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miércoles, 7 de agosto de 2013

Blancanieves, Bella y otras Princesas Disney: Toda la verdad




Hoy me he despertado algo harto. Con esa sensación de estar hasta las narices de pensar que se creen que somos tontos. Que nos chupamos el dedo y que nos vamos a creer todos los finales felices que nos vendan. ¿Pero qué broma es ésta? Ni los príncipes son gentiles ni las princesas son delicadas ni, mucho menos, las brujas van a volverse bondadosas al ver a una niñata rubia consentida pincharse con una rueca. Basta ya. Os voy a contar la verdad. ¿Qué ocurrió tras la última escena de la película…? No hay Princesa Disney que se salve, os lo aseguro. Las fotografías, que confirman lo que digo, son de la grandísima Dina Goldstein. Estad atentos, porque los dibujos se han convertido en personas... Y la realidad es muy diferente.



En este mundo cruel y machista, Blancanieves se quedó cuidando de sus siete ‘enanitos’ durante días y días, mientras su Príncipe se pasaba las horas mirando los partidos de cuarta regional en algún canal de pago, sentado en el sofá y sin más preocupación que la de que su cerveza se quede caliente.



Tampoco le fue mucho mejor a Aurora, la Bella Durmiente. Su Príncipe no la quería tanto, porque tenía miedo al compromiso y además él era más de relaciones esporádicas. Así que su beso de amor jamás llegó a despertarla del todo, y en la siguiente siesta, volvió a caer rendida. Han pasado los años y él la conserva… en su residencia de la tercera edad.



Al menos, ellas dos lograron vivir una auténtica relación de amor. A la Cenicienta su Príncipe la abandonó cuando descubrió  que tenía dos callos en el pie derecho. Y ahora se pasa las horas en un bar de carretera, esperando a que algún camionero solterón la vea perder otro zapato, o un tampax, y acudan en su ayuda.



El caso de Bella es aún peor. Vive en un castillo superficial y es esclava de su cuerpo. Obsesionada con no perder su encanto natural que le dio su nombre, se somete anualmente a 15 operaciones de cirugía estética. Y tiene un bono anual con la mayor industria del bótox.



Caperucita Roja no se preocupa tanto de su físico. Qué va. Continúa llevando cestas de comida a su abuelita, que sigue viviendo en la otra parte del bosque -porque aún no le ha dado a nadie por hacer un campo de golf-. Claro que de la fruta, las galletas y la miel ya nadie se acuerda. Ahora la abuela le pide Donuts, Bollycaos y un Happy Meal de McDonald’s, a ver si logra hacerse con la colección entera de los muñecos de turno.



La que se ha convertido en una auténtica muñeca es Ariel, la Sirenita. O, mejor dicho, ahora es un mono de feria. Desde que el hechizo volviese a la normalidad y ella recuperase su cola de pez, el Príncipe Éric decidió venderla al Oceanogràfic de Valencia por un módico precio, y ahora luce junto a dos peces, cuatro estrellas de mar y un par de tortugas, mientras los niños la ciegan con sus flashes y los entrenadores le dan como aperitivo un par de boquerones fríos cuando aplaude.



Mucha peor suerte ha tenido Jasmine. Su querido Aladdín trabaja como espía para la CIA estadounidense y ella se ha quedado sola en su ciudad, intentando luchar contra las múltiples guerras civiles e invasoras que continúan buscando las armas de destrucción masiva, o algún pequeño pozo de petróleo. Ha cambiado la lámpara mágica por una metralleta. Pero aún se resiste a vestir un burka.



Rapunzel ha tenido que vivir la más cruel y cruda de las realidades que azotan a nuestra sociedad actual. La última sesión de quimioterapia la ha dejado completamente sin pelo, y pasa las horas mirando su larga trenza, con un gotero en la muñeca, esperando a que el oncólogo le diga que todo está bien, y que pueda volver a ser la de siempre… Una historia cruel, pero tan real que impacta. Y tan emotiva como divertida.



¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!










domingo, 15 de mayo de 2011

Eurovisión 2011: Un triunfo antidemocrático


Nuestros corazones han dejado de latir. No literalmente, pero han dejado de latir. Después de las dos brillantes Semifinales, llegó el turno de la Gran Final de Eurovisión 2011. 25 países competían por alzarse con el triunfo y ser la sede para el próximo certamen de música. La noche comenzaba de una manera espectacular. Los presentadores alemanes comenzaron a cantar “Satellite” en una versión más rock. En teoría, Lena tenía que ser la encargada de interpretarlo, pero como ella competía también este año, era un poco pasada. Iñigo ya nos dejó entrever que acabaría saliendo de un lado u otro del escenario. Y así fue. Démosle un aplauso a Iñigo. Fantástico.

La imagen empezó a llenarse de Lenas que salían con las banderas de cada país participante. 43 Lenas concentradas en sesenta metros cuadrados. Catástrofe. Finalmente, apareció la original, y se dignó a cantar estrofa y media junto a los presentadores. Qué bonito. El final de la actuación fue lo mejor, sin duda. Alemania ha querido demostrar que son la gran potencia europea y que pueden gastarse los cuartos que se ahorran del nutricionista de su presidenta. Pantallazos, petardos, fuegos artificiales, trucos de magia, más pantallazos, paneles… de todo. En realidad, parecía que estuviéramos en China. Claro que de haber sido así, la escenografía hubiera durado tres minutos. Y hubiera habido un par de dragones por ahí. En fin, me lío.

El final del certamen, con las votaciones, también fue espectacular. Entre tantos puntos, pudimos ver a Raffaella Carrá, a Ruslanda, a mi Sofia de Georgia… Y, por supuesto, pudimos ver a Dima Bilan. Qué grande. Debería ir a cantar a Eurovisión todos los años. El que también podría ir era Danny Saucedo. Fue un auténtico guiño que él diera las votaciones. Ya me entendéis. Nunca mejor dicho. Me vuelvo liar… 25 actuaciones. Una última Crónica de Eurovisión 2011 tras un mes comentando. Más de 20.000 visitas. ¿Preparados? ¡ADELANTE!

