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sábado, 14 de abril de 2012

Atentado terrorista en el Bernabéu


Una organización terrorista islámica anunció ayer que piensa atentar en el Santiago Bernabéu en su último partido de Liga. La banda había avisado en diferentes foros y páginas webs sobre sus intenciones, de manera que la policía pudo interceptar a los dirigentes y ponerlos en atención judicial preventiva. El estadio tiene una capacidad para albergar alrededor de 87.000 aficionados. La masacre de un atentado afectaría a familias completas y a los propios jugadores, víctimas de un atentado que podría ser histórico.

Los motivos que daba la organización eran bien claros: "no podemos dejar que los españoles pisen tierra sagrada". El intento de atentado ha tenido una grandísima repercusión en todos los medios de comunicación, que han dado la alarma para que se incremente la seguridad en los partidos de fútbol que se juegan en el Santiago Bernabéu a partir de ayer mismo.

Ahora que ya todos estaréis con la boca abierta o maldiciendo a los "putos moros" toca que confiese la realidad de lo ocurrido... El intento de atentado por un grupo de azerí es real. COMPLETAMENTE REAL. Sin embargo, el centro de la diana no es el Santiago Bernabéu. Es el Crystal Hall de Bakú, el recinto multiusos en el que se celebrará Eurovisión este año, en Azerbaiyán. El grupo terrorista religioso ha declarado en diferentes webs y foros que quieren un atentado en Eurovisión porque "no pueden permitir" que "homosexuales pervertidos pisen" su tierra sagrada. Tal como leéis.

Eurovisión es el certamen musical más grande del mundo. Generalmente, los estadios en los que se celebra (grandes estadios de fútbol de las capitales europeas) suelen tener una cavidad para 40.000 espectadores que contemplan las más de 40 actuaciones musicales de toda Europa. Una gran mayoría de estos espectadores (los eurofans) son mujeres y/o homosexuales. Eso es un hecho. Así que algunos ciudadanos de Azerbaiyán, el país anfitrión, amenazan ahora con una bomba para "purificar" su país.

La tolerancia y la democracia de Azerbaiyán no son ninguna novedad. Hace dos años -y como ya comenté, debidamente- el Gobierno de Azerbaiyán ordenó enviar a la cárcel a medio centenar de sus ciudadanos por haber votado a Armenia en Eurovisión. Exacto, lo de Eurovisión y Azerbaiyán es un tándem imposible. Sin embargo, el año pasado ganó el concurso. Ése fue su castigo. Controlas los móviles de tus ciudadanos, los envías a la cárcel por votar a otro país en un concurso musical y ganas ese concurso al año siguiente. Luego dirán que si nuestras victorias con Franco fueron compradas. ¡Era nuestro castigo por el dictador!

Y para postre, lejos de organizar un Eurovisión pacífico, ahora amenazan con un atentado terrorista. Es el acabose. Lo peor de todo es que, además, los medios han publicado el asunto muy levemente. A quién le importará 40.000 europeos a los que les gusta Eurovisión. A quién le importará los 1.000 artistas, bailarines, músicos... A quién le importará un certamen visto por más de ciento cincuenta millones de personas en todo el mundo. Pues me importa a mí.

Hoy no es un Feliz Día del Odio, porque el Odio real deriva en este tipo de locuras surrealistas de asesinos perturbados. Porque esos que piensan atentar en Eurovisión son auténticos perturbados, no los gays de los eurofans. Ojala se multiplique la seguridad. Qué narices, ojala se cambie de país, que a falta de mes y medio todavía hay tiempo. Hoy, mi Odio va para este país que está disfrazado de democracia. Para esta clase de radicales desquiciados que ni toleran ni deberían ser tolerados. Para todos los que, además, se han jactado durante estas horas (el anuncio se hizo ayer por la tarde) de los fans de Eurovisión y de los artistas que pisan su escenario. A todos ellos sí va descargado hoy mi Odio.

Y punto.

Roberto S .Caudet

domingo, 11 de marzo de 2012

Me faltan palabras

Igual es la entrada más corta que he escrito nunca. Me sobran las palabras. O quizá me faltan, no lo sé muy bien...

"Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado;
un día especial, este once de marzo.
Me tomas la mano, llegamos a un túnel
que apaga la luz

Te encuento la cara gracias a mis manos.
Me vuelvo valiente, y te beso en los labios.
Dices que me quieres, y yo te regalo
el último soplo de mi corazón".

