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jueves, 8 de noviembre de 2012

Las últimas batallas




Señoras y señores, ya las tenemos. Las 24 mejores voces de España ya han sido seleccionadas. Los cuatro coaches de La Voz terminaron anoche de hacer sus equipos y ahora la pelea ya es de todos contra todos, porque en siete galas elegiremos a la que se convertirá en la primera Voz ganadora del concurso. Decidir quiénes son los 24 finalistas no ha sido fácil y anoche vivimos la última tanda de batallas. Malú, Bisbal, Rosario Flores y Melendi tuvieron que volver a decidir entre varias opciones y, lo peor de todo, aún recibieron un toque de gracia final. Después de elegir a sus siete candidatos para ganar el programa, se les obligó a formar un último dúo entre sus finalistas para expulsar a uno de ellos y quedarse sólo con seis. Duro, la verdad es que fue duro. Y más viendo algunos resultados…

Melendi solo vivió un último enfrentamiento, el que juntó a Claritzel y Marta para cantar “Más que nada”. El tema no pudo quedarle mejor a la andaluza (Marta) que en un perfecto portugués defendió la samba y la bossa nova con una calidez y un amor tremendos. Claritzel, en cambio, me resultó algo chillona y estuvo bastante descontrolada, claro que su timbre de voz tan agudo no ayudó mucho. Sin embargo, Melendi la prefirió a ella. Dos veces. Porque en la decisión final, el asturiano quiso enfrentarla de nuevo, en esta ocasión contra Javi Mota, el objeto sexual por excelencia de este concurso y que anoche nos dijo adiós, muy a nuestro pesar. Cuando Melendi lo “nominó”, le dijo que no quería cometer más injusticias y que quería saber si era capaz de afinar toda una canción de principio a fin. Como para hundirlo, al chico. Javi hizo todo lo que pudo, y muy bien (aunque al tema entró de pena), pero de poco le sirvió. La decisión ya estaba tomada y aunque el sexymbol logró expulsar a Mirela, anoche el expulsado acabó siendo él. Toda una tragedia griega.

Malú también tuvo un único duelo en esta Gala, antes del que decidió por sorpresa. Enfrentó a Isabel y a Alejandro Canals para cantar “Mi amante amigo”, un tema de Rocío Jurado con el que los dos decidieron darlo todo, aunque de poco les sirviera a ambos. Isabel tiene una voz muy linda y una interpretación muy correcta, pero le faltó envolverse más con Alejandro, buscarlo, tener más complicidad… Él, en cambio, estuvo muy pendiente de ella. Derrochó su torrente de voz habitual y demostró unas tablas que le han dado tantos y tantos años de experiencia sobre los escenarios. Malú quiso que pasara él, pero por poco tiempo, porque lo volvió a enfrentar a Nuria en el último y apoteósico duelo final para elegir al sexto finalista. Ambos cantaron su tema de las audiciones a ciegas y Malú, a lágrima viva y limpiándose los moquitos con las manos (literalmente), decidió expulsar al hombre que había salvado hacía media hora para quedarse con la rockera y exultante Nuria, que si anoche llega a dar más, desfallece en el escenario.

