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miércoles, 7 de enero de 2015

Así es el Estado Islámico que ha atentado contra 'Charlie Hebdo'



Francia se ha despertado este miércoles 7 de enero de 2015 con una de las peores mañanas que puedan recordarse en su historia libre y democrática. Porque un grupo terrorista de ideología islámica ha atentado contra toda una institución periodística: la revista Charlie Hebdo. Se trata de la publicación que, hace unos años, decidió publicar una serie de caricaturas de Mahoma, la mayoría de ellas haciendo uso de su hábil y carismática ironía para polemizar contra el Estado Islámico, una auténtica organización cruel y sanguinaria que para defender sus teorías del Islam (no compartidas por toda la comunidad islámica, quiero aclarar desde el principio) no tiene reparos en asesinar fríamente a cualquiera que se les ponga por delante.

Podéis consultar las caricaturas sobre este enlace, ya que no pienso hacerme eco de ellas. Y no por miedo, ni tampoco por rechazo, sino sencillamente porque no pretendo frivolizar ni aumentar la bola de nieve ni tampoco abanderar nada. Lo que pretendo hoy aquí es denunciar, como en cada artículo, una desgarradora historia de Odio. Y en este caso es un odio infernal, insano, antidemocrático y dictatorial. Porque no se puede, sencillamente no se puede, disparar a periodistas, a dibujantes y a policía por realizar unos dibujos en una revista sobre un Dios de nadie. Porque esa justicia tomada por su cuenta y riesgo no es la nuestra, la de tantas personas que defendemos la libertad de expresión y opinión, la libertad de informar, y el derecho a poder tener esa libertad. Una libertad que pasa por el debate, por la tolerancia y por la vida. Una vida que hoy ha sido arrebatada a doce personas por no tener las mismas ideas que estos terroristas mal nacidos.

Una vida con la que algunos pretenden hacer política barata, como es el caso del actor convertido a Teresa de Calcuta, Willy Toledo –anteriormente conocido como Guillermo Toledo-. Este personaje que ha defendido los atentados con un: “¿De verdad esperamos que no hagan nada?” refiriéndose a los islamistas que, según argumenta, “la OTAN y el Pentágono bombardean y destruyen” hasta incluso “países enteros, asesinan a millones cada día; sin ruido”. O bien es que es idiota o bien es que es uno de ellos. JAMÁS, y escribo en mayúsculas JAMÁS se puede justificar, defender o respaldar un asesinato. Y menos doce. Y mucho menos cuando estos asesinatos no son a ese Pentágono ni a esa OTAN ni tampoco a jefes políticos de ningún país invasor, en guerra o conflictivo. Este atentado es contra dibujantes, contra periodistas, contra meros trabajadores, contra la democracia y la libertad. Y es un ataque contra un país, Francia, plagado de pluralidad y diversidad, un país emigrante e inmigrante, un país que rechazó de inmediato conflictos como la Guerra de Irak, una situación que, de hecho, en España llevó a la pérdida del poder del Gobierno de Aznar tras manifestaciones multitudinarias.

¿Sin ruido? No, claro que hay ruido. Occidente no defiende las invasiones, no defiende las guerras, y mucho menos los asesinatos. En Occidente no matamos a quien mata. En Occidente no nos cargamos libremente las libertades. En Occidente respetamos sus ideologías, sus creencias, su vestimenta y hasta sus tradiciones más extrañas y ajenas para nosotros. En Occidente no les decimos a quién rezar, no les decimos cómo han de conducir ni quiénes en sus países, ni tampoco cómo legislarlos, cómo pensar o a quién amar. En Occidente no entregamos armas a niños pequeños y se las enseñamos a utilizar para vengar, para aniquilar, para destruirles su infancia. Sin embargo, estos terroristas sí quieren venir a nuestros países a imponer su estilo particular de vida. Occidente no es el malo en la historia. O por lo menos no estas doce personas asesinadas. Por todas ellas, por el periodismo, por la verdad, por la democracia y la libertad, y por todo el humor del mundo, hoy va este texto. Ya basta de aguantar, de callar y de aplaudir. De dejar hacer, de perdonar y de encima pensar que estamos en deuda. Y ya basta de asesinatos, de religiones crueles y sanguinarias. Ya basta radicalismo. Y ya basta de Odio.