("Jueves", La Oreja de Van Gogh)


No nos confundamos. Todos perdimos el 11 de marzo de 2004. Perdió la democracia. Y perdió el sentido común. Perdió el diálogo. Y se perdió la razón.

Hoy no os lo deseo, porque no es un feliz Día del Odio para nadie.

Hoy es, como todos los 11 de marzo, mi pequeño y humilde homenaje a todas y cada una de las víctimas de los atentados terroristas de Al-Qaeda (porque aquí soy libre de poder decirlo) en Atocha. Un homenaje también a sus familiares y amigos. Y a todos los que nos sentimos más pequeños y estúpidos ese día. Más frágiles. Más débiles.





Roberto S. Caudet

domingo, 11 de septiembre de 2011

La Cara B


 Todavía visiblemente emocionado, me despierto a las nueve y media de la mañana para volver a ver aquellas imágenes en mi cabeza. No me hacen falta especiales en televisión. Ni tampoco reportajes gráficos en el periódico del domingo. Mi cabeza me las muestra, de manera fugaz pero penetrante, cada once de septiembre cuando me despierto. Hace justo un año escribí el que para mí ha sido el texto más humano, directo, sencillo y personal en todo el blog: “El primer día del resto de su vida”. En aquel artículo os conté uno de los días más impactantes de mi vida. Os conté la historia oficial sobre el atentado contra las Torres Gemelas. La historia que vieron mis ojos. La que escucharon mis orejas. Y recibí visitas. Miles. Y recibí mensajes. Varias docenas. Hoy toca quitarse ese sentimentalismo –al menos durante treinta y cuatro minutos- y contar la Cara B.



El video que os he publicado es la segunda de las tres partes en las que se divide el documental titulado “Zeitgeist”, que tanto éxito tiene a nivel mundial (124 millones de visitas sólo con el video principal subido en Google). En esta segunda parte titulada “Todo el mundo es un escenario”, de treinta y cuatro minutos, se nos intenta explicar, de manera detallada, rigurosa y veraz lo que ocurrió realmente aquel once de septiembre de 2001. Aquella tarde que, tras un doble atentado terrorista, cambió al mundo. En este documental, sin embargo, los terroristas son otros. Somos otros, me atrevería a decir. Porque yo formo parte de esa gran masa atontada, ciega, sorda y hasta muda –que diría Shakira- que sigue versionando lo que Bush nos hizo creer a todos. Estúpidos. Somos una panda de alelados que nos hemos dejado llevar por el sistema capitalista yanqui y nos hemos olvidado de la verdad. Esperad un momento. Estoy conteniéndome la risa.

El documental “Zeitgeist” (en castellano sería algo así como “El espíritu del tiempo”) es realmente impactante. Muy educativo. Muy de proyecto que realiza un estudiante universitario –incluso de bachiller- pretendiendo que su profesor se quede con la cara de bobo y le ponga una matrícula de honor mientras castiga al resto de los compañeros por haber sido tan idiotas todo este tiempo. Zeitgeist es un documental que parece inspirado en una nueva novela de Dan Brown. Sólo faltan por allí los templarios. Y quizá, Esperanza Aguirre. Pero, cuidado, que aquí hay gato encerrado.

El director del documental, Peter Joseph,  parte desde un principio equivocado. Y es el de que lo vamos a creer a él porque sí nos cuenta la verdad mientras que todo el mundo nos miente. ¿Por qué tendríamos que creerle a él y a sus múltiples personitas que declaran en el video? ¿Quiénes son? ¿Qué pretenden? ¿Qué pruebas tienen de lo que dicen? La cantidad de imágenes y cortes de voz están editadas y cortadas para que digan y muestren lo que ellos quieren vender, igual que, según ellos mismos, los medios de comunicación han hecho con nosotros. Con todo el globo. Esto es, definitivamente, el día de todo al revés.

Que no se hayan publicado imágenes sobre esto o aquello no implica que no las haya. Que se haya mentido sobre las armas de destrucción masiva no implica que el resto de información ofrecida sea mentira. Y, por supuesto, tal y como dice Joseph, si no explotaron los aviones en el Pentágono y en aquel bosque… ¿dónde están? Imagino que en la isla de Perdidos. O quizá peor. En el próximo capítulo de El Barco chocarán con uno de estos aviones. Y, naturalmente, para celebrarlo, todos se quitarán la ropa.

