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jueves, 22 de noviembre de 2012

#LaVozDirectos1




Las galas en directo de La Voz ya son una realidad. Anoche pudimos disfrutar de la primera de ellas, en la que cantaron 12 de las voces finalistas para volver a competir por equipos y continuar con esta criba masiva de concursantes. Cantaron tres voces de cada coach y, tras hacerlo, la audiencia salvaba a un único concursante. Luego, el coach decidiría si expulsar a una o a otra. El papel de los coaches no es sencillo, ni tampoco el de la audiencia. Pero nos engañemos, aquí los que tienen los nervios a flor de piel son los concursantes, que cada semana están jugándose de verdad y al máximo su permanencia en el programa. Anoche vimos actuaciones brillantes y otras que dejaron mucho que desear, bien sea por la presión o porque no valen tanto como pensábamos al principio…

Del equipo de David Bisbal vimos a Lola, Yanela y Paco Arrojo. Los tres hicieron unas grandísimas interpretaciones de sus temas y, por nota, fueron lo mejor de la noche (en conjunto). Lola volvió a sacar su lado gospel para interpretar “Chain of fools”. Toda corrección y actitud, mi nota fue un 8,75. Paco Arrojo brilló con “Ahora quién”. Ya es la segunda ocasión en la que canta por Marc Anthony. Sus agudos me chirriaron un poco, pero demostró profesionalidad y fuerza. Mi nota fue un 9,25. La última fue Yanela, que cantó “Proud Mary”. O, mejor dicho, que se salió cantando “Proud Mary”. Demostró ser una pedazo de artista y lució todo el tesón y la garra necesarios. Le puse un 9,3. Los tres juntos, con David Bisbal, interpretaron “When I look at you”. La actuación no estuvo nada mal, aunque aquí, precisamente, fue Bisbal el que cojeó más. Excesivamente forzado y algo ahogado. No sé qué ha sido de su voz. En cuanto a las suyas, la audiencia salvó a Paco Arrojo (cantado) y él se decantó por Yanela. Lola ya es historia del programa…

Rosario pudo ver sobre el escenario a Anabella, a Mónica y a Jorge González. Lo de Anabella fue todo sentimiento y pasión. Su “Oye” estuvo tan perfecto pese a su afonía por agotamiento que terminé poniéndole un 10. Esta chica se supera a cada Gala y me deja más asombrado. Chapó. Mónica, en cambio, interpretó “Empire State of mind” con más pena que gloria. La encontré desubicada, fuera total del tema. Ni entendí su estilismo, ni sus movimientos ni la elección del tema para su voz. Pudo haber dado mucho más. La suspendí con un 3. Jorge González cantó “Adoro” (que ya cantó David Bisbal en OT en su edición). Intuí que la “agitanaría”, y así lo hizo. Pero mal. No me gustó el ritmo de las estrofas, sonaba descompasado. Parecía que los músicos eran los que le seguían a él. Sin más, le puse un 5. Después, los tres y junto a Rosario, cantaron “Qué bonito”. O, mejor dicho, lo cantó Rosario. Porque ellos tres brillaron por su ausencia. Qué poco generosos son algunos coaches. Como estaba previsto, la audiencia se quedó con Jorge González y Rosario con Anabella. Mónica nos dijo adiós en la peor de sus galas.

Melendi fue el tercero en disfrutar de su equipo (de la mitad de él). Paula Rojo, Claritzel y Maika fueron las escogidas. De Paula Rojo, mi querida chica-ukelele me esperaba mucho más. Su actuación de “Turn” estuvo completamente fuera de lugar. Le faltó fuerza, le faltó crecerse. Cojeó por todos lados, y me vi obligado a ponerle un escaso 6. Claritzel interpretó “Mientes” con bastante gracia, pero su voz sigue disgustándome del todo. Tiene un timbre que me resulta desagradable y que no me llega. La dejé con un 5. Luego vino Maika. Oh, Maika. La enorme Maika. La brutal Maika. La puesta en escena que le dieron para “Carrie” fue tan sencilla como arrolladora, y su actuación no pudo ser más brillante. Le planté un 9,75 con un único pero: me hubiese gustado algo más de vida por su parte. Las tres cantaron “Cuestión de prioridades” con Melendi. Una canción que es una declaración de intenciones y que cada una llevó a su terreno con maestría. Como era de esperar, el público salvó a Maika y Melendi a Paula Rojo, dándole, de nuevo, una oportunidad más. Esta chica pierde fans conforme respira, pobre. Claritzel se despidió anoche de La Voz. Mucho ha durado.

