Tener a nueve de tus diez finalistas clasificados es auténtico amor, y es lo que me ha ocurrido en esta segunda semifinal. Siempre me ocurre que en una de las semis me quedo a medio camino (el martes tuve siete aciertos) y en la otra hago casi pleno (hoy he tenido nueve), así que comentar esta segunda criba eurovisiva va a ser todo un placer, porque aunque me han hecho sufrir, tengo a mis nueve ganadores dentro de la gran final que tendrá lugar el sábado 23 de mayo. Eurovisión 2015 ya es una realidad y este jueves hemos vivido de todo...
Hemos vivido algunos bochornos, porque lo de Portugal y San Marino no tiene nombre. Los primeros no quería que se clasificaran después de no darnos ni un solo punto al temazo de Ruth Lorenzo. Pero lo cierto es que me lo pusieron fácil, porque la balada-rock-medio tiempo de Portugal es tan aburrida e insulsa como su cantante. San Marino pareció una fiesta de fin de curso de dos niños que están obligados a cantar porque son los populares del instituto. Todo un drama. Ninguno de los dos ha pasado, como tampoco lo ha hecho Irlanda, que llevaba una balada algo descafeinada pero pegadiza, no tanto como para pasar, ha sido evidente. Malta tampoco ha logrado su pase, por lo que en la Final solo veremos a una Warrior de las dos posibles. Su puesta en escena era sosa y su voz, sin coro, tampoco ha brillado demasiado.
La República Checa tenía los deberes mejor hechos, y el tema no era malo, pero fallaba igualmente la escenografía. Se pierde ante tanto colorín, y la cantante del dúo decidía quitarse los tacones. ¡Hasta el coño ya! Suiza tampoco ha podido con la presión, y pese a los tambores y a todos los árboles de su decorado, no han tenido el oxígeno suficiente. La capa de Mélanie se vuelve a su país. La que tampoco ha logrado convencer al público europeo ha sido mi Olafs de Islandia. Mucha música a lo Frozen y mucho momento Disney, pero ha desafinado demasiado y eso le ha costado caro. Una pena, porque estaba muy alta en mi TOP de la final.Un fallito que venía venir, pero que esperaba que no sucediera.
De entre las que han pasado, la que se me ha colado ha sido Chipre. La canción no está a la altura, por no decir el intérprete. Demasiado íntima, poco vistosa y nada pegadiza. No me apetece volver a oírla, pero el sábado tendré que hacerlo. Sí me alegro por Lituania, la pareja más bien avenida de este año y los que mejor se lo pasan sobre el escenario, con triple beso durante la canción. Son completamente geniales. Polonia ha logrado su pase, teniendo así a una cantante con silla de ruedas en Viena. La balada es intensa y emotiva, aunque demasiado repetitiva. Está bien recogida por su coro. Veremos qué ocurre. Lo mismo pasa con Montenegro, que es una canción normal pero que se crece con una escenografía muy clásica pero bien realizada, y que nos muestra un folclore balcánico ideal que tanto me gusta.
Un escalón por encima está Eslovenia, con una puesta en escena tan curiosa como llamativa para una canción genial y muy pegadiza. También queda otro escalón más por arriba todo mi TOP5, que se ha clasificado al completo. El primero es Noruega, un dúo con una balada completamente diferente, que recuerda a alguna película negra y que seduce con dos voces maravillosas y una realización simple pero cuidada. Mucho más curiosa es Letonia, con una cantante con raíces de Burkina Faso que canta mucho y muy bien, dejándose la voz en casi toda la actuación, que algunos odian pero que a mí me tiene enamorado. Es intensa, especial y muy eficaz. La adoro.
Como adoro esa barbaridad de puesta en escena que nos ha traído Azerbaiyán para su canción. Es espectacular y todavía está más potenciada gracias a un ambiente perfecto con el que se encuentra el cantante. Una de esas canciones que suena ya a himno, y que parece extraída de los Juegos Olímpicos. Igualmente maravillosa es Israel, que a muchos les podrá parecer una mamarrachada pero a mí me tiene loco del todo. Parece una cosa cuando empieza, y luego nos deja a todos KO. Es bailable, es machacona, es pegadiza y es muy particular. El Chico de Oro dará juego en la Final, no me cabe duda.
Como dará juego Mäns, el representante de Suecia, que ya respira ganador desde su actuación. Cuidada al milímetro, y realizada con un encanto sobresaliente, la puesta en escena es rompedora, innovadora y absolutamente llamativa. La canción es genial, y todos cantan ya ese Heroes en cada estribillo. Es moderna, tiene gancho y, no seamos tontos, la canta un chico con suficiente atractivo, que arrastra ya a miles de fans por toda Europa. Parte como gran favorita. ¿Se mantendrá así en la Final?
Cada vez falta menos para poder ver la primera Semifinal de Eurovisión 2015. Los nervios ya se
notan en Viena (Austria), sede del certamen, y los primeros ensayos de cada
país ya han dado lugar a todo tipo de vaticinios sobre, como siempre, quién se
ha crecido a última hora y quién se ha venido abajo. Hoy toca seguir el repaso
de las 40 canciones que compiten este año en el Festival y hacer parada,
precisamente, en el grupo bajo, en los 7
países que no deberían clasificarse para la
Gran Final del sábado 23 de mayo. Son 7
países que, lamentablemente, no han hecho una apuesta tan fuerte como deberían
o que, sencillmente, tienen competidores que los superan. Aquí van:
REPÚBLICA CHECA
La canción me gusta y me disgusta a partes iguales, y eso es
un problema. Algunos días me despierto y Václav me parece que tiene todo el
poder del mundo, y otras me despierto y creo que su voz ruda y ronca (igualita
que él) es tan innecesaria que me resulta insuficiente. Son otro dúo más del
Festival, y nada les hace brillar especialmente, así que tras 40 canciones, la
de ellos se pierde y mucho. No
obstante, y como dice su título, la
esperanza nunca muere. Pues eso.
MONTENEGRO
Canciones como la de Montenegro se agradecen en Eurovisión.
Es puro folclore, es atrayente, es diferente, es propia y la cantan en su
lengua, el montenegrino. Sin embargo, al pobre Knez le hacen falta muchas cosas
para que su propuesta mejore, empezando por él mismo. Descafeinada, lineal (salvo
su final, que me convence mucho) y
poco arriesgada, me parece un tanto anodina y poco llamativa, se mire como se
mire. Una lástima. Se olvida.