Es absolutamente terrible cómo la gente cree a pies juntillas lo que dicen los que van de rebeldes, lo que dicen los que dan la contra. Porque cuando ofreces una supuesta Cara B, tienes un as ganador guardado en la manga. Es así de sencillo. Cuando a la gente le cuesta creer algo, sea por duro, por inverosímil o por el motivo equis, es fácil hacerles creer que todo es mentira. Qué fácil es hacer dudar a la gente sobre una historia que han visto. Y meterles miedo. ¿Dónde está vuestro ojo crítico cuando habéis visto ese documental? Porque se deja por responder todas las cuestiones importantes, y simplemente se basan en que todo el 11-S y el 7-J ha sido un pretexto. ¿También el 11-M? ¿Aznar pactó con Bush una serie de bombas en Atocha?

Zeitgeist me ofrece la misma credibilidad que cualquier loco que nos cuenta una historia sobre el fin del mundo. Que los típicos señores que nos dicen que en su casa han aparecido las caras de Dios, la Virgen y La Macarena de Los del Río... Porque al fin y al cabo, todos son iguales. Peter Joseph nos da su versión de lo ocurrido como la única verdad posible. Si nos dice que había columnas de acero derretidas, tenemos que creérnoslo. Aunque sólo veamos unas imágenes que pueden estar manipuladas. Que pueden ni ser del World Trade Center. Nos dice que todo es una estafa. Pero a él, naturalmente, lo tenemos que creer. Suena divertido.

“No os creáis a los medios”. “No creáis a Bush ni a su Gobierno”. “Creedme a mí”. Si estas mismas palabras las pronunciase el Papa, todos pensaríamos que está adoctrinando. Pero lo hace un tal Peter Joseph y nos creemos sus teorías conspiratorias. Que si al señor Assange de Wikileaks intentaron llevarlo a prisión… ¿por qué este tipejo sigue vivito y coleando? ¿Por qué la Administración Norteamericana no ha ido contra él? Claro, porque, como muchos me podréis decir, “nadie va a creerse realmente su historia”. Y quizá de inverosímil, surrealista y catastrófica es cierta. Pero quizá no.

Decidme: Si los Reyes son los padres, el Ratoncito Pérez también lo es, Dios es un invento para dar miedo y sacar dinero… ¿Por qué los atentados del 11-S no son también una gran inocentada? ¿De qué esta hecha, realmente, la Coca Cola? ¿Cómo se construyeron las pirámides de Egipto? ¿Qué hay en el fondo del mar? ¿Por qué el Sol se esconde por las noches? ¿Se va de fiesta con Pocholo?

“Muchas noches hemos rezado,
Sin la prueba de que alguien nos pudiera escuchar.
En nuestros corazones, la esperanza por una canción
Que apenas entendíamos.
Ahora no tenemos miedo,
A pesar de que sabemos que hay mucho por temer.
Hemos estado moviendo montañas
Mucho antes que supiéramos que podíamos.
Puede haber milagros
Cuando tengas fe.
Aunque la esperanza sea débil,
Es difícil de matar”.

( "When you belive", BSO. El Príncipe de Egipto ).

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet 

sábado, 23 de julio de 2011

Odio televisivo y solidaridad con Noruega


La justicia ha desestimado la demanda que el periodista de Telemadrid y columnista de ABC, Hermann Tertsch, interpuso contra El Intermedio, el programa de humor ácido pero simplón que presenta el Gran Wyoming en La Sexta. Si os acordáis, ya en su momento escribí al respecto de lo que me parecía la situación de ese pateticucho personaje que habla más de la cuenta, se pelea más de la cuenta, y esconde más de lo que cuenta… y le echa las culpas a los que no piensan como él y lo dicen libremente. Por eso. Por vivir en democracia. Sin más. Pero no, no voy a hablaros de esta batalla, aunque aprovecho el momento para felicitar a todos y cada uno de los trabajadores, directores y productores de El Intermedio, gran programa.

También podría mencionaros la carta que desde el diario El Mundo se ha publicado contra Telecinco, una cadena que, según el diario casi medio millón de personas “no ve nunca”. Bueno, tampoco me parece extraño dado la programación de Telecinco últimamente. Un tanto Nachopolizante, diría. El Comité de Dirección de Mediaset España (dueña y señora de Telecinco y Belén Esteban) ha publicado también una carta que sí me voy a permitir el lujo –aunque no la he recibido personalmente en mi buzón- de reproducirla textualmente. Sólo sea por mis simpatías hacia la cadena y mis múltiples Odios hacia el diario. En ella, Mediaset alude a motivos puramente económicos y políticos la carta de El Mundo, una carta insidiosa y manipulada, al parecer:

“A la atención de Pedro J. Ramírez, Director de El Mundo

Estimado señor:

Su periódico dice hoy que Telecinco es la televisión más querida y más odiada. El artículo acumula una serie de argumentos -tal vez por casualidad, los mismos, exactamente los mismos que esgrime la fuerza comercial de Antena 3-, en los que se pretende demostrar que, muy por encima de otras cadenas, una parte importante de la población no sintoniza nunca Telecinco. La diferencia con la cantidad de habitantes que no elige jamás Antena 3 es de sólo 90.000 personas. Están ustedes hablando de 480.000 personas que no ven Telecinco, frente a 389.000 personas que eluden Antena 3, muy probablemente un grupo de gente que no ve nunca ninguna televisión. ¿Apenas un 0,2% de los 44 millones de habitantes del país pueden valer para volcar un titular y los sumarios de un artículo hacia una visión tendenciosa de lo que ocurre en la televisión?

Lamentamos que ningún profesional de El Mundo se haya puesto en contacto con Mediaset, la empresa que gestiona Telecinco y otros cinco canales, para contrastar la información. Hubiéramos podido explicarles además que la cobertura semanal, es decir la cantidad de espectadores que eligen la programación de los canales de Mediaset, es de un 88,2%, frente al 84,7% de las señales del Grupo Antena 3. Se habrían podido dar cuenta de que en una estrategia multicanal, lo que prima es la segmentación de públicos por intereses afines, a diferencia de la forma en que programaba cuando existían unos pocos canales.

Pero si la información se hubiera contrastado, no hubiera habido noticia o se tendría que haber titulado simplemente que Telecinco es la televisión comercial más querida por los españoles. No hubiera sido posible publicar sin más los argumentos comerciales de un competidor que necesita de ese apoyo para justificar la razón por la cual no puede acortar distancias con Telecinco en el juego limpio de los contenidos televisivos.

Su periódico insiste una y otra vez, casi diariamente, en manipular la información sobre una compañía de gestión intachable y transparente que cotiza en Bolsa, pretendiendo influir artificiosa y maliciosamente en su cotización”.

…el caso es que tampoco quiero hablaros de Telecinco y El Mundo hoy. En realidad no os voy a hablar de nada en concreto. Pero hoy me ha sorprendido levantarme con la misma noticia con que ayer (en realidad hoy, porque eran las tres de la mañana…) me acostaba. Y me ha sorprendido darme cuenta los escasos twit, mensajes en los muros de facebook y en el resto de medios al respecto. ¿Por qué algunos países nos importan mucho y otros tan poco? ¿Por qué los terremotos nos inspiran más lástima que atentados de miembros de la extrema derecha? ¿Por qué nadie escribe sobre el doble atentado vivido en Noruega a un grupo de jóvenes socialistas e inocentes varios?

Quiero dejar patente mi solidaridad absoluta hacia todas y cada una de las víctimas, sus amigos y sus familias. Y quiero levantar nuevamente la voz a favor de la pena de muerte para asesinos como Anders Behring Breivik, el presunto responsable de la matanza de 91 personas. Y digo presunto porque en nuestro país hay una serie de aspectos legales que no me puedo saltar aunque me encantaría. Y, porque, ciertamente, podría meter mucho la pata. Pero si es él, como si es el Papa (¡Ay lo que he dicho!), pido pena de muerte para un salvaje inhumano como ese. Un depradado asqueroso que no se merece respirar un segundo más ni disfrutar de una libertad a la que ha arrebatado a tantos otros. Muerte. La única solución posible para casos así es la muerte. Basta ya de nimiedades y de penas de cárcel que causan risa. M-u-e-r-t-e.

Para el final del artículo me dejo una frase que ya escribí en la Crónica de Gran Hermano 11 vía Fotolog y Tuenti:

Ya se han iniciado los castings para la nueva edición de Gran Hermano. Y, por supuesto, volveré a ser el crónico más odioso –y odiado- del mundo Blogger con los concursantes de GH 12+1. Pero,
¿comentaré Gran Hermano desde fuera… o desde dentro?

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet

lunes, 2 de mayo de 2011

Déjame intentarlo


Todos los 2 de mayo son un día muy extraño para mí. Y este año no va a ser menos. Generalmente, en mi agenda no hay nada más escrito que “Día de la Comunidad de Madrid”, y porque va de serie. Pero yo sé que este día no es un día más. Para empezar, sé que para mi madre no es el mejor día del año. Cuando yo era pequeño, tampoco lo era para mí. Tenía que volver a clase después de un montón de días de Pascua o, al menos, del último puente antes de que acabase el curso. Luego me enteré de que era la fecha del cumpleaños del hombre más perfecto que existe en la Tierra, David Beckham. Más tarde también conocí que era el cumpleaños de una gran amiga, mi querida Patri. Y que también lo era de su novio.