SUIZA: 0 PUNTOS. Suiza fue la gran decepción de la noche, por mucho que digan de otras. Todo el mundo esperaba mucho más de ella. La aparición de Suiza en la Final hizo pensar que Anna lograría un buen puesto. Que su canción, Banda Sonora Original de Ikea, lograría una buena clasificación. Quedó última. 19 puntos. Una lástima. Pero la canción salió justo después de Italia (que quedó 2ª) y de Reino Unido, con la banda Blue. ¿Alguien se acordaba luego de Suiza? Claro que no. Al final, la saqué de mi TOP 10 y la dejé de mitad de la tabla para abajo. No me fui mucho.

ESTONIA: 6 PUNTOS. No lograré entender nunca su penúltima posición. Estonia ya ha ganado Eurovisión. No es un país con grandes posibilidades técnicas, pero no hizo un mal festival. Y además tiene vecinos. Y política. Y Getter es fantástica. Una auténtica Barbie Girl que nos interpretaba un tema no apto para adultos aburridos. Estonia nos ofreció color. Nos ofreció alegría. Nos ofreció un tema diferente y arriesgado, pero muy bailable, muy animado. No cuajó. Como ya dije en la 1ª Semifinal, Eurovisión ha castigado este año a las cantantes con puestas en escena completas. El fenómeno Diva este año no ha colado.

ESPAÑA: 0 PUNTOS. Francamente, me esperaba algo mucho peor. La coreografía es patética. El vestuario no puede ser menos elaborado. El pantallazo es absolutamente cutre. La canción, además de insulsa, está absolutamente fuera de lugar. Y nadie consigue entender dos frases de las estrofas. No es que Lucía no tenga dicción –que también-, es que no se entiende. Y además, vocalmente tampoco somos lo más impecable del festival. Lucía le puso ganas. Todas las del mundo. Pero no convence. Su cara era de “que lo estoy dando todo, por favor, vótame, o luego me quedo sin postre”. Quienes siguieron viendo la retransmisión de TVE, verían que Lucía iba absolutamente fumada mientras hablaba con Anne Igartiburu. ¿Qué le dieron los alemanes? No dejó de sonreír y menear su banderita española. Lamentable.

HUNGRÍA Y FINLANDIA: 0 PUNTOS. Ambas quedaron fuera también de mi TOP 10. Hungría se desinfló completamente entre muchas canciones favoritas y más movidas que ella. Con mejor escenografía. Con mejor vestuario, no os quepa duda. Y con mejor todo. La versión húngara de Céline Dion lo hizo muy bien, aunque en el primer estribillo desafinó de lo lindo, pero su actuación parecía demodé completamente. El chico finlandés era demasiado abrazable. No inspiraba nada. Un achuchón. Sin más. De haber ganado, en lugar de premio en metálico, yo me lo llevo a Disneyland. Pero ya está. No había por donde sacarle nada. Y así pasó. A las posiciones más bajas los dos.

ISLANDIA, LITUANIA Y AUSTRIA: 5, 0 y 2 PUNTOS. Seguimos con las posiciones bajas de la tabla, y nos encontramos a tres (en realidad ocho) voces impresionantes. La balada country de Islandia era casi perfecta. Yo la dejé sexta. Europa la dejó la 20ª. Pues bueno. Está claro que el fenómeno lastimero que arrastraban sin quererlo, no llegó a hacer mella. Era una de las mejores canciones. Y recordaba a finales de los años 90. Quizá ese fue su error. A mí me sigue pareciendo muy apta. Menos apta me pareció Lituania, que sólo logró arañar votos vecinos y alguno despistado. La cantante de la balada más aburrida de Eurovisión pasó sin pena ni gloria entre Dinamarca y Hungría. Y claro, quedó enterrada. Todavía no entiendo por qué la canción se llama “C’est ma vie” (“Es mi vida”) cuando en realidad la cantante se pasó los tres minutos pronunciando “C’est ma-ha-vie”, que no sé si tiene traducción, pero quedaba horrible. Me encantaría llevarla a Disneyland con el de Finlandia, para ver si aprende francés. La que no necesita cursos es mi amiga la de Austria. Fue la mejor voz de la noche, sin duda. El tema era una pasada. La puesta en escena, muy sobria. Pero tampoco convenció. A mí, personalmente, me parece la mejor actuación-calidad de 2011. Una lástima de clasificación.

RUMANÍA: 0 PUNTOS. Todavía no entiendo por qué, pero el cantante rumano me parece muy sexy. No sé qué tenían esos pantalones, pero le quedaban muy bien. Al margen de su físico, Rumanía era un cero enorme. La canción parecía pegadiza, pero no. La letra tampoco decía nada que no dijera el resto. Y, en realidad, del año pasado con el piano a éste, Rumanía ha bajado mucho su nivel. Jamás han tenido una clasificación tan mala en los últimos años. Estarán contentos. Pues quizá sí.

RUSIA: 3 PUNTOS. Alex Sparrow, como él mismo se ha bautizado para que “podamos pronunciar todos su nombre”, fue otro chasco enorme de la noche. Analicemos la situación: Rusia es un país grande en Eurovisión, aunque sólo ha ganado una vez. Siempre lleva lo mejor que tiene cada año. Sus canciones siempre son pegadizas. Sus temas siempre son perfectos para una puesta en escena diferente y muy visible. Además, tiran de hormonas, y suelen ofrecernos carne. No se les puede pedir más. Alex está tremendo, pero lo sabe perfectamente, y no actúa bien. Se ha pasado todas las ruedas de prensa quitándose la camiseta. No es coña, si buscáis su nombre en Google, no vais a ver más de dos fotos de Eurovisión de él con la ropa puesta. Y así no se puede. La gente se fijaba en sus perfectos abdominales y su cara de macarra de Grease. Y se nos olvidó su canción. ¿Cómo era? A mí me gustó mucho, pero ayer la encontré descafeinada.