David Bisbal, por su parte, tuvo dos últimas batallas y un enfrentamiento sorpresa final. En estas tres últimas actuaciones vimos mucha mucha fuerza en el escenario y a siete (que no seis) concursantes aferrados a su plaza en el concurso, aunque cuatro (que no tres) nos dijeron adiós. Abro estos paréntesis porque el andaluz se reservó a las gemelas Marta y María para batallar contra Paco Arrojo. Tres voces y no dos cantaron “No me ames” con más acierto del que me esperaba. Si bien es cierto que tanto la voz de Jennifer López como la de Marc Anthony son muy especiales y únicas, tanto Paco Arrojo como las gemelas decidieron hacer suyo el tema y demostrar por qué habían sido elegidos anteriormente. Él estuvo brutal, aunque se esfuerza tanto en los agudos que me hace sufrir por sus cuerdas vocales. Ellas estuvieron más descafeinadas y, además, una de las dos estuvo muy desafinada en algunos momentos. Bisbal lo eligió a él. A quien no eligió fue a Sharay Abellán, a la que enfrentó a Brequette, concursante que como siga en el programa dos galas más va a optar por llamarse Pepa, porque anoche le cambiaron el nombre cuatrocientas veces y hasta Rosario le preguntó: “¿Pero tú cómo te llamas?” “Pepa, Rosario, me llamo Pepa”, le tenía que haber dicho para zanjar el asunto. Esta concursante con un pelo digno de admirar fue todo energía y estuvo muy en su línea, con esos matices que sólo ella sabe hacer y con unas caras fantásticas mientras cantaba. Sharay no estuvo mal, para nada, pero en cuanto supo que no era la elegida, se transformó en lo peor de sí misma. Cual niñata mimada y consentida, besó a Bisbal fría como el témpano y bajó las escaleras del ring para hacer un mutis por el foro sin despedirse de ninguno de los coaches ni de los asesores. Ni siquiera del suyo, Luis Fonsi, que claramente le tendió los brazos para cogerla y darle un último abrazo de apoyo y de despedida amistosa. Desde aquí le aconsejo a esta diva de la música que se baje los humos y que tenga mejor perder, porque el numerito de anoche fue despreciable y de vergüenza.

El último dúo de Bisbal, para decidir a su sexto finalista, terminó por enfrentar a Mara y Lola, sus dos cantantes más demoledoras y con un estilo más igual. Un rollito muy de negra zumbona del barrio del Bronx. Las dos cantaron de manera impresionante, sobra decirlo. Mara cambió la mitad de su tema para hacer tantos agudos y tan roncos que parecía que en cualquier momento iba a transformarse en el Rey León. Lola cantó brillante su tema, con ese estilo tan de coro gospel que tanto me ha gustado y que tan perfecto lo hace. Bisbal se quedó con Lola para mi alegría y para la suya, que la pobre estaba hecha un flan. Rosario Flores también vivió momentos muy tensos anoche, en parte, por su poca gracia a la hora de formar las parejas que se han ido enfrentando. El primero de los retos enfrentó a Angélica y a Noemí para cantar “Vivir sin aire”. Todos teníamos más o menos claro que Angélica acabaría siendo la ganadora, y así fue. Con una voz personal y muy bella y un dominio claro de la situación, logró merendarse a una Noemí que se defendió como gata panza pa’rriba, aunque no fue suficiente. Las dos estuvieron grandes, pero sólo podía quedar una… El otro de sus dúos juntó a Anael y a Estitxu para cantar la discotequera “I wanna dance with somebody”, tema con el que ninguna logró lucirse lo más mínimo, y eso que vivieron una verdadera batalla. Las dos cantaron juntas, pero en ningún momento fueron un dúo. Las encontré anti-armonizadas y muy fuera de sitio a ambas. La ganadora final fue Anael. Mi enhorabuena.

Pero Rosario aún tuvo que hacer un último duelo final, ése por sorpresa para decidir a su sexto finalista. Para mi sorpresa, decidió que fuesen sus dos niños, Jorge González y Juan Carlos, los que se batiesen por la ansiada clasificación para las Galas en directo. Como el resto de los “nominados” (llamadlos como queráis), ambos cantaron sus temas iniciales. A Juan Carlos lo vi todavía más cansino, hortera y Pitingo cantando esa versión terrorífica de “Summertime”. Rosario pareció encantada, aunque no dudó ni dos segundos en expulsarlo frente a su ojito derecho y ex triunfito, que cantó Lucía y, de nuevo sobrepasó con creces el minuto y medio que les dieron al resto. Otra de esas injusticias que se han cometido durante estas ocho galas. Con su club de fans y una cara bonita, Jorge González tiene muchas papeletas para ganar este concurso, Dios no lo quiera.