SUIZA
Echo de menos los años en los que Suiza cantaba en otro
idioma que no fuera el francés. La canción de Mélanie se puede confundir, y con
razón, con las otras dos Warrior del
Festival, ya que también tiene una fuerte
base musical machacona que se repite sin cesar pero que no llega a arrancar
en ningún momento. La parte instrumental da como en añeja, y a mí me recuerda a
cualquier canción de los años 90. Muy mejorable, yo nunca me acuerdo de ella.
MALTA
Y aquí tenemos a la tercera Warrior, porque este año las chicas son guerreras, y así es la
vida. Soy de esos a los que convencía Amber en su primera versión, y de los que
no se muestra nada convencido con la propuesta actual. En cualquier caso, la
canción me parece tan justa como poco llamativa. No es efectiva para nada, y no me entran ganas de volver a oírla cuando
acaba. Como apunte, os diré que la cantante ya estuvo en Eurovisión en el
año 2012. Eso sí, como corista del entonces representante mi querido Kurt
Calleja. No creo que tenga tanta suerte como él. Habrá que probarla.
CHIPRE
Atrás han quedado ya los años en los que Chipre parecía
querer ganar Eurovisión y era una apuesta casi segura. Este año aburre
soberanamente con su balada a medio tiempo que no se define como alternativa
pero que sí parece una nana que nos
canta un chipriota en Viena pero que bien nos la podría cantar nuestro abuelo
antes de arroparnos y darnos un beso en la frente. Juro que la canción me hace
dormir, y eso es lo peor, sin lugar a dudas, que puede ocurrir. Cero atractivo.
Cero.
SAN MARINO
Seguro que muchos de vosotros pensabais, como yo, que
Valentina Monetta era lo peor que podría haberle pasado a San Marino. Está
visto que nos equivocábamos. Este dúo eurivivo es todavía más horroroso que
ella. Él representó a San Marino en Eurojunior en 2013 y ella lo hizo (también
en Eurojunior) en 2014, como parte de una banda. Ahora vienen juntos pero no
revueltos en un hecho histórico en este Festival y que, para lo que se presagia
que vayan a hacer, mejor podrían haberse
quedado en casita. Su primer ensayo ya fue trending topic en España porque todo el mundo se metía con ellos,
así que con eso os lo digo todo. Son bastante cursis y deficientes, y su
actuación, a menos que logren mejorar un 5.000%, va a parecer una vergüenza de
un Final de Curso. No son dignos. Por cierto, si habéis aguantado el videoclip
hasta el final, enhorabuena. Parece un Power Point. Lo sé. Qué triste todo.
PORTUGAL
Nuestros vecinos vuelven a Eurovisión después de haber
tenido la valentía el año pasado de no dar ni un solo punto a Ruth Lorenzo. Yo
solo por eso los habría eliminado, pero como no se puede, los dejo para los
últimos en este repaso. Lo cierto es que la canción de Leonor Andrade es bastante floja y su voz tiende a lo
desagradable, así que de nada sirve que tenga cierto ritmo y pueda parecer
interesante, porque ella consigue cargarse por completo la actuación. Otro año
más que no se clasificarán, intuyo. Qué drama.
La segunda semifinal de Eurovisión 2014 para mí siempre
estará marcada por la enorme actuación de Israel, la entrevista de la
presentadora del Festival a Conchita Wurst y, por supuesto, la actuación de
Australia que, por primera vez, podía “participar” en el concurso, como
estrella invitada y tras haber participado todos los países, pero ahí estaba.
Ha sido un auténtico lujazo poder ver una canción que, con total seguridad,
habría quedado en un puesto muy aceptable, porque era más que notable. Grandes,
australianos, sois grandes.
También es cierto que estará marcada porque es la semifinal
en la que más he acertado de las dos, 8 de 10. Me hubiese gustado tener a una de mis súper
favoritas, Israel, en esta lista de aciertos; pero otro año será. Siempre cae
alguna de las que amo absolutamente en Semifinales, es Ley Eurovisiva. Las que
no me han dado ninguna pena han sido Lituania, Georgia y Macedonia. Lituania ha
enviado a una cantante del futuro, como Neutrex, pero que con tanto viaje
interespacial se ha dejado la voz en 2023. Para entonces, que vuelva. Qué
horror de canción y de actuación. Georgia, en cambio, han intentado viajar a
ese futuro de Lituania, con parapente incluido, y una buena carga de marihuana,
que para los viajes por el tiempo siempre viene bien. Qué horror. Macedonia
prometió mucho con ese videoclip cargado de chotazos pero al final, y como era
previsible, solo ha quedado la cantante dando golpes al aire con su brazo, más
sosa que el palo de una escoba puesto del revés. Por Irlanda tampoco es que
sienta pena en exceso; aunque la tenía clasificada en mi previa y hoy tras ver
las actuaciones. Ha estado muy descafeinada, y aunque la canción sonaba a
himno, sonaba a uno de 1990. Demodé.
La que se merece un párrafo aparte es Israel. No entiendo,
francamente, como Europa ha podido dejarse a mitad de camino a mi querida Mei.
Era voz, era torrente, era garra, era baile, era estribillos, era fuerza, era
auténtico Eurovisión. Era una diva con un directo impecable y con una actuación
que ya hubiesen querido para sí muchos de los países que, sin un gran decorado,
no sirven de nada. Ahí estaba Mei, sola con sus dos bailarinas, haciendo
maravillas en Copenhague y levantándonos a todos. De nada ha servido. Sé de
buena tinta que la cadena de Israel se ha despedido con un crespón negro en su
pantalla. Los foros allí arden. Traerá consecuencias y, si no, al tiempo. Era
una enorme. Fatal me sabe.
Finalmente tenía fuera de la Final a Bielorrusia y Grecia,
aunque ambas han pasado, y me alegro por sus países y por sus propuestas, que
en estudio sonaban genial… Pero al pasar al directo se han suicidado ambas.
Bielorrusia es una gran basura este año como puesta en escena, seamos serios. Y
Grecia conquista porque es Grecia y es un país que en Eurovisión se desvive y
nos trae temazos… Pero este año podrían haber descansado en la Semifinal. Había
cosas mejores. Una de ellas, por ejemplo, Eslovenia, que me ha alegrado que
pasase. La señora de la flauta travesera nos ha deleitado con su canción más
sencilla y eurovisiva que me enamoró desde el primer día que la oí. Su
actuación en directo tampoco es brillante, pero es efectiva.
