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martes, 29 de octubre de 2013

#Batallas1, Gala 7 de La Voz



Las Batallas de La Voz ya son una realidad y anoche comenzaron un éxito total de audiencia, tanto en la Gala como en el programa especial posterior. Esta primera noche ya nos ofreció 11 enfrentamientos (de los cuales acerté 6 y me fallaron los otros 5) y otros 3 robos, aunque sólo uno me pareciese correcto. Sobre el escenario, las primeras peleas reales, los primeros dramas y las primeras expulsiones de grandes concursantes que han dicho adiós demasiado pronto.

David Bisbal estará asesorado en esta fase del programa por Cali y el Dandee. Yo me pregunto hasta qué punto serán capaces de asesorar estos dos a alguien… Claro que también me preocupo por qué clase de consejos dará el de Almería a cualquiera de sus voces. Miedo me dan. Por lo pronto, hemos vivido sus primeras 3 batallas. Por un lado se enfrentaron David Velardo y Álex Escribano. Ambos son notables cortitos, y ninguno creo que brillase claramente sobre el otro, aunque me decanté acertadamente por Álex Escribano. Para alegría de medio país, David Velardo fue robado por Antonio Orozco. Pues bien. Bisbal también enfrentó a Tina Riobo y Robert Matchez en uno de los duelos más desiguales de la noche. Claramente ella se lo comió con patatas, porque por muy negra que Robert sea de espíritu, jamás será tan tostado como Riobo. Me alegré de ver a la una dentro y al otro fuera. El último duelo de Bisbal fue entre Estíbaliz Martín y Jordi Galán, los dos líricos. Para mí fue la gran actuación de la noche. Espectacular, profesional, vibrante y muy emotiva, ambos formaron un dúo genial en el que, a mi juicio, ganó la dulzura y sobriedad de Estíbaliz, aunque el coach se decantara por Jordi. Fue un auténtico palo, ella era una de mis favoritas.

Malú, por su parte, vivió otras tres batallas y robó a una voz, ayudada por su asesor, Carlos Vives, ese hombre que Malú guardaba en formol en su casa mientras el resto ya lo dábamos por enterradísimo. Qué cansino y torpe es. Hace buena pareja con Orozco, pero bueno. El primer duelo enfrentó a Cassandra de Rosa y Mandy Santos. La italiana ganó sobrada, mucho más grande y profesional que la rubia teñida, tan falta de tablas como insegura. Malú prefirió a la rubia. Drama personal. Su segunda batalla fue entre Marcos Galindo y Silverio Belmonte, que son como el día y la noche. Como el sol y la luna. Como la ropa chic de Zara y la línea sport. Lo único que los vuelve iguales es lo sobreactuados que son. Y lo mariquitas, pero ése es otro cantar. Ninguno me gusta realmente, pero me quedé con Marcos y fallé. La batalla que sí acerté fue la celebrada entre Luciano Méndez y Marta Pons. Ninguno ganó al otro por demasiados puntos. Ambos me parecieron sosísimos a morir, aunque es cierto que hubo bastante armonía entre ellos. Y eso se agradeció completamente. Al final ganó él. Punto para mí. Y la que ganó fue Trinidad Amador, que luego os hablaré de ella, ya que Malú se la quedó para sí misma, con beso lésbico incluido en la celebración. Menos mal que están en Telecinco…

Antonio Orozco también está en Telecinco, pero por mí se podría ir a Marte. No lo aguanto para nada. Y su asesor, Juan Magán, es el único que a priori me hacía más gracia, aunque tiene un punto de salido mental que no me convence nada. Y hablando de nadas, nada fue lo que entiende Orozco este programa, a juzgar por las canciones que nos ha ofrecido en sus batallas. La Tortura fue la escogida para batallar a Jaume Mas y Andrea Beltrán. La tortura fue la que nos ofreció ella, completamente fuera del tema en todo momento. No entendí nada. Se la cargaron fácil, porque además Jaume supo hacérsela suya (la canción) y nos siguió conquistando a todos. La que conquistó a mucha gente fue Noelia Nowi, que se enfrentó a Nacho Lezcano (lo quiero para mí YA) en una batalla que yo encontré desigual y con un claro vencedor: él. No fue así, y me tocó despedir al chico guapo de sonrisa perfecta y voz preciosa. Qué fatalidad de noche. Además, y como he dicho, Orozco se quedó a David Velardo, del equipo de Bisbal. Horror total.

