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miércoles, 24 de noviembre de 2010
Una de silla eléctrica
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miércoles, 17 de noviembre de 2010
"Que parecen lionesas de crema"
La conversación que he transcrito a continuación se produjo el pasado jueves 11 de noviembre en la tertulia de Telemadrid “Alto y claro” que presenta Isabel San Sebastián, columnista de El Mundo. Una de las periodistas que –en mi opinión, por supuesto- más me sirven de ejemplo en política y que más alto y claro hablan, valga la redundancia. Una gran señora con principios, con una gran carrera como periodista y escritora y una gran defensora de los derechos. Y también una gran amenazada, que desde hace años lleva escolta propio por unas declaraciones –y una novela- sobre ETA.
En la conversación participan ella misma, sorprendida e, incluso, ofendida, incrédula; y Salvador Sostres, otro periodista de El Mundo y del diario catalán Avui. Sostres ya fue conocido en su momento por protagonizar momentos especialmente soeces en Crónicas Marcianas, de Telecinco. Ahora ha atacado desde la televisión pública madrileña, pero las imágenes se captaron durante una pausa publicitaria. Ahí van el video y la transcripción, juzgad vosotros mismos:
Salvador Sostres: Las chicas de 17, 18 y 19, que es ahí donde está la tensión de la carne, ese punto mágico… Isabel, no me pongas esa cara de asco. Dragó se pasó con lo de los 13 años.
Isabel San Sebastián: Te veo yo acercándote a mi hija… y te mato. Fíjate lo que te digo.
S. Sostres: ¿Cuántos años tiene tu hija?
I. S. Sebastián: Veintitrés.
S. Sostres: Muy mayor. Demasiado mayor.
I. S. Sebastián: Te mato.
S. Sostres: La auténtica cosa esta, casi virginal, de estas vaginas que aún no huelen a ácido úrico, que están limpias.
I. S. Sebastián: Pero tú estás enfermo.
S. Sostres: Que tienen este olor de santidad, que parecen lionesas de crema, olorantes, dulces… De primer rasurado.
I. S. Sebastián: ¡Que hay niñas…! ¡Que te calles! Estás enfermo.
(…)
I. S. Sebastián: Niños, ¿de dónde venís?
Niños: De Marruecos, de Cataluña…
S. Sostres: ¿Pero es un colegio o una ONG?
(…)
S. Sostres: Esta carne que rebota, joven.
I. S. Sebastián: Que te calles, que estás enfermo.
S. Sostres: Que no estamos enfermos, Isabel, que esto es lo santo. A partir de ahí es una estafa… Esa carne que rebota, que es como un piano. Qué bonito que es eso. (Y queda un rastro rojo, ahí…) Sí… Y ese entusiasmo, que te quieren enseñar que están liberadas realmente, que ya son mayores, ¿no?
S. Sostres: ¿Qué enfermo? La enfermedad es luego, cuando tenemos que tomar algo para que se nos levante, porque no hay nada… el sexo por obligación. (…) Fíjate que los hombres de la mesa no me han rebatido nada. Me rebaten todo menos esto.
I. S. Sebastián: Estás enfermo. Menos mal que la descendencia y la humanidad depende de las mujeres, porque si dependiera de vosotros, desde luego…
S. Sostres: ¿Qué es el matrimonio? Es el sexo por obligación. Es el sexo a la fuerza. Ahora se fo***.
I. S. Sebastián: Que hay niños, Salvador.
Una voz no identificada: ¿Tú no eras un defensor de la familia?
S. Sostres: Los niños son de la familia…! Y esos son de Rabat, no te preocupes.
I. S. Sebastián: Estás enfermo… ¡Que te calles, tío!, ¡Ya está bien! Qué horror, por Dios. (…) Hay depredadores como tú… sueltos…
S. Sostres: ¿Cómo yo?, ¿por qué?
¿Qué me decís al respecto? Creo que este señor no se merece nada más allá de lo que le dije a Dragó hará un par de semanas. Si realmente lo está diciendo en serio (el ambiente distendido y la actitud bromista hacen que tenga mis serias dudas), es, sin duda, un acto tan reprobable y tan indigno que se merece otra expulsión de Telemadrid. Porque los dos pertenecen a la misma cadena pública. Sólo el hecho de que se le ocurran semejantes atrocidades ya me produce náuseas, os lo aseguro. Y a ello se le suma el comentario abiertamente racista que le comenta a otro de los periodistas cuando se entera de que los niños son de Rabat, Marruecos.