Lo mismo le pasa a Malta, que sin ser un temazo, sabe
crecerse en los estribillos y lucirse en el directo, claro que su homenaje a la
II Guerra Mundial va a sumar muchos más votos de los que se podían esperar en
un principio. Tocan el corazoncito, como toca otra cosa el señor de Suiza y su banda.
La mitad de mi Twitter aseguraba tener ya una mano ocupada mientras el chico se
deleitaba entre silbiditos y palmadas varias. El tema es pesado, pero se pega
muchísimo, y no me extrañaría que incluso diese campanada. Es muy de Final, la
verdad. Me alegro por ellos, se han crecido mucho en directo. Algo así le pasa
a Finlandia, que lleva una de las mejores iluminaciones de este año, para el
tema más rockero de 2014 y que, personalmente, disfruto con cada nota. Es
música en estado puro. Felicidades.
Mi 5ª clasificada de la noche era Polonia, y me gusta ver
que también ha logrado crecerse aunque, francamente, el directo de las amigas
pornográficas es muy deficiente. Me ha parecido curioso que, finalmente,
cantasen más partes en polaco que en su canción de estudio y, de hecho, queda
casi mejor. Este sábado toca ver pechos. Y también mucha magia y efectos
especiales, gracias a Rumanía. Soy fan absoluto de Paula Seling y sus falsetes,
agudos, gorgoritos y toda la pajarería que tiene metida en su garganta. Esta
mujer es brutal y la canción se sale gracias a sus estribillos, la verdad. OVI
sigue pareciéndome que sobra, pero ahí lo tenemos un año más. Casi es como
Valentina Monetta. ¿Repetirán tercer puesto?
Noruega también ha pasado para mi alegría, porque el baladón
que se marcan este año es soberbio, y su puesta en escena es tan sencilla como
eficaz. Es una de esas canciones que hay que sentir, hay que disfrutar, y hay
que oír sin ver, con los ojos cerrados y pensando en lo que se nos pase por la
cabeza. La he subido bastante en mi quiniela. Igual que a Austria, cuya
representante vale su peso, y el del noruego, en oro. Conchita Wurst es
auténtica pasión por los escenarios, y se los come. Ha sido una de las
actuaciones de la noche. Se sabía favorita y no ha defraudado a nadie. El
sábado volverá a pelear, pero en esta ocasión contra otros 25 titanes, que
serán votados por otros 36 países. ¿Logrará volver a levantar ovaciones? Confiemos
en que sí. A Austria también le toca ganar ya. Y a volar como el ave fénix.
La fiesta de Eurovisión continúa hoy con unos cuantos
puestos por encima del final de la tabla. Porque en este artículo recorremos
otros 6 países de Eurovisión 2014. Vamos
a encontrar un poco de todo, entre ritmos más lentos, parodias y surrealismos y
alguna canción que podría haber sido válida hace siglo y medio. Los países que vamos a ver también nos
transportarán de una parte a otra de Europa. ¿Estáis preparados? Adelante,
pues, con los puestos que van entre el
32º y el 27º, las otras 6 actuaciones que, a título personal, deberían estar
fuera de la Final. ¡Esto se pone emocionante!
32- MACEDONIA: Tijana
Dapcevic canta To the sky.
Macedonia es uno de esos países que nunca he entendido muy
bien por qué participan en Eurovisión si nunca hace nada. Prueba de ello es que
de los últimos 6 años, en 5 ocasiones no ha pasado a la Final. Este año no sé
lo que ocurrirá, pero mucho tiene que esforzarse Tijana para lograr algo.
Porque su canción es tibia, un intento de muchas cosas pero un resultado
bastante indiferente. Ni siquiera su videoclip, que parece una mezcla entre un
anuncio de Dolce & Gabbana y el peor videoclip de Lady Gaga, consigue hacer
algo. Y no será que no nos ha cargado de chulazos la imagen… Ni con esas,
insisto.
Lituania es otro de esos países que tampoco me ha gustado
nunca, aunque éste en cambio sí suele clasificarse. Este año no va a ser
excepción, al menos de lo primero, y la canción que envían también me parece
muy catastrófica. La teórica originalidad de su puesta en escena es su único
aliciente, aunque, personalmente, a mí me altera, y me parece tan mediocre como
poco estética. Es probable que Vilija se quede afónica a mitad de canción,
dados sus directos, pero sus estribillos tan facilones y machacones podrán
hacerle ganar adeptos. No seré uno de ellos. Horror.
30- SUIZA: Sebalter
canta Hunter of stars.
Algo tan sencillo como unos silbidos podría clasificar
bastante alta a Suiza este año, que tras la mala racha que atraviesan en
Eurovisión han decidido enviar a un chico mono con una canción fácil, pegadiza…
y cansina. Como sabéis, intento escuchar la versión de estudio, ver el
videoclip y oírlas en directo antes de hacer el ranking. Tras dos de estas tres
fases, la canción suiza me saturó hasta morir. A su favor, diré que Suiza es un
país que me encanta y que se merece volver a ganar Eurovisión, aunque no sea
con esta canción, que sólo me gusta por ese aire simpático y jovial que tiene (y
que ya tenía el año pasado, que también quedó a las puertas…) y que la
diferencia sobradamente del resto. “Ningún espagueti resultó herido durante la
grabación del vídeo”. Esperemos que nuestros oídos tampoco salgan dañados tras
su directo.
29- BIELORRUSIA: TEO
canta Cheesecake.
Bielorrusia es un país que, envíe lo que envíe, sabes en
todo momento qué canción y cantante llevan. Siempre apuestan por desmarcarse, y
hacen bien. Cuenta en su historia de Eurovisión con algunas de mis canciones
preferidas, y sus puestas en escena suelen ganar a la canción varios puntos. La
de este año necesita cientos de ellos, porque la tarta de queso que nos
presenta TEO es tan repetitiva como absurda, y aunque el videoclip seduce por
su toque de terraza de verano, no llega a conseguir que se te quede en la
cabeza como para que la votes. No me parece la peor canción de 2014, pero no
está bien recogida. Podría haber dado mucho más de sí.
28- ISLANDIA:
Pollapönk cantan No prejudices.