Rosario Flores pasó de horror a emoción por segundos. Tiene aprendida la lección de la primera edición y, de momento, está decantándose por las voces más personales y las que mejor llegan al público, lo cual me alegra. Anoche, ayudada por Coti, se quedó con Estela Amaya frente a Trinidad Amador (la nueva novia de Malú). El dúo entre flamencas fue apoteósico y me encantó. Me alegré mucho por Estela, tan íntima como genial. También me alegré de su decisión de quedarse con Idoia Bediaga antes de que con Odette Suárez. Aquí también ganó lo personal, único y original frente a la ejecución perfecta y una técnica más trabajada. La actuación también estuvo muy notable, todo hay que decirlo, y ambas eran muy válidas. Como también lo fueron Yoio Cuesta y Sandra Rodrigo, dos cantantes con mucho soul pero que no supieron aprovechar mucho más la oportunidad de la canción, que al final les quedó descafeinada. Ganó la segunda, por “personal”. Pues bien. Rosario, además, robó a Marcos Galindo, el coplero de Malú. Aquí todos ganaban algo.

Ahora que ganar, el que gana siempre soy yo, teniéndoos a vosotros de seguidores por Twitter en mi cuenta personal o por aquí. Eternamente gracias. Nos vemos en la próxima Gala.

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!




martes, 24 de septiembre de 2013

#LaVozACiegas, 2ª Gala de La Voz 2


La segunda gala de audiciones a ciegas de La Voz nos ha dejado los equipos a medio llenar. No por cantidad de concursantes de cada uno, sino en el cómputo global. Nuevamente, David Bisbal sigue siendo el que antes parece que acabará de llenar sus plazas particulares, ya que con las de anoche suma ya 7 voces, de 16 que puede escoger. En el otro extremo tenemos a Rosario Flores, que sólo tiene a 4 del total de concursantes que necesita. Probablemente, y con el estropicio que hizo el año pasado, nadie quiera fiarse mucho del criterio de la flamenca.

Aunque para estropicio, el de los 5 concursantes expulsados ya anoche, que no lograron que ningún coach se fijara en ellos. Y no les culpo. Con tanto volumen de concursantes y audiciones, el nivel en esta primera fase puede ser aún muy mediocre. Y vaya que si lo fue. Yarelín García no hizo una buena actuación, aunque mi nota fue un aprobado raspado. Estuvo descontrolada y fuera de lugar. Aunque más fuera de su sitio estuvo Mila Balsera, popular en Andalucía por otro concurso de cantar copla, que se atrevió con un tema de Rocío Jurado. Osada ella. No dio la talla. Tampoco estuvo mucho mejor Dariel Ventura. Muy probablemente, a simpático, salado y guapo no le ganarán muchos esta edición, pero escogió un tema pésimo para su timbre de voz. Y terminó hundiéndose, como Juan Miguel, el niño con voz de niña que resultó tan altivo como digna. Una mezcla de sentimientos encontrados que no encandiló a ningún coach, como tampoco se dejaron llevar por Noemí, demasiado lineal para sorprender lo más mínimo a este equipo de cantantes consagrados de nuestro panorama musical.

El nuevo del grupo, Antonio Orozco, se llevó anoche nada menos que a 3 concursantes más para su plantel. A saber, están ahora con él Haley Haitz (al menos ya tiene nombre de diva), una pija profesional que se vendió a sí misma como la doble de Paula Rojo (error, no admitimos plagios) y que aseguró que de pequeña no tenía amigos. A ver si en su equipo de 16 logra alguno. A mí me pareció muy aburrida y lineal. Bastante más me gustó Damon Robinson, el americano de voz grave que tampoco traspasó todo lo que debiera. Fue un notable escaso. La que sí tuvo un notable alto fue Rocío Rivas, que se lució bastante con un lírico demasiado arreglado y por el que se perdió un poco. Esperemos a ver qué temas le dan y cómo se defiende con ellos. Porque yo creo que tiene mucho más para dar de lo que nos ha ofrecido. No es algo extraño en este grupo, porque todas las voces de Orozco me parecen muy mediocres. Tendremos que verlas evolucionar y soltarse. Si es que tienen tiempo…

