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jueves, 31 de diciembre de 2009

Cocktail de Odio




¡Feliz Día del Odio a todos!

Ay no, perdón, se me olvidaba que dije que durante las Navidades el Odio era Amor. ¡Pero qué más da! El blog es mío y yo decido si continúo o no, ¿verdad? Muajaja. Hoy es el último día del año –en realidad me da mucho coraje decir estas cosas porque luego la gente me lee cuando me lee- y, por tanto, el odio ha vuelto a mí de manera festiva. He pensado en hacer un breve resumen –todos sabéis que yo por breve entiendo tres hojas a Word…- del 2009. Así, os voy a presentar lo que para mí son los nueve odios más importantes del año. Adelante:


Odio Nº9: CRISIS MUNDIAL DEL PUEBLO LLANO

La crisis ha afectado a todo el mundo, eso es conocido por todos. Recuerdo aún un reportaje de Cuatro en el que salía una mega pija diciendo “antes me compraba un bolso de Chanel cuando salía de compras y ahora me compro sólo los zapatos de Dior”. Ángelita mía. Todos los grandes empresarios han tenido que hacer lo mismo… Sus ventas y beneficios descienden. Aunque siguen siendo de millones de euros (o de dólares). Los autónomos medios lo tienen algo más chungo, vaya. Pero… ¿Y los trabajadores? ¿Nadie piensa en los trabajadores? Los despiden y no ganan dinero. Les suben los precios y tampoco pueden comprar nada. Y mientras, los políticos a los que han votado para que los defiendan, siguen sin, al menos, congelarse los sueldos. Qué pague el pato el mismo de siempre. Así va el mundo… y El Mundo también.

Odio Nº8: LA MUERTE Y BENEFICIO DE MICHAEL JACKSON

El cantante blanco tras unas lavadas con Ariel, Michael Jackson, falleció por causas sospechosas hace meses… Y ya hay una película sobre su última gira. Un refrito de imágenes que ya tenían archivadas por malísimas pero que han resultado tan beneficiosas como la Gripe A para los laboratorios Roche. Si es que uno vale más muerto que vivo… Y Michael ahora ha resultado ser un artistazo, una genialísima persona y un ser muy honesto y natural. ¿Nos olvidamos de todas las críticas y de su último disco con ventas desastrosas? Es absolutamente denigrante ver cómo sus familiares que ya ni se hablaban con él han asistido a programas, han grabado singles, han promocionado la película, etc. ¡Por el dinero baila el perro! ¡Y baila Thriller! Lamentable.

Odio Nº7: TELEVISIÓN ESPAÑOLA Y BOTÓN DE “NO EMITIR”

Primero fue el partido de la Copa del Rey entre el FC Barcelona y el Athletic de Bilbao. Sucedió que ante el protocolísimo Himno español, los hinchas de ambos equipos (los hinchas nacionalistas, obvio) decidieron silbar y abuchear la musiquita que sonaba. Pero tranquilos, españoles del mundo. TVE decidió cortar ese momento para que no se viera a nivel nacional. ¿¿¿??? Muy inteligente. Para darle todavía más bombo al asunto. Y semanas más tarde, la misma cadena decidió darle a ese botoncito de “No emitir” la segunda semifinal de Eurovisión alegando “problemas técnicos” a la Organización del concurso. Los problemas técnicos son simples: el tenis que no los tenía proporcionó una audiencia digna a La2 y, en cambio, el Festival de la Canción europeo no otorga esos datos… Así salió la pobre Soraya luego, con una tela remendada. Si daba igual, ya teníamos a media Europa conociendo lo que nos gusta el Certamen y el respeto que le tenemos… Había perdido días antes, la pobre. ¿El castigo? Sanción económica a RTVE. Y olé.