Pues hoy, además de todo eso, me he enterado de que Estados Unidos ha asesinado a Bin Laden, o eso dicen los yanquis. Qué fuerte todo. Pues yo, sintiéndolo mucho por todo lo citado anteriormente, voy a seguir con mi línea eurovisiva, y así os hago una burbuja para poder desconectar de un día tan completo y estresante. Al menos para mí. ¿Os parece?

Canción: Let me try (Déjame intentarlo)
Cantan: Luminita Anghel & Sistem (banda con una única voz, Luminita)
País: Rumanía
Año: 2005
Posición: 3º



Estrenamos año en Eurovisión. Aunque ya sabéis que la primera posición es el “My number one” griego, también de 2005, lo cierto es que, de no habéroslo nombrado, esta sería la primera ocasión en la que nombraba el certamen de Eurovisión celebrado en Kiev, Ucrania. El mejor año en cuanto a resultados globales, si os digo la verdad. Amé el primer puesto, amé el segundo puesto, y amé el tercer puesto, que es el tema del que hoy os voy a hablar y que ocupa nuestro décimo puesto en la lista de las 33 Mejores Canciones de Eurovisión.

Ya sabéis que a los rumanos les suele gustar que sus cantantes se desgalliten, y en esta ocasión no va a fallar la tendencia. Si la canción ya es, de por sí, absolutamente fuerte, encima viene aliñada con el torrente de voz de Luminita, una cantante de 42 años (36 cuando fue a Eurovisión) que ha llegado a participar en la película “Capitán Conan” y que ha ganado varios concursos de música internacional, inclusive el certamen “Mejor voz de Asia” en 2003 (premio a la Mejor Voz Internacional) y el “Discovery” de Bulgaria. Voz no le falta, os habréis dado cuenta. Ni tampoco garra. La voz de Luminita es especialmente rasgada y potente, lo que convertía este tema en una auténtica joya para ganar Eurovisión 2005.

“Cada vez que te encuentro en mis sueños, tu intentas salir corriendo. Y cuando intento preguntarte por qué no podemos intentarlo una vez más, ya ni siquiera te veo. Porque no estás allí. Mirando hacia atrás, me he dado cuenta de que nosotros aprendemos de los errores. Puedo verlo en tus ojos. Puedo notar las heridas en los latidos de tu corazón. Déjame intentarlo. Déjame intentarlo. No quiero decirte adiós. Pienso encontrar el modo de que te quedes conmigo. Sólo déjame intentarlo”.

La letra del “Let me try” es realmente bonita, aunque muy simple. Dos estrofas cortas y cientos de estribillos con los mismos versos. Está claro que Luminita tiene un bajón considerable porque su novio-marido-novia-mujer la ha dejado y ha decidido armarse de valor y declarar la guerra. Para ello, se ha ido a la obra de debajo de su casa (probablemente del Plan-E en versión Rumanía, el Plan-R) y, vestida con una lata de tomate Orlando a modo de corsé, se ha propuesto destrozar todos los bidones de aceite. Ahí, a lo loco. Y el caso es que los obreros están encantados. No sé si por el hecho de romper cosas o por las tetas en la garganta que se ha metido Luminita. Pero se los ve muy felices. Tanto que, a falta de bengalas, utilizan sus radiales para dar luz a la escena.

Realmente, la puesta en escena era choni total, pero animaba muchísimo el cotarro. Seis años después, un tema como ese y una puesta como aquella, seguirían dando mucho juego. Por eso sigue tan alta en nuestro ranking. Y por eso es, para mí, la mejor representación que ha tenido Rumanía en toda su historia de Eurovisión. Y por eso quedaron terceros, vaya. Un auténtico temazo que me encanta cantar a todas horas. Porque además, libera tensiones, provoca energía, y es muy pegadiza. Lo tiene todo.

Como todo tiene también la actuación que mañana recordaremos y que ocupa nada menos que la novena posición de las 33 Mejores Canciones de la historia de Eurovisión. Si ayer la clave era el “intentadlo”, hoy sólo os daré una pista. Pero seguro que lo adivináis enseguida. Mañana recordaremos a la mejor cantante que ha pisado nunca un escenario de Eurovisión. A la mejor. Sin duda. Se admiten apuestas. Mañana lo descubriremos, si todavía tenéis dudas. Hasta entonces,

¡FELIZ DÍA DEL ODIO MUSICAL A TODOS!