#JESUISCHARLIE


@RobertoSCaudet



viernes, 11 de octubre de 2013

Los gays estarán prohibidos en los países árabes en noviembre


Los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) han anunciado una nueva medida tan homófoba como degradante, asquerosa y vomitiva. Se trata de Bahréin, Kuwait, Catar, Omán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Estos 6 Estados han decidido "realizar pruebas médicas a los viajeros que crean que son homosexuales para impedirles su entrada al país".

Según ha expresado el director de salud pública del Ministerio de Salud de Kuwait, Yousuf Mindkar en una entrevista que recoge el diario británico Daily Mail, "los centros de nuestros países van a tomar medidas más estrictas para detectar a los gays", unas medidas que empezarán a tomarse el próximo 11 de noviembre de 2013, aunque se desconoce de qué se tratará. ¿Un análisis de sangre? ¿Un escáner? ¿La tasa de alcoholemia? ¿Les pondrán una piruleta rosa con plumas por ver si se la comen? ¿Los harán caminar por la cinta andadora con tacones?

Una vez identificadas estas personas (es curioso que, de hecho, nos sigan llamando personas) "tendrán prohibida la entrada a cualquiera de los Estados miembros del CCG", dice Mindkar. En Kuwait, por ejemplo, los actos homosexuales están prohibidos y tienen una pena de cárcel de hasta 10 años. En el resto de países también están prohibidos los actos homosexuales en público, que son considerados delitos.

Me pregunto qué clase de gentuza son esta mierda de dirigentes políticos, qué piensan exactamente del mundo y de sus vidas y por qué continúan respirando y siendo admirados y respetados por el mundo Occidental que sí parece vivir en siglo XXI. Que cualquiera de estos países se atreva a patrocinar, promocionar o vender su imagen en España me parece de una hipocresía incalculable. Que, encima, les riamos las gracias y vayamos de turismo ya es lo más patético de todo. La homosexualidad no se contagia. No se transforma. No es mortal. Y tampoco es un delito.

Un delito es atentar contra las personas por ser diferentes a uno. Un delito es vapulear, denigrar y desprestigiar a un hombre porque ama a otro hombre. Un delito es someter a un "examen médico" de orígenes desconocidos y que no se revelarán a cualquiera del que sospechen o del que les apetezca mofarse. Un delito es aplaudir a cualquiera de estos países. Y un delito es no difundir este tipo de noticias e intentar combatirlas en la medida de lo posible.

FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS.


sábado, 14 de abril de 2012

Atentado terrorista en el Bernabéu


Una organización terrorista islámica anunció ayer que piensa atentar en el Santiago Bernabéu en su último partido de Liga. La banda había avisado en diferentes foros y páginas webs sobre sus intenciones, de manera que la policía pudo interceptar a los dirigentes y ponerlos en atención judicial preventiva. El estadio tiene una capacidad para albergar alrededor de 87.000 aficionados. La masacre de un atentado afectaría a familias completas y a los propios jugadores, víctimas de un atentado que podría ser histórico.

Los motivos que daba la organización eran bien claros: "no podemos dejar que los españoles pisen tierra sagrada". El intento de atentado ha tenido una grandísima repercusión en todos los medios de comunicación, que han dado la alarma para que se incremente la seguridad en los partidos de fútbol que se juegan en el Santiago Bernabéu a partir de ayer mismo.