Odio Nº6: EL DEFENSOR DEL MENOR. EL DEFENSOR DEL RESTO

Este verano nos sobresaltó la noticia de que Belén Esteban, la Lady Di española, o eso dicen en Telecinco, podría perder la tutela de su hija Andrea, después de que, supuestamente, la Fiscalía del Menor, actuara bajo la petición de 7 firmas contra la madrileña. Según se comentaba, ésta exponía continuamente a su hija en los platós y eso era terrible. Ahora yo me pregunto, ¿qué ha sido de todo ese tinglado? ¿Acaso alguien sabe cómo es Andreíta? ¿Cuántas veces ha salido en la tele con su madre? ¿Y en las revistas? La Fiscalía, y el Defensor del Menor, podrían preocuparse un poquito más de casos como el de Sandra Palo, o el de Marta del Castillo. Y el resto de casos de desapariciones y niños que roban y matan. No es lógico que intenten quitarle un crío a unos padres por estar obeso, o por ser famoso, pero luego no endurezcan las penas a “niños” que roban, violan y matan. Qué lamentable. El Defensor del Menor ahora resulta que es el Defensor del resto.

Odio Nº5: LA POLÍTICA Y DOBLE MORAL DE ZAPATERO

No cabe duda de que uno de los personajes del año, para bien o para mal, ha sido el presidente del Gobierno de España. Primero nos proponen una Ley Antitabaco para que reformen los bares y restaurantes de más de 100m2 y luego, no llega a dos años después, deciden que es mejor que no se fume en ningún lugar público. ¿Quién les va a pagar a los hosteleros la macro reforma que han tenido que hacer para adaptarse a la primera Ley? Además, ahora, que no se puede fumar en ningún lugar salvo en tu casaaaa, Zapatero ha decidido que los kioscos son un buen lugar para vender tabaco también. ¿¿¿??? ¡Pero si a este paso no fuma ni Sara Montiel! ¿Y la Ley de Costas? Aquí la norma ha sido a dedo: tú quitas tu restaurante, tú dejas tu hotel, tú quitas el chiringuito, tú dejas tu hotel… Menuda basura. Zapatero, qué mal me caes…

Odio Nº4: LA UER Y SUS CASTIGOS CON FAVORITISMO

Si recordáis, os informé hace tiempo de que la Seguridad Nacional de Azerbaiyán (un presssssiosssso país entre Europa y Asia) había detenido, interrogado y metido en el calabozo a las 42 personas que, el día de la Final de Eurovisión habían votado a Armenia, por eso de que son países con conflictos territoriales. ¿Sabéis que sanción les ha impuesto la UER –organización del certamen-? Nada. Cero. Una simple advertencia de que eso está mal. ¿¿¿??? Supongo que son los mismos que le han concedido el Nobel de la Paz a Obama… Sin embargo, España tendrá que pagar varios miles de euros por no haber emitido la segunda semifinal en riguroso directo. ¿Hola? Pues eso. Ahora resulta que es peor no emitir un programa que emitirlo y vigilar a los que votan en él para meterlos en la cárcel. Me gusta la democracia.

Odio Nº3: Medalla de Bronce. LOS REFERÉNDUMS CATALANES


Es genial cómo se nos vende el nacionalismo catalán. Yo os explico. Ingredientes: unos cuantos pueblos de no más de mil habitantes. Unos habitantes de los mismos con un fuerte sentido nacionalista-independentista. Unos Ayuntamientos con ganas de hacerse publicidad. 200 gramos de papeletas para rellenar con un “No vull ser Espanya” (“No quiero ser España”). 4 cámaras que lo graben todo y lo publiquen en las teles del mundo. Se deja todo calentar a cien grados y medio… ¡¡Y listo!! Ya tienes a los catalanes como, una vez más, los malos de la historia. Nunca le vino tan bien a los de las derechas que los de las izquierdas fuesen tan tontos. Pero seamos realistas. Una media del 90% de los votantes dijo “Sí” a la independencia. Votó el 30% de los llamados a votar. Fueron llamados a votar 70.000 catalanes. Hay más de 5 millones. ¿Resultado? Pues eso. No hacen falta calculadoras… Uno de cada ¿40? catalanes quiere hacerse su propia Nación…

Odio Nº2: Medalla de Plata. TRINIDAD JIMÉNEZ Y LA NO GRIPE A


Supongo que todos recordaréis cuando, a principios de año empezó una epidemia de la cual ya no se habla. Así que, haced memoria, haced memoria. Empezó en Estados Unidos, aunque los primeros casos mortales (cientos al final) fueron en México. Exacto, la Gripe A. El virus H1N1, que así queda más técnico, más cool. Si seguís haciendo memoria, nuestra ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, anunció públicamente que tal enfermedad “nunca llegará a nuestras fronteras”. ZAS en toda la boca. Más de 40 muertos y cientos de miles de enfermos han llenado los hospitales de nuestro país. Y los laboratorios de la empresa Roche, la única que fabrica Tamiflú, sospechosamente, el único medicamento que sirve para curar la Gripe A. Curioso, ¿no? Atad cabos. Gracias.