Roberto S. Caudet

jueves, 21 de abril de 2011

A cada paso


Después del desastre del partido jugado ayer en Mestalla para el Barcelona y que dio la victoria a los de Mourinho, hoy toca día de reflexión. Y la canción que nos acompaña hoy también ayuda. Había sido elegida con anterioridad, por supuesto, pero me ha venido que ni al pelo. De hecho, si hubiera ganado el Barça no hubiera pegado nada un tema así para un momento de euforia. Porque la actuación que ocupa el vigésimo quinto (25º) lugar en la tabla de las 33 Mejores Canciones de Eurovisión es todo un baladón. Os dejo la ficha técnica, por supuesto:

Canción: À chaque pas (A cada paso)
Canta: Jonatan Cerrada
País: Francia
Año: 2004
Posición: 15º



Ya sabemos todos que Eurovisión no suele tratar muy bien a las baladas. Y menos aún a las que están interpretadas por hombres. A menos que la puesta en escena sea brutal, la voz del cantante sea del otro mundo y haya un aura especial, una balada de un hombre implica un fracaso seguro. Y más cuando este hombre es francés o canta en el idioma galo. Así pues, Jonatan salió en 2004 a un escenario hostil y ante una audiencia que ya lo iba a mirar no especialmente bien. Naturalmente, ocurrió la desgracia y, como habréis podido ver, en el primer verso del estribillo pierde la afinación más allá de Saturno. Un gallo impresionante dejó la actuación en un caos de no más de dos segundos, ya que las tablas de Jonatan Cerrada sirvieron para que se recompusiera rápidamente.

Y digo tablas porque aunque Jonatan fuese un cantante novel, había estado semanas y semanas cantando en un escenario ante millones de personas que lo veían desde sus televisores, y cantando en directo, además. Porque Jonatan fue el primer ganador del Pop Idol francés, la versión vecina de Operación Triunfo. Su poderosa voz y su carisma lo impulsaron hasta la victoria y, por tanto, le correspondió a él representar a Francia en Eurovisión 2004. Que los franceses no son tontos y se habían dado cuenta de que nuestras Rosa y Beth habían logrado grandes puestos. Jonatan se hizo conocido no sólo en Francia, sino también en Bélgica, su país natal; y en España.

Sí, sí, en nuestro país. Su rostro salió en la serie “Un paso adelante”, donde demostró sus dotes como actor y bailarín, además de cantante. Y también es de él la canción “Ruban noir” (“Lazo negro”), un tema compuesto en protesta contra los atentados del 11-M en la estación de Atocha, en Madrid. Los que tengáis mejor memoria y seáis más asiduos al blog sabréis que Jonatan y su “Lazo negro” ocuparon la entrada del 11 de marzo de 2010. En el artículo en cuestión no hizo falta odio, porque el odio ya lo habían marcado los terroristas islámicos. En su lugar, decidí publicar la letra de la canción que Jérémy Chatelain –otro compositor francés- escribió para Jonatan y que tan dura es.

Volviendo a Eurovisión, el tema que interpretó Cerrada es una balada demasiado lineal. Incluso los estribillos parecen una estrofa más a la que le han subido un par de notas. Y claro, o te gustan los ritmos melódicos y las buenas voces, o te aburres soberanamente. Los europeos (a diferencia de mí) debieron sentir lo segundo, ya que relegaron a Jonatan a la posición número 15. La letra habla de amor y de batallas, y por eso la actuación se tiñó de blanco nuclear para el cantante, los coristas y la única bailarina que, a modo de gigante, iba dando pasos extraños (porque eran muy raros, francamente) al lado de Jonatan. Dos bolas simulando planetas acabaron de adornar una puesta en escena muy sobria pero quizá algo desfasada para un año en el que la gente pedía movimiento y música de discoteca.

“La batalla será larga pero tu sabes que habrá valido la pena. El niño que llevamos dentro encontrará el camino. Aún así quedarán fisuras que quedarán resquebrajadas, golpes algo duros que quedarán marcados para siempre. A cada paso que hagamos, A cada gesto que ofrezcamos, sé que al final lograrás encontrar la paz y la felicidad. En tu camino hallarás todo lo que deseas alcanzar”.