Y saltamos de puente a puente porque nos lleva la corriente…
Islandia nos presenta el otro tema cansino hasta la saciedad de este año. El
estribillo machaca, cansa, satura, aburre y no engancha. Si solo lo
escuchásemos una vez, aún podría pasar. Pero cuando lo oyes varias, terminas
pensando que solo son un grupo de hinchas de un equipo británico de fútbol
pasadísimos de cervezas intentando crecerse con un tema de U2. Lo siento por
Islandia, que generalmente es de mis países favoritos, pero lleva un par de
años de capa caída…
27- MALTA: Firelight
cantan Coming home.
Por más que escucho esta canción, no consigo encontrarle el
punto. No sé si me da pena, si me da buen rollo, si me da nostalgia o si me
invita al suicidio. Lo que sí sé es que este tipo de música no me gusta, que el
vocalista tiene voz para algo mucho mejor que esto, y que el coro le ayuda,
pero tampoco lo potencia. El resultado es que tengo la sensación de que Malta
podría haber probado con algo más fuerte y haberle sacado más a este tema, para
que se convirtiese en un éxito. Pero no. Y, además, las estrofas con la
cantante me sobran del todo. Igual que ese videoclip tan poco lucidor. Fatal.
Como fatal es que ya nos hemos quedado sin países
eliminados. Porque de ahora en adelante, los que vienen ya están dentro de mi
primera Final, antes de verlos a todos sobre el escenario. A los que os veo es
a vosotros. Mañana mismo. Para entonces, escucharemos otra tanda de 6
canciones. Se trata de los 6 países que
se ubican entre los puestos 21º y 26º y que aunque metería en mi final de
Eurovisión 2014, tampoco consiguen estar en lo más alto como actuaciones
excelentes. ¿Aparecerá ya España? ¿Entrará algún país del Big5? Tendréis que
esperar…
Ya está. Ya pasó todo. La magnífica gran final de Eurovisión
2013 ha
llegado a su fin, y con ella se han cumplido los sueños de decenas de cantantes
y millones de fans. El nivel era alto, y al final quedó una gala muy variada
con temas muy diferentes entre sí. Cada país hizo lo que pudo o lo que le
dejaron. Y ahora ya tenemos los resultados, los ganadores, los perdedores, los
puntos, las experiencias… Señores, demasiada tela que cortar. ¡Que suene, por
última vez, la revolución musical!
De nada sirvió el petardeo este año. Los temas bailables y
más comerciales no encajaron este año en el gusto europeo. Ni el guapísimo
Ryan, de Irlanda, con su himno latino, ya que quedó último; ni la boda lésbica
de Finlandia que aportó la máxima nota de color aunque obtuvo la posición 24ª;
tampoco la escandalosa e infernal Francia, con sus ganas de venganza y su
infierno interior que se quedaron en el 23º; ni logró convencer Cascada, que de
gran favorita, sólo pudo rascar 18 puntos y escalar hasta un mínimo 21º puesto
de la tabla. Europa entera bailará todo el verano su “Glorious”, de eso no
tengáis la más mínima duda. La puesta en escena fue demasiado cutre. Yo habría
llevado a las bailarinas del videoclip y me habría alejado de esos andamios
convertidos en escaleras... Chafón para Alemania. Todas ellas dieron luz y vida al festival, pero
está visto que este año se jugaba mucho más.
Quizá por ello hubo también cuatro baladones entre los
puestos más bajos. Europa no llegó a aprobar la sobriedad Lituania, que pecaba
de lineal y aburrida. Quedó 22ª. Tampoco conquistó Estonia, cuya cantante
apareció embarazadísima en el escenario. Su puesto fue el 20º. Poco pudo hacer
también Bonnie Tyler por su Reino Unido. Su actuación fue de mito musical, pero falló el
acompañamiento. Quedaba sosa en exceso. Tan sólo logró el puesto 19º, una
auténtica lástima. Como el 17º de Islandia, que pese al vozarrón del cantante,
apenas nadie quiso votar por él.
A mitad de tabla quedaron seis canciones que bien se
merecieron llegar hasta los puestos más altos como otras debieron haber marcado
un 0 en sus casilleros finales. En este último sector encontramos a Armenia que
con 41 puntos pudo ser 18ª; a mí me pareció un momento perfecto para ir al
baño. Y así lo fui anunciando por Twitter. Idéntica situación es la de Bélgica,
que aún no logro entender cómo pasó a la Final y cómo obtuvo hasta 71 puntos, quedándose
la 12ª clasificada. El pedazo de “Solayoh” que nos trajo Bielorrusia tampoco
marcó en exceso este año. Ya avisé de que las divas están de capa caída en
Eurovisión desde 2008. Ahora se lleva más otro tipo de cantante y puesta en
escena. Una pena. Pienso seguir coreando y bailando “Solayoh” en mi casa hasta
que me canse. Igual que seguiré amando la barbaridad de balada y de dúo que
vino de la mano de Georgia y que a cada minuto me conquistaba más y más.
Terminaron 15º, con solo 50 puntos. Una aberración al buen gusto, qué queréis
que os diga.
La 14ª clasificación de Suecia también me pareció casi un
insulto. Robin cantó de maravilla. La actuación fue impecable. Y la canción era
genial. Además, estaban en su propio país. Me pareció rarísimo que casi ningún
país le diese esos “puntos bajos” a modo de regalo por la organización… Para mí
era podio clarísimo. Aunque el que casi hace podio es el de Rumanía. Llega a
subir más alto y a mí me tienen que asistir de urgencia. Bofetada en la cara
fue su 13ª clasificación. Por el amor de Dios, que logró 65 puntos… ¿Pero qué
clase de gente vota en Eurovisión? Menos mal que España no le dio ni un solo
voto. Me habría muerto allí mismo. Aunque con la que casi quise morir fue con
Moldavia. La falda creciente de Aliona y su voz prodigiosa sólo le sirvieron
para quedarse en el puesto 11º, a sólo 13 puntos del Top10. Aún así, obtuvo un
total de 71 puntos que yo celebraba con mucho gusto. Siempre pensé que sería la
actuación que le haría sombra a mi Ucrania. Pero no fue así. Bien.
El Top10 de Eurovisión 2013 se inicia con Hungría y sus 84
puntos. Estaba claro que podía colarse por ahí. La canción no me gusta. Es
lineal, cansina y los estribillos se repiten tanto que me saturan. Pero tenía
un algo que te incitaba a quedarte oyéndola, al menos una vez. El 9º puesto fue
para los Países Bajos. Los pájaros de Anouk recibieron 114 puntos. La voz de la
cantante es puro amor. La puesta en escena fue sosa pero atrapaba, porque la
canción es íntima a morir. Hacía 8 años que Países Bajos no estaba en la Final. Todo un regalo. ¿No os
parece? Que sigan apostando fuerte, que ya han visto que los esfuerzos tienen
su recompensa.
