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lunes, 26 de agosto de 2013

Lady Gaga, Miley Cyrus y otros disfraces de los MTV VMA 2013




Los Premios a los Vídeos Musicales MTV VMA 2013 pusieron la nota de color anoche, aunque el arcoíris que lució esta madrugada -hora española- fue el de Lady Gaga y Miley Cyrus, que nos ofrecieron la cara(dura) de la alfombra roja y del escenario donde transcurrió la gala, convertido en un imaginario barrizal donde la una y la otra terminaron desnudándose –qué poco habitual, son peor que las tramas corruptas en España- por intentar llamar la atención, ya que musicalmente no son capaces de mucho más.

Lady Gaga dejó claro que lo suyo es el disfraz, y que sigue siendo tan camaleónica como siempre, a pesar de que últimamente quiera ir de recatada o, también, sólo vista ropa interior. Anoche la vimos de monja en tonos blancos nucleares, de Venus recién nacida y casi pintada por Botticelli y enfundada en varios monos. Ella es única.

Miley Cyrus, en cambio, todavía no sabe muy bien dónde ubicarse, y su armario dejó mucho que desear. Claro que sus movimientos, vulgares y grotescos, tampoco ayudan a que la ex Hannah Montana parezca una auténtica diva y no una petarda. Al modelito brillante de la red carpet, que nunca nadie debió sacar a la venta, se sumó un bañador con forma de oso fumado (no sé si era una indirecta de sí misma) que terminó quedándose en un sujetador y braguitas color carne, con el que bailó y excitó a Robin Thicke en el escenario. O, al menos, se esforzó en lograrlo. Los dos ‘pirris’ que adornaban su pelo fueron la guinda del pastel, sin duda.

Katy Perry se sumó a la lista de famosas que, pese a tener una dentadura perfecta y una sonrisa deslumbrante, se empeñan en cegarnos con oro y brillantes. Su estilismo imposible fue un auténtico destrozo, pero nadie veía más allá de su boca. Sobre el escenario, apareció cual boxeadora y lo dio todo. Vaya que sí lo dio.

Al lado de tanta diva, Rihanna casi pasó desapercibida, vestida con unos sencillos vaqueros y una camiseta blanca, dejando patente que lo suyo es un caso aparte. Lo de Selena Gómez también es un mundo paralelo. La todavía adolescente se atrevió con un vestido azul que simulaba una cremallera en la parte derecha; abierta, naturalmente, y dejando ver su ropa interior, casi transparente del todo.

Taylor Swift, en cambio, lució elegante, sobria y sofisticada. El vestido escogido, su corte, el peinado y los complementos fueron sin duda la nota chic de la noche. Y se agradeció. Porque con tanta locura desenfrenada, hasta los look sencillos de One Direction, el plástico demodé de Jennifer Hudson y el negro con mostaza y dorado embutidísimo de Lil Kim parecieron normales.

Los hijos de Will Smith (y el propio Will Smith), el reparto casi al completo de Jersey Shore y alguna estrellita más fueron demasiado de calle y poco de alfombra roja. Por muy juvenil que sea la entrega de premios y el canal que lo organiza, uno ha de saber estar a la altura. En este sentido, el siempre guapísimo Joseph Gordon-Levitt acertó con nota. Ciara y Rita Ora también dieron el cante. Y sin desafinar.

La lista completa de premiados terminó de la siguiente manera:

Vídeo del Año: Mirrors, de Justin Timberlake;
Mejor Vídeo Femenino: I knew you were trouble, de Taylor Swift;
Mejor Vídeo Masculino: Locked out of heaven, de Bruno Mars;
Mejor Vídeo Pop: Come & Get it, de Selena Gomez;
Mejor Vídeo Hip-Hop: Can’t hold us, de Maclemore & Ryan Lewis ft. Ray Dalton;
Mejor Vídeo Rock: Up in the air, de Thirty Seconds to Mars;
Mejor Colaboración: Just give me a reason, de Pink y Nate Ruess of fun;
Mejor Vídeo con Mensaje Social: Same love, de Macklemore & Ryan Lewis ft. Mary Lambert;
Mejor Canción del Verano: Best song ever, de One Direction;
Artista al que hay que seguir de cerca: Austin Mahone, por What about love;
Mejor Dirección: El Suit & Tie de Justin Timberlake (cuyo director es David Fincher);
Mejores Efectos Visuales: Safe and sound, de Capital Cities;
Mejor Coreografía: Treasure, Bruno Mars;
Mejor Dirección artística: Q.U.E.E.N., de Janelle Monae ft. Erykah Badu;
Mejor Fotografía: Can’t hold us, de Macklemore & Ryan Lewis;
Mejor Edición: Mirrors, de Justin Timberlake;
Premio Especial a la Vanguardia Michael Jackson: Justin Timberlake.