FRANCIA Y SERBIA: 0 Y 1 PUNTO. Lo malo que tienen las casas de apuestas e Internet es que ahora se conocen los favoritos demasiado pronto. Y lo malo que tiene que todo el mundo sepa que eres el favorito, es que no te van a votar luego, por miedo a que realmente ganes. Posiblemente, ese es el principal factor para que Francia sólo fuera 15ª y Serbia, 14ª. Pero yo creo que hay algo más. Francia es un país que no suele arrastrar muchos fans en Eurovisión a menos que lleven temazos. Y por mucho que dijeran todos los críticos, entendidos y demás, el tema de este año era una auténtica basura. Para empezar, ¿qué hace Francia cantando en corso? ¿Cantamos nosotros en vasco? Son ganas de que la gente no se aprenda la letra. Amaury es muy feo. Y da miedo. Suda mucho. Y no se lava el pelo. La imagen se te cae por los suelos. Y por muy tenor que seas, tienes que lograr afinar más de dos notas seguidas. Serbia era todo lo contrario. Nina es divertidísima. Guapísima. Tenía una puesta en escena muy vistosa y muy apta. Serbia suele quedar bien. El tema era pegadizo no, lo siguiente. Y le puso ganas suficientes como para sacar el Titanic de donde quiera que esté. Pero la actuación le parecía muy friqui a todo el mundo. En cierto modo, lo era. En fin.

ESLOVENIA Y MOLDAVIA: 0 PUNTOS. Infumables. Bastante bien quedaron para mi gusto. Yo no los hubiera pasado a la Final, ya lo dije. Eran dos momentos perfectos para acabar de quitar la mesa, ir al baño y sacar a pasear al perro. Menos mal que no las pusieron seguidas, la audiencia se hubiera esfumado.

REINO UNIDO: 10 PUNTOS. Finalmente, Reino Unido ascendió a mi 2ª posición anoche. La canción me gusta muchísimo, aunque le falta garra. Blue siempre me ha encantado, especialmente Simon Webbe, todo sea dicho. Anoche aparecieron como ya sabíamos que iban a ir: desafiando al buen gusto. El vestuario no podía estar más fuera de lugar. ¿Quién los vistió? ¿Las hermanas de York? Horribles. Iban enseñando carne, eso está claro. Pero hubieran hecho lo mismo con otro tipo de telas, trajes y colores. Fatídico. La puesta en escena tampoco ayudó mucho, pero en conjunto, eran muy buenos. Me pareció extraño que quedaran sólo décimo primeros cuando eran tan favoritos. Y me supo realmente mal.

ALEMANIA: 0 PUNTOS. Lena no llegó a estar en mi TOP 10 por los pelos. Bueno, por tres décimas. La dejé 13ª, por encima de Hungría, Suiza y alguna de mis otras favoritas iniciales. Era el país anfitrión, y eso siempre arrastra votos. Además, era la actual ganadora, y eso también tira, aunque sea por los fans que todavía la siguen queriendo y apreciando. Pero el tema era otro mundo. En versión de estudio, no me disgustó cuando lo oí, pero me pareció lo menos eurovisivo del mundo. Cuando lo vi sobre el escenario, efectivamente, era lo menos eurovisivo del mundo. Y la puesta en escena estaba patrocinada por Lady Gaga. ¿Por qué? ¿Era necesario ese momento bochornoso? La interpretación de Lena fue brutal. Su punto fuerte. Me encantó, he de confesarlo. Merecido décimo puesto, en realidad.

GEORGIA: 0 PUNTOS. Georgia repite su peor clasificación de Eurovisión: novenos. A mí la actuación me gustaba. O, mejor dicho, no me disgustaba. Pero no me pareció para tanto. En fin, para gustos, colores.

IRLANDA: 7 PUNTOS. Mis Jedward. ¿Pueden ser más fantásticos? Tremendos. Fueron los que mejor se lo pasaron anoche, no hay lugar a dudas. Color. Fantasía. Animación. Purpurina. Pluma… Irlanda nos ofreció de todo un poco este año. Y lograron quedar octavos. Muy bien, realmente. Eran mis cuartos, pero sabía que tampoco lograrían esa clasificación. Empezaron la noche como uno de los grandes favoritos. Y salieron al escenario a darlo todo. A mí me parecieron brutales. Les puse un diez enorme. No les encontré una sola pega.

GRECIA: 0 PUNTOS. Al final, Grecia quedó fuera de mi TOP 10. La dejé 12ª. Aún así, tuvo un 9,4. La parte hip hop me sigue sobrando demasiado, y la coreografía no me convenció lo mismo que en la Semifinal y en los ensayos. Era muy vistosa y muy apta, pero quedaba un poco floja. Imagino que el jurado profesional la infló bastante. Ya veremos cuando se publiquen los resultados desglosados.

BOSNIA Y HERZEGOVINA: 0 PUNTOS. Lo siento por Dino, que me cae muy bien, pero su sexta clasificación no tiene ninguna explicación lógica. Actuaron segundos. Como os dije, jamás podrían ganar, es una maldición eurovisiva. La canción, a mi parecer, se perdía entre la primera y la tercera, Finlandia y Dinamarca. Y no tenía grandes puntos para resultar llamativa. Bosnia atrajo puntos de países vecinos y ajenos, promovidos por la nostalgia y las épocas ya desclasificadas. En fin.

DINAMARCA: 8 PUNTOS. Después de su actuación, he terminado por enamorarme de este grupo y de su canción. Les puse el primer diez de la noche (tiene poco mérito saliendo terceros…), y al final los puse en tercera posición. Quedaron quintos. Me alegré absolutamente. Cada punto a los daneses lo celebraba como una victoria propia. La canción es pegadiza y muy buena. La letra me gusta, aunque las rimas son rebuscadas. Y el cantante me gusta tanto, que me lo llevaría a Disneyl… a casa, qué narices. Me encanta. Me encanta. Bravo por Dinamarca, este año.

UCRANIA: 4 PUNTOS. Y seguimos con grandes alegrías. Ucrania bailaba en el podio durante las primeras votaciones, y al final fue cuarta. Yo la puse séptima. También celebraba los votos a Ucrania como si me los dieran a mí. La voz de la cantante es absolutamente fuera de serie. Tiene un torrente fantástico. Una afinación perfecta. Y la canción era muy buena, muy competente. El truco de llevar una artista de arena les benefició absolutamente, porque todo el mundo quedaba prendado de la pantalla y no se atrevían a pestañear. Muy bien por Ucrania.