Malú y su equipo actuaron en último lugar. Héctor, Nuria y Pau Piqué fueron sus tres voces de anoche. Primero cantó Héctor. “Angels”, fue su tema elegido. Una de mis canciones preferidas, siempre perfecta para este tipo de castings o concursos. La puesta en escena fue maravillosa. Y aunque le faltó voz, estuvo soberbio. Seductor, encantador y muy dulce. Le planté un 9. Nuria vino después, con “Zombie”. Pese al tema y a la cantante, me quedé con ganas de más. La vi carente. La vi a medias. No sé… Me esperaba mucho más de Nuria, así que la puntué con un 6. El tercero fue Pau Piqué. Ni qué decir que “New York”, su canción, le vino que ni al pelo. Elegante, magistral, vozarrón y tablas. Perfecto fue poco. Se llevó el segundo 10 de la noche. Pero un 0 se llevaron los tres (y su coach) cuando cantaron juntos. Malú y sus voces salieron por “Blanco y negro”, pero salirse no se salió ninguno. Por separado, todavía, pero juntos destrozaron el tema. No hubo armonía ni compenetración. Pau se equivocó en la letra y Héctor se comió un verso entero. Horrible. La audiencia salvó a Pau Piqué (no podía ser de otra manera) y Malú se decantó por Nuria, para sorpresa de sus bragas. Y casi de las mías. Muajajá. Héctor nos abandonó anoche. Pero espero poder ver esos ojazos de nuevo.

A los que seguro que os veo es a vosotros, el próximo jueves por aquí y el próximo miércoles en directo por Twitter. Recordad que comento cada Gala al minuto. Hasta entonces, y como siempre,

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!

jueves, 1 de noviembre de 2012

Eterna segundona




Segunda ronda de batallas de La Voz completada con éxito, señores. Anoche, de nuevo, volvimos a escuchar a 22 voces, de las cuales 11 fueron elegidas por los cuatro coaches y otras 11 fueron descartadas para siempre (o eso parece). No sería justo para los concursantes decir que en esta segunda Gala de Batallas perdimos algo de calidad, pero lo cierto es que en las once actuaciones me costó mucho menos decidirme que en las primeras. De nuevo, mi margen de aciertos fue tan máximo que hasta yo mismo me sorprendí (9/11) y fue, precisamente, el uno de estos errores pero aciertos el que más me molestó. Si la semana pasada considero que Rosario hizo una injusticia expulsando a Damaris y no a Jorge González, en esta ocasión, creo que Melendi se equivocó absolutamente al echar a Mirela y no a Javi Mota, aunque en ambos casos todos fuesen pesos pesados.

Rosario Flores fue la que, a priori, lo tuvo más fácil anoche. Sólo le presentaron dos batallas, y en ambas estaba bastante claro lo que iba a ocurrir, gustase más o menos a la audiencia. La primera de ellas enfrentó a Emmanuel y Abraham. Aquí la lucha interna de Rosario era más fuerte que la de David y Goliat. Tenía a uno de sus ojitos derechos (dicho así parece que Rosario sea una mutación) frente a un amigo suyo. Emmanuel tiene un rollo tremendo, un estilo muy particular y muy fácil de sacarle partido. Abraham, en cambio, es una negra frustrada con vocación de Popstar. Su actitud en el escenario fue tan sobreactuada como forzada. El dúo les quedó raro de narices (nunca mejor dicho, teniendo a Rosario y Carmona como coaches) y al final ganó la amistad. Se veía venir. El segundo enfrentamiento no estuvo mucho más reñido. David Santiago frente a Juan Carlos. La dulzura frente al soul. La magia y voz calentita frente al poderío y la manera de crecerse en el escenario. Yo me hubiese quedado con el de los ojos azules, que me tiene enamorao’, pero estaba claro que Juan Carlos se lo merendaba con un poquito de Cola Cao. Tampoco me gustó cómo se compenetraron. Pero es que realmente no lo hicieron… Juan Carlos repitió que David Santiago era un “estratega” y se creció al ganarle. Aquello parecía un Gran Hermano, más que un concurso de talentos musicales. Error.

