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martes, 19 de noviembre de 2013

#Asalto1, Gala 10 de La Voz

Seguimos completando el cupo de semifinalistas de La Voz y ya tenemos a 8 concursantes más, después de la criba total que hubo anoche en la primera gala de El Asalto Final, un invento un tanto absurdo para deshacerse de más concursantes por coach sin que el público pueda decidir nada. Al final, y como dije, tiene su encanto, porque sólo nos acabará quedando un par de buenas voces donde elegir, y nos será sencillo decantarnos por unos u otros. De momento, analicemos la noche de ayer, bastante acertada a grandes rasgos.

Antonio Orozco tuvo muy fácil sus dos elecciones, porque sus concursantes se lo pusieron muy fácil. El primer dúo fue entre Ainhoa Aguilar y Leyna Sadki. La verdad es que la canaria se creció muchísimo. Estuvo soberbia en su interpretación de Lady Gaga, convirtiendo en baladón un auténtico temazo de la diva más extravagante. Se lució absolutamente, y para mí fue, de hecho, la mejor de la noche. Leyna, en cambio, se vino abajo, con una interpretación lineal, terminando igual todos sus versos y cometiendo el gravísimo error de desafinar al cambiar del agudo al grave al final de la canción. Se expulsó sola, francamente. Y eso que era de mis favoritas. Por otro lado, Damon Robinson superó a Noelia Nowi con diferencia, mucha diferencia. El americano quedó bastante profesional, con unos agudos que ya quisieran muchos para sí. Sin embargo, ella estuvo desubicada, rara, como enfadada. No pudo cantar peor ni interpretar con menos gracia. Después de lo de anoche, no sé cómo ha llegado hasta aquí.

David Bisbal también me ganó con sus dos decisiones, y eso que las tuvo más bien empataditas. Por un lado se enfrentaron Darío Benítez y Susana Ruiz. Ella era genial, con un estilazo máximo, pero ha dejado de sorprender. Sabes qué va a cantar y cómo. Demasiada perfección termina aburriendo en este tipo de concursos. Él, en cambio, se vino arriba con sus falsetes, logrando superarse en cada estrofa. Es cierto que en los graves falló, pero yo creo que Bisbal siente un cariño especial por él, se ve reflejado en el argentino, creo. El segundo asalto fue entre Jordi Galán y Alejandro Udó, que son como la noche y el día. Jordi se salió por todos lados, y eso que no me gusta especialmente. Fue soberbio y elegante. Y ensombreció cualquier otra actuación en minutos. Alejandro sigue con esa voz tan personal, pero lo encontré pesimista, ya derrotado, algo fuera de lugar. Me esperaba más de él, mucha más garra. Una lástima.

Acerté sólo uno de los dos enfrentamientos de Rosario Flores. El que realmente me importaba, aunque ayer desfilaron grandes voces por su escenario. Se quedó Gabriele Serrini antes que Marcos Galindo para mi total alegría. Marcos desafina, es demasiado gritón y vanidoso, y me cae rematadamente mal. Fue al único chico que suspendí (de chicas sólo falló Nowi). Gabriele, en cambio, tiene esa voz tan mágica y esos falsetes que enamoran, por si no fuera suficiente con el resto de su carita y cuerpo. Le puse la segunda nota más alta de la noche. Brigitte Emaga también ganó a María Amolategui, en un asalto que yo encontré justo al contrario. La negra perdió la esencia de su Diamonds, me resultó demasiado alta, chillona. Sólo me gustaron sus pantalones. María, en cambio, es absoluta admiración. Le faltó romper más, porque estuvo comedida, pero fue gigante. Y esa voz que tiene es fácilmente reconocible, que es lo que, en el fondo, identifica a los artistas y los hace auténticos. Una lástima, la adoraba.

Malú también me hizo fallar uno de sus asaltos, pero me dio más igual. El primero enfrentó a Trini Amador contra Janyssha Lyon. La flamenca fue flamenca del todo. Estaba nerviosa, aunque todos dijeran que no, y se notó. Estuvo floja y algo descontrolada. Me esperaba más de ella, porque además cantó un temazo que me enamora. Aún así, yo me hubiera quedado con ella. Janyssha Lyon es una mujer brava como pocas, pero anoche podría haber dado muchísimo más.  Por otro lado estuvieron Mandy Santos y Martín Bueno. Ella me sorprendió gratamente, y creo que poco a poco está rompiendo y quedándose con todos nosotros. No es que me fascine, pero la veo gran favorita. Le pido que cambie de estilismo, eso sí. Y que deje de fingir que llora cuando canta. Gracias. Martín me pareció muy bueno anoche, un gran profesional, aunque no me convence su estilo, no me gusta su voz y no me termina su presencia en el escenario. No sentí nada de pena cuando lo expulsaron. Eso sí, se fue por la puerta grande.

Y, como siempre, la puerta bien abierta tenéis vosotros. Os adoro a todos. Gracias por seguirme por Twitter en directo o por aquí cada martes. Nos vemos la semana que viene.

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!

martes, 12 de noviembre de 2013

#Batallas3, Gala 9 de La Voz


Las Batallas de La Voz ya son historia. Esta tercera y última noche se esperaba más tensa e interesante que ninguna, dado que los coaches ya habían acabado sus comodines de robo y cualquiera que perdiese uno de los enfrentamientos iba, directamente, expulsado a su casa. No es que se reservasen grandes platos fuertes, pero alguno dio la sorpresa. Eso sí, y para mi alegría personal, acerté 7 de las 10 batallas que nos ofrecieron. Una vez elegidos los 10 semifinalistas, cada coach tuvo que escoger a dos voces de su equipo para pasarlos directamente a las galas de los directos. El resto se tendrán que batir, el próximo lunes, en la Gala de "El Asalto Final". Apoteósico.