Para recompensa, la de Malta. La actuación era sencilla,
pero amena. La canción es buenrollista y muy enérgica. Y Gianluca… Bueno, iba
vestido como yo. No le puedo pedir más, ¿no? Qué sonrisa, qué carita, qué
vocecita… Para mí fue un éxito personal. Celebraba muchísimo cuando iba
subiendo por la tabla. Al final se quedó 8º, con 120 puntos. Alegría máxima. También
me alegré absolutamente por mi Marco. Los dos Mister Eurovisión seguiditos. El
de Italia se llevó el 7º puesto, y la friolera de 126 puntazos. No me esperaba
menos. La canción es casi perfecta. Marco es perfecto y más. Y la actuación fue
de una sobriedad impecable. Fue el único en aparecer completamente solo en
escena. Se merecía un regalo a su voz y a su interpretación. Gigante.
Enorme también fue la posición de Grecia, con 152 puntos.
Quedó 6ª, para sorpresa de medio Twitter, que iba como loco con su alcohol
gratis. En Eurovisión hay dos tipos de gamberradas. Unas no se toleran, que son
esas canciones protestas con trasfondo político o social que no vienen a
cuento. Y la otra es un tema fresco, divertido, pegadizo y machacón como el
griego. Esos se reciben con buen agrado. Fantástica, Grecia. Espero que el año
que viene siga viniendo. Porque ese empujón de este año lo necesitaban. Y no sé
qué sería de Eurovisión sin Grecia. Ni tampoco sin Rusia. Es uno de esos países
fundamentales. Y encima anoche llevaban un himno. Dina cantó con su voz
celestial. La puesta en escena les quedó perfecta. El tema estaba ejecutado sin
ningún pero. Y la letra es bella a morir. Consiguió quedarse en el TOP5 con 174
puntos. Genial.
Esperad un momento… ¿En serio no os habéis dado cuenta de
que ya voy a por el cuarto puesto y aún no he nombrado a España? Muajajá. O la
metía ahora, así con calzador, o no sabía cómo comentarla. Porque aparecimos
así, cogidos con pinzas. La canción no era apta para Eurovisión. La puesta en
escena fue tan aburrida como olvidable. Y Raquel del Rosario… Bueno, tuvo 3
minutos para demostrar a toda España que nos equivocábamos al decir que fue una
pésima elección el llevarla. Desgraciadamente, no calló ninguna boca. Su voz
tembló en todos los graves del tema. Entró fatal. Su cara ilustraba los nervios
que tenía. ¿Pero qué clase de cantante llevamos anoche? El año pasado quedamos
décimos. Y este hemos sido penúltimos. Creo que es más que evidente que España
sí puede quedar bien en Eurovisión. Siempre y cuando se quiera quedar bien. No
más sueños, y sí más realidades. Gracias.
Para ser justo, diré que España tuvo el mismo éxito que
otros 7 países. Porque de los 8 primeros países que actuaron en primer lugar
(del primero al octavo, quiero decir), ninguno logró pasar del 11º puesto. Es
muy destacable que, como siempre se ha dicho, actuar al principio del concurso
no beneficia nada. Un año más se ha demostrado. En cambio, el podio al
completo, y también el cuarto puesto, actuaban desde el 18º en adelante. ¿No os
parece suficiente señal? De hecho, los cuatro primeros puestos actuaron
seguidos pero salteados: en el 18º, 20º, 22º y 24º lugar. Fantástico. Y así
quedaron, ¿eh? Primero, segundo, tercero y cuarto. Es como mágico. Llamaré a
Iker Jiménez por si puede aclararme alguna teoría conspiratoria.
Bien, voy con el último de ellos. El 4º puesto. Noruega. He
de confesar que sufrí mucho cuando escalaba puestos como la espuma, aunque
gritaba cuando le daban puntos bajos o ni le daban. El desfase noruego no se
mereció, siempre a mi juicio, esa barbaridad de 191 puntos. Pero bueno, no hizo
podio. Y yo me alegro. Ahora que suene en discotecas desfasadas y lo que
quiera. Ya me da igual. Lo que no me daba nada igual eran los puntos que le
iban dando a mi querida Zlata. Mi grandísima Ucrania. Sabía que no me fallaría.
Y no lo hizo. Siempre que he apostado firme por este país me ha respondido
maravillosamente. Y este año, también. Me pareció la actuación de la noche. La
canción es preciosa, mágica, fantástica, elegantísima y soberbia. Una voz
impecable. Una belleza de póster. La seguiré cantando hasta que me aburra, y
eso no ocurrirá. 214 puntos, obtuvo mi Ucrania querida. Y el tercer puesto. Ahí
estaba mi ganadora. Y yo muy feliz.
Para feliz, mi mami. Porque su favorita se quedó justo por
encima de la mía. Ella apostaba por Azerbaiyán. Razones no le faltaban. Yo la
terminé subiendo al décimo puesto tras su actuación final. Farid canta muy bien
en registro más agudo. La actuación fue para enmarcarla. Original, fresca,
atrayente… Lo tenía todo. Quedó magnífica. Se mereció una gran clasificación, y
la obtuvo. 234 puntos y una medalla de plata, un 2º puesto muy digno.
Y, señores, la ganadora fue, como no podía ser de otra manera,
mi queridísima –y quizá miembro de la realeza británica- Emmelie de Forest. La Emilia de los bosques, en
castellano. Jovencísima, con mucho talento, con una canción recogidísima y muy
internacional. Con una puesta en escena pensada para el éxito. Arrolladora.
“Only teardrops” es buenísima. Nadie podrá decir lo contrario. Como sabéis por
mi Especial de estos días, fue mi favorita a ganar hasta que vi a Ucrania en
los ensayos, que pasó a ser segunda. Anoche la mantuve cuarta, por detrás
también de Rusia e Italia. Qué poquito me fui. Mi TOP4 estuvo al completo en el
TOP7, sólo que en distinto orden. Este Eurovisión no ha podido gustarme más. El
podio además es maravilloso.