Os recuerdo que, a partir del próximo miércoles, las Galas ya son en riguroso directo y que me podéis seguir por Twitter que, como siempre, la comentaré al minuto.

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!

jueves, 1 de noviembre de 2012

Eterna segundona




Segunda ronda de batallas de La Voz completada con éxito, señores. Anoche, de nuevo, volvimos a escuchar a 22 voces, de las cuales 11 fueron elegidas por los cuatro coaches y otras 11 fueron descartadas para siempre (o eso parece). No sería justo para los concursantes decir que en esta segunda Gala de Batallas perdimos algo de calidad, pero lo cierto es que en las once actuaciones me costó mucho menos decidirme que en las primeras. De nuevo, mi margen de aciertos fue tan máximo que hasta yo mismo me sorprendí (9/11) y fue, precisamente, el uno de estos errores pero aciertos el que más me molestó. Si la semana pasada considero que Rosario hizo una injusticia expulsando a Damaris y no a Jorge González, en esta ocasión, creo que Melendi se equivocó absolutamente al echar a Mirela y no a Javi Mota, aunque en ambos casos todos fuesen pesos pesados.

Rosario Flores fue la que, a priori, lo tuvo más fácil anoche. Sólo le presentaron dos batallas, y en ambas estaba bastante claro lo que iba a ocurrir, gustase más o menos a la audiencia. La primera de ellas enfrentó a Emmanuel y Abraham. Aquí la lucha interna de Rosario era más fuerte que la de David y Goliat. Tenía a uno de sus ojitos derechos (dicho así parece que Rosario sea una mutación) frente a un amigo suyo. Emmanuel tiene un rollo tremendo, un estilo muy particular y muy fácil de sacarle partido. Abraham, en cambio, es una negra frustrada con vocación de Popstar. Su actitud en el escenario fue tan sobreactuada como forzada. El dúo les quedó raro de narices (nunca mejor dicho, teniendo a Rosario y Carmona como coaches) y al final ganó la amistad. Se veía venir. El segundo enfrentamiento no estuvo mucho más reñido. David Santiago frente a Juan Carlos. La dulzura frente al soul. La magia y voz calentita frente al poderío y la manera de crecerse en el escenario. Yo me hubiese quedado con el de los ojos azules, que me tiene enamorao’, pero estaba claro que Juan Carlos se lo merendaba con un poquito de Cola Cao. Tampoco me gustó cómo se compenetraron. Pero es que realmente no lo hicieron… Juan Carlos repitió que David Santiago era un “estratega” y se creció al ganarle. Aquello parecía un Gran Hermano, más que un concurso de talentos musicales. Error.

David Bisbal fue el que, sorprendentemente, más me acertó anoche. Tanto en su elección de canciones como a la hora de emparejar a las voces y decidirse por unas u otras. Su primera actuación juntó a Eva María y a Mara, para cantar “Last dance”, un tema que ya cantó Chenoa en Operación Triunfo y que, además, es la segunda vez que ocurre. ¿Bisbal está enviando directas que sólo veo yo o qué? Francamente, Mara fue infinitamente mejor que su compañera, que aunque no hubiese cantado no habría pasado nada. Y eso que en el casting ninguna llegó a gustarme nada. Pero Mara fue fuerza, descontrol y pasión. Se creció muchísimo, así que me alegré cuando la cogió. Lo mismito ocurrió en la batalla entre Rafa y David Ros. Los dos rockeros sólo comparten el gusto musical, y si eso. David Ros es más de sala íntima, de música a medio tiempo.. Y Rafa es brutalidad, es garra, es desenfreno… Así que el “It’s my life” que les plantaron le vino que ni al pelo al señor Rafa para comerse con patatas a David. Lo ninguneó, lo chafó y lo mandó fuera del rin en el segundo verso. Bisbal lo tuvo muy muy fácil. Algo más complicado pudo ser la batalla que enfrentaba a dos grandes voces con dos estilos casi opuestos. Yolanda y Yanela (hasta sus nombres quedan bien juntos) interpretaron un bolero precioso, aunque la primera era flamenca y la segunda una mezcla entre soul y jazz. Pensé que Bisbal había patinado absolutamente, pero no. Fueron uno de los dúos de la noche. Perfectamente compenetradas y con una armonía encantadora. Por estilo, yo me decanté por Yanela, y Bisbal también. Así que todo rodado.