Odio Supremo. El Odio del Año: EL NOBEL DE LA PAZ A BARAK OBAMA


Es algo que nunca entenderé. ¿Un Nobel de la Paz a un presidente del Gobierno que no lleva ni un año en el cargo? ¿Un Nobel de la Paz para alguien que envía cada día más tropas a Afganistán y a Irak para imponer su política, su religión y sus costumbres a otros países, por el mero hecho de tener petróleo? ¿Un Nobel de la Paz a un Presidente de un país que permite la pena de muerte? ¡Pero bueno! Voy a proponer unos nuevos premios para los Nobel, que son en la misma línea: Premio Nobel de la Medicina al anestesista Maheso, que contagió de Hepatitis a la mitad de sus pacientes porque les inyectaba la anestesia con sus propias jeringuillas. Premio Nobel de la Literatura a Belén Esteban, porque todo lo que dice es poesía. Sin olvidarme el Premio Nobel Póstumo de la Paz a Adolph Hitler, porque es el hombre más bueno que he conocido…

Pasadlo bien esta noche. No desfaséis.
Feliz Odio Nuevo a todos.

Roberto S Caudet

domingo, 6 de diciembre de 2009

¿Pobres en España? Haberlos, haylos



Hoy vengo fuerte. Y el que avisa, no es traidor. Anotado queda. Fuera ironías, hoy, hablemos claro.
Después de algunos días de descanso y paz mental, lo cierto es que la Musa correspondiente a la Inspiración se me había ido de la mano de la Gripe A. Tanto Tamiflu ha tenido que afectar a mis neuronas creativas, por lo visto. Pero no os preocupéis. Cuando uno ve el informativo de Canal 9, las ganas de odiar y el odio en sí aparecen casi de manera instantánea. Y ríete tú del Nespresso. What else?

Hoy es el día de la Constitución. Supongo que los pocos que comentáis y los muchos que me leéis estaréis esperando que yo haga un odio penal. Pero no va a ser así. Aunque me parece que nuestra versión setentera de La Pepa necesita una reforma, no creo que los artículos que censara, mutara o añadiese fueran muchos. Lo que yo reformaría es el Código Penal. Y el Civil. Pero eso, otro día. Hoy es el puente de diciembre, momento en el cual muchas familias –sobre todo las creyentes y las que tienen hijos- deciden adornar sus casas con los adornos de Navidad. Que no falte un árbol bien grande y un Belén bien creativo. Y aquí empieza la tela marinera, con el Alacama y todo.

Dentro de unos días todos sentiremos que Ya es Navidad. Aquí, en nuestras humildes casas, y en El Corte Inglés. La gente saca sus abrigos, sus bufandas, sus espumillones, sus dineros ahorrados para Nochevieja… y su vena solidaria. En Navidad uno no puede ser tacaño, ni cruel, ni insolidario. Creo que ni siquiera se puede abortar. Uno en Navidades tiene que ser buena persona. Gentil. Honrado. Y donante. Sí, donante. Pero no de sangre. De bienes materiales. Cuantos más, mejor.

Es en esta época del año cuando aparecen todas las ONG que habíamos olvidado para recordarnos lo bien que vivimos nosotros y lo mal que viven los demás. Para no hacernos olvidar de que en el mundo –que diría la Chacón- mueren cientos de miles de millones de billones de niños por hambre. Que hay otros tantos trillones de quilillones de huérfanos. Y, casualmente, todos nos necesitan a nosotros.