Malú vivió sólo dos enfrentamientos. Y, por primera vez, le acerté los dos. Ya era hora. El primero tuvo lugar entre David Barrull e Inma Herrera. Dos flamencos de pura raza que resultaron muy igualados, aunque ninguno lograse romper del todo. Él se salió un poco de la melodía, pero la verdad es que su voz llama mucho más la atención y es más personal que la de ella. Ganó él. Bien. La segunda batalla fue entre Sergio Rojas y Norykko, un dúo desigual en el que él se las vio y deseó para estar a la altura en ese rockero River deep, mountain high de Celine Dion. Norykko estaba como pez en el agua. Y para mí ella fue la mejor de la noche sin duda. Pasó, claro. Y me alegré mucho. Es una de mis grandes favoritas.

David Bisbal tuvo también dos batallas, ambas bastante ajustadas, aunque sólo acerté una. No fue la primera, la que se originó entre Susana Sheiman y Paula Espinosa. Ambas interpretaron con desacierto When you believe, y ninguna resultó convincente. Susana podría haber dado mucho más. Tiene torrente y tablas para ello. Y Paula estuvo, sencillamente, fuera de lugar en la primera media parte. Luego se creció, y para mí llegó a romper un poco. Pero no le fue suficiente y quedó expulsada. Me alegré por Susana, cuya audición a ciegas aún recuerdo con amor. La otra batalla fue entre Marta Oliva y María Ayo. También me resultaron bastante descafeinadas ambas. Me esperaba mucho más de las dos, pero ninguna dio todo en el escenario, y quedaron desinfladas. Ganó María, que se lo mereció más. Y todos contentos.

Antonio Orozco, por su parte, tuvo tres enfrentamientos. Dos me parecieron muy justos, el otro me pareció terrible. Fue el primero de todos, el que hubo entre Agustín Tirado y Rangel da Silva. Es cierto que mi mulatito entró mal al tema, que desafinó bastante y que al final terminó arrastrando a su compañero a salirse del tiesto durante el resto de la canción. Pero su carita, su timbre y su personalidad debieron sobrar para clasificarlo. Me morí de pena. Mucho más acertada me pareció la decisión de salvar a Damon Robinson antes que a Elena Grau. Esta batalla más bien pareció la actuación del artista invitado con una concursante mediocre de Operación Triunfo. Ella desapareció y él se creció del todo. El tercer enfrentamiento fue la actuación de la noche, con Bárbara Isasi y Sandra Morales. Las dos estuvieron geniales, contundentes, fuertes y bravas. No supe decidirme muy bien por cuál quedarme, porque las dos me resultaron lo mejor de lo mejor. Es cierto que Sandra Morales, de entrada, me cae mejor. Y cuando Bisbal se quedó con ella me alegré mucho. Grande.

Rosario Flores también tuvo tres batallas. Y cada día resulta más fácil adivinarle sus elecciones. Eso sí, no siempre quiere decir que las compartamos. Ayer me gustaron dos de sus tres decisiones, aunque en el fondo hizo bien en todas. Primero enfrentó a Mari Carmen Muyor con María Amolategui. La primera fue muy pluf, mientras que la segunda no dejó de brillar, y se la merendó con un poco de chocolate Milka. Impresionante. Acertó Rosario quedándose con María. No tuvo tanta gracia al quedarse con Brigitte Emaga antes que Ana Ortega. No es que hubiese mucha diferencia, pero una me pareció chirriante y la otra fría. Dudo que alguna traspasase realmente el corazón a nadie, pero ahí están. Completamente prescindibles ambas. Su tercera batalla tuvo lugar entre José Ramírez e Ivet Vidal. Aquí vimos la actitud frente a la voz. Él quedó muy karaoke-man, con esos movimientos y esa voz que no llama nada la atención. Ella estuvo más profesional, aunque tampoco logró encandilarme demasiado. La actuación, en sí, fue un poco destrozo. En fin. Se quedó con ella, que ciertamente estuvo mejor.

Finalmente, cada coach tuvo que elegir a dos voces, como he comentado, para que pasen a las galas en directo sin necesidad de sobrevivir a El Último Asalto, la última criba. Aquí hubo decisiones para todos los gustos, pero algunas fueron realmente inesperadas. Bisbal se quedó con Álex Escribano y con Tiana Riobo. Me parecieron dos decisiones muy hábiles, aunque creo que hay más material potente en su equipo. Veremos qué pasa. Rosario, como era obvio, se quedó con Estela Amaya e Idoia Bediaga. Dos voces muy particulares y con dos estilos tan personales como atrayentes. Creo que ambas pueden tener mucho futuro. Me alegré enormemente. Lo de Malú me sorprendió más, aunque es comprensible. Se decantó por Amynata Sow y David Barrull. Actitudes, voces y estilazos radicalmente opuestos. Bien. Orozco demostró, una vez más, su nulo criterio en este concurso, y aseguró que su decisión era "estrategia de equipo". Se quedó con sus dos voces más mediocres, las de David Velardo y Agustín Tirado. Increíble. No sé a qué juega este hombre, pero a este ritmo, poco tiene que hacer en el concurso.

Nos vemos, cómo no, el próximo martes. ¿Quiénes pasarán? Sólo 4 de cada coach irán a los directos. Otros 4 -en total, 16-, morirán por el camino. Se avecina una auténtica tragedia griega. Yo ya tengo mis favoritos.

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!