SUECIA: 12 PUNTOS. Mi Popular. Eric Saade era mi gran apuesta de este año. No escuché su canción hasta diez días antes de la 1ª Semifinal. Sabía que mucha gente apostaba por él y preferí –por los resultados del año pasado- no escucharla para no ser uno de esos que luego quedaran desencantados. Pero no. “Popular” fue la gran actuación de anoche. Fue La Actuación. Una puesta en escena brutal, cristal roto incluido. Eric tiene una voz muy normalita, pero sabe cómo no ahogarse a pesar de la coreografía tan completa. Y la canción es tremenda, aunque la letra sea basura. La estuve cantando toda la noche. Y, casualmente, hasta medianoche, era el ganador de Eurovisión 2011. Pero como en el cuento de La Cenicienta, la carroza se me destrozó y ganó Azerbaiyán. El efecto de mi cumpleaños se esfumó. Me supo fatal que quedara detrás de Italia (más que de Azerbaiyán, de hecho), pero Suecia puede estar muy orgullosa de su mejor clasificación en los últimos años. Eric es total.

ITALIA. 0 PUNTOS. Voy a hacer un “Pasapalabra” con esta actuación. Fue a la única a la que suspendí anoche. Su segunda posición me dejó muy loco. No entiendo nada. En realidad sí, pero voy a hacer como que no. Pues eso: Pasapalabra.

AZERBAIYÁN: 0 PUNTOS. GANADORA DE EUROVISIÓN 2011. Voy a empezar por lo bueno: Azerbaiyán, como ya dije en la Crónica de la 1ª Semifinal, supo como meterse al público en el bolsillo. La actuación era casi perfecta. La balada es muy bonita, ellos cantan genial e interpretan mejor. El coro es el mejor del mundo, les ayudó muchísimo. Y el vestuario y la puesta en escena quedaron impecables. Los dejé séptimos en la 1ª Semifinal y los dejé 11º anoche, en la Final. Mi nota para ellos fue un 9,5. Así pues, me alegro porque su victoria, en cuanto a actuación, está casi merecida. Ahora viene lo demás:

¿Cómo puede un país como Azerbaiyán ganar Eurovisión? ¿Qué esperan el año que viene? ¿Dónde van a meter el concurso? ¿Qué clase de normas van a poner? Azerbaiyán, recordémoslo, es un país que ha interrogado y metido en la cárcel a casi 50 personas por votar a Armenia en Eurovisión. Por favor, es absolutamente lamentable, inhumano, antidemocrático y bochornoso. Un país como ése no puede ganar Eurovisión. Representa todo lo contrario que el festival difunde. ¿Y los eurofans, van a ir a Azerbaiyán? Cuidado con ellos, que todos sabemos que la homosexualidad en Azerbaiyán es poco menos que un pecado. No existen leyes explícitas contra las prácticas homosexuales ni castigos penales, pero más allá de la legalidad, allí ser gay está casi perseguido. Cuidado a los eurofans, insisto.

Es una auténtica vergüenza que Azerbaiyán, por muy buena canción que enviaran, llegue a alzarse con el triunfo. Una vergüenza política, democrática y social. Un auténtico desplante a los valores humanos. A los derechos humanos. Me alegra que ganara una buena canción, unos buenos cantantes. Me alegra que mis cuatro grandes favoritos quedaran, respectivamente, en las posiciones 3ª, 11ª, 5ª y 8ª. Pero no puedo alegrarme del resultado final del ganador con ese país como bandera.

Pienso seguir publicando cuanta noticia salga sobre Azerbaiyán en los medios y yo me entere. Pienso declarar la guerra a cualquier menosprecio democrático que hagan desde aquí hasta el año que viene. Y pienso que sois todos fantásticos, por haber aguantado el artículo más largo de la historia del blog. Nos vemos en los próximos días. Pero con Eurovisión, me despido hasta el año que viene. Muchas gracias a todos por este seguimiento desde hace casi un mes. Gracias, en serio.

¡FELIZ DÍA DEL ODIO EUROVISIVO A TODOS!



Roberto S. Caudet

miércoles, 11 de mayo de 2011

1ª Semifinal de Eurovisión 2011


La 1ª Semifinal de Eurovisión no ha podido dejar más amarga a Europa. Con un gusto agridulce recibieron ayer varios países su no clasificación a la Final después de haber estado en las apuestas de todos. Estoy hablando, naturalmente, de Armenia y Turquía. Por primera vez, fuera de la Final de Eurovisión. Y si lo que queremos son más record, otro más: ayer se clasificaron todas las baladas menos una que iban a la 1ª Semifinal. Cuidadito, que podemos dormirnos el sábado…

La noche empezaba un poco tensa para los espectadores españoles que siguieron la retransmisión –si se le puede llamar así- por La 2. Mientras los presentadores de verdad hacían los típicos comentarios sobre los votos, las canciones y la historia del certamen, José María Iñigo, el comentarista de TVE, ya iba quedándose sin saber qué decir. Un guión previo con unas cuantas ideas le hubiera venido muy bien. El hombre se quedaba mudo sin ningún recurso para salir del paso. Horrible. Pero más horrible fue que la introducción a Noruega, el segundo país de la noche, no se escuchó… ¡NI TAMPOCO SU ACTUACIÓN! Los espectadores de TVE nos quedamos sin saber cómo cantaba Stella su “Haba Haba” porque, sencillamente, el sonido no iba. Os podréis imaginar la desesperación… y el desconcierto, al ver que Iñigo no decía nada y seguía hablando de la siguiente canción como si nada hubiera ocurrido.

No fue hasta la décima actuación (…) que el comentarista se dignó a pedir disculpas por los fallos de sonido que había durante la retransmisión Y QUE CONTINUARON HASTA EL FINAL. A Iñigo no se le escuchaba nada bien… o no se le escuchaba, como ocurrió también con las introducciones de Turquía, Serbia y Rusia. ¿Sabrá hacer algo bien Televisión Española? En fin… El caso es que al final de la 1ª Semifinal, nadie en TVE pidió disculpas por no poder emitir la canción noruega… y hoy, en su página web, tampoco hacen mención. Siento, una vez más, vergüenza ajena por la televisión pública que estoy pagando. Qué lástima. Pero lo importante es que la música sigue. Y nuestros corazones siguen latiendo muy fuerte. Cómo echaba de menos decir esto… ¡ADELANTE!