No quiero sonar cruel pero, ¿qué se supone que hacen los Gobiernos de esos países? ¿Por qué los Presidentes y Jefes de Estado de todos esos territorios tan míseros tienen tanto dinero y no empiezan ellos a repartir sus fortunas? ¿Se nos olvida que todos esos Jeques tienen pasta para forrar de billetes la Luna? Me hace gracia –sí, gracia- que tengamos que ser los españoles (el país más rico donde lo haya) los que tengamos que dar siempre nuestro granito de arena al Tercer Mundo. ¿Es que sólo viven pobres fuera de nuestras fronteras? No seamos hipócritas.

Lo siento por todas esas personas. Ya sé que no me cuesta nada dar el típico paquete de arroz. La típica tableta de turrón. Pero no me nace. Y realmente a la gente tampoco le nace. ¿Se donaría tanta comida y tanto dinero de no ser por que el típico programa de turno hace una Gala para recaudarlo? Yo os digo la verdad: NO. Y os doy pruebas, de mi cosecha, pero pruebas a reflexionar:

¿Alguien ha visto Callejeros alguna vez? ¿Cuántos barrios pobres hay en España? ¿Cuántas personas mendigan en nuestras calles? Muchos. Miles. ¿Y qué hacen los donantes de arroz cuando los ven? Les dicen a sus niños que se aparten por si tienen piojos. Comentan que dan mala imagen a las calles céntricas. Piensan que son ciudadanos de quinta. Sin embargo, si toda esa gente fuera de Mozambique, sería lo más precioso del mundo y se hartarían a llorar. Qué espectáculo tan lamentable.

Hoy, el día de la Constitución, me ha entrado una vena nacionalista. Algún día tendría que salirme. Hoy, por todos los pobres de España, los grandes olvidados. Porque en nuestro país también hay pobres. Pero, para mucha gente, esas personas tienen más oportunidades, y así no se les da una limosna ni se les mira de manera especial. Cómo nos quitamos el peso de encima... Pues hoy va por ellos, insisto. Por todos los que acaban saliendo en las noticias porque cuatro niñatos les han pegado una paliza. Por todos los que mueren de frío en nuestras aceras y bancos. Por todos los que, realmente, piden por necesidad y para vivir, no beber ni drogarse. Por los marginados de nuestro país.



Porque para limpiar las casas de los demás, hay que tener primero limpia la de uno mismo.
Porque para ser mejor persona no hay que comprar una caja más de cereales al año, sino mirar con los mismos ojos a los que están a nuestro alrededor.
Porque no solo de puertas para fuera la gente vive mal.

Hoy por todos vosotros:
A los solidarios con los de fuera porque llaman más la atención.
A los que piensa que son mejores personas por cumplir un día al año con Juan y Medio y dar 50€ a cambio de una gargantilla.
A los inhumanos que tienen un trato vejatorio con los pobres y huérfanos en nuestro país pero deciden hacer misiones humanitarias en África.
A todos los que creen que por vivir en España se tiene una vida resuelta y las mismas oportunidades que la hija de Aznar.

Os odio. A todos.



Ahora os toca a vosotros. Criticad la entrada si sois valientes.

Roberto S. Caudet

martes, 10 de noviembre de 2009

Recibo la llamada cual Fallera Mayor: he dado negativo



Me despierto. No puedo respirar. Me ahogo con cada bocanada de aire que intento coger. Pego golpes a modo de socorro. Son apenas las siete de la mañana y mi madre entra al cuarto asustada. Desde hace diecinueve años conoce de primera mano las crisis asmáticas. Sabe identificar una cuando la ve. Por suerte, es una falsa alarma, y consigo respirar, en ese instante, con una mediana normalidad. Es el cuarto día seguido que me pasa. Y tengo fiebre altísima. Amén de mocos para todo un regimiento. Mi médico de cabecera me diagnosticó un constipado y me dio jarabe mucolítico. Un matasanos, que diría mi abuelo.

Decidimos esperar a que mi madre vuelva de trabajar para irnos al Hospital público de mi zona. Como viene explicado en el Manual “Cómo hacerse el muerto para que te atiendan en un hospital público de urgencias antes de los cinco primeros días”, fingí que en ese momento tampoco podía respirar en absoluto. Mi madre da los datos por mí. Acto seguido, la recepcionista me da una mascarilla por si tengo Gripe A y me aconseja –me ordena, realmente- que vaya al baño a lavarme las manos. Primera sorpresa. El baño de hombres de Urgencias del Hospital La Fe de Valencia NO TIENE JABÓN. Ni siquiera hay máquina. ¿¿¿??? Pues eso.