Pero entiendo, por otro lado, la risa medio nerviosa medio “ein?” de Isabel San Sebastián, la única de toda la mesa que se atreve a decir las cosas por su nombre: “estás enfermo”. Y la única también que intenta hacerlo callar en repetidas ocasiones y que le advierte que, de público, hay niños. Increíble. El Defensor del Menor de Madrid ha anunciado que le ha abierto un expediente. UGT Telemadrid también ha denunciado públicamente la actitud “tabernera” ocurrida fuera de antena, y el Comité de Empresa de Telemadrid ha comentado que “considera inadmisible pagar a colaboradores como Sostres”. Yo también, conste en acta.
En fin. Poco que añadir. La televisión pública madrileña está empezando a ser invadida por gañanes inmorales que no dudan en afirmar lo que para ellos es algo natural y divertido y que, para el resto de sociedad –si me permitís, la normal- es repugnante y asqueroso. No quería pasar la oportunidad de hablar del tema que me produce el mismo rechazo que el caso Dragó, para que no se piensen que tengo predilecciones o favoritismos. Cualquier acto de este perfil será públicamente condenado en este blog. A riesgo de que os saturéis (que diría uno de mis profesores), la única posibilidad de denuncia que tengo es la pública, la escrita. Así que ahí lo dejo.
Lo peor de todo se ha producido mientras escribíá el artículo: Telemadrid anuncia que tomará medidas contra la persona que ha filtrado el video "de ámbito privado" y lo ha convertido en una conversación "pública". Sin embargo, no anuncia que vaya a tomar también medidas contra Sostres por sus declaraciones, no muy lejanas a las que hizo Dragó en su novela. ALUCINANTE.
Nos vemos el viernes con GH 12.
Lo peor de todo se ha producido mientras escribíá el artículo: Telemadrid anuncia que tomará medidas contra la persona que ha filtrado el video "de ámbito privado" y lo ha convertido en una conversación "pública". Sin embargo, no anuncia que vaya a tomar también medidas contra Sostres por sus declaraciones, no muy lejanas a las que hizo Dragó en su novela. ALUCINANTE.
Nos vemos el viernes con GH 12.
¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!
Roberto S. Caudet
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Cobrar por que te la meta Dragó
“El escritor y presentador, Fernando Sánchez Dragó, se jacta de haberse acostado con dos niñas de 13 años “porque el crimen ya ha prescrito”, en su última novela”.
(La Vanguardia, 26 de octubre)
La noticia saltaba a la opinión pública durante la celebración del I Aniversario del blog y, por tanto, de la Semana del Amor. Así pues, todos estos días he estado mordiéndome la lengua por no poder comentar antes la situación. La pena es que las dos pobres niñas de 13 años no le hayan mordido otra cosa al señor Dragó. Y digo señor porque la palabra degenerado suena fuerte, ¿no? Pues eso. Al degenerado de Sánchez Dragó.
La aberración cometida se explica con todo lujo de detalles en el libro: “ésas –ahora hay muchas- que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda… (…) las muy putas se pusieron a turnarse (…) la peripecia fue como una partida de ping-pong”. Dragó no tiene reparos en asegurar que si en aquel momento le hubieran pedido “que firmara un cheque por el total del poco dinero que tenía entonces”, lo hubiera “firmado sin pestañear”. Y sentencia: “las delincuentes eran ellas”. De su vomitivo discurso literario, se pueden extraer varias conclusiones muy sencillas:
1- El escritor no es un gran conocedor de los productos de belleza. Utilizar en la misma frase “los labios pintados” y “carmín” como dos accesorios diferentes muestra su absoluta ineptitud a la hora de descifrar objetos en un Prieto cualquiera. Me lo imagino entrando en Druni (me llamo Druni, Carla Druni) y pidiendo una barra pintalabios, que la dependienta le entregue un “carmín” y él insista en que lo que quiere es un pintalabios. Qué absurdez. Pero claro, no se puede esperar nada mejor de alguien que se inventaba viajes para poder venderlos en la tele…
2- Dragó deduce que las zorras van vestidas con tacones y minifalda. Y pintadas con rimel y carmín. Es decir, que para Dragó, en verano todas las mujeres son auténticas zorras. Y cuando se pasea por Andalucía o las Islas Canarias, donde el calor aprieta más, para él aquello debe ser un pecado continuo. Tampoco sé cómo pretenderá que vaya su mujer –si es que algún día una mujer decide vivir con él y demás- vestida por la calle. Imagino que para que no parezca una “zorrita”, la tapará con un burka, lo menos. Es más, es posible que ni siquiera la deje salir de casa. Incluso quizá ya está casado pero nadie lo conoce porque jamás deja que se asome a la ventana. Qué escalofríos.