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!




















sábado, 20 de agosto de 2011

Juventudes Católicas VS Indignados Laicos


 Jamás Madrid había dado tanto juego en tan poco tiempo. Sus calles son noticia a cada minuto. Y no es para menos. Las plazas de la capital española están repletas –por no decir infestadas- de jóvenes, monjas, curas y del Papa. Pero también albergan a cientos de Indignados, aunque ahora se llaman “caminantes laicos”. Dentro de nada y por motivo del estreno de su segunda temporada, los que una vez acamparon contra los políticos acabarán siendo “The Walking Dead”. Y, francamente, con las palizas que les meten los Nacionales, tampoco me extrañaría mucho que acabaran así de verdad.

Como os decía, Madrid está repleta de gente con ideologías y creencias bastante diferentes. Los que celebran la JMJ (Jornada Mundial de la Juventud) son de aire católico. Celebran que se van a encontrar con el Papa –tres nanosegundos y medio- y que Dios es bueno, misericordioso y fan de Lady Gaga. No estoy blasfemando. Anoche, en los informativos de Telecinco, podíamos contemplar a un grupo de adolescentes religiosas que esperaban al Papa cantando: “Ra-Ra-Ratzinger” con la entonación del “Roma-Roma-ma” de la canción “Bad romance” de Lady Gaga. Sin duda, un romance extraño les espera a esas niñas que en lugar de a Justin Bieber han decidido amar a un ser etéreo al que sólo conocerán -si eso- cuando mueran. Imagino que, si no les gusta la experiencia, nos lo contarán vía Anne Germain; porque no creo que El Corte Inglés les devuelva la vida ni el dinero…

También bailan el Waka Waka por las calles de Madrid. No cabe duda de que Shakira y Lady Gaga son dos grandes devotas de Jesucristo y de su legado. Me gusta la coherencia de estas nuevas juventudes católicas. Aunque luego sigan diciendo ante las cámaras que están en contra del aborto, de los matrimonios homosexuales y de los preservativos. En eso están muy de acuerdo con sus líderes, los curas, sacerdotes, obispos, arzobispos, y no-sé-cuántos cargos más. Que luego se quejarán de Zapatero, pero el Papa tiene más asesores y Ministros por el mundo que cualquier Jefe de Estado que se precie.

Esas nuevas Juventudes siguen a pies juntillas los dictámenes de sus líderes, insisto. Pero algo se les escapa: ¿a mitad de mañana, qué hacen? Porque, según dicen los hosteleros madrileños, mucho agua parece que no necesitan. ¿Y comida? No, tampoco. Estoy casi a punto de poder confirmar que los católicos más jóvenes no necesitan comer ni beber para seguir viviendo. Crecen gracias a la fotosíntesis. Es un pequeño paso para Dios pero un gran paso para la humanidad. No, eso era otra cosa…

Por su parte, los Indignados defienden… Oh, siempre se me olvida que no saben lo que defienden. Ahora en sus pancartas ya no existe la política española. Ni una vivienda justa. Ni tampoco salario. Ahora están indignados con la visita del Papa, porque ellos son “laicos”. Hasta aquí todo perfecto. De hecho, me pareció bastante apropiada la “marcha laica” que decidieron hacer por Madrid para protestar por el elevado gasto público que conlleva la visita del Papa a nuestro país durante unos días. Si hace unos días era Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, la que decía que no tenían “ni un p*** duro”; ahora parece que les sobra.

Que, digo yo, ¿para qué tanto gasto por la visita de un enviado de Dios? Si con que se molestaran en pasar un rallador de queso por una de las columnas doradas del Vaticano (o de cualquier otra iglesia católica) habría suficiente para pagar la visita de Ratzinger… Pero claro, el oro del Vaticano es sagrado. Y las cruces al cuello que lleva el señor Papa también. Porque me pongo yo eso de colgante y me guillotino.