Una vez mojadas y secadas mis manos… Me espero en la sala donde te hacen el primer reconocimiento. Las pulsaciones son altísimas y tengo fiebre por encima de 38.5º. Quince minutos después me llama la doctora. Tiene pinta de residente, aunque me transmite absoluta confianza. Me habla como si fuera un bebé pero se la ve segura de sí misma. Me gusta. Me sigue preguntando cosas, me mira la garganta. Habla de una posible faringitis. Sigo con la mascarilla puesta. Y sin jabón en mis manos.




Me voy a la sala de espera una vez la visita del médico. Pasa media hora cuando me llaman del análisis de sangre y las placas de tórax. Cada persona que me ve, sea dentro del Hospital o fuera, se aparta automáticamente. Es como si pudiera morderles y contagiarles la muerte. O como si con mirarme fueran a recibir como premio una cita nocturna con Manuel Fraga. O peor: es como si en lugar de mascarilla estuviera regalando CD's de Guarronna y Sosana.

Después de otras 4 horas y media (o sea, que entré hace cinco horas y veinte minutos) me llama la doctora. A todo esto, he permanecido sentado donde me ha dado la gana. En cuanto miraba fijamente a alguien, un asiento quedaba libre. Es como jugar a ser Dios. Sin necesidad de Mandamientos o un Arca gigante. Y todo por una mascarilla que además es absolutamente incómoda. Mi doctora confirma: faringitis aguda con una leve infección. Por si acaso, al ser grupo de riesgo, me hacen las pruebas de la Gripe A. Sólo me quito la mascarilla en ese momento, pero se la pone la enfermera que me ayuda a hacer la felación al palito, ¿qué pasa? A ver cómo le llamaríais al hecho de meterse un bastoncito de veinte centímetros hasta la laringe y urgarte un poco con él. Guarrona lo llamaría "La Garganta Bonita".




La doctora me dice, pues, que me puedo quitar la mascarilla, AL SALIR DEL HOSPITAL, aunque hasta veinticuatro horas después no sabré si puedo tener la Gripe A. Muy tranquilizante. Esto es peor que cuando Mercedes Milà te dice que estás nominado. Me da una cajita de Tamiflú para que me lo vaya tomando, por si acaso. Muchas más esperanzas, no cabe duda.

De camino a casa me monto en un autobús donde puedo haberme topado con 40 personas, entre las que suben y bajan.. Me cruzo andando a unas 60 personas y además mi madre y mi padre tienen contacto directo conmigo durante las veinticuatro horas. Antes de que me llamen para decirme si soy o no griposo, alrededor de 300 personas podrían haberse contagiado ya. La mañana siguiente recibo la llamada cual Fallera Mayor. Pero no es Rita. Ni yo tampoco llevo peineta. He dado negativo. Alegría. Aunque yo me pregunto:


¿Es realmente necesario estar esperando cinco horas a que me atiendan?
¿Pondrán jabón en el baño aunque sólo sea por higiene habitual?
¿La gente es consciente de que la mascarilla es un trozo de tela, no de arsénico?
¿Hasta qué punto es normal que den Tamiflú a todo aquel que vaya con un cuadro de faringitis, anginas o gripe como medida preventiva? ¿Somos conscientes del gasto público generado?
¿Por qué no me obligaron a estar en mi casa las siguientes veinticuatro horas si podía ir contagiando a medio país?
¿Llevaba dibujada en la mascarilla una foto de Sosana?


Odio la seguridad pública.
Odio los hospitales en general.
Odio al personal tranquilo y pasota que pulula en ellos.
Odio ponerme enfermo.
Odio la paranoia por la Gripe A.
Odio las mascarillas.
Y odio –con respecto a ayer- a los fans de Guarronna que piensan que yo no puedo odiarla por el mero hecho de ser fan del pop y gay. Con más razón, ¿no?
Hasta el jueves.

Roberto S. Caudet