Malú también estuvo muy acertada juntando a sus voces y quedándose con tres de ellas (a las otras tres les dijo adiós, naturalmente). Pero escoger canciones no parece ser lo suyo. La primera de sus batallas fue casi perfecta. Rebeca y Beatriz versionaron “I have nothing”. Un temazo descomunal que le vino a Rebeca como anillo al dedo. Ella ya se había presentado a las audiciones con una canción de Whitney Houston, así que fue todo un regalo. Su garra y su potencia pudieron con una de las rivales más fuertes que podía tener, por su estilo similar y muy apto también. Malú se quedó con Rebeca para mi alegría y despidió a otra gran concursante. Su segundo enfrentamiento lo proporcionaron Yolanda y María. La verdad, las dos son grandes cantantes y demostraron muchas tablas, pero la canción no les permitió darlo todo y a mí me resultó muy descafeinado. “Manos al aire” fue el tema escogido. Yolanda pareció desenvolverse mejor, mientras que María, perfecta en afinación, estuvo como fuera de sitio. Una lástima. Para mi beneplácito, Malú se quedó con la andaluza que canta francés de oído, Yolanda para los amigos. Y hablando de amistad, más que amigos parecieron Efrén y Eli, el último de los dúos de Malú. Ambos interpretaron “Recuérdame” con más pena que gloria, aunque a mis tuiteros les encantó. Efrén se vino arriba y me resultó todo un galán, pero Eli me pareció chillona y desmedida. Había química entre ellos y Tiziano Ferro hasta lloró. Pero a mí sólo lograron que me dolieran los oídos. El vencedor de este dúo, claramente, fue Efrén. Malú no tuvo ninguna duda…

Me dejo a Melendi para el final, pero es que fue el que peor lo pasó. O al menos es con el que más sufrí, porque sus seis voces de anoche fueron tan correctas como geniales, y aunque me costó decidirme más en unos que en otros, todos me parecieron muy muy muy válidos. Es lo malo de tener un gran equipo, que no sabes por dónde elegir… Empezaré por el dúo formado por Neus Ferri y Javi, que tan bien cantaron “Ironic”. Para definir esta batalla, utilizaré “estupendo”. Porque todo me pareció estupendo. Desde la armonía que había entre ellos hasta las estrofas de cada uno por separado. Estupendo fue el buen rollo que transmitieron y estupendas fueron las tablas demostradas por los dos. Decidí decantarme por Neus, que me hace sentir más que él. A Melendi le ocurrió lo mismo, y yo me alegré absolutamente. Tampoco hubo un “pero” en la actuación de Mercedes y Susana. La joven me demostró que es brutal y que tiene una actitud genial en el escenario. No me esperaba tanto de ella. Pero de la que sin duda no me esperaba ni la mitad fue de Mercedes. Logró aprenderse la canción de Alejandro Sanz (“Y si fuera ella”) y no sólo no se equivocó sino que tampoco falló o se perdió o chafó a su compañera. El trabajo da sus frutos y las dos estuvieron en perfecta sincronía. Una lástima tener que perder a la señora que es todo fiesta y simpatía, pero creo que todos vemos más a Susana con un disco, si eso, ¿no?

