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miércoles, 24 de noviembre de 2010
Una de silla eléctrica
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lunes, 1 de febrero de 2010
No más asesinos vivos y en la calle: Sí a la pena de muerte
“Puede que haya razones de técnica jurídica que expliquen por qué El Rafita, condenado por violar y asesinar a la joven Sandra Palo, sigue en libertad después de haber sido detenido en tres nuevas ocasiones por delitos contra la propiedad”. (ABC, 26.01.10)
Así es como empieza un artículo de opinión escrito en el diario español ABC después de una de las catástrofes morales más grandes de las últimas semanas. Pero este no ha sido el único. Otros tantos periódicos, radios y televisiones han escrito, hablado, opinado y debatido al respecto. Y yo no voy a ser menos. Por si acaso, contextualizaré los hechos un poco.
El 17 de mayo de 2003, tres menores y un adulto asesinaron brutalmente a Sandra Palo Bermúdez, una chica que tenía una minusvalía física. La violaron y la quemaron viva. Los cuatro. Y, posteriormente, la atropellaron repetidas veces hasta, finalmente, matarla. Los menores de edad fueron condenados a ocho años de internamiento y cinco de libertad vigilada. Al mayor de edad se le castigó con 64 años de prisión. Hasta aquí, para algunos, suficiente. Pero no.
El pasado lunes 26 de enero conocíamos la noticia de que El Rafita, uno de los adolescentes asesinos de Sandra Palo, había sido puesto en libertad tras haber robado un coche en Madrid –si recordáis los datos, todavía tendría que estar internado-. Y esta no era la primera vez. En otras dos ocasiones había sido detenido –y posteriormente liberado- por otros delitos de características similares. Sin embargo, en una entrevista concedida a Pedro Piqueras en los Informativos de Telecinco, Rafita aseguraba estar “reinsertado” de sus hazañas. Vaya por Dios. Creo que no acabo yo de confiar del todo...
Un chico de diecisiete años viola, quema, atropella y asesina a una chica. Luego delinque y lo pillan otras tres veces –que sepa la policía, claro-, y sigue en libertad y concediendo entrevistas a la televisión. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Un Sálvame Deluxe con Pinochet? ¿Un 21 días siendo Bin Laden? Creo en la reinserción de según qué personas y en según qué delitos… Pero en la de un asesino y violador con alevosía y que ha incurrido nuevamente en otros delitos… No, en la de él no creo. Lo que no entiendo es por qué lo han sacado antes del internado. Y menos todavía entiendo por qué, bajo libertad vigilada, es capaz de delinquir en tres ocasiones en menos de un año.
La Justicia en nuestro país es, sin duda alguna, un festival carnavalesco donde uno puede asesinar a quien sea, que luego en la cárcel cumplirá el veinte por ciento de su pena –y si llega- por haberse portado bien. Y por el camino, habrá aprendido idiomas, informática, se habrá licenciado, y habrá tenido sesiones de Spa. Lo que no termino de entender es por qué no he matado todavía a alguien… El Partido Popular ha solicitado al Gobierno un endurecimiento de las penas para menores y la revisión de la cadena perpetua en nuestro país. Algo, para los socialistas, innegociable. La mayoría de progresistas se ven satisfechos con las penas máximas en nuestro país, que son de 30 años en delitos y 40 en delitos terroristas. Es decir, que un terrorista a los 25, saldrá de la cárcel, como mucho, a los 65… Quién sabe si cobrará jubilación directamente. Y eso suponiendo que no haya tenido buena conducta en su estancia en prisión. Pues menudo chollo. Hoy en día, el que soporta a su suegra es porque quiere.
Nos vende el Gobierno nuestro Código Penal como el más duro de Europa, aunque, insisto, como mucho, una persona está en la cárcel 40 años. Y suponiendo que sea mayor de edad. En Francia, Alemania, Inglaterra e Italia, por decir unos cuantos, existe la cadena perpetua. Perpetua. Cadena. Cadena perpetua. Toda la vida en la cárcel. Muchos me pondrán el grito en el cielo por la privacidad de derechos para esos individuos, pero… ¿acaso ellos no han privado el derecho a la vida de Sandra Palo? ¿De Marta del Castillo? ¿De las niñas de Alcàcer? Venga, hombre. Un poco de seriedad y coherencia. Hagamos que esos personajes no vuelvan a hacerlo. Parémosles los pies.
En realidad, la cadena perpetua la instalaría yo en muy pocos casos. Igual de terrible me parece tener que cargar, entre todos los españoles, con la manutención de todos estos delincuentes de por vida. ¿Por qué tenemos que pagarles el alojamiento, la comida, la carrera, los libros y el tabaco a unos asesinos en serie, violadores, pederastas…? Evidentemente, estoy hablando de la pena de muerte. Pensándolo en frío, todos lo veréis como horrible. Pero poneos en la situación de que la violada es vuestra madre. De que la quemada y asesinada es vuestra hermana. De que el niño abusado es vuestro hijo. Y luego pensad que el que ha hecho el mal no es la primera vez que lo hace. Que dice arrepentirse pero sale a la calle y vuelve a las andadas. Recordad los violadores de Barcelona, el del ascensor, al anestesista Maheso, que infectó de Hepatitis C a 275 personas...
Pena de muerte para ellos. La persona que le quita la vida a otras tantas. Que las viola. Que viola a niños. Que abusa de minusválidos, para mí, no merece la vida. Él se la ha quitado a los demás. Que la Justicia se la quite a él. Que no vuelvan a delinquir. Que no vuelvan a caer. Que nadie más tenga que pasar por ello. Yo, con mis impuestos, me niego a dejar vivir a todos estos sujetos que son una lacra para la sociedad.
Hoy, Odio a la Justicia de España por ser el hazmerreír del mundo. Porque los asesinos entran y salen según su comportamiento. Porque las penas no se cumplen. Odio a los progresistas que dejarían a todos los presos en libertad por decir “me arrepiento”. Odio también a todos los que disculpan a los menores porque "no saben lo que hacen". Los odio. A todos. Por incapaces mentales. Por tolerar y defender que sigan vivos y en la calle auténticos animales que han quitado la vida a personas inocentes. Y han destrozado la vida a sus respectivas familias.
Roberto S Caudet
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