Donald, al que tanto admira Lady V, acaban quedándose traumatizados de por vida y terminan suicidándose o peor. Ay, si Michael Jackson no hubiera visto nunca Peter Pan… Hoy, Odio a Disney y los traumas infantiles que ha creado. Sí, señor.

Feliz Día del Odio y de las apariencias que engañan.
Como dicen por ahí, ¡sed felices, pero no idiotas!

Roberto S. Caudet

sábado, 26 de diciembre de 2009

La pingüinísima Happy Feet


¡Segundo No Odio de la temporada! Lo cierto es que no cuesta tanto encontrar cosas a las que querer, vaya… Al final no voy a ser tan malote como me creo. Muajaja. Esta segunda entrega ha sido toda una sorpresa hasta para mí. Ya que, en un principio, se la iba a dedicar a una cantante que, de no pasar nada, veréis el día de los Inocentes (tranquilos, que no gastaré bromas).

Como sabéis y ya comenté en una de mis entradas, por Navidad, la mayoría de las cadenas siempre bajan el nivel de su programación, salvo para estrenar alguna película Oscarizada o la típica de Disney. Un poco de ambos es lo que estrenó anoche en horario de máxima audiencia Televisión Española. La pingüinísima Happy Feet.

La película en cuestión se titula, como digo, Happy Feet. Que traducida literalmente al español sería como un “Pies contentos”, que es el modo con el que llaman al pingüino protagonista nada más nace, por aquello de que no paraba de mover los pies cual bailarín de claqué. La producción australiana cuenta en su versión original con las voces de, entre otros, Nicole Kidman y Robin Williams. Y también Hugh Jackman, Elijah Wood y la recientemente fallecida, Brittany Murphy. Además, durante los 110 minutos que dura el filme, aproximadamente, nos deleitamos con un sinfín de canciones conocidísimas (Somebody to love, A mi manera, Kiss, I wish, If you leave me now, Shake your bom-bom...) que, sin duda, ya vaticinaban que la película iba a resultar un éxito.


De hecho, Happy Feet tiene entre sus haberes el Óscar y el Bafta por la Mejor Película de Animación y también un Globo de Oro a la Mejor Canción Original. Anoche recaudó, en plena Navidad, más de tres millones de espectadores (3.000.000) en TVE y se llevó el gato al agua con un 18% de audiencia. El segundo programa más visto del día, con una diferencia de más de medio millón de espectadores con respecto al tercer espacio más visto. ¿Qué más se le puede pedir? Evidentemente, que todo esto que os cuento tenga una gran historia de fondo y cumpla alguna función productiva. Creedme que lo hace.


La película navega entre un musical de pingüinos, focas y orcas y un documental que denuncia la agresividad del ser humano en la Antártida en general y con la fauna en particular. Detrás de todas las canciones y del protagonista bailarín a lo Billy Elliot se esconde un mensaje brillante que parece sacado de un eslogan de Greenpeace. El ataque al Polo Sur con las maquinarias de obra y destrucción. para investigaciones y fines no tan científicos; la pesca masiva de pececitos, la caza furtiva de focas y aves autóctonas, los barcos que agraden a las orcas y ballenas son algunas de las denuncias que nos advierte Happy Feet. Que de Happy, no tienen nada, vaya.

Ya al principio observamos que la cadena alimenticia se ha interrumpido de golpe porque los “alienígenas” (nosotros, los humanos) han comenzado a pescar con ansia y sin miramiento. Luego podemos ver cómo una de las aves lleva un anillo identificativo en la pata y las demás se burlan de ella. Uno de los pingüinos lleva permanentemente enganchada al cuello una red de plástico donde van las Coca-Cola, hasta que la asfixia le puede. Algunos de los lagos de las escenas están impregnados de mugre y basura vertida por los humanos. Las dos orcas que aparecen para intentar comerse a los protagonistas llevan marcadas cicatrices y señales de los impactos sufridos por los barcos. Con el deshielo, además de los glaciares, también sucumben algunas de las grúas de la zona… Y para colmo, al protagonista lo raptan para llevárselo a un zoo.


Estos mensajes en pro de la Naturaleza y a favor de la vida salvaje y natural envuelven toda la película, añadiéndole un halo de ternura que, sumado a la magia de la historia superficial entre los personajes, convierten a Happy Feet en algo, simplemente, brillante. Espectacular. Magnífico. Sobresaliente. Impactante. Muy tierno y a la vez espeluznante. Sencillamente, digno de ver. Y digno de admirar.


Porque la película tendría que ser un reflejo para muchos. Al fin y al cabo lo es de la realidad más cruel en un lugar tan salvaje como la Antártida.
Porque ayuda a la reflexión para con el ecosistema en que vivimos.
Porque la producción, el dibujo y la historia es inimitable. Insuperable.
Y porque es una de las películas favoritas de una personita a la que le tengo mucho aprecio.

Por todo ello. Hoy, todaslascosasque¿odio? os invita a sentarse y a disfrutar de un trabajo bien hecho. Os invita a ver Happy Feet. Y a ser cuidadosos con el medioambiente y con todo aquello que nos rodea.

Sed felices. No odiéis nada.
Feliz día del No Odio.

 
Roberto S Caudet