MALTA, SAN MARINO Y PORTUGAL: 0 puntos. ¿Alguien pensaba que se iban a clasificar? Por supuesto que no. A los tres les puse un 0 enorme, y es que no pudo parecerme más bochorno que el que nos ofrecieron, cada uno con su estilo. Malta intentaba clasificarse este año con un mono disfrazado de Chenoa disfrazada de gay. ¿Me podéis explicar cómo es capaz de emitir semejantes sonidos? Su voz estaba, como poco, fuera de lugar. La puesta en escena no podía ser más cutre. Y la canción no decía nada. Lo mismo le ocurrió a San Marino, que llevaron a una de las protagonistas del musical de El Rey León (no sé en qué versión) a cantar una balada con tan poco movimiento que era perfecta para ir al baño. Además, venía seguida de Malta. Podía ser baño y cigarro. Qué genial. Portugal, por su parte, no se ha enterado que las actuaciones con chiste dejaron de existir en Eurovisión hace 4 años. Y nos volvieron a presentar una, a ver qué tal. Un grupo humorístico interpretando una chirigota sobre política y lucha social que, a mi parecer, debería haber quedado fuera de Eurovisión por sus claros mensajes políticos. En fin. Me alegro de que ninguno de los tres se clasificara.

CROACIA Y TURQUÍA: 0 puntos. Estos dos tampoco se han enterado de qué va el festival. Croacia sigue pensando que los cambios de vestuario durante la canción molan. Y no es así. Además, ¿desde cuando se pueden llevar jirafas a Eurovisión? Oh, qué horror. La canción, realmente, no era pésima. Lo pésimo era la puesta en escena. Le bajaba mucho el nivel. Justo al contrario ocurría con Turquía. La puesta en escena estaba muy bien, pero todo lo demás ya era un desfase. El año pasado quedaron segundos con una canción del estilo, así que quisieron repetir fórmula. Meeec. Error. También me alegré de que se quedaran fuera.

POLONIA Y ALBANIA: 0 puntos. Me sorprendió muy para mal la actuación polaca. La canción era un auténtico café descafeinado con sacarina, pero podría habérsele sacado tanto partido como para llegar a la Final… y luego quedar últimos. Sin embargo, la pobre cantante se nos ahogaba desde el principio. El baile era demasiado complicado para ella –y para casi todo el mundo- y requería demasiada concentración. No la vi disfrutar en ningún momento. Y el vestuario también dejaba mucho que desear. Una lástima. Albania, sin embargo, me conquistó pero no lo suficiente. Como canción no me gusta. Grita demasiado. Pero vista en el escenario, ya es otra cosa. Yo creo que tenía muchas posibilidades de clasificarse. Aunque la puesta en escena, con esa pantalla simulando unas alas blancas de águila, me pareció tan patriótica como ridícula. La dejé 11º, y no me fui mucho, creo yo…

FINLANDIA Y LITUANIA: 0 puntos. Y aquí empiezan mis discrepancias con el público europeo votante y el jurado. Finlandia es tierna. Muy tierna. La canción está bien para escucharla una vez en un momento depresivo. O para tenerla de fondo en un momento… depresivo. Pero vista en el escenario, me parecía muy sosa. Ni siquiera el globo terráqueo que llevan de fondo me sedujo demasiado. La saqué fuera de mi Final, pero el público decidió que mejor dentro. Pues nada. La soportaré una vez más. Da da dam, da da dam… Con Lituania no me ocurrió lo mismo. Desde un principio la dejaba fuera. La actuación en directo es muy buena para Operación Triunfo, pero para Eurovisión, me parece algo coja. Le falta garra. Le falta no ser tan Disney. Y le sobra culo. Perdón. Ambas pasaron a la Final sin que yo lo deseara. Mala suerte. Son mis dos únicos fallos…

ARMENIA: 1 punto. A mí me dio mucha lástima que Armenia no se clasificara, y eso que sólo era mi décima posición. Y en el último momento. Pero en realidad me gusta(ba). La puesta en escena era demasiado para Emmy, la cantante. En el primer estribillo ya estaba ahogada. Y no se la escuchó más. Sólo cuando tenía que hacer los agudos. El coro cantó por ella. Y los bailarines cantaron por ella. Entre los bailarines, mis amigos los griegos que tanto me gustaron el año pasado con OPA! Sólo por eso, la tuve que clasificar. Una lástima que no vayamos a verla el sábado. Con un par de ensayos más, hubiera quedado decente…

SUIZA: 2 puntos. A mí me encanta. Y se clasificó. La voz de la cantante es preciosa. La puesta en escena es sosa, pero queda bien. Y la canción me recuerda a los anuncios de Ikea. Yo creo que es la típica actuación que emboba y te hace verla hasta el final sin hablar, aunque no sea, realmente, gran cosa. Me alegré de que, por fin, Suiza esté en una Final. Me gusta, me gusta.

GEORGIA: 3 puntos. Siempre me he fijado en Georgia y en sus representantes. El año pasado me conquistó tanto que estuvo en la lista de las 33 Mejores Canciones de Eurovisión. Y este año no creo que me emocione tanto pero, de momento, consigue estar entre mis 10 favoritos de la 1ª Semifinal. Me encanta la pantalla que llevan. Y me encanta su puesta en escena. Me parece horrible el vestuario. La canción no me disgusta… la nota media acaba siendo muy positiva. Enhorabuena.

AZERBAIYÁN: 4 PUNTOS. Qué poco me gusta tener que puntuar a Azerbaiyán, porque aún sigo recordando sus asuntos políticos. Pero la balada no pudo ser más bonita ni quedar mejor. La cascada de fuego quedó impresionante. Y el vestido de ella me encanta. El blanco siempre queda bien en Eurovisión. Y Azerbaiyán siempre encuentra la fórmula para quedar bien también. Pasaron de ser mi duda a ser mi séptima clasificada. Muy bien, insisto, una perfecta actuación de película Disney.

HUNGRÍA: 5 PUNTOS. Otra de mis favoritas se desinfló un poco. La Céline Dion moderna, como muy bien bautizó Iñigo, lo hizo realmente bien. Tiene una voz preciosa. Y la canción es realmente buena. A Hungría le falla la puesta en escena, que seguirá siendo la misma el sábado, lo cual es una lástima. Otra coreografía –y otro vestido, por favor, para ella- la harían lucir mucho más. Aún así, podría quedar muy bien. Espero que así sea.