David Bisbal fue el que, sorprendentemente, más me acertó anoche. Tanto en su elección de canciones como a la hora de emparejar a las voces y decidirse por unas u otras. Su primera actuación juntó a Eva María y a Mara, para cantar “Last dance”, un tema que ya cantó Chenoa en Operación Triunfo y que, además, es la segunda vez que ocurre. ¿Bisbal está enviando directas que sólo veo yo o qué? Francamente, Mara fue infinitamente mejor que su compañera, que aunque no hubiese cantado no habría pasado nada. Y eso que en el casting ninguna llegó a gustarme nada. Pero Mara fue fuerza, descontrol y pasión. Se creció muchísimo, así que me alegré cuando la cogió. Lo mismito ocurrió en la batalla entre Rafa y David Ros. Los dos rockeros sólo comparten el gusto musical, y si eso. David Ros es más de sala íntima, de música a medio tiempo.. Y Rafa es brutalidad, es garra, es desenfreno… Así que el “It’s my life” que les plantaron le vino que ni al pelo al señor Rafa para comerse con patatas a David. Lo ninguneó, lo chafó y lo mandó fuera del rin en el segundo verso. Bisbal lo tuvo muy muy fácil. Algo más complicado pudo ser la batalla que enfrentaba a dos grandes voces con dos estilos casi opuestos. Yolanda y Yanela (hasta sus nombres quedan bien juntos) interpretaron un bolero precioso, aunque la primera era flamenca y la segunda una mezcla entre soul y jazz. Pensé que Bisbal había patinado absolutamente, pero no. Fueron uno de los dúos de la noche. Perfectamente compenetradas y con una armonía encantadora. Por estilo, yo me decanté por Yanela, y Bisbal también. Así que todo rodado.

Malú también estuvo muy acertada juntando a sus voces y quedándose con tres de ellas (a las otras tres les dijo adiós, naturalmente). Pero escoger canciones no parece ser lo suyo. La primera de sus batallas fue casi perfecta. Rebeca y Beatriz versionaron “I have nothing”. Un temazo descomunal que le vino a Rebeca como anillo al dedo. Ella ya se había presentado a las audiciones con una canción de Whitney Houston, así que fue todo un regalo. Su garra y su potencia pudieron con una de las rivales más fuertes que podía tener, por su estilo similar y muy apto también. Malú se quedó con Rebeca para mi alegría y despidió a otra gran concursante. Su segundo enfrentamiento lo proporcionaron Yolanda y María. La verdad, las dos son grandes cantantes y demostraron muchas tablas, pero la canción no les permitió darlo todo y a mí me resultó muy descafeinado. “Manos al aire” fue el tema escogido. Yolanda pareció desenvolverse mejor, mientras que María, perfecta en afinación, estuvo como fuera de sitio. Una lástima. Para mi beneplácito, Malú se quedó con la andaluza que canta francés de oído, Yolanda para los amigos. Y hablando de amistad, más que amigos parecieron Efrén y Eli, el último de los dúos de Malú. Ambos interpretaron “Recuérdame” con más pena que gloria, aunque a mis tuiteros les encantó. Efrén se vino arriba y me resultó todo un galán, pero Eli me pareció chillona y desmedida. Había química entre ellos y Tiziano Ferro hasta lloró. Pero a mí sólo lograron que me dolieran los oídos. El vencedor de este dúo, claramente, fue Efrén. Malú no tuvo ninguna duda…

Me dejo a Melendi para el final, pero es que fue el que peor lo pasó. O al menos es con el que más sufrí, porque sus seis voces de anoche fueron tan correctas como geniales, y aunque me costó decidirme más en unos que en otros, todos me parecieron muy muy muy válidos. Es lo malo de tener un gran equipo, que no sabes por dónde elegir… Empezaré por el dúo formado por Neus Ferri y Javi, que tan bien cantaron “Ironic”. Para definir esta batalla, utilizaré “estupendo”. Porque todo me pareció estupendo. Desde la armonía que había entre ellos hasta las estrofas de cada uno por separado. Estupendo fue el buen rollo que transmitieron y estupendas fueron las tablas demostradas por los dos. Decidí decantarme por Neus, que me hace sentir más que él. A Melendi le ocurrió lo mismo, y yo me alegré absolutamente. Tampoco hubo un “pero” en la actuación de Mercedes y Susana. La joven me demostró que es brutal y que tiene una actitud genial en el escenario. No me esperaba tanto de ella. Pero de la que sin duda no me esperaba ni la mitad fue de Mercedes. Logró aprenderse la canción de Alejandro Sanz (“Y si fuera ella”) y no sólo no se equivocó sino que tampoco falló o se perdió o chafó a su compañera. El trabajo da sus frutos y las dos estuvieron en perfecta sincronía. Una lástima tener que perder a la señora que es todo fiesta y simpatía, pero creo que todos vemos más a Susana con un disco, si eso, ¿no?