Ahí es nada. Hoy me pasearé por varios de sus CD que tengo en mi poder de mis estancias en Francia. Cómo me gusta. Vosotros, disfrutad también de “A cada paso”. Y mañana daremos otro. Será más movido. Será más sexy. Será más griego. Ahí lo dejo. Se admiten apuestas.

Quiero aprovechar también la entrada para dar mi más sincera enhorabuena a todos los madridistas que no han usado su triunfo para hacer política barata, ni demagogia, ni catalanofobia. Felicitar también a todos los blaugranas que además de saber ganar, hemos sabido perder. Y, por último, mis felicidades a la Reina Sofía, por haber aguantado todo el partido al lado de Leire Pajín. Eso sí es un exitazo. A todos,

¡FELIZ DÍA DEL ODIO MUSICAL!

Roberto S. Caudet

domingo, 12 de septiembre de 2010

El primer día del resto de su vida



Roberto, un niño de doce años, estaba como todas las primeras semanas de septiembre, haciendo las tareas que le habían mandado sus profesoras para el verano. Siempre se resistía a completar los cuadernos de vacaciones durante los meses de julio y agosto y, por suerte, como su hermana Amparo, ocho años mayor que él, no le prestaba mucha atención, nadie sabía cómo se las apañaba para tenerlas todas escritas el primer día de clase. Sus padres trabajaban a jornada completa, así que Roberto aprovechaba para hacer todo lo que no podía durante el curso escolar: se despertaba cuando quería, veía la tele todas las tardes durante horas y, de vez en cuando, encendía la Game Boy Color para entrenar a sus Pokémon. Pero ese martes once de septiembre de 2001 no era un día más. Sería el primer día del resto de su vida.

Eran las tres y diez de la tarde, hora peninsular española, y Roberto ya había encendido Telecinco para que, cuando la periodista catalana Àngels Barceló diera por finalizados los informativos de mediodía, empezara una de sus series favoritas, Al salir de clase. A Roberto no le gustaba realmente la serie, y muchos de los conflictos que planteaba los veía muy de lejos. Ni siquiera pensaba que los actores que salían en pantalla actuaran bien. Pero tenían algo que lo enganchaba durante una hora todas las tardes de lunes a viernes. Una hora en la que el ritmo de trabajo disminuía para atender a la serie. Sin embargo, el televisor no reflejaba la escena cotidiana. Àngels Barceló estaba blanca. No tartamudeaba, pero casi. Sin dejar de mirar fijamente a la pantalla, como queriendo traspasar con sus ojos cualquier muro y comunicar más de lo que sabía, de lo que podía.

La periodista de los informativos Telecinco hablaba sobre un posible accidente ocurrido en Nueva York, una ciudad que terminaba de recoger el desayuno. Un Boeing 767 se había estrellado contra una de las Torres Gemelas que coronaban la ciudad americana. Las imágenes no podían ser más explicitas. Al joven Roberto le parecían dos cigarros, uno de ellos encendido, el otro apagado. Del cigarro encendido salía una humareda tremenda, y parecía muy peligrosa. Mientras se mostraban las imágenes en directo, otro avión chocó tal cual contra la segunda Torre. Ya estaban prendiéndose los dos cigarros. Roberto hasta se asustó. Nunca en su vida había visto algo parecido. Corrió para ver dónde estaba su hermana y le preguntó: ¿qué son las Torres Gemelas? Su hermana, siempre atenta con él, respondió de manera tajante: “búscalo en la enciclopedia”. Dos segundos después, Roberto había encontrado el tomo correspondiente y leía al respecto.

Era la primera vez en su vida que estaba informándose. Que necesitaba saber más. Que quería saber qué estaba ocurriendo. No entendía, no lograba comprender cómo había podido ocurrir algo semejante. Quién o qué estaba detrás de los dos atentados contra el emblema de todo un país. No se atrevió a ir al sofá, él seguía en su silla, con sus deberes de clase enfrente y un bolígrafo en la mano. Quizá se preparaba por si tenía que escribir algo. Quizá él quería ser la propia Àngels Barceló. Quizá estaba petrificado ante una noticia tan impactante. Las imágenes que se seguían no eran más pacíficas. Varias personas saltaban torre abajo, a sabiendas de que iban a morirse igualmente, quemados o chafados por los escombros. Y entonces ocurrió lo peor. Una de las dos torres se vino abajo. Literalmente.