El que no pierde el tiempo para nada es David Bisbal, que ayer sumó otras 3 voces para su equipo. Todos quieren irse con él. Y no es de extrañar, porque además este curso viene más relajado, casi profesional, y hasta me parece sincero. Sin duda, su equipo va a dar mucho de qué hablar. Pero como siga quedándose él con todo lo mejor, casi voy a preferir que la Final sea entre sus cuatro mejores concursantes. Anoche se llevó a dos grandes. Por un lado, tenemos a Leyna Sadki, una marroquí que es todo un bellezón exótico y que nos deleitó con un estilazo, un vozarrón y una profesionalidad como pocos han demostrado. De momento, es mi gran favorita a ganar el concurso. No se le queda atrás María Ayo. También me pareció prácticamente impecable. Encima del escenario resultaba una auténtica estrella. Y, además, viene de la casa, ya que estuvo como corista en un programita de Telecinco hace unos años, El revientaprecios. Era como la artista invitada. Aunque, todo hay que decir, para invitada en esta fiesta, Virginia Mos. Pecó de todos lados. Estuvo muy desafinada, muy nerviosa, muy aburrida y poco pasional. Versionó en exceso un temazo de Mecano y terminó pasando sin pena ni gloria por allí. Su voz, eso sí, es muy melódica. Y tiene un hermano que está para comérselo. Ñaaam!

A la que me comía del todo si se girase al oírme es a mi Malú. Ayer recogió a tres voces para su gran equipo… Y me decepcionó en todas ellas. Mal, muy mal. No me gusta nada Marcos Galindo. Lo Odio. Los que me seguisteis por Twitter en directo ya lo sabréis. Me pareció cargante, diva surrealista, pesado, obseso y algo asqueroso. Se lo creyó tanto y fue de tan simpático que me dio igual cómo cantase. Porque, además, el chico ya es “conocido” en Castilla-La Mancha, ya que fue concursante en A tu vera, programa autonómico. Y, en cualquier caso, no me gustó su actuación. Tampoco me gustó nada Sergio Rojas. Ni su voz ni su estilo ni su nada. Es el típico concursante que no es mono pero que atrae a las adolescentes. Y ya estoy harto de Danis Martines (sic) en este país, gracias. Algo mejor fue Mandy Santos, aunque le recomiendo un cambio de estilismo radical a la amiga de mi adorado Mario Jefferson. Bueno, también le aconsejo, ya puestos, que sea un poquito más avispada. Pero le perdono sus nervios. Que aclarase rápidamente que se llama “Mandy” por “Amanda” me pareció ridículo en exceso. Pero, lo que cuenta, es que la chica cantó bien y es todo un politono en sí misma. Puede tener mucho futuro si saben explotarla como toca. Suerte.

La que sí va a necesitar mucha suerte es Rosario Flores. Su escaso equipo hasta la fecha no es nada del otro mundo, a estas alturas tiene que haberse dado cuenta ya. Anoche sumó sólo dos voces y sigue siendo la que menos voces ostenta en su grupo. Ayer se llevó para sí a Yoio Cuesta, una de las coristas de Miguel Bosé que defendió su canción como pudo, aunque no brilló para nada. Tampoco se lució excesivamente José Ramírez, un cuarentón que asegura que se presenta a La Voz para que su madre lo vea en los escenarios “antes de que se vaya”. Por Dios, ten hijos para esto. El catalán tiene un timbre agudo que no me disgusta, pero no consiguió hacer que sintiera el más mínimo interés por él. Una lástima.

Lástima es que no tengamos más audiciones hasta el lunes que viene, porque a mí me tienen enganchado. Y a casi 4 millones de espectadores, que anoche la cifra creció bastante. Larga vida al Rey. Nunca mejor dicho. Ups!

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!