Ahora que ya todos estaréis con la boca abierta o maldiciendo a los "putos moros" toca que confiese la realidad de lo ocurrido... El intento de atentado por un grupo de azerí es real. COMPLETAMENTE REAL. Sin embargo, el centro de la diana no es el Santiago Bernabéu. Es el Crystal Hall de Bakú, el recinto multiusos en el que se celebrará Eurovisión este año, en Azerbaiyán. El grupo terrorista religioso ha declarado en diferentes webs y foros que quieren un atentado en Eurovisión porque "no pueden permitir" que "homosexuales pervertidos pisen" su tierra sagrada. Tal como leéis.

Eurovisión es el certamen musical más grande del mundo. Generalmente, los estadios en los que se celebra (grandes estadios de fútbol de las capitales europeas) suelen tener una cavidad para 40.000 espectadores que contemplan las más de 40 actuaciones musicales de toda Europa. Una gran mayoría de estos espectadores (los eurofans) son mujeres y/o homosexuales. Eso es un hecho. Así que algunos ciudadanos de Azerbaiyán, el país anfitrión, amenazan ahora con una bomba para "purificar" su país.

La tolerancia y la democracia de Azerbaiyán no son ninguna novedad. Hace dos años -y como ya comenté, debidamente- el Gobierno de Azerbaiyán ordenó enviar a la cárcel a medio centenar de sus ciudadanos por haber votado a Armenia en Eurovisión. Exacto, lo de Eurovisión y Azerbaiyán es un tándem imposible. Sin embargo, el año pasado ganó el concurso. Ése fue su castigo. Controlas los móviles de tus ciudadanos, los envías a la cárcel por votar a otro país en un concurso musical y ganas ese concurso al año siguiente. Luego dirán que si nuestras victorias con Franco fueron compradas. ¡Era nuestro castigo por el dictador!

Y para postre, lejos de organizar un Eurovisión pacífico, ahora amenazan con un atentado terrorista. Es el acabose. Lo peor de todo es que, además, los medios han publicado el asunto muy levemente. A quién le importará 40.000 europeos a los que les gusta Eurovisión. A quién le importará los 1.000 artistas, bailarines, músicos... A quién le importará un certamen visto por más de ciento cincuenta millones de personas en todo el mundo. Pues me importa a mí.

Hoy no es un Feliz Día del Odio, porque el Odio real deriva en este tipo de locuras surrealistas de asesinos perturbados. Porque esos que piensan atentar en Eurovisión son auténticos perturbados, no los gays de los eurofans. Ojala se multiplique la seguridad. Qué narices, ojala se cambie de país, que a falta de mes y medio todavía hay tiempo. Hoy, mi Odio va para este país que está disfrazado de democracia. Para esta clase de radicales desquiciados que ni toleran ni deberían ser tolerados. Para todos los que, además, se han jactado durante estas horas (el anuncio se hizo ayer por la tarde) de los fans de Eurovisión y de los artistas que pisan su escenario. A todos ellos sí va descargado hoy mi Odio.

Y punto.

Roberto S .Caudet

domingo, 11 de marzo de 2012

Me faltan palabras

Igual es la entrada más corta que he escrito nunca. Me sobran las palabras. O quizá me faltan, no lo sé muy bien...

"Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado;
un día especial, este once de marzo.
Me tomas la mano, llegamos a un túnel
que apaga la luz

Te encuento la cara gracias a mis manos.
Me vuelvo valiente, y te beso en los labios.
Dices que me quieres, y yo te regalo
el último soplo de mi corazón".

("Jueves", La Oreja de Van Gogh)


No nos confundamos. Todos perdimos el 11 de marzo de 2004. Perdió la democracia. Y perdió el sentido común. Perdió el diálogo. Y se perdió la razón.

Hoy no os lo deseo, porque no es un feliz Día del Odio para nadie.

Hoy es, como todos los 11 de marzo, mi pequeño y humilde homenaje a todas y cada una de las víctimas de los atentados terroristas de Al-Qaeda (porque aquí soy libre de poder decirlo) en Atocha. Un homenaje también a sus familiares y amigos. Y a todos los que nos sentimos más pequeños y estúpidos ese día. Más frágiles. Más débiles.