Roberto ya sabía por qué no se movía. Tenía demasiados sentimientos y demasiados pensamientos, a sus doce años, como para poder reaccionar. Y además una lágrima le recorría su mejilla derecha. ¿Cuánta gente habría allí dentro? ¿Cómo habrían vivido los pasajeros del avión sus últimos segundos de vida? ¿Quién se atrevía a hacer algo así y por qué? Ese mismo día Roberto supo que quería ser periodista. Que sería periodista.

Nueve años después, Roberto sigue viendo los especiales que se emiten en televisión, aunque todas las imágenes las recuerda como si las hubiera vivido. Ahora y a sus veintiún años, va a empezar tercero de Grado en Periodismo. No esperaba –ni quiere- tener que afrontar un acontecimiento como el vivido en 2001, pero sabe que fueron esas horas pasadas frente al televisor y casi sin pestañear las que cambiaron su vida. Roberto siente admiración por todos aquellos que, como Àngels Barceló, tuvieron la profesionalidad, la capacidad de mostrarse serenos, tranquilizadores, comunicadores.

Pero hay algo que Roberto sigue sin entender, y es por qué, ahora que ya se saben los culpables de los atentados que causaron la muerte a más de tres mil personas, el presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, ha mostrado su apoyo a que se construya una mezquita en el mismo lugar donde antes lucían las dos Torres Gemelas. Y menos aún comprende cómo puede decir que su país tiene “una deuda con el Islam”. Todavía visiblemente emocionado, Roberto escribe ahora estas líneas, que estarás leyendo con mayor o menos interés. Todavía visiblemente emocionado, Roberto se despierta cada once de septiembre recordando cada segundo que vivió hace nueve años, la ropa que llevaba puesta, lo que escribía en los folios, con quién habló, a quién llamó.

Todavía visiblemente emocionado, Roberto sigue necesitando desahogarse, gritar un segundo, cada once de septiembre, un día que nunca olvidará, igual que ninguna de las familias de las víctimas. Igual que nadie en este mundo. Todavía visiblemente emocionado, Roberto no redacta el artículo para odiar, sino porque forma parte de ese grito anual con el que necesita sacar la angustia que lleva dentro.

Todavía visiblemente emocionado…

Roberto S. Caudet

jueves, 11 de marzo de 2010

Bajo un ideal os escondéis, cobardes


Es la primera ocasión en la que no voy a decir nada más que lo necesario. Hoy no odiaré yo. Hoy no va a hacer falta. El terrorismo se define por sí mismo y el terrorismo ideológico no tiene calibre en esta sociedad. Pero, insisto, las palabras no van a ser mías. Hoy no seré yo el creativo. Ni tampoco el cínico. Ni el sarcástico. Ni el directo. Las palabras de hoy están escritas por J. Chatelain y cantadas por Jonathan Cerrada, un cantautor belga de 24 años, ganador del primer Pop Idol francés y participante de Eurovisión en 2004. Os dejo con él. La canción se titula “Lazo negro” (“Ruban noir”).


Madrid se despierta con la noticia:
Varias bombas estallaron en un tren.
Locura de los hombres.
Cuántas vidas rotas, cuántas almas perdidas.
Pero, ¿cómo pudo ocurrir algo tan horrible?

Nos hemos lanzado a creer. Hemos creído más que nunca.
A la fuerza de la necesidad, de la esperanza de devolver una sonrisa.
Nosotros, detrás del océano, a lo lejos, nos imaginábamos
La vida después del 11, del 11 de septiembre.

Un lazo negro.
Nunca hubiera creído deber, esta noche,
Rezar por su suerte.
Un lazo negro cuando el mundo se desordena.
Un lazo negro.
Nunca habría tenido que poder ver tal golpe de mala suerte.
Y cuando Madrid llora todavía.

¿Cómo se puede ser tan cabrón?
¿Con qué derecho se quita la vida?
Hoy, 11M, marcado para siempre.
Bajo un ideal os escondéis, cobardes.

Y nuestras mujeres lloraron.
Nuestros hombres descendieron por las calles
Con las gargantas anudadas.
Como un gusto de deja-vu Europa se ha levantado,
Pero el mundo sólo tembló un poco.
¿Cómo se puedo ser tan criminal?
¿Con qué derecho se quita la vida?
Hoy, 11M, marcado para siempre.

¡Asesinos! ¿Por qué?, ¿por qué?
Bajo un ideal os escondéis, cobardes.
¿Cómo se puede ser tan cabrón?
Qué putada. 11M, nunca más.
¿Cómo se puede ser tan criminal?
Asesinos. ¿Por qué? Dime, ¿por qué?
Bajo un ideal os escondéis.
Cobardes.
11M, nunca más…