El caso es que los Indignados ahora sabemos que son laicos. Y que no les ha sentado muy bien eso de tener que pagar por que venga el Papa, cuando a ellos (a España entera, que hay que recordar que somos un Estado a-con-fe-sio-nal) no los representa en absoluto. Y han formado una marcha en protesta. Pero la marcha, como las acampadas, es les ha ido de las manos. Y lo que parecía ser un par de horas está durando ya un par de días. Y la marcha se ha convertido en una trifulca con toda una serie de calificativos varios para los católicos. Calificativos e insultos. Insultos y vejaciones. Vamos, que los han puesto finos. Yo me pregunto si esos mamarrachos que dicen ser laicos no querrán decir que son anticristianos. Porque yo soy laico pero jamás me atrevería a actuar de esa manera. Igual es que también tengo un sentido cívico que ellos desconocen.

Pero lo peor de todo es que estos Indignados Laicos han hecho lo que parecía imposible: cuando todo el mundo estaba en contra del Papa y sus Hijitos Católicos, ahora estamos a favor de ellos. Porque los han hecho víctimas. Porque no pueden protestar por la carga policial cuando ellos atacan con la misma crueldad a los católicos. Especialmente a los más jóvenes y extranjeros que desconocen absolutamente cómo funciona el mundo. Y eso está mal. Muy mal.

¿Sabéis lo más divertido? Que en el fondo, Indignados Laicos y Juventudes Cristianas son exactamente iguales. Unos con violencia y con pancartas, y otros mediante leyes católicas e iglesias; pero todos pretenden imponer su verdad como la única verdad. Ambos grupos se creen con la autoridad y la fuerza suficiente como para imponerla al resto. Los primeros creen que lo hacen “por el bien de todos”, aunque no nos lo hayan preguntado. Y los segundos porque “lo dice Dios”, aunque jamás hayan hablado con él. Pero todos se creen conocedores de la única verdad. Y la única verdad es que son unos auténticos intolerantes que creen que su manera de ser, vivir y pensar es la única válida. Y encima nos lo quieren hacer creer a nosotros. Apaga y vámonos.

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet

lunes, 7 de febrero de 2011

Ya nadie cree en el concurso (Gala 3 - OT 2011)


Operación Triunfo ha tocado fondo. Y no hablo por los datos de audiencia que tuvo ayer y que todavía podrían seguir cayendo, sino por que ya nadie se cree el concurso. Ni siquiera yo. Lo de anoche fue absolutamente ilógico. Surrealista. Fuerte, muy fuerte, tirando a fuertísimo. El sistema para elegir favorito es, cada vez, más turbio y más siniestro. Ya nadie entiende cómo funciona ni por qué grupos con el triple de miembros que otros (léase el de Nahuel) no se cuele, siquiera, entre los tres más votados. Lo de las notas de los profesores es un canteo, porque anoche salieron como los menos votados Ramil, Geno y Niccó, cuando todos hemos visto que hay triunfitos que en su pase de micros lo han hecho infinitamente peor. Y los han salvado.

El jurado parece imitar a La Noria de Jordi González, y salvo Noemí Galera (subdirectora del programa) y Eva Risto Perales (la que se caga en todos hasta los anales), el resto de miembros van girando y variando según les funcionan. Un día traen al de La Unión. Otro al del Conciertazo. Nos meten de golpe al de Melocos. Y luego a Àngel Llàcer. Esta semana iba a ser Soraya, pero por motivos médicos no pudo asistir a la Gala. Y al final ha sido… espera… eh… ¿Alguien recuerda quién fue el Tercer Jurado de anoche? Exacto. Qué más da. La semana que viene ya será historia. Eso sí, todos recordaremos los esfuerzos que hizo por conseguir un puesto de representante de Lady Gaga. Qué desfase.

Pero lo mejor de la noche fue Pilar Rubio, sin duda. Ella y sus guionistas que pretenden humillarla hasta niveles inauditos. Ayer empezamos fuerte: un video de Ramil comiéndose siete libritos (sí, siete), y Pilar Rubio poco menos que llamándolo goooordo en toda su cara. Así, tan ricamente. Si él intentaba defenderse, ella le metía un manotazo para que se callara. Y luego, besitos. Para parecer que todo era una broma. Sí, claro. Para broma la que nos han gastado los directores de Telecinco metiéndonos a esa petarda sobreactuada de presentadora. Hombre ya. Estoy harto de callármelo. Esta tía es tonta. Es antinatural. Va de digna pero en el fondo sabe que haría lo que fuera por conseguirse un puesto en la tele. Incluso a costa de masacrar a Ramil y a su supuesta obsesión por la comida. Un poco de empatía, Pilar, no te vendría mal. Yo también sabría hacer un video-montaje en el que pareciese que has tenido que hacer cosas no muy decentes para conseguir tu puesto de trabajo en OT. Relajemos a los ponys.