3- Entiéndase con los términos “muy putas” y “zorritas” que el escritor pagó por acostarse con ellas. O mejor dicho, por “trajinárselas” y que “se turnaran”. O sea, que al menos el hombre reconoce que con su hercúleo aspecto físico ha de acabar pagando a dos señoritas necesitadas de un país oriental para poder mantener relaciones sexuales. Es decir, queda descartado que tenga mujer. Claro que igual ni siquiera ella quiere acostarse con él. Ahora falta por ver si siempre que quiere meterla, se va a China. Y si siempre pide dos, como las Natillas. No sé yo si lo contratarán para el próximo anuncio con Messi y Piqué. A los de Danone les vendrá de perlas que Dragó las anuncie de dos en dos y que se las coma a la vez. Así las ventas van a subir muchísimo.
4- Lo peor de todo es que no sé muy bien si Dragó les preguntó la edad a las muchachas y si además ellas entendían lo que él les decía. O si él las entendió luego a ellas. Pero bueno, es un detalle saber que alguien que vive (y escribe) de los impuestos de todos los madrileños, sabe idiomas. Será un auténtico degenerado, sí. Pero sabe idiomas. La Valenzuela no sabía ni eso. Y a ella, los ordenadores se le caían de la mesa.
Así pues, tenemos al ignorante en cosmética femenina que toma por prostitutas a todas las mujeres que llevan minifalda y tacones en China. O Japón. Y lo tenemos con ganas de darle a la sin hueso. Y no hablo de la lengua. Así que el ignorante este se encuentra con dos niñas, les pregunta la edad y el precio –no sé por qué orden- y se las lleva a su habitación del hotel. Dentro de esa habitación transcurren los motivos por los cuales hoy hay un nuevo Odio.
No puedo entender que una persona adulta encuentre morbosa a una niña de trece años. Ni tampoco a dos, claro. Que piense en tener relaciones sexuales con ella. Y menos todavía que pague por ello. Por ver su cara (actuada) de placer. Por hacerla sentir su esclava. A una niña que podría ser su hija. Incluso más joven. Es realmente abominable que ocurran actos así y que además el ser degenerado al que le gustan de verdad, lo cuente en un libro, lo pueda decir en un medio de comunicación, y quede impune. Y sea un personaje divertido. Ahora Dragó asegura que los hechos son “sólo literatura”. El simple hecho de pensar en algo así y querer publicarlo, ya me parece censurable.
Según la RAE, para no pillarnos los dedos, el pederasta es el hombre (que no mujer) que comete pederastia. Es decir, que abusa sexualmente de un ser humano en su etapa de la niñez. Trece años, no me negaréis que no es una edad muy adulta… Claro que en España, la edad de consentimiento sexual para la justicia es, precisamente, los 13 años. Pero cobrar por que te la meta Dragó no sé yo si forma parte del consentimiento… El caso, que al final tenemos a un escritor que es un confeso pederasta y a un organismo público que le da de comer sin hacer nada con su cabeza. Se mire como se mire, es terrible.
Visto lo visto, el día que se escribieron los Derechos Universales Humanos y los Derechos de los niños, Dragó estaría con sus jefes –y con la Espe- en la cama durmiendo. O sin dormir. De haber sido por ellos, el primer Derecho Universal sería a poder darles dinero a niñas en edad de escolarización obligatoria para poder “trajinárselas”. Francamente, me parece lo más repugnante que he escuchado nunca. Dragó debió ser expulsado de Telemadrid hace mucho, pero esto ya es el colmo. Y, si fuera por mí, no le iba a dar ni pensión, ni jubilación… ni siquiera agua.
La gente suele preguntarme lo difícil que es ser periodista. Y periodista de guerra. Hoy creo que lo difícil es ser médico y tener que salvarle la vida a mamarrachos como él, a auténticos depravados y degenerados que van por ahí teniendo relaciones sexuales con niñas a cambio de dinero. E imagino que tampoco una gran cantidad. Ay si en lugar de periodista, fuera yo médico… Que no se acercaran muchos a mi hospital cuando estuviera yo de guardia… Vosotros sí, vosotros acercaos. Y hacedlo el viernes (Crónica de GH 12) o el domingo, con un nuevo Odio normal. Como gustéis. Hasta entonces:
¡FELIZ DÍA DEL ODIO!
Roberto S. Caudet
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