El plato fuerte de la noche vino con el primero de los dúos de Melendi. La batalla entre Javi Mota y Mirela, lo que implicaba una pelea directa entre mi voz masculina y mi voz femenina favoritas. Cantaron “Devuélveme la vida” y, la verdad, yo pensé que lo haría mejor él que ella. Javi es pasión romántica, es voz calmada, es dulce aunque sexy. Mirela es más bien apoteósica, un huracán comedido pero imparable. Y así fueron ambos en el escenario. Ella cantaba y él se dejaba cantar. Pero es que Mirela es muy perfecta en ejecución y eso la hacía brillar sobre cualquiera que el hubieran puesto. A Javi lo veía como el que se sabe perdedor e intenta despedirse a lo grande. Me decanté por ella, aunque como ya he dicho y dije, él es mi otro gran favorito. Pero creo que ella estuvo más notable. Melendi no pareció verlo así y se quedó con Javi Mota. No hace falta que diga cuánto me alegré, porque para mí ambos tenían que estar dentro. Pero me supo fatal por Mirela, siempre destinada a un papel segundón y nunca cosechando los éxitos que se merece. Desde aquí le mando un beso aunque dudo que me lea. Y todo mi ánimo y mi apoyo. Es una gran voz y una gran artista infravalorada y ojala, algún día, encuentre su hueco.

Me despido con ella cantando “La reina de la noche”, la segunda clasificada para ir a Eurovisión en 2007. De nuevo, las hormonas pudieron a la calidad. Qué diferente habría sido todo para ella de haber ganado entonces…

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!

jueves, 18 de octubre de 2012

56 voces




Parecía una broma cuando nos lo dijeron por primera vez, pero no. 56 son las voces que se han unido al programa musical de Telecinco más exitoso de todos los tiempos. Su audiencia no deja de crecer y de romper barreras históricas. Fueron otras tres horas de programa (rigurosamente grabado) en el que los cuatro coaches completaron sus equipos. Anoche vimos desfilar a otras 16 voces que peleaban por 12 puestos. Por tanto, sólo cuatro fueron los descartados. David Bisbal fue el primero en completar su equipo, seguido de Rosario y Malú. Melendi fue el último en hacerlo, pese a que su butacón se había girado más veces que el cuello de la niña del exorcista. Todo un misterio para Cuarto Milenio.

Los cuatro descartados fueron Maravillas, Pilar, Miguel Sánchez y Alfonso Aibar. Nadie podrá decir que Maravillas no fue osada. Eligió una canción de Chenoa y sólo por ver las caras de Bisbal mientras empezaba a cantarla, yo ya me hubiera girado y le hubiera plantado un beso a esa chica. Pero no. Fue uno de los peores castings que yo recuerde. Su voz no es nada del otro mundo, no es una canción para lucirse, y además su actitud dejó bastante que desear. Muy de aficionado todo. Pilar no es que estuviese mucho mejor. Su estilismo era un “mátame, camión” y cantó como enfadada. No parece que nos hayamos perdido nada sin esta chica. Miguel Sánchez es otro de los benjamines que ha pisado el escenario de La Voz. La suya no era especial, quizá demasiado aniñada aún. A mí no me transmitió nada y además tampoco creo que escogiese un gran tema para un casting final. Muchísimo mejor estuvo Alfonso Aibar. Conocido en los 90 por ser uno de los vocalistas del programa de Antena 3, “La parodia nacional”, interpretó magistralmente (y con 200 kilos más) “Delilah”, una canción fantástica y muy exquisita. Pero tampoco pasó. Una verdadera lástima.

David Bisbal no tenía una tarea sencilla para completar a su equipo. Pero anoche fue el primero en sumar sus últimas tres voces. Yanela fue la primera en unírsele. Sin duda, esta negra sabrosona hizo el mejor inicio de canción de los más de 60 artistas que han pasado por ahí. Chorreo de voz demostró durante su minuto y medio. Gustazo máximo, pensaba yo. Le faltó irse un poco menos del tema, pero fue estupenda. Yolanda se unió a su grupo poco después. Una voz con unos matices muy ricos y con un registro agudo tremendo. Se notó que sentía lo que cantaba. También estupendo fue Rafael. Rockero y heavy de pura cepa, nos sorprendió a todos eligiendo a Bisbal de entre los coaches que se habían girado. Rafael es energía, garra y fuerza. Y demostró un gran sentido del humor. Me gusta mucho.