GRECIA: 6 PUNTOS. Adrianos puede estar muy satisfecho, o eso creo, de la actuación griega. Como lo estamos todos. Para mí, ha pasado de ser horrible a muy válida. Ayer le puse un 9,3 y por eso le di mis 6 puntos finales. La parte de hip hop me sigue sobrando absolutamente. Yo pondría, únicamente, al solista que va de tenor. Pero con la coreografía de los bailarines, que queda genial. Me encanta el momento patriótico de la pantalla con las columnas (realmente impresiona) y la escenita de jugar con las chaquetas. Sólo puedo decir que, un año más: Bravo, Grecia.

SERBIA: 7 PUNTOS. A mí me encanta. Sin más. Es cierto que la actuación parece llegar 50 años tarde, pero ahí está su magia. La coreografía, el vestuario, el maquillaje, la pantalla y hasta la melodía me recuerdan a las primeras décadas de Eurovisión. A mí y a todo el mundo, vaya. Tiene un ambiente retro que me fascina. Y la canción es muy buena. Y Nina canta genial. Y además tiene unos ojazos tremendos. A mí me divierte mucho. Fue mi cuarta clasificada.

NORUEGA: 8 PUNTOS. No pude sentirme peor. Para empezar, TVE no emitió el sonido de la canción. Además, no ha pedido disculpas en ningún momento. Y en la crónica de hoy de RTVE.es tampoco hacen ninguna mención. Pero no se la escuchó. Y no se clasificó. Si yo fuera noruego y viviera en España, estaría hoy montando un pollo enorme. No soy noruego, pero su actuación me encantó desde el primer momento. Es animada. Es divertida. Es sencilla y machacona. Me gusta. Me ha dado mucha lástima no verla en la Final. Se lo merecía absolutamente, aunque Stella también iba un poquito ahogada. En fin. Este año Eurovisión ha castigado a las puestas en escena que ahogan a los cantantes, no me cabe duda.

ISLANDIA: 10 PUNTOS. ¿Cómo no iban a clasificarse los islandeses? Sufrí hasta el final, pero lo lograron. Si ayer les puse hasta la foto en la entrada… Llegan a quedarse fuera, y hago el ridículo absoluto. Lo bueno de Islandia es que la canción parece que la has escuchado antes. Tiene un ritmito pegadizo. El juego de voces es brutal. La melodía es muy armoniosa. Y además tiene mensaje sentimental, por desgracia. Me fascina, también. Fue uno de mis dos 10. Pero la dejé segunda. Y pasó. Es una de mis grandes favoritas para ganar Eurovisión 2011. Veremos…

RUSIA: 12 PUNTOS. Wow. La actuación rusa fue la mejor de la noche. Y en algún momento llegué a pensar que, pese a todo, no se clasificaría. No fue así, y Rusia entró. Perfecto. La coreografía es brutal. La puesta en escena es sencilla pero marca. La canción no es gran cosa, pero los estribillos son muy fuertes. Y el cantante, aunque es demasiado chulo, está tremendo. Obviamente, no se le puede pedir más. Además, es Rusia. Yo la tenía como mi tercera o cuarta hasta anoche, que la subí a la primera. Me gusta. Mucho.

Y eso es todo. Acerté 8 de 10. ¿No está mal, verdad? La pena es que, precisamente, los dos fallos son canciones que, para mí, eran casi imprescindibles en la Final. No siempre se gana. Y yo me alegro enormemente por Suiza, Serbia, Grecia, Islandia y Rusia. A ver si no me decepcionan el sábado. Vosotros y yo nos vemos mañana. Con las apuestas para la 2ª Semifinal y algunas cositas más… Hasta entonces, os dejo con mi querida Noruega:



¡FELIZ DÍA DEL ODIO EUROVISIVO A TODOS!

Roberto S. Caudet

*** Noticia editada tras conocer que la propia UER ha hecho pública la noticia de que RTVE no tuvo la culpa en los fallos técnicos -aunque no los explicara en directo ni se pronuncie todavía...- y además ha aclarado, por primera vez en la historia de Eurovisión, que España no dio los 12 puntos a Noruega pero que, ni con ellos, Noruega se hubiera clasificado. Aclarado el asunto.

viernes, 21 de enero de 2011

Un mundo -nada- ideal (Gala 15 - GH 12)


Patricia ha sido la segunda víctima, pero no será la última. De los diez concursantes que iniciaron la Gala número 15 ayer en Gran Hermano 12, al final de la noche sólo quedaban nueve. La expulsión, con tantos nominados, parecía ser un mensaje directo de la audiencia a los dos bandos. E, inclusive, a Dámaso, Rubén y Yago, que todavía parecían algo neutrales. Patricia quedó expulsada en este duro combate de titanes y, por lo visto, ninguno de sus compañeros (salvo quizá Yago y Marcelo) parecieron entender lo que la audiencia les estaba diciendo. ¡Ojo! Porque no expulsaron ni al Malaguita ni a Laura… pero tampoco quedó fuera Terry. Así las cosas, no deberían pensar que son tan favoritos como creen, ya que su máxima enemiga y la supuesta responsable de todos los males (hasta de la nueva malaria que ha contraído George Clooney) sigue ahí dentro. Y puede que dé mucha caña esta semana. E incluso otra más.

Como decía, Patricia ha sido la segunda víctima –primero fue Jhota- pero no será la última. Y es que la batalla continuaba con la trinchera de las nominaciones. Con el rápido posicionamiento de los tres “neutrales”, eran cuatro contra cinco. Obviamente, el grupo con mayoría iba a sindicalizar sus nominaciones y a dejar a tres de esos cuatro con el mismo número de votos: 10. De esta manera, el grupo minoritario sólo podía sumar todos sus tridentes a una persona, para que también quedara nominada con 12. Y, seguramente, sería la expulsada, por aquello del divide y vencerás. Sin embargo, las nominaciones de las Sexy Blond, abanderadas por Terry, demostraron un nulo conocimiento de las matemáticas y de cualquier estrategia bélica, y decidieron repartir también sus votos: tres personas con 8 puntos. Obviamente, estaban tirando por la borda sus 24 puntos…

Sin embargo, el grupo de Laura y compañía tampoco hizo bien su estrategia, y dejaron a Catha con 11, a Terry con 10 y, por consiguiente, a Dámaso con 9. Si no se percatan de su error, la semana que viene podrían salir nominado alguno de ellos, igual que esta semana Dámaso se hubiera librado de estar nominado y, en su lugar, hubiera salido uno de su propio grupo. Por no saber contar ni hasta cuando tienes mayoría absoluta. Cualquier despiste puede ser mortal. Pero, como digo, despistados unos… y tontas las otras. En esta ocasión, la Crónica no puede ser tan épica como está sonando hasta ahora, no con Patricia como la expulsada semana. Hoy toca algo más Disney, ¿no os parece? ¡ADELANTE!

