El
programa “Al rojo vivo” de La
Sexta de esta mañana ha realizado un reportaje asombroso a la
par que perfecto sobre las mentiras del Partido Popular en su campaña electoral
con respecto a las decisiones que han tomado después. En un total de 13ocasiones, Mariano Rajoy o alguno de sus secuaces hacían referencia a que no
habría copago, no descenderían las ayudas por desempleo, no se adelantaría la
edad de jubilación y, la más importante: no se aumentaría el IVA. Ésta última
argumentación la llevaron como lema principal, apoyándose en carteles, fotos y
hasta en las alfombras de sus mítines.

Cuando
Mariano Rajoy anunció su tabla de recortes hace dos días (por cierto, le
agradezco como periodista que lo hiciera a primera hora de la mañana), el
revuelo en el Congreso no se hizo esperar ni tampoco en las redes sociales. En
Twitter se montó un auténtico “Moros y cristianos” (Sálvame Diario para los más
jóvenes) en el que los que estaban a favor y en contra de estos recortes se
echaban mierda encima sin ningún tipo de miramiento, educación ni coherencia.
Los que se aferran a la derecha tienen claro que todo es culpa “de la herencia
de Zapatero”. Con ellos empezaré primero. ¿Pero qué herencia? Todas las medidas
que tomó Zapatero para afrontar la crisis ellos las han aumentado. Si el del
PSOE subió el IVA un 2%, ellos lo aumentan un 3%. Si el ex presidente redujo
algunas ayudas, ellos han suprimido casi todas. Luego, ¿por qué se empeñan en
decir que todo lo malo es por el arrastre?
Si fuera
así –hasta un tonto lo vería- ellos tendrían que hacer medidas radicalmente
contrarias a las tomadas por éste, no medidas exactamente iguales pero con
mayor magnitud. Para que me entendáis: si yo hago un pastel de cumpleaños y me
equivoco (Zapatero) y echo sal en lugar de azúcar, la solución no está en
seguir vertiendo sal (Rajoy) sino en endulzar el pastel. Así pues, ¿por qué
Rajoy no toma medidas contrarias para fomentar el empleo –digno y bien
remunerado-, la inversión y la economía de los hogares. En lugar de eso, Rajoy
está gobernando para el Estado en el más estricto sentido del término. España
como tal (como empresa, diremos) está endeudada hasta las cejas. Y, además, es
tan mal pagadora que nadie se va a fiar de seguir dejándole dinero. Así las
cosas, las medidas “anticrisis” son “anticrisis de España” y lo único en lo que
mira Rajoy es en reducir este déficit para que España como empresa crezca.

El
problema principal y de base es que España, antes que una empresa, es una suma
de ciudadanos a los que están apretando en exceso. El país se gestiona gracias
al dinero que recoge de estos ciudadanos que, a su vez, son contribuyentes. Si
sólo se les recorta en riqueza (aunque sea escasa, es riqueza al fin y al cabo)
y se les aumenta lo que han de pagar, no van a poder pagarlo. Y si no lo pagan,
el Estado seguirá teniendo deuda. Y si el Partido Popular sigue aumentando las
tasas a pagar… Es un pez que se muerde la cola, que no va a ningún lugar y que
sólo oprime sin dejar respirar. Quizá por
eso, los de la izquierda, no consideran positivos estos recortes y creen que
una subida del IVA y una reducción de las ayudas al desempleo supondrá más
crisis a los ciudadanos. Los mismos de la izquierda suelen criticar las
malversaciones de fondos, los paraísos fiscales y también las rentas elevadas.
¿Pero están todos libres de pecado? No seré yo el que argumente ahora, lo hará
Carlos, un estudiante universitario valenciano del que extraigo el siguiente
texto de su Facebook:
“Tampoco
me extraña que se recorte en la prestación por desempleo; con un 24% de paro en
un país. Si la cifra fuese real, el país estaría en llamas. ¿Qué porcentaje de
esa cifra estará trabajando y viviendo en economía sumergida? Para qué pagarles
si la mayor parte no están en desempleo, simplemente no están declarando lo que
cobran y encima siguen recibiendo del Estado. No queréis que os suban el IVA, no queréis que os recorten, pero tampoco
queréis declarar y pagarle al Estado lo que es suyo. Pues que os jodan, no sois
muy diferentes a los políticos y gestores bancarios que no cumplen con sus
obligaciones. A nivel macroeconómico, sois igual de chorizos que los de arriba. Así que por favor, a los personajes que hoy estáis
colgando la comparación entre el IVA y el sueldo base de otros países con el de
España...por qué no os planteáis si en esos países al Estado no le hace falta
subir ese y otros impuestos porque la población y su cultura tienden cumplir
con sus obligaciones fiscales. No os comparéis con otros países, sus sueldos
bases vienen dados por unas condiciones, y las cargas fiscales por otras. Y si
os comparáis, hacedlo en todos los aspectos, no en dos simples datos económicos
sin más. Cuánta demagogia y populismo. Así es España, así nos va”.