El plato fuerte de la noche vino con el primero de los dúos de Melendi. La batalla entre Javi Mota y Mirela, lo que implicaba una pelea directa entre mi voz masculina y mi voz femenina favoritas. Cantaron “Devuélveme la vida” y, la verdad, yo pensé que lo haría mejor él que ella. Javi es pasión romántica, es voz calmada, es dulce aunque sexy. Mirela es más bien apoteósica, un huracán comedido pero imparable. Y así fueron ambos en el escenario. Ella cantaba y él se dejaba cantar. Pero es que Mirela es muy perfecta en ejecución y eso la hacía brillar sobre cualquiera que el hubieran puesto. A Javi lo veía como el que se sabe perdedor e intenta despedirse a lo grande. Me decanté por ella, aunque como ya he dicho y dije, él es mi otro gran favorito. Pero creo que ella estuvo más notable. Melendi no pareció verlo así y se quedó con Javi Mota. No hace falta que diga cuánto me alegré, porque para mí ambos tenían que estar dentro. Pero me supo fatal por Mirela, siempre destinada a un papel segundón y nunca cosechando los éxitos que se merece. Desde aquí le mando un beso aunque dudo que me lea. Y todo mi ánimo y mi apoyo. Es una gran voz y una gran artista infravalorada y ojala, algún día, encuentre su hueco.

Me despido con ella cantando “La reina de la noche”, la segunda clasificada para ir a Eurovisión en 2007. De nuevo, las hormonas pudieron a la calidad. Qué diferente habría sido todo para ella de haber ganado entonces…

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!

jueves, 18 de octubre de 2012

56 voces




Parecía una broma cuando nos lo dijeron por primera vez, pero no. 56 son las voces que se han unido al programa musical de Telecinco más exitoso de todos los tiempos. Su audiencia no deja de crecer y de romper barreras históricas. Fueron otras tres horas de programa (rigurosamente grabado) en el que los cuatro coaches completaron sus equipos. Anoche vimos desfilar a otras 16 voces que peleaban por 12 puestos. Por tanto, sólo cuatro fueron los descartados. David Bisbal fue el primero en completar su equipo, seguido de Rosario y Malú. Melendi fue el último en hacerlo, pese a que su butacón se había girado más veces que el cuello de la niña del exorcista. Todo un misterio para Cuarto Milenio.

Los cuatro descartados fueron Maravillas, Pilar, Miguel Sánchez y Alfonso Aibar. Nadie podrá decir que Maravillas no fue osada. Eligió una canción de Chenoa y sólo por ver las caras de Bisbal mientras empezaba a cantarla, yo ya me hubiera girado y le hubiera plantado un beso a esa chica. Pero no. Fue uno de los peores castings que yo recuerde. Su voz no es nada del otro mundo, no es una canción para lucirse, y además su actitud dejó bastante que desear. Muy de aficionado todo. Pilar no es que estuviese mucho mejor. Su estilismo era un “mátame, camión” y cantó como enfadada. No parece que nos hayamos perdido nada sin esta chica. Miguel Sánchez es otro de los benjamines que ha pisado el escenario de La Voz. La suya no era especial, quizá demasiado aniñada aún. A mí no me transmitió nada y además tampoco creo que escogiese un gran tema para un casting final. Muchísimo mejor estuvo Alfonso Aibar. Conocido en los 90 por ser uno de los vocalistas del programa de Antena 3, “La parodia nacional”, interpretó magistralmente (y con 200 kilos más) “Delilah”, una canción fantástica y muy exquisita. Pero tampoco pasó. Una verdadera lástima.

David Bisbal no tenía una tarea sencilla para completar a su equipo. Pero anoche fue el primero en sumar sus últimas tres voces. Yanela fue la primera en unírsele. Sin duda, esta negra sabrosona hizo el mejor inicio de canción de los más de 60 artistas que han pasado por ahí. Chorreo de voz demostró durante su minuto y medio. Gustazo máximo, pensaba yo. Le faltó irse un poco menos del tema, pero fue estupenda. Yolanda se unió a su grupo poco después. Una voz con unos matices muy ricos y con un registro agudo tremendo. Se notó que sentía lo que cantaba. También estupendo fue Rafael. Rockero y heavy de pura cepa, nos sorprendió a todos eligiendo a Bisbal de entre los coaches que se habían girado. Rafael es energía, garra y fuerza. Y demostró un gran sentido del humor. Me gusta mucho.