MARCELO: 0 PUNTOS. “Eres la envidia de todos, Gastón. Todos se cambiarían por ti. Los niños te admiran con mucho fervor. Tú eres su inspiración, Nuestro modelo y patrón”. No hay mucho más que decir. Si Marcelo fuese un personaje de Disney, sin duda sería Gastón, el malo malísimo de La Bella y La Bestia. Es arrogante, algo déspota y excesivamente tonto. Cree que todo lo que hace está bien porque lo hace él, y no hay vuelta de hoja. Me dio absoluta repulsión ver las caras de gozo mientras Patricia se despedía de las que habían sido sus amigas. ¿A quién se llevará de amigo Marcelo? Él se mueve por estrategias, y cuando alguien encuentra que no le resulta, lo rechaza. Menudo tipejo.

LAURA: 0 PUNTOS. Laura, por su parte, se convierte esta semana en La Reina Malvada, aquella bruja obsesionada con Blancanieves. Un día se convierte en una abuelita inofensiva y adorable, y al siguiente te da una de esas manzanas podridas para que te duermas. Laura ha jugado a dorarle la píldora a Terry y Dámaso pero no ha dudado en darle la estocada para subirlos a la palestra. Y cuando no la ven, no duda en insultarlos y denigrarlos. Es mala, mala…

CHARI: 1 PUNTO. Salvando las diferencias existenciales, Chari podría ser la magnífica Cruella Devil. Siempre con esas galas tan sofisticadas y discretas (muajajá) y con esa sonrisa de señora pérfida que se haría un abrigo con cachorritos. No me cabe la menor duda de que Chari se haría una bufanda con las babas de Rubén, ni tampoco que le encantaría ir forrada de todos los billetes que ganará de plató en plató y tiro por el montaje que creé yo. No sé muy bien cuál es el siguiente paso de la historia, pero Chari está dejando en tan mal lugar a Rubén, que le está restando cualquier posibilidad de alzarse con el título de Ganador número 12. Qué rara es, y qué retorcida. Por cierto y pese al punto, Chari sigue en números negativos en la tabla general.

MERCEDES MILÁ: 2 PUNTOS. La Milá vuelve a puntuar esta semana, y lo hace por su vestido-desfase diseñado por María González Buj. “Buj” es, precisamente, lo único que pude decir al ver semejante destrozo de encaje mezclado con tiras de colores imitando a Zazú, el pajarito mandón de El Rey León. Para colmo, el cuerpo era de tres tallas menos, y no llego a comprender muy bien cómo la presentadora podía siquiera respirar en un vestido tan entallado como ese. En según qué posturas, las tetas –perdón- y las mollitas propias de la edad parecían querer estallar en medio de la Gala. Un atentado a la moda, vaya.

DÁMASO: 3 PUNTOS. Aquí todos tienen su personaje Disney, y Dámaso es Pinocho. Aquí las semejanzas son múltiples, ya que sabéis muchos que Odio absolutamente al personaje medio madera medio niño. Dámaso ha tenido un paso por el concurso que bien podría asemejarse a la historia de Pinocho. Primero mentía y mentía, era un mueble de madera perfecto… y ahora ya es un niño con sentimientos y aspiraciones que necesita un Hada Madrina que le salve. El premio no ganará, pero algo me dice que esta semana, aguantará. Qué tragedia. Le doy los 3 puntos por haber apoyado perfectamente a sus compañeras. Mi teoría es que no se sentía a gusto ni con Patricia ni con Jhota y por eso no se atrevía a arrimarse tanto a sus Lydia, Catha y Terry. Veremos cómo se desenvuelve. Esta puntuación de Dámaso rompe con su línea de ceros habitual… nada más y nada menos que doce, el record de todas las Crónicas de GH realizadas por mí, obvio.

MARTA: 4 PUNTOS. Siempre he pensado que Marta es demasiado masculina en sus gestos y actitudes, y precisamente por ello creo que no ha encontrado más novio en la casa que Joaquín. Es la típica chica que intimida a los hombres, y eso no la beneficia salvo para con los mayores que lo que quieren es caña. Y olé por lo machista de mi comentario, pero la vida es así, Odiadores míos. Así pues, Marta se convierte esta semana en Mulán. Ese personaje asiático que tanto juego da durante toda la película. Y precisamente sus cuatro puntos se deben a lo bien que luchó por la prueba semanal de baile. Era para que le dejaran comer a ella toda la semana a escondidas, vamos. Si yo fuera La Súper, me la llevaría al Confe a las horas de las comidas, y la inflaba a lo que quisiera.

CARMEN: 5 PUNTOS. Algunos me lo habéis pedido durante semanas, y por fin ya hay un familiar puntuando en la tabla semanal. En esta ocasión, y como la hermana de Arturo Requejo no está, los puntos van para Carmen, la madre de Rubén. O lo que es lo mismo: a la Señora Potts. El parecido no es tanto por lo tradicional y materno del personaje de La Bella y La Bestia, sino por el parecido físico. ¿No habéis notado que Carmen es una mezcla perfecta entre la sirvienta de 101 Dálmatas y la Señora Potts? Me encanta, ¡me encanta! La pobre mujer ha de lidiar no sólo con Chari y su madre, sino ahora también contra la presentadora que se ha empeñado en hacerla la culpable de que su hijo tenga un miligramo de personalidad. Angelita ella.

JHOTA: 6 PUNTOS. No ha sido fácil encontrar personaje para Jhota, pero quizá el más acertado sea el propio Peter Pan. Ese hombrecillo que se niega a crecer y que estaría encantado de vivir con una simpleza absoluta pero siempre de risas, juegos y música. La puntuación para Jhota es simple: ayer se le meó Bonita-Chocho Loco durante la Gala… y además durante el Debate no pudo hacer ni tres comentarios, ya que Chari ocupó todo el cartel. Lamentable.