Dinamarca ganó anoche Eurovisión 2013 con 281 puntos. Y, por
cierto, ella también iba descalza. Como Loreen. Y como El Sueño de Morfeo. Lo
digo por esos “enterados” que hablan de un “Remedios Amaya”. Que se callen la
boca. Es la tercera victoria en Eurovisión que ostenta Dinamarca. Y, cuidado,
porque el TOP6 de este año lo completan países que han ganado ya desde el año
2000. Grecia lo hizo en 2005, Rusia en 2008, Noruega en 2009, Ucrania en 2004,
Azerbaiyán en 2011 y, finalmente, Dinamarca en 2000 y 2013. Otro dato a
recordar.
Más datos para completar esta crónica final de Eurovisión.
Moldavia, Bélgica, Bielorrusia, Países Bajos, Suecia y Hungría recibieron los
12 puntos en una ocasión. Rusia y Grecia los consiguieron dos veces. Italia y
Noruega los obtuvieron 3 veces. Mi querida Ucrania, que quedó tercera, tuvo la
más alta puntuación en 5 ocasiones. Dinamarca, la ganadora, recibió los 12
puntos de 8 países, y sólo dos (San Marino y Chipre) no la votaron, frente a
los 37 países que sí se decantaron por la danesa, la más puntuada. Pero el
ganador de los 12 puntos fue Azerbaiyán, a quien se lo dieron un total de 10
países. Finalmente quedó 2º.
Los puntos de España fueron: 1 para Malta, 2 para Moldavia,
3 para Alemania, 4 para Reino Unido, 5 para Noruega, 6 para Rusia, 7 para
Azerbaiyán, 8 para Dinamarca, 10 para Ucrania y 12 para Italia. Recibimos sólo
8 puntos. Dos de Italia y seis de Albania.
Y yo… Bueno. Yo he recibido tantos puntos de todos vosotros
que sólo puedo agradeceros un año más que me hayáis estado acompañando en esta
barbaridad de Especial. Para que os hagáis una idea, ahora mismo estoy en la 4ª
página de Word. Gracias. De verdad. El año que viene vuelvo. Y prometo mucho
más. Hasta entonces, por última vez en 2013…
La segunda Semifinal de Eurovisión ha dejado un sabor más
que agridulce para la gran mayoría de Eurofans. La gala de anoche tenía un
listón bastante mediocre, tirando a muy deficiente. Creo que jamás he puesto
unas notas tan bajas, tantos suspensos y tan pocos notables altos y
sobresalientes. Había unas cuantas actuaciones muy buenas, es cierto, pero el
aire se respiraba turbio, opaco… Y el resultado final de las 10 clasificadas
fue bastante catastrófico. Sólo acerté 6. Y la gran favorita de las casas de apuestas
(que no la mía) se quedó fuera…
Dudo que nadie pensara que Albania, Macedonia y Letonia
pasarían a la Gran Final
del sábado. Son tres actuaciones cargadas de tópicos y tan descafeinadas como
vacías. Ninguna aportaba nada nuevo. La puesta en escena de Albania fue más que
destacable, pero quizá desmedida. Que la guitarra soltase fuego me pareció muy
innecesario. Que los de Letonia tuviesen que ir enseñando carnaza y sólo
vistiesen con dos toneladas de lentejuelas plateadas fue lo más. Los bailarines
y coristas pueden ir descamisados. Los cantantes no. Esto es así. Si tu único
mérito es tu tableta, mal vamos. El caso de Macedonia es más peculiar. La Reina Gitana en edad de
jubilación compartiendo escenario con su sobrino panoli. De circo.
Más curiosa fue, sin duda, la eliminación de Bulgaria y
Suiza. El país imparcial por excelencia (no sé ni cómo se atreve a votar en
Eurovisión) llevaba un auténtico himno, ya os avisé. Una banda de seis personas
de entre 21 y 95 años. Sí, ahí a lo loco. La canción era una barbaridad, pero
la puesta en escena se perdió como Falete en la cocina de un McDonald’s. Nadie
se acordaría de ella dos minutos después. Pasaron peores, es cierto, pero Suiza
estuvo muy floja. Claro que más pésima resultó Bulgaria. Su juego de tambores y
grititos sin tonalidad específica los dejó en el Top-10 en 2007. Pero ya. Este
año intentaron repetir fórmula con el mismo dúo y una canción similar… Y Europa
les dijo “NO”.
Lo de Israel fue, como poco, para cortarse las venas. No
digo que fuese la mejor actuación de la noche, ni mucho menos. Pero el vozarrón
y directazo de la cantante bien se mereció un pase directo a la Final y hasta una palmadita
en la espalda. A muchos les habría gustado tener su capacidad para cantar. Se
me hará muy raro no tener a Israel en la Final.
Más aún cuando llevaban ese temazo. Justo lo contrario
ocurrió con San Marino. La canción era más que apta. Y era la ganadora para
todas las casas de apuestas. Se quedó en el camino. La actuación de Valentina
fue horrible. Hizo un directo lamentable. La puesta en escena fue barata,
absurda y sin gracia. Y no tuvo ni un solo golpe de efecto. Horror. Entendí que
quedara fuera (igual que el año pasado, con idéntica cantante aunque un estilo
de canción radicalmente opuesto).
Hasta 4 países se me colaron en la
Gran Final sin que yo lo quisiera. Lo de
Rumanía no tiene nombre. La dejé última. Es altamente desagradable, me llega a
caer mal. La canción es todo un destrozo, y la voz de Cézar es lo más fatal que
he oído en mucho tiempo. Como el sábado le demos los 12 puntos, yo pido otra
nacionalidad. A Hungría la dejé 14ª (hubo 17). La canción es demasiado lineal.
La puesta en escena no me transmite. Y aunque el guitarrista sea casi mono, me
niego a darle puntos. A Armenia la dejé en el puesto 12. Me pareció
descafeinada, sosa en exceso, sin nada que destacar, ni siquiera para mal. Lo
de Noruega lo tenía muy asumido. Anoche fue mi 11ª clasificada, de manera que
tampoco me fui mucho. La canción sigue pareciéndome de discoteca desfasada, de
diva venida a menos. No me gusta nada.
Sí se clasificó mi amada Grecia. Si no llega a pasar, me dan
los siete males. Una final sin Grecia es muerte súbita. Sigo pensando que es un
grupo gracioso, movido, con el que disfrutas y te lo pasas bien. Me gustó
mucho, igual que me encantó que pasara mi Top-5 al completo. El quinto puesto
de la noche lo trasladé a Islandia. Ese baladón había que clasificarlo sí o sí.