Roberto S. Caudet

miércoles, 29 de junio de 2011

Una bofetada democrática al Islam


Un grupo musical musulmán promueve la violencia contra la periodista catalana Pilar Rahola. Según fuentes del diario ABC y del texto que se extrae de la denuncia que la periodista ha interpuesto, un grupo musical de carácter musulmán y radical incluye en el texto de sus últimas canciones frases tipo: “Voy a matar a Rahola”. La periodista lleva ya más de tres meses con protección personal. Pero la pregunta es… ¿qué ha ocurrido con Pilar Rahola y el Islam?

Todo se inicia cuando la periodista publica el libro “La república islámica de España” que he tenido el placer de leer y que, además, os recomiendo a todos. La república islámica de España no es un libro cualquiera. Eso lo adivina uno en cuanto descubre que lo primero que va a leer de la autora no son sus agradecimientos. Ni tampoco su prólogo. Ni siquiera un prólogo de otro escritor. Lo primero con lo que se topa el lector se llama “Intenciones” y, efectivamente, es el breve discurso con que Pilar Rahola toma contacto con sus lectores, advirtiéndoles de que el libro no es un texto contra el islam, ni tampoco contra los islamistas, sino que es un texto “contra aquellos que usan el islam para violentar, fanatizar, esclavizar y matar”.

Y aunque el manifiesto parece más una justificación y una defensa previa a lo que pueda ocurrir, la claridad de sus intenciones adivina ya que el libro no va a ser fácil de leer, sino más bien incómodo en algunos aspectos. Y así es. La república islámica de España se convierte en una auténtica bofetada democrática para los grupos islámicos más radicales (los salafistas, yihadistas, y “otros –istas”, que diría la propia Rahola) y, especialmente, a los que ocupan cargos de relevancia en la sociedad, como los dirigentes de Arabia Saudí, Catar e Irán; y también para algunos pensadores como Yusuf al-Qaradawi e imanes como Abdelwahab Houzi, el imán de la mezquita más importante de Lleida y una de las más influyentes en nuestro país y, por qué no, en el Mediterráneo.

Cada palabra de Pilar Rahola es un atrevimiento muy importante, como ella misma confiesa. La claridad con la que discurre y lo pesado de sus argumentos, provoca al lector continuas reflexiones sobre lo difícil que es ser una mujer musulmana, un homosexual musulmán o, simplemente, un pensador, profesor o médico musulmán bajo el mandato de algunos auténticos bárbaros. Pero no sólo es terrible la sumisión que lleva una gran mayoría de ciudadanos que, por miedo a ser rechazados, increpados y vejados, han de seguir las imposiciones de sus imanes, presidentes y demás. También en los países con democracia estas situaciones se dan. Y ya no son aisladas. Y, encima, están respaldadas por nuestras leyes de tolerancia y multiculturalidad.

Como dice el propio imán de la mezquita de Lleida, Abdelwahab Houzi, lo mejor de nuestros países es “la tecnología”. Porque gracias a ella, pueden difundir sus mensajes más rápida y eficazmente. Porque con ella han asesinado más brutal y cruelmente. Porque lo que nos hace más fuertes, también es nuestro talón de Aquiles. Igual que la democracia. ¿Cómo vamos a prohibir que una mujer, libremente, se preste a vestir un niqab? Ella es libre. Igual que es libre su marido de retenerla en casa. ¿Quién lo vigila? ¿Y quién vigila los discursos de las mezquitas? ¿Quién controla, realmente, el flujo de inmigrantes? Con el número que cuenta, actualmente, la población musulmana en España (tomo como fuente el propio libro), si se unieran todos para votar a un partido político común, alcanzaría más votos que CiU, EU y el PNV…

Lo preocupante no es que quieran luchar por sus derechos que puedan ser comunes (ya es raro que todos los musulmanes compartan las mismas necesidades e ideologías). Lo preocupante es que puedan utilizar nuestro poder legislativo y ejecutivo para intentar implantar sus costumbres salvajes, inhumanas y crueles, como ya han intentando hacer en algunas regiones francesas. Hasta la medida ridícula de tener un horario de piscinas para mujeres y otro para hombres, que existe actualmente en el país galo. Hechos impensables para los franceses –europeos, se puede generalizar- que han tenido que aceptar gracias a la democracia. Del mismo modo, la democracia española también tiene una serie de fisuras importantes en cuanto al poder judicial en relación con estos señores de Alá.

¿Que ponen un par de mochilas bomba en Atocha y asesinan a 191 personas? Los metemos en la cárcel un par de años. Y si se portan bien o leen un par de libros sobre el cristianismo, los sacamos antes. ¿Y si no se casan con cuatro mujeres, pero las van dejando embarazadas y las hacen convivir a todas en un mismo piso o en un mismo edificio? Les damos ayudas para madres solteras y, en caso de que alguna sea demasiado rebelde, como Fátima Ghailan, hacemos la vista gorda como bien supo hacer la alcaldesa socialista Judith Alberich. Porque también es preocupante la despreocupación, la ignorancia y la pasividad con la que nuestros gobiernos y jueces –y la propia sociedad- tratan al islam. Y más preocupante es aún que clubes de fútbol de la talla del Barcelona lleven la estampa de fundaciones islámicas cuyos líderes promueven ideas radicales, extremistas y agresivas. Pero lo más surrealista es que en esas mismas camisetas también aparezca el logo de UNICEF. Hasta dónde vamos a llegar…

Todavía es un tema tabú en muchas conversaciones. Todavía es algo inconcebible para muchas personas. Pero ya es una realidad. Y es una realidad con muchos radicales, aunque sigan siendo la minoría. Radicales que se inmolan. Que inmolan a niños y a mujeres embarazadas. Que no tienen piedad alguna ni siquiera con sus mujeres e hijas. Que practican ablaciones sin miramiento a auténticas niñas. Que conceden matrimonios concertados por dinero en los que señores entrados en edad abusan de pre-adolescentes. Y que, si los dejamos campar a sus anchas, pueden infectar a los musulmanes que no son radicales. A los que entienden los mensajes positivos del Corán. A los que rezan a su Dios, pero no odian al resto. Pueden infectar al resto de la humanidad. Y lo peor, pueden –y quieren- acabar con el resto de la humanidad. Porque no piensan como ellos. Porque no rezan como ellos. Porque beben cerveza. Porque son hombres que se besan con otros hombres. Porque son mujeres que quieren leer y estudiar… porque son libres.

Roberto S. Caudet

jueves, 21 de abril de 2011

A cada paso


Después del desastre del partido jugado ayer en Mestalla para el Barcelona y que dio la victoria a los de Mourinho, hoy toca día de reflexión. Y la canción que nos acompaña hoy también ayuda. Había sido elegida con anterioridad, por supuesto, pero me ha venido que ni al pelo. De hecho, si hubiera ganado el Barça no hubiera pegado nada un tema así para un momento de euforia. Porque la actuación que ocupa el vigésimo quinto (25º) lugar en la tabla de las 33 Mejores Canciones de Eurovisión es todo un baladón. Os dejo la ficha técnica, por supuesto:

Canción: À chaque pas (A cada paso)
Canta: Jonatan Cerrada
País: Francia
Año: 2004
Posición: 15º



Ya sabemos todos que Eurovisión no suele tratar muy bien a las baladas. Y menos aún a las que están interpretadas por hombres. A menos que la puesta en escena sea brutal, la voz del cantante sea del otro mundo y haya un aura especial, una balada de un hombre implica un fracaso seguro. Y más cuando este hombre es francés o canta en el idioma galo. Así pues, Jonatan salió en 2004 a un escenario hostil y ante una audiencia que ya lo iba a mirar no especialmente bien. Naturalmente, ocurrió la desgracia y, como habréis podido ver, en el primer verso del estribillo pierde la afinación más allá de Saturno. Un gallo impresionante dejó la actuación en un caos de no más de dos segundos, ya que las tablas de Jonatan Cerrada sirvieron para que se recompusiera rápidamente.

Y digo tablas porque aunque Jonatan fuese un cantante novel, había estado semanas y semanas cantando en un escenario ante millones de personas que lo veían desde sus televisores, y cantando en directo, además. Porque Jonatan fue el primer ganador del Pop Idol francés, la versión vecina de Operación Triunfo. Su poderosa voz y su carisma lo impulsaron hasta la victoria y, por tanto, le correspondió a él representar a Francia en Eurovisión 2004. Que los franceses no son tontos y se habían dado cuenta de que nuestras Rosa y Beth habían logrado grandes puestos. Jonatan se hizo conocido no sólo en Francia, sino también en Bélgica, su país natal; y en España.

Sí, sí, en nuestro país. Su rostro salió en la serie “Un paso adelante”, donde demostró sus dotes como actor y bailarín, además de cantante. Y también es de él la canción “Ruban noir” (“Lazo negro”), un tema compuesto en protesta contra los atentados del 11-M en la estación de Atocha, en Madrid. Los que tengáis mejor memoria y seáis más asiduos al blog sabréis que Jonatan y su “Lazo negro” ocuparon la entrada del 11 de marzo de 2010. En el artículo en cuestión no hizo falta odio, porque el odio ya lo habían marcado los terroristas islámicos. En su lugar, decidí publicar la letra de la canción que Jérémy Chatelain –otro compositor francés- escribió para Jonatan y que tan dura es.

Volviendo a Eurovisión, el tema que interpretó Cerrada es una balada demasiado lineal. Incluso los estribillos parecen una estrofa más a la que le han subido un par de notas. Y claro, o te gustan los ritmos melódicos y las buenas voces, o te aburres soberanamente. Los europeos (a diferencia de mí) debieron sentir lo segundo, ya que relegaron a Jonatan a la posición número 15. La letra habla de amor y de batallas, y por eso la actuación se tiñó de blanco nuclear para el cantante, los coristas y la única bailarina que, a modo de gigante, iba dando pasos extraños (porque eran muy raros, francamente) al lado de Jonatan. Dos bolas simulando planetas acabaron de adornar una puesta en escena muy sobria pero quizá algo desfasada para un año en el que la gente pedía movimiento y música de discoteca.

“La batalla será larga pero tu sabes que habrá valido la pena. El niño que llevamos dentro encontrará el camino. Aún así quedarán fisuras que quedarán resquebrajadas, golpes algo duros que quedarán marcados para siempre. A cada paso que hagamos, A cada gesto que ofrezcamos, sé que al final lograrás encontrar la paz y la felicidad. En tu camino hallarás todo lo que deseas alcanzar”.

Ahí es nada. Hoy me pasearé por varios de sus CD que tengo en mi poder de mis estancias en Francia. Cómo me gusta. Vosotros, disfrutad también de “A cada paso”. Y mañana daremos otro. Será más movido. Será más sexy. Será más griego. Ahí lo dejo. Se admiten apuestas.

Quiero aprovechar también la entrada para dar mi más sincera enhorabuena a todos los madridistas que no han usado su triunfo para hacer política barata, ni demagogia, ni catalanofobia. Felicitar también a todos los blaugranas que además de saber ganar, hemos sabido perder. Y, por último, mis felicidades a la Reina Sofía, por haber aguantado todo el partido al lado de Leire Pajín. Eso sí es un exitazo. A todos,

¡FELIZ DÍA DEL ODIO MUSICAL!

Roberto S. Caudet

domingo, 12 de septiembre de 2010

El primer día del resto de su vida



Roberto, un niño de doce años, estaba como todas las primeras semanas de septiembre, haciendo las tareas que le habían mandado sus profesoras para el verano. Siempre se resistía a completar los cuadernos de vacaciones durante los meses de julio y agosto y, por suerte, como su hermana Amparo, ocho años mayor que él, no le prestaba mucha atención, nadie sabía cómo se las apañaba para tenerlas todas escritas el primer día de clase. Sus padres trabajaban a jornada completa, así que Roberto aprovechaba para hacer todo lo que no podía durante el curso escolar: se despertaba cuando quería, veía la tele todas las tardes durante horas y, de vez en cuando, encendía la Game Boy Color para entrenar a sus Pokémon. Pero ese martes once de septiembre de 2001 no era un día más. Sería el primer día del resto de su vida.

Eran las tres y diez de la tarde, hora peninsular española, y Roberto ya había encendido Telecinco para que, cuando la periodista catalana Àngels Barceló diera por finalizados los informativos de mediodía, empezara una de sus series favoritas, Al salir de clase. A Roberto no le gustaba realmente la serie, y muchos de los conflictos que planteaba los veía muy de lejos. Ni siquiera pensaba que los actores que salían en pantalla actuaran bien. Pero tenían algo que lo enganchaba durante una hora todas las tardes de lunes a viernes. Una hora en la que el ritmo de trabajo disminuía para atender a la serie. Sin embargo, el televisor no reflejaba la escena cotidiana. Àngels Barceló estaba blanca. No tartamudeaba, pero casi. Sin dejar de mirar fijamente a la pantalla, como queriendo traspasar con sus ojos cualquier muro y comunicar más de lo que sabía, de lo que podía.

La periodista de los informativos Telecinco hablaba sobre un posible accidente ocurrido en Nueva York, una ciudad que terminaba de recoger el desayuno. Un Boeing 767 se había estrellado contra una de las Torres Gemelas que coronaban la ciudad americana. Las imágenes no podían ser más explicitas. Al joven Roberto le parecían dos cigarros, uno de ellos encendido, el otro apagado. Del cigarro encendido salía una humareda tremenda, y parecía muy peligrosa. Mientras se mostraban las imágenes en directo, otro avión chocó tal cual contra la segunda Torre. Ya estaban prendiéndose los dos cigarros. Roberto hasta se asustó. Nunca en su vida había visto algo parecido. Corrió para ver dónde estaba su hermana y le preguntó: ¿qué son las Torres Gemelas? Su hermana, siempre atenta con él, respondió de manera tajante: “búscalo en la enciclopedia”. Dos segundos después, Roberto había encontrado el tomo correspondiente y leía al respecto.

Era la primera vez en su vida que estaba informándose. Que necesitaba saber más. Que quería saber qué estaba ocurriendo. No entendía, no lograba comprender cómo había podido ocurrir algo semejante. Quién o qué estaba detrás de los dos atentados contra el emblema de todo un país. No se atrevió a ir al sofá, él seguía en su silla, con sus deberes de clase enfrente y un bolígrafo en la mano. Quizá se preparaba por si tenía que escribir algo. Quizá él quería ser la propia Àngels Barceló. Quizá estaba petrificado ante una noticia tan impactante. Las imágenes que se seguían no eran más pacíficas. Varias personas saltaban torre abajo, a sabiendas de que iban a morirse igualmente, quemados o chafados por los escombros. Y entonces ocurrió lo peor. Una de las dos torres se vino abajo. Literalmente.

Roberto ya sabía por qué no se movía. Tenía demasiados sentimientos y demasiados pensamientos, a sus doce años, como para poder reaccionar. Y además una lágrima le recorría su mejilla derecha. ¿Cuánta gente habría allí dentro? ¿Cómo habrían vivido los pasajeros del avión sus últimos segundos de vida? ¿Quién se atrevía a hacer algo así y por qué? Ese mismo día Roberto supo que quería ser periodista. Que sería periodista.

Nueve años después, Roberto sigue viendo los especiales que se emiten en televisión, aunque todas las imágenes las recuerda como si las hubiera vivido. Ahora y a sus veintiún años, va a empezar tercero de Grado en Periodismo. No esperaba –ni quiere- tener que afrontar un acontecimiento como el vivido en 2001, pero sabe que fueron esas horas pasadas frente al televisor y casi sin pestañear las que cambiaron su vida. Roberto siente admiración por todos aquellos que, como Àngels Barceló, tuvieron la profesionalidad, la capacidad de mostrarse serenos, tranquilizadores, comunicadores.

Pero hay algo que Roberto sigue sin entender, y es por qué, ahora que ya se saben los culpables de los atentados que causaron la muerte a más de tres mil personas, el presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, ha mostrado su apoyo a que se construya una mezquita en el mismo lugar donde antes lucían las dos Torres Gemelas. Y menos aún comprende cómo puede decir que su país tiene “una deuda con el Islam”. Todavía visiblemente emocionado, Roberto escribe ahora estas líneas, que estarás leyendo con mayor o menos interés. Todavía visiblemente emocionado, Roberto se despierta cada once de septiembre recordando cada segundo que vivió hace nueve años, la ropa que llevaba puesta, lo que escribía en los folios, con quién habló, a quién llamó.

Todavía visiblemente emocionado, Roberto sigue necesitando desahogarse, gritar un segundo, cada once de septiembre, un día que nunca olvidará, igual que ninguna de las familias de las víctimas. Igual que nadie en este mundo. Todavía visiblemente emocionado, Roberto no redacta el artículo para odiar, sino porque forma parte de ese grito anual con el que necesita sacar la angustia que lleva dentro.

Todavía visiblemente emocionado…

Roberto S. Caudet

jueves, 11 de marzo de 2010

Bajo un ideal os escondéis, cobardes


Es la primera ocasión en la que no voy a decir nada más que lo necesario. Hoy no odiaré yo. Hoy no va a hacer falta. El terrorismo se define por sí mismo y el terrorismo ideológico no tiene calibre en esta sociedad. Pero, insisto, las palabras no van a ser mías. Hoy no seré yo el creativo. Ni tampoco el cínico. Ni el sarcástico. Ni el directo. Las palabras de hoy están escritas por J. Chatelain y cantadas por Jonathan Cerrada, un cantautor belga de 24 años, ganador del primer Pop Idol francés y participante de Eurovisión en 2004. Os dejo con él. La canción se titula “Lazo negro” (“Ruban noir”).


Madrid se despierta con la noticia:
Varias bombas estallaron en un tren.
Locura de los hombres.
Cuántas vidas rotas, cuántas almas perdidas.
Pero, ¿cómo pudo ocurrir algo tan horrible?

Nos hemos lanzado a creer. Hemos creído más que nunca.
A la fuerza de la necesidad, de la esperanza de devolver una sonrisa.
Nosotros, detrás del océano, a lo lejos, nos imaginábamos
La vida después del 11, del 11 de septiembre.

Un lazo negro.
Nunca hubiera creído deber, esta noche,
Rezar por su suerte.
Un lazo negro cuando el mundo se desordena.
Un lazo negro.
Nunca habría tenido que poder ver tal golpe de mala suerte.
Y cuando Madrid llora todavía.

¿Cómo se puede ser tan cabrón?
¿Con qué derecho se quita la vida?
Hoy, 11M, marcado para siempre.
Bajo un ideal os escondéis, cobardes.

Y nuestras mujeres lloraron.
Nuestros hombres descendieron por las calles
Con las gargantas anudadas.
Como un gusto de deja-vu Europa se ha levantado,
Pero el mundo sólo tembló un poco.
¿Cómo se puedo ser tan criminal?
¿Con qué derecho se quita la vida?
Hoy, 11M, marcado para siempre.

¡Asesinos! ¿Por qué?, ¿por qué?
Bajo un ideal os escondéis, cobardes.
¿Cómo se puede ser tan cabrón?
Qué putada. 11M, nunca más.
¿Cómo se puede ser tan criminal?
Asesinos. ¿Por qué? Dime, ¿por qué?
Bajo un ideal os escondéis.
Cobardes.
11M, nunca más…