A lo
dicho por él quiero sumar un apunte: probablemente la mayoría de vosotros me
estéis leyendo desde vuestros móviles. ¿Con servicio wifi prestado o desde
vuestra conexión? Ídem a los que estáis leyéndome en vuestro ordenador portátil
o de mesa. ¿Qué me decís los que no pedís factura a los manitas? ¿Y los que os
lleváis los bolis de la oficina? Esta crisis es un problema de todos, la hayan
inventado unos o provocado otros. Pero falta colectividad y compañerismo. Falta
solidaridad y coherencia. Falta respeto y dignidad. Me vuelve a venir a la
cabeza este movimiento del 15-M que tan alto decía lo de “no ir a votar”.
¿Tenemos todos claro ya que lo que voten unos cuantos va a afectarnos a todos?
El Partido Popular de Rajoy tiene mayoría absoluta en el Congreso y Senado pero
con apenas un tercio de los votos de los españoles que pueden votar. ¿Entendéis
la importancia de votar y de saber elegir bien? ¿Entendéis ahora la importancia
de informarse, leer y averiguar las posibles mentiras?
Tampoco
argumentaré yo ahora, lo hará Lucía. Una compañera de carrera que ayer también
dejaba esto en su Facebook: “Hoy vi a
un grupo de personas quejarse frente al Ayuntamiento de Valencia cuando alguien
de allí salía en un coche
de lujo, sin embargo, en Uruguay, donde el presidente tiene el mismo auto desde
hace años, vive en su casa y no en la presidencial y dona gran parte de su
sueldo, la gente también se queja de eso. Estoy cansada de ver que las personas
se quejan de quien está al mando, cuando, si ganó por mayoría, es porque la
mayoría está de acuerdo. Me indigna que la gente siga creyendo promesas y caigan
como moscas en el bipartidismo cuando hay miles de opciones (una de ellas,
decidir cambiar el sistema político y económico, pero eso nos parece una
utopía, sin darnos cuenta de que nosotros somos el poder), me indigna que la
gente se siente impávida a escuchar como le van a sacar los pocos derechos que
tiene porque "hay que calmar a los mercados" -entre otras
estupideces-, sin darse cuenta que los mercados no son cosas reales como la
naturaleza o el hecho de que uno si no come siente hambre. Me molesta que la
gente crea que África siempre va a ser pobre, que el resto van a vivir en una
montaña rusa del querido capitalismo ciclotímico, y que no hay nada por hacer.
Odio (sic) que la gente sea tan pasiva a la hora de preocuparse por lo que de
verdad debe, pensando que ellos no pueden hacer nada contra la contaminación,
contra la injusticia, contra el hambre, contra la sociedad enfermiza y
castradora... No me gusta ver cómo la gente aún no se da cuenta del poder que
tiene, de lo que puede hacer, y de que la vida es lo suficientemente larga como
para poder hacerlo”.

Nosotros tenemos el
poder. Porque vivimos en una democracia. Porque somos los que podemos votar (y
ser votados). Porque nosotros sí somos la mayoría absoluta en España. Pero es un poder que hay que saber gestionar, administrar y ejecutar. Llevo dos días viendo y leyendo auténticas memeces. Mofas absurdas acompañadas de fotos sin sentido que parece que hacen sentirse bien a algunos. La cosa no es cómo se anuncian unos recortes y otros. A mí me da igual si la ministra de Italia llora (de manera sobreactuada) o si los del PP aplauden a Rajoy cuando consigue decir una frase sin equivocarse a pesar de que la lee. Tampoco lo que diga una valiente estúpida a los parados de España que, además, muchos de ellos la habrán votado. Estáis logrando que los árboles tapen el bosque. No os quedéis con lo anecdótico y analizar lo que conllevan ahora las medidas de Rajoy. Que viva el sentido del humor, pero que tenga fundamento.
Hoy no
pido Odio, hoy pido colectividad. Hoy pido que penséis, que reflexionéis. No me
sumo a los recortes de Rajoy. No a todos. Pero tampoco me sumo a los que están
en contra radicalmente de ellos y no saben ofrecer un plan alternativo. Pero,
sobre todo, lo que hoy pido lo tengo muy claro. Alto y claro, solicito, ruego,
manifiesto y deseo
¡QUE SE JODAN!
¡FELIZ DÍA DEL ODIO
A TODOS!
Roberto S. Caudet