Qué barbaridad de interpretación. Mi cuarto fue Azerbaiyán. La chica me sobra
en la puesta en escena, pero la canción es muy buena. Apostaré mucho por ella.
En tercer lugar dejé a Georgia y su tremendo dúo. Melodía preciosa, que te
llega al alma y con la que sólo sientes amor. No digo más.
Mi segundo puesto fue directo a Malta. Mi Gianluca. Muchos
se alamaron al verlo en la final. Si a mí me quitan su sonrisa el sábado, juro
que mato a alguien. Es tan encantador y su canción es tan buenrollista que
siempre me ha encandilado. Yo quiero un Gianluca para mí. Total, ya vamos vestidos iguales...
Ahora que, a decir verdad, lo que más me encantó es que
Finlandia se atreviese de verdad con su beso lésbico. Ahí estaba Krista,
vestida de novia-Barbie-cursi o no se sabe qué. Divertida y desenfadada como
ella sola. Con una de las canciones más petardas de este año. Y llevándose a la
competencia por goleada. Para mí fue la actuación de la noche. Es muy grande.
De hecho, os dejo con ella. Nos vemos mañana, os lo aseguro, con una previa muy
especial (aviso a navegantes) de Eurovisión. Hasta entonces…
Avanzamos hoy un escalón más en este 4º Especial de
Eurovisión. Nos encontramos con siete canciones completamente diferentes entre
sí y con países que nos van a ayudar a recorrer toda la geografía europea.
Entre ellos, cuatro de mis países preferidos del festival. Hablamos de puestos
ya bastante serios y todos dentro de la Final, porque hoy recorremos del 22º al 16º. El
nivel ya empieza a subir y se agradece. No veo ganadora a ninguna de estas
siete representantes, pero pueden dar mucho juego –y ambiente- el 18 de mayo en
Mälmo, Suecia. ¿Preparados? ¡Que continúe la revolución!
22º ESLOVENIA
Me gusta mucho que los países comiencen a apostar por algo
más que baladas, medios tiempos y el clásico pop comercial, de manera que la
propuesta de Eslovenia me convence y mucho. El videoclip es sencillo pero
convincente. Hannah me parece todo un acierto. Y la canción es perfecta para
bailar en cualquier discoteca y terraza de verano. Cantada en inglés y con un
estribillo sencillo a la vez que fácil. Habrá que ver cómo se defiende en
directo y en un escenario como el de Eurovisión. Cuidadito.
21º SUIZA
Himno. No sabría decir otra cosa de Suiza este año. La
canción parece más bien diseñada para alentar un club de fútbol. Es alegre, da
vida y fuerza. Tiene ese “aaaahhh aaaah aaah” que siempre ayuda para que todo
el mundo pueda corearlo en su casa sin saberse el resto de la letra de manera
inconsciente. Es un auténtico puñetazo sobre la mesa. Suiza viene este año a
por todas (y ojala gane, ¿verdad, Jose?), que lleva una decadencia que no es normal en un país tan histórico y
solvente. Le deseo toda la suerte, porque, además, creo que son capaces de
hacer un directazo y subir puestos como la espuma.
20º MALTA
Ay. ¿Qué voy a decir de Malta? Es uno de esos países que no
deberían irse jamás de Eurovisión y cuyas últimas apuestas me parecen siempre
muy notables. Son llamativas, son elegantes, frescas y absolutamente aptas.
Gianluca vuelve a ser un ejemplo de ello. Clara canción de verano, de viaje de
fin de curso, de anuncio de cerveza, de positivismo. Además, es que Gianluca es
tan tan tan tan mono… Yo lo quiero para mí. Me falta que el final de la canción
sea más alto, que te dé ese último subidón para levantarte del sofá y
aplaudirle hasta que suene la siguiente canción. De momento, tengo su
estribillo dando vueltas todo el día en mi cabeza. Genial.
19º GRECIA
Algunos pensarán que he metido con calzador a Grecia en este
TOP importante ya. Pero no. Los helenos son mi país favorito en Eurovisión y es
cierto que tengo cierta debilidad por todo lo que llevan, ya sea de una pésima
calidad como muchos han calificado este tema, que en español significa “Alcohol
gratis”. Toda una declaración de intenciones, la canción. Es machacona,
cansina, pesada y demasiado instrumental. Pero es que me encanta. Me recuerda
al mítico “OPA!” que llevaron hace apenas unos años. Y me parece todo un
atrevimiento que canten en griego. Probablemente no pasen de su Semifinal, lo tengo asimilado.
Pero me encantaría poder verlos el día 18 y que peleen por algunos puntos bajos
de los países más divertidos. A mí me tienen completamente convencido.
18º AUSTRIA
No todo iba a ser temas movidos hoy, porque este es el año
de las baladas. Y ya nos volvemos a enfrentar a una (y enseguida veremos otra).
Austria apuesta por un medio tiempo que quizá es demasiado lento aunque a veces
parece querer despegar con acierto. Me gusta muchísimo la voz de Natália Kelly
incluso en directo. Tiene toques de soul que la vuelven enigmática y
provocadora. La canción me parece muy buena y además va creciéndose conforme
avanza. Le falta más vida para poder triunfar del todo. Pero yo la compro. Y que me la envuelvan para regalo.
17º ISLANDIA
Islandia también canta en su idioma nacional este año. Otra
aventura más de un país que en los últimos años viene apostando por baladas
fuertes y que siempre consigue conquistarnos con su sobriedad y buen hacer. Quizá
el videoclip ayuda al sentimiento de tristeza y cariño desmedido que me inspira
la canción islandesa, pero la verdad es que si no la puntúo más es porque, en
el fondo, me da mucha pena oírla. Suena a canción de despedida, es un himno a
la nostalgia, a lo pasado, a eso que ya no está. El último minuto de la canción
es soberbio, completamente apasionado. Ojala pasen a la final y ojala logren
arrancar muchos puntos. Soy muy fan.
16º SERBIA
Ay, qué dilema el que tengo con Serbia. Desde que se
independizó de Montenegro ha llevado, año tras año, unos temazos para morirse. El
año pasado ya fue espectacular y superarlo era demasiado complicado. Pero no me
esperaba jamás que llevaran a estas Popstars de Mujeres y Hombres y Viceversa. Una de ellas, por cierto, conocida por haber participado en Eurojunio. Lo que no
entiendo es si compiten entre sí por ver cuál es más choni, tiene la melena más larga y viste más
plásticos. La genialidad de que cada una lleve un tinte del pelo me mata. Pero
más allá de lo superficial (que siempre es muy importante en Eurovisión), el
tema engancha. Me apetece bailarlo, cantarlo –como si supiese serbio...-,
interpretarlo. Es veraniego, es entretenido, es muy aceptable. Nadie puede
negarlo. Espero que tengan más suerte que el resto de tríos femeninos que han
pasado por el Festival. Me gustan, me gustan mucho.
Pero las que sí que me gustan demasiado vienen a partir de
mañana. Estamos hablando ya del TOP-15, los puestos dignos de la tabla. Las
grandes actuaciones. Las mejores valoradas. Mañana volveremos a ver otras 5
canciones, entre ellas, una que, por mucho que nos guste, sólo oiremos una vez…
Porque ya está en la Final. Los
puestos comprendidos entre el 11º y el 15º y con notables altos ocuparán mañana
ese tercer día de mayo, el mes musical por excelencia. Y será el último
artículo con repaso colectivo. El TOP-10 viene de manera individual. Cada día,
una canción –que será mejor que la anterior- ocupará todo el artículo. Por
tanto, la crítica será más exhaustiva e incluirá más datos del tema. Hasta
entonces, odiad mucho, pero no me odiéis a mí.
Quedan apenas unas horas
para la Gran Final
de Eurovisión y yo voy a tirarme a la piscina y decir quiénes son mis 10
favoritos. No digo los que creo que vayan a ganar sino los que me gustaría que
ganasen. Esta es la noche de la música y la fiesta. Más de 300 millones de
personas estarán pendientes de 26 actuaciones y del voto de 42 países europeos
(y asiáticos). Y todo mientras, hace apenas unas horas, han detenido a los miembros de la oposición del Gobierno de Azerbaiyán. Las suposiciones de un posible atentado terrorista son cada vez más reales. Pero que el miedo no se apodere de nosotros ni tampoco de los artistas y que la seguridad de Azerbaiyán funcione igual de bien que siempre. Señores, os dejo mis votos cual país eurovisivo:
MALTA: 1 PUNTO.
Mi Kurt Calleja se
merece, al menos, el décimo puesto. Nos trae desde Malta una de las canciones
más festivaleras y veraniegas que vamos a escuchar. Es color en estado puro con
unos estribillos facilones y pegadizos que se basan en
“eh-eh-eh-eh-i-eh-eh-eh-eh”. El bailecito de las piernas de Kurt y los
bailarines se os pegará, os lo aseguro. Es muy divertido (y muy guapo!).
ITALIA: 2 PUNTOS.
Italia es grande este
año. Después del segundo puesto que tuvieron el año pasado buscan,
directamente, salir como victoriosos. Para ello nos traen un tema que suena a
cabaret ochentero y que es fresco y elaborado. La ejecución del tema me da un
poco de miedo, con ese vestuario que parece que llevará la cantante. Pero,
cuidado, que es un grandísimo tema.
CHIPRE: 3 PUNTOS.
Mi queridísima Ivi nos
trae este tema que suena a terraza de verano completamente. Es dinámico, muy
vistoso y muy pegadizo. Chipre ha sabido suplir con gracia la sosez de la
cantante y las cuatro bailarinas montan una coreografía digna de ver. Me
encanta.
IRLANDA: 4 PUNTOS.
Los gemelos Jedward
arrasan este año con su “Waterline” y, por primera vez, Eurovisión tendrá una
grandísima fuente de agua como decorado de una actuación. Irlanda suena este
año a festival de fin de curso americano. Pero suena muy bien. Ojala triunfen.
ESPAÑA: 5 PUNTOS.
No os creáis que me
olvido de España. Pastora Soler tiene un chorro de voz como ninguna otra este
año (si acaso, la albanesa). El baladón de España es uno de los mejores de este
año y la puesta en escena es tan sencilla como impactante. Nuestro país parece
que lo quiere dar todo este año. ¿Sonará la flauta?
TURQUÍA: 6 PUNTOS.
Turquía viene este año
con ganas de venganza. El año pasado quedaron fuera de la Final y este parece que son
uno de los favoritos. Can Bonomo interpreta con genialidad un tema machacón,
diferente y que suena tan extraño como divertido. La puesta en escena es eficaz
y el propio carisma del cantante harán las delicias de todos. ¡Suerte, Turquía!
SUECIA: 7 PUNTOS.
Loreen ha invadido hoy el
informativo de Canal 9 en uno de mis vídeos como pequeño homenaje a la pedazo
de canción que nos trae. La puesta en escena es innovadora pero sencilla y
parece una mezcla entre un samurai y un bailarín de taichi. El efecto de la
nieve es muy bueno y llama la atención del todo, pero en los ensayos Loreen ha
tragado demasiados copitos… Cuidado no se nos atragante.
SERBIA: 8 PUNTOS.
Mi querida Serbia tiene
la mejor balada del año. Es un tema precioso que llega al corazón y que no
puede estar mejor interpretado. El ritmo tiene toques muy asiáticos y te lleva
a un paraje precioso, más japonés imposible. La puesta en escena será sobria
pero elegante. ¡¡Muchísima suerte, Serbia!!
NORUEGA: 10 PUNTOS.
Tooji ya ha sido
bautizado como el Ken de la
Barbie de Eurovisión. Es imposible que sea más guapo, más
sexy y más simpático. Se mueve a lo Ricky Martin y tiene uno de los mayores
espectáculos de la noche. Noruega nos hará bailar esta noche a todos y nos trae
uno de los ritmos más fuertes y pegadizos de la noche. Después del batacazo del
año pasado les deseo lo mejor. El tema lo vale.
GRECIA: 12 PUNTOS.
¡Mi ganadora de 2012 es
GRECIA! Eleftheria no puede ser más irresistible. Su cara de niña espabilada y
su eterna sonrisa durante toda la actuación bien valen un TOP-5 como poco.
Aunque no es la mejor actuación que ha llevado Grecia sí es Grecia en estado
puro. Una canción irresistible y muy pegadiza. Una puesta en escena muy simple
pero muy movida. Los cuatro bailarines lo dan todo de principio a fin… kalí týchi,
Elada!!!
Nos vemos en unas horas,
que en cuanto acabe el certamen me pondré rápidamente con la Crónica de la
Gran Final…