Rosario era la que más cantantes necesitaba para llenar huecos, pero fue la segunda en decir: “se acabó para mí”. Jorge González se unió a su equipo por ser “gitanillos”. Concursante de Operación Triunfo (entre los 8 mejores clasificados) y uno de los ex cantantes de “Qué tiempo tan feliz”, su carrera no es precisamente un camino de rosas, pero parece que, a su corta edad, ha tenido más flores que espinas. Su voz no es nada del otro mundo, aunque sí es muy dulce. Francamente, creo que hubo demasiada preferencia con él y mucha vista gorda. ¿Cantó un minuto y medio? No, cantó más de dos minutos... Casi dos minutos y medio. En fin… Las carpeteras del mundo le harán llegar lejos, si dura. Mónica la inglesa también se sumó al Team Rosario. Su actuación fue muy correcta, pero para mi gusto, le faltó romper, le faltó algo. Pero bien. David Santiago fue el tercero. Con unos ojazos azules impresionantes y una sonrisa perfecta, la verdad es que me fascinó. No es guapo, no nos engañemos, pero es como mágico. A mí me encandiló. Y su voz es muy bonita. A ver cuánto dura. Me sorprendió más la elección de Rosario por Nuria, otra cuarentona más que canta con voz de negra. Me pasó igual que con Mónica. Tras haber escuchado 400 voces así, me esperaba algo más de ellas. Veremos, veremos…

Malú siempre me da una de cal y otra de arena (como Merche). Cuando creo que su equipo es el que más me gusta, va y coge a alguien que me parece terrible. Fue el caso de su primera adquisición, María. Me pareció una actuación atropellada y acelerada, con una voz de lo más normal. Pero fue escogida. Pues enhorabuena. Mucho más me gustó que escogiera a Alejandro Canals. Una voz soberbia y solemne, con clase y con perfecta afinación. Me chirrió de este señor que fuese un poco prepotente con David Bisbal. Al fin y al cabo, en este programa, tiene una jerarquía superior a la de él. Pero su interpretación de “A mi manera” fue tan estupenda que le permito todo por esta vez. La chilena Isabel Berría completó anoche el grupo de Malú. Tiene una voz preciosa, y muy dramática, que me hizo ir como al mundo de los musicales. Además, se llevó a su perro a la audición. Lo más. Ya soy muy fan de esta señora.

Y Melendi, que era a priori el que parecía que antes completaría su equipo, fue el que más tuvo que esperar para verlo terminado. Sólo le faltaban dos. Y dos hombres fueron. Eduardo y Javi Mota. Eduardo cantó por Nino Bravo y a mí me mató directamente. En mi modesta opinión, no ha nacido persona que le llegue a la altura del betún al cantante valenciano con más torrente, personalidad y sentimiento que yo haya escuchado en la voz de un hombre. Así que lo de Eduardo me pareció un atrevimiento que yo, sin duda, no hubiese tolerado. Tampoco hubiese tolerado que nadie se quedase con mi Javi Mota. Un cantante ya conocido desde hace años por su pertenencia al grupo Banghra (aquellos que cantaban “My own way”). Javi ha participado en algún musical, ha tenido otros grupos y, además, se ha presentado como solista a Eurovisión en más de una ocasión, aunque nunca fue escogido. Además de que su voz me encanta, no tengo ni qué decir que su físico es perfecto. Ojos penetrantes, sonrisa perfecta y un cuerpazo de infarto. Aquí dejo mi declaración de intenciones. Muajajá.

La semana que viene comenzarán ya las batallas. Para ello, los coaches van a multiplicarse por dos y cada uno de los cuatro artistas contará con otro cantante para apoyarle, ayudarle y todo lo que haga falta. El concurso se me antoja muy interesante y, sin duda, desquiciante. A ver cómo pasamos de 56 voces a sólo 1 ganador en tan pocas galas. Lectores míos, sed felices. Y gracias por llegar hasta aquí. Aunque cada Crónica es más breve que la anterior, no os quejaréis.

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!