Rosario era la que más cantantes necesitaba para llenar huecos, pero fue la segunda en decir: “se acabó para mí”. Jorge González se unió a su equipo por ser “gitanillos”. Concursante de Operación Triunfo (entre los 8 mejores clasificados) y uno de los ex cantantes de “Qué tiempo tan feliz”, su carrera no es precisamente un camino de rosas, pero parece que, a su corta edad, ha tenido más flores que espinas. Su voz no es nada del otro mundo, aunque sí es muy dulce. Francamente, creo que hubo demasiada preferencia con él y mucha vista gorda. ¿Cantó un minuto y medio? No, cantó más de dos minutos... Casi dos minutos y medio. En fin… Las carpeteras del mundo le harán llegar lejos, si dura. Mónica la inglesa también se sumó al Team Rosario. Su actuación fue muy correcta, pero para mi gusto, le faltó romper, le faltó algo. Pero bien. David Santiago fue el tercero. Con unos ojazos azules impresionantes y una sonrisa perfecta, la verdad es que me fascinó. No es guapo, no nos engañemos, pero es como mágico. A mí me encandiló. Y su voz es muy bonita. A ver cuánto dura. Me sorprendió más la elección de Rosario por Nuria, otra cuarentona más que canta con voz de negra. Me pasó igual que con Mónica. Tras haber escuchado 400 voces así, me esperaba algo más de ellas. Veremos, veremos…

Malú siempre me da una de cal y otra de arena (como Merche). Cuando creo que su equipo es el que más me gusta, va y coge a alguien que me parece terrible. Fue el caso de su primera adquisición, María. Me pareció una actuación atropellada y acelerada, con una voz de lo más normal. Pero fue escogida. Pues enhorabuena. Mucho más me gustó que escogiera a Alejandro Canals. Una voz soberbia y solemne, con clase y con perfecta afinación. Me chirrió de este señor que fuese un poco prepotente con David Bisbal. Al fin y al cabo, en este programa, tiene una jerarquía superior a la de él. Pero su interpretación de “A mi manera” fue tan estupenda que le permito todo por esta vez. La chilena Isabel Berría completó anoche el grupo de Malú. Tiene una voz preciosa, y muy dramática, que me hizo ir como al mundo de los musicales. Además, se llevó a su perro a la audición. Lo más. Ya soy muy fan de esta señora.

Y Melendi, que era a priori el que parecía que antes completaría su equipo, fue el que más tuvo que esperar para verlo terminado. Sólo le faltaban dos. Y dos hombres fueron. Eduardo y Javi Mota. Eduardo cantó por Nino Bravo y a mí me mató directamente. En mi modesta opinión, no ha nacido persona que le llegue a la altura del betún al cantante valenciano con más torrente, personalidad y sentimiento que yo haya escuchado en la voz de un hombre. Así que lo de Eduardo me pareció un atrevimiento que yo, sin duda, no hubiese tolerado. Tampoco hubiese tolerado que nadie se quedase con mi Javi Mota. Un cantante ya conocido desde hace años por su pertenencia al grupo Banghra (aquellos que cantaban “My own way”). Javi ha participado en algún musical, ha tenido otros grupos y, además, se ha presentado como solista a Eurovisión en más de una ocasión, aunque nunca fue escogido. Además de que su voz me encanta, no tengo ni qué decir que su físico es perfecto. Ojos penetrantes, sonrisa perfecta y un cuerpazo de infarto. Aquí dejo mi declaración de intenciones. Muajajá.

La semana que viene comenzarán ya las batallas. Para ello, los coaches van a multiplicarse por dos y cada uno de los cuatro artistas contará con otro cantante para apoyarle, ayudarle y todo lo que haga falta. El concurso se me antoja muy interesante y, sin duda, desquiciante. A ver cómo pasamos de 56 voces a sólo 1 ganador en tan pocas galas. Lectores míos, sed felices. Y gracias por llegar hasta aquí. Aunque cada Crónica es más breve que la anterior, no os quejaréis.

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!