CATHA: 7 PUNTOS. Y aquí empezamos un trío genial. Catha se convierte en Primavera. Una de las tres Hadas de La Bella Durmiente. Aunque sea sólo por el trío que ha formado con Terry y Lydia, Catha parece estar soltándose la melena y siendo un poco menos mueble y un poco más ella misma. Personalmente, me gusta este descubrimiento de la nueva Catha. Maravillosa.

TERRY: 8 PUNTOS. Siguiendo con la línea, Terry es Fauna. Porque por muy Hada que sea y muy buen rollo, ella lleva todo un zoo en su interior. Un safari de leones que en cualquier momento rugen y te dejan muerta, que dirían en OT. Terry tiene una doble cara pero no en el sentido de hipocresía, sino en el de carácter inestable. Tan pronto es una balsa como se convierte en un tsunami arrollador. Le va a pasar factura tarde o temprano, pero yo espero que sea tarde. La veo natural, ella misma. Y pocos concursantes quedan así ya. Menos aún con la expulsión de Patricia.

LYDIA: 10 PUNTOS. Por supuesto, Lydia es Flora, ¿lo dudabais? Y aún queda una más. Ella es como un campo de rosas, de amapolas, de florecillas silvestres. Ella está ahí, queda bonito, pero no sabes muy bien cuál es su función. Yo os la digo: Lydia pone el punto tranquilizador, como las flores en los Hospitales. Como sabéis, estoy ya casi enamorado de ella y todo lo que haga me parece perfecto. Así que ni os imagináis lo que me he alegrado de verla, una semana más, con cero puntitos en su marcador. La última, eso sí, pero bueno…

YAGO: 12 PUNTOS. Mi amado Yago –tengo amor para todos, oiga- rompe la película de La Bella Durmiente. Él es, naturalmente, Milo, el aventurero protagonista de Atlantis. Lo veo en sus ojos, en su cuerpo delgado pero trabajado, y en su inocencia con fachada de malote de instituto. Creo realmente que cuando diseñaron el personaje de Milo (para mí el más sexy de Disney) pensaron en Yago. Oh, sí. Yago sigue en el podio una semana más, y ya van diez. Vamos, que el gallego es el que más triunfos ha conseguido. Sin embargo, esta semana se mantiene en la segunda plaza debido a su posicionamiento con Laura, Marta y el resto. No sé muy bien a qué juega en el Confesionario, pero no le va a quedar muy bien, cara a la galería, que se pase el día tonteando con Lydia, Terry y Dámaso y que luego los nomine. Ya dijo que “de momento a Lydia no la quiero tocar”, y yo me lo creo. Pero la semana que viene lo hará pudiendo darle su punto a otra persona. Mal, Yago, mal.

PATRICIA: 15 PUNTOS. ¡Tooooma! Patricia sube a la primera posición esta semana, y lo hace, obviamente, por la entrevista ofrecida a Mercedes Milá. Desconozco el porcentaje con el que fue expulsada, pero imagino que fue uno amplio. Como bien ha dicho El Gato, la gaditana se ha marchado del concurso por culpa de sus excesos, aunque yo creo que esos excesos forman realmente parte de su vida cotidiana. El concurso la ha hecho crecer como persona y tener amigos, algo muy importante. Sentí una lástima enorme al escuchar su nombre porque creo que es la única que ha disfrutado del segundo 0 al último. Y porque ella entraba para conocerse a sí misma, pero el público la ha expulsado siendo ella misma. Es un golpe duro. No la han echado por ser estratega, ni pérfida, ni gritona. La han expulsado por ser diferente. Qué sociedad… Patricia, esta semana, no es ni La Sirenita ni Jasmín. Ella es La Bella Durmiente. Sus hadas la han protegido hasta su marcha, y ahora sólo le queda dormir, y encontrar a su Príncipe Azul.

Pues, finalmente, sólo me queda dar –o mejor dicho, restar- los puntos al Odiado de la Semana…

RUBÉN: -3 PUNTOS. Y ya van dos. Rubén vuelve a conseguir el puesto del Odiado de la Semana y por ello se le restarán tres puntos en la tabla general. Por compararlo con alguien (y esto es un guiño enorme para ti, Carlitos), Rubén sería Hércules. Mucho músculo y pocas nueces. Quiero decir, neuronas. Hércules es un personaje fuerte, atractivo y muy varonil, que intenta desligarse de esa etiqueta de bonachón y algo torpe que tiene. A Rubén le pasa exactamente lo mismo. Su Megara también lo ha traicionado (pero ya quisiera Chari ser Meg y tener a esas Musas) y ahora él intenta jugar un papel que no le pega nada. Espero que pague muy pronto el haberse unido al grupo de Laura de una manera tan descarada cuando había dicho que empezaría de cero y que iba a repartir votos… Aunque cierto es que las Sexy Blond no le han dejado que se meta mucho en su círculo cerrado… En fin.

Aprovecho, ya al margen de tanta niñería filosófica, para mandarle un beso de apoyo a Julia, cuya madre falleció hará un par de semanas y por eso no acude a las Galas. Mejor o peor que me cayera, la gitana está pasando por uno de los peores momentos que puede vivir alguien, y yo le mando todo mi cariño. La cosa, es que han quedado nominados, como he dicho al principio, Catha, Dámaso y Terry. Obviamente, quiero que Terry siga en el concurso, y más para darles en los morros a Laura, Marcelo y a Marta. De entre Catha y Dámaso, lo cierto es que no me importa mucho quién se marche, pero es cierto que la expulsión de Dámaso dejaría a todos muy confusos. Además, me parece de lo peorcito que hay en esa casa. Y ya no le quedan cartas que jugar. Así pues:

GH DÁMASO al 27211

No me despido sin antes agradecer la espectacular repercusión que ha tenido la primera Crónica de OT 2011. Para los números en los que se mueve este blog, es francamente brutal: 22 comentarios registrados en el blog, más de 60 comentarios en las entradas de Facebook y Fotolog, más de 10 “me gusta” en Facebook a la entrada, y además ya ha conseguido meterse en una de las 10 entradas más vistas del blog. Gracias, de verdad. Muchísimas gracias. Nos vemos el lunes, precisamente con la Crónica de la Gala 1 de OT 2011. Hasta entonces:

¡FELIZ DÍA DEL GRAN ODIO HERMANO A TODOS!

Roberto S. Caudet