Pasemos ya a las actuaciones que, anoche, ya habían fulminado a las once y media. Ni calvo ni siete pelucas, señor director de OT. Claro que si lo que quieren es hundir el formato, lo están haciendo perfectamente. En fin… ¡ADELANTE!

GENO y NIRAH, “BAD ROMANCE”: De pena. No creo que nadie pueda destrozar tantísimo una canción de mi siempre carnavalesca Lady Gaga. Y mira que ella solita ya se encarga de asesinar al buen gusto. Geno no pudo gritar más. Su actitud era de una cabra desbocada. De chica que se cree negra y espera a que un coro de gospel la acoja un día para cantar en Hannukah o en el cumpleaños de Whoopy Goldberg. Nirah tampoco estuvo infinitamente mejor, pero aún así parecía la compañera elegante de Whitney Houston cuando va a comprar crack. Y su francés me asesinó. Nadie puede pronunciar peor. La culpa fue de ellas por no saber estar en los tonos. Por no saber decir “no” a una puesta en escena que cayó en el topicazo y en el estereotipo grotesco de imitar a Lady Gaga. Fatal. Francamente fatal. Mi nota para Geno es un 0.0, y para Nirah, un 3.0

TODOS, “NOCILLA”: Ni siquiera tuvieron la decencia de ponernos el nombre de la canción que mi amadísimo Bisbal –el de las revueltas- canta en el anuncio de Nocilla. Esto sí es publicidad encubierta y no los veinte minutos que se pasan enfocando al pen de Vodafone en Física o Química. Y sí, yo también me quemaría por dentro si siguen cantando así lo triunfitos. Este año ha ocurrido lo que nunca: que entre ellos no saben armonizarse. Todos intentan lucirse tanto que al final acaban saliéndose de sus tonos. Lo de anoche fue infumable. Jamás he visto una actuación grupal tan descoordinada. Mi nota para todos es un 3.0

GENO y RAMIL, “VA TODO AL GANADOR”: Y seguimos con más despropósitos. Anoche Geno estaba pidiendo a gritos –y nunca mejor dicho- que alguien le pegara un tiro. No fue así, pero la canaria siguió berreando hasta el final en un intento de demostrarnos que tiene una voz que no tiene. Menudo desfase. Lo de Ramil fue mucho más bonito, la verdad. El gallego pasó olímpicamente de la puesta en escena que le habían marcado y de cantar para el público. Él se dirigió a sus compañeros que no paraban de llorar por él, y punto. Tuvo una despedida brillante, hay que reconocerlo. Mi nota para Geno es otro 0.0; y para Ramil, un 8.5

TODOS y ALBERT HAMMOND, “MEDLEY”: El remix de las canciones del grandísimo Albert Hammond tampoco estuvo a la altura de las circunstancias. La actuación fue perfecta para aprovechar e irse al baño. A orinar o a devolver, según lo asqueados que estuviéramos en ese momento. La sensación que tuve al acabar es que había pasado un carro. Ningún tipo de nada. Aburrimiento. Mi nota fue un 5.0

JOSH y RAMIL, “HEY, SOUL SISTER”: Como ocurría con Charlie, anoche vivimos una de esas canciones en las que no hay un dúo, sino dos cantantes diferentes que, por el motivo X, han tenido que cantar juntos. La versión de Ramil era una canción con algo de cabreo, pasotismo y escasa entrega. Pero no encontré que desafinara mucho. Josh, en cambio, parecía que se hubiera fumado uno de los porros que Geno debe guardar entre sus lágrimas. Iba de persona en persona del público intentando parecer el más colega de todos. Era como un paseo del chico popular del insti. Me pareció muy desfasado. La química entre ellos fue nula. Y Josh sigue jorobado y sudando. Soy incapaz de aprobarle. Mi nota para Josh es un 4.0. Mi nota para Ramil es un 6.5

CORALUNA y NICCÓ, “SONRISA”: O, como subtítulo, podríamos decir “la canción de Niccó”. No es que brillara como nunca, pero logró lucirse mucho más que su compañera. Niccó llevaba el peso de la coreografía y de la puesta en escena. También llevaba los tonos más agudos. Y desafinó en el primero de ellos de manera muy visible. Sin embargo, estaba en la canción. A Coraluna se la comieron los coros. Su voz no se veía en ningún momento, salvo cuando notábamos que se salía de la afinación hacia el caos absoluto. Eso sí, le han corregido los movimientos gestuales, y quedó mucho más coherente. La canción me pareció que era una actuación de la estrella Niccó con una de sus fans. Me quedó coja. Mi nota par Coraluna es un 5.0; y para Niccó, un 8.5

ROXIO, “AÑOS 80”: De nuevo, pasó un carro por OT. Roxio estuvo correcta. Demasiado correcta. Me faltó proyección, me faltó que hiciera algo llamativo, que no pareciera que cantaba por obligación. En cambio, la encontré muchísimo mejor que en otras ocasiones en cuanto a “oh, señor, qué miedo me da estar aquí arriba”. Así pues, mi nota es un 7.5

ÁLEX, “CRYING”: O como él diría, “Crallin”. El inglés de Álex es desastroso, igual que el numerito que hubo de pasar anoche. De humor nada, decía Noemí Galera. La actuación tenía que ser sobria. Y vaya que si lo fue. Aunque el inicio estuvo muy lejos de la perfección (Álex no tiene registros graves), a partir del primer estribillo, el valenciano se posicionó como uno de los mejores, nuevamente. Aquí estoy yo, nos dijo mientras cantaba. Es muy difícil cantar en falsete y, seguidamente, volver a un tono muy bajo. Álex lo tuvo que hacer tres veces. Y en dos de ellas estuvo impecable. Brutal. Con toda la fuerza que necesitaba. Eso es crecerse en el escenario, y lo demás, tonterías. Ha vuelto Álex. Mi nota es un 9.0

ALEXANDRA, “RELEASE ME”: Impresionante. La puesta en escena estuvo diseñada para arrasar. Y vaya que si arrasó. Me faltó más baile, que se convirtiera en una estrella de verdad. Pero, por otro lado, Alexandra tiende a parecer que se ahoga, así que es mejor que tampoco le metan unas coreografías a lo Beyonce. Y, para ser francos, dudo que mucha gente se hubiera fijado en si bailaba más o menos. Todos estábamos babeando con esos bailarines… Yo, al menos, no me atreví ni a pestañear. Se me hizo realmente corta. Mi puntuación es un 9.0

ÁLEX y NAXXO, “CARRY”: Muy bien. Yo no los hubiera dejado sentados para empezar la canción pero, en general, estuvieron bastante bien. La actuación del favorito siempre suele estar genial. Y además contagia: De Nahuel a Álex. De Álex a Naxxo. ¿La semana que viene será favorito Josh? Qué miedo. Mi nota, para ambos, es un 9.5

NAHUEL y NAXXO, “NO PUEDO VIVIR SIN TI”: No hace falta que diga que yo tampoco puedo vivir sin Nahuel, ¿verdad? Y menos ahora que sé que vive en Alcocebre. ¡Pero esto que es! Si casi, casi, estiro mi brazo por la ventana y lo toco. Ay, qué fuerte. Nahuel estaba irresistible con esos pitillos y esa camiseta de cuello tan abierto. Naxxo, en cambio, fue disfrazado de zebra disfrazada de hiena. Pues bueno. Al margen de los estilismos, ambos estuvieron muy bien en afinación, en proyección, y en coleguismo. Se notó que se llevan bien. Y el público disfrutamos con ellos. Les doy a ambos un 9.5

JUAN, “JUST THE WAY YOU ARE”: Simplemente, WOW. Juan estuvo controladísimo durante toda la canción, y no era para menos. En unos tonos tan agudos y con tantos falsetes, podría salirse de madre en cualquier momento. Que lo hizo. Aún así, me pareció que estuvo muy a la altura de las circunstancias. Yo le hubiera quitado ese gorro que le afeaba las orejas, y le hubiera puesto un sello. Para que me lo enviaran rápidamente a casa. Súper bien. Interpreta bien. Canta bien. Tiene una voz bonita. Y encima lo siente y disfruta. Le doy un 9.7

JEFFERSON, “BABY”: Ay. Qué miedo. Cuando descubrí que a mi Jefferson le habían plantado una canción de Justin Bieber, quise cortarme las venas. O que lo hiciera tan mal para que Justin se las cortara. Pero no. La actuación, en sí, fue algo surrealista. La bailarina estaba fuera de lugar (yo le hubiera puesto a un chico), sobreactuaba y llamaba más la atención que él. Y eso que él iba con unos pantalones imposibles. Sin embargo, la canción de Jefferson no era simple. Tenía tres complicaciones: el baile y la interpretación, que llevó de maravilla; y el final de las estrofas enlazadas con los estribillos sin poder tomar aire. Que, directamente, hizo bestial. El reto estuvo superado y de qué manera. Yo creo que no se le pudo pedir más. Lo encontré, simplemente, perfecto. Mi puntuación es un 10

MONEIBA, “SHOW ME HOW YOU BURLESQUE”: Dos semanas consecutivas poniéndole una canción cantada por Christina Aguilera. Y dos semanas consecutivas que yo la pongo en lo más alto. Y no es fácil, que las comparaciones son odiosas. Pero es que Moneiba es brutal. Desgarradora. Impecable. Le faltó algo de seducción con la cámara, pero demasiado hizo ya. Impecable en afinación. Las estrofas quedaron algo más flojas que los estribillos, pero en los momentos de decir “cuidado, que voy”, iba. Iba, veía y vencía, que dirían los romanos. Moneiba podría convertirse en la nueva Rosa de España, aunque salvando diferencias significativas. La presencia y dicción de la canaria son muy superiores a las de la andaluza. Y yo diría que en registro vocal también anda más sobrada. Me dan igual los esquemas, yo le vuelvo a dar un 15, y a ver quién me lo discute.

Pues bien, una vez cantaron todos, mis tres favoritos de la noche fueron Moneiba, Jefferson y Juan. Aunque para el público fueron Niccó, Ramil y Naxxo, quedando este último inmune. La verdad es que no entendí muy bien la cosa, pero tampoco me importó demasiado que Naxxo se alzase con la victoria. Por otro lado, mis nominados eran Josh, Coraluna, Nirah y Geno. Acerté dos, porque el jurado propuso a Coraluna, Geno, Ramil y Nahuel. Los profesores salvaron a Nahuel, y menos mal, porque yo ya tenía varios anónimos para enviarles a sus casas. Y los compañeros, casi por la mínima, salvaron a Coraluna. Esto lo comprendí menos, pero se veía venir. Quedaron en el duelo Ramil y Geno. Y se salvo esta última.

Desde el minuto cero con los libritos, Ramil sabía que iba a ser expulsado. Y todos los demás también teníamos esa sensación. El gallego ha pagado las consecuencias de haber tenido demasiada personalidad. De haber convertido OT en Gran Hermano. De contestar a todo y a todos. Y de no callarse ni arrepentirse de nada. Demasiados excesos que le salieron muy caro. Ramil ya no está en el concurso, pero Nina decidió “repescarlo” para la Academia. No concursará, pero lo seguiremos viendo aprender. Lo cual se me antoja surrealista a tope, ya que fue la propia Nina la que le puso la nota más baja. Pero no fueron las únicas dudas que me quedaron… ¿Por qué Naxxo ha escogido a Josh para su canción de favorito?, ¿cómo es que Álex no salvó a Geno después de tener tanta química como nos vendieron?, ¿por qué Marco da Silva puso los pies en la mesa del jurado mientras llamaba viejo al señor que se había metido con su coreografía?

Y lo más importante, ¿por qué Pilar Rubio lloró con la expulsión de Charlie y no con la de Ramil? Quizá la embaucó Geno con ese “necesito estar aquí” mientras fingía que lloraba, como hace siempre. El caso es que hacía dos minutos que había dicho que estaba encantada de volver con su hijo. Este OT no hay quién lo entienda. Nos vemos el miércoles con un Odio normal. Hasta entonces, rezad por que no nos quiten OT pese a los datos que está haciendo, y…

¡FELIZ DÍA DEL ODIO TRIUNFANTE A TODOS!

Roberto S. Caudet

domingo, 10 de octubre de 2010

¿Libérate? ¡Retírate!


A veces uno se pregunta por su pasado y, generalmente, además de recuerdos e imágenes, también le vienen a la mente música. Mucha música. Yo he pasado mi vida pegado a cedés, a radios, a cassettes… Y, por supuesto, he sido de los que decían que el Top Manta era caca, que Emule era lo peor del mundo, y que siempre se compraba los discos recién sacaditos del horno. En Carrefour que eran más baratos, o en el Corti, que de normal regalaban póster de los artistas… He sido muy muy fan de varias cantantes (siempre mujeres, aprecio más sus voces) y hoy, una de ellas es la protagonista del artículo. ¿Su nombre? Natalia Rodríguez Gallego. Natalia, sin más.

Natalia Rodríguez nació en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el 11 de diciembre de 1982. Con tan sólo 18 años logró ser una de las primeras 16 participantes del exitoso Operación Triunfo 2001 en TVE. Fue expulsada en su tercera nominación en una votación muy ajustada y, pese a ello, fue la primera en editar un disco en solitario de todos cuantos pisaron el plató de Carlos Lozano. Así, en 2002 salía al mercado “No soy un ángel”, un disco que arrasó en ventas y que la situó como una de las triunfitas con más éxito del concurso. A este disco le siguieron “Besa mi piel” y “Natalia”, gracias a los cuales la triunfita empezaba a afianzarse en el mercado pop español.

Pese a su imagen sensual –a veces grotesca-, Natalia fue llamada para presentar el programa infantil de antena 3, “Megatrix”. También acabaría co-presentando (a lo Belén Esteban) el “Grand Prix” para la Forta –la cadena de televisiones públicas autonómicas- junto a Bertín Osborne. En 2006 lanzó al mercado su mejor disco, para mí, por supuesto, titulado “Nada es lo que crees”. Entre tantas canciones, “Loco por mí” y “No fui yo” (la versión española de “Let’s get wild”, de Helena Paparizou) fueron las elegidas para seguir avanzando en su carrera. Pequeño tropiezo tendría la gaditana un año después, con su disco “Radikal”. El disco, que se vendía como rebelde, sonaba a un intento desfasado por parecer otra, aunque todos sus ingredientes sonaban a ya escuchados. Un orinal adornaba las fotos de su promoción y una K en el título que ya inventó Nuria Fergó con su “Paketenteres”.

Después de un par de años en silencio, ahora renace con su último single, “Libérate”. El videoclip oficial, junto al rapero Young J., ya se puede ver en internet como el más votado en Los 40 Principales. El videoclip es un “más de lo mismo”, aderezado con una salsa vinagreta muy explosiva que le da un sabor especialmente amargo. Natalia intenta vender –para variar- una imagen de ella que se escape del tópico “rubia sexy – Lolita”. Sin embargo, en su campaña de marketing está vestida con plumas negras, melena al viento y escasos centímetros de ropa que dejan al aire hasta casi su sexo. La imagen resulta tan grotesca y poligonera que no sería extraño que uno de los temas que compongan su trabajo esté a dúo con Rebeca, la del “Duro de pelar”.




El video, como digo, no puede empezar peor: un rapero nos va mostrando a seis bailarinas disfrazadas de La Mala Rodríguez, a su vez disfrazada de Edurne, intentando ésta imitar a Beyoncé. Postizos muy cutres en el pelo con un flequillo recto que dejó de llevarse, al menos en mi ciudad, hace dos años. Natalia, igualmente encorsetada, empieza a sugerirnos unos movimientos que son la versión lenta, a lo Carros de fuego, de los pasos de Shakira. La letra de la cantante no mejora la situación: “Se piensan que fui yo una muñeca que no sentí, que no sufrí el dolor”. “Pero el pasado encallado está, de frente seguiré”. Ay, Natalia, que esas frases son las que dices siempre en todos tus singles. Ya no cuelan, cari. Y menos con esos modelitos.

Cuando parece que no puede empeorar, llega otro momentazo: “Oh-oh-oh-oh-oh, escucha tus latidos, oh-oh-oh-oh-oh, dirige tu camino”. ZAS. Cambio de música, de estilo y de estrofa acaban de matar la poca dignidad que se respiraba en el videoclip. Natalia intenta revivir su “oh-oh, yo no sé nada de ti, oh-oh, dime qué buscas de mí”. Parece que la rubia se ha enterado (imagino que se lo ha chivado la Gaga) de que no hace falta una buena letra para triunfar. Y le habrá dicho también que cuando una no sepa qué incluir en su tema para sumar tiempo, que meta sílabas sin más para que parezca que hay más texto. Fatal. Pero es que además el cuerpo de baile no ayuda.

Las bailarinas menean sus piernas celulíticas mientras pegan saltitos y se distraen jugando al limbo, todo ya muy visto en los videoclips de Lady Gaga, a su vez ya visto en otros de los años 70. Lo único raro es que los aracos que lleva Natalia, que también son sus pulseras, no terminen en alguno de sus ojos mientras, después de los “oh-oh-oh” diga “cara de brisca”, que lo de póker ya sería demasiado. Lo peor llega después. El estribillo. El estribillo que vuelven a ser dos frases repetidas y muy comerciales en plan “sé tu mismo”, que siempre vende muy bien. Y más “oh-oh-oh”… Uno empieza a pensar que las bailarinas son, en realidad, los siete enanitos de Blancanieves. Pues Natalia podría haber interpretado a Mudito… para lo que hace…

La segunda parte del videoclip es una repetición insulsa de la primera parte del mismo. Natalia y las seis Rapunzel van desfasadas intentando seguir los pasos de “Single ladies”, de Beyoncé, delante del típico chroma para poder tener un fondo blanco, uno negro y hasta el rojo de los momentos solista de Natalia que, de vez en cuando, aparece con unos flashes en sus pulseras (“Me encanta el oro”, que diría Inma-GH) en plan Embrujadas. Imagino que lo que se han ahorrado en tela y guionistas se lo han gastado en alguien que sepa manejar el PhotoShop. Muy bien.

Todo parece indicar que el único momento interesante del videoclip será, si es que ocurre, cuando se le salga alguno de sus pechos a la cantante, o a las bailarinas. Y que lo diga yo, manda huevos. Pero no, a partir del segundo minuto quince, la cantante decide fingir que se da el lote con dos de sus bailarinas mientras sigue cantando que seamos nosotros mismos y no finjamos. ¿Acaso le han contagiado, todos sus fans gayers, algo de lesbianismo a Natalia? ¡Claro que no! Ella sigue siendo heterosexual, pero jugar a la ambigüedad siempre vende más. Lo raro es que no haya llamado a Madonna para el beso.

En cualquier caso, las dotes de actriz oscarizada vienen justo después. El momentazo espectacular que bien puede valerle un Goya -¡o dos!- a Natalia es en el que actúa -¿interactúa?- con el rapero. Es el acabose. Aparece ahí la pobre Tali (así es como la llama(mos)n sus fans) disfrazada de sus coristas, perreando a lo guarra, guarrísima, mega guarra, con un rapero calvito que bien podrían haberlo sacado de algún programa playero de Callejeros. Sin embargo y a diferencia de los videos-reggaeton, Natalia no llega a refregarse mucho. Prefiere reservarse para la guerra en el barro dorado que llega después.

Natalia, que ya ha hecho de azafata, de madrina, de publicista, modelo, cantante, presentadora y actriz, ahora quiere venderse también como Burbuja Freixenet, y lo intenta dándose un baño que ya quisiera para sí la protagonista de “J’adoooooore”. Aunque con el poco oro líquido que se ve, algo me dice que la piscina la han rellenado fundiendo las pulseras de sus brazos al acabar el montaje. Qué lástima. Como no podía ser de otra manera, la canción termina con más OH. Un espectáculo lamentable el que nos ofrece en esta ocasión Natalia, que dentro de diez años, a sus cuarenta, seguirá diciendo que no es una niñata malota mientras busca pretendientes en Mujeres y Hombres y Viceversa Oro. Que ya sabemos que le gusta.

Hoy, mi Odio va dedicado a todos los que hayan participado en el montaje del videoclip, a los que han formado el vestuario, la peluquería, los decorados… A los que han tenido la genial idea de destrozar a una Natalia que en directo demuestra lo buena artista que es y lo simpática y dulce con sus fans. Odio también a Natalia, por dejarse de esa manera, ya que yo creo que una vez se separa de su discográfica y se replantea la carrera, podría haber dado mucho más que este descafeinado “Libérate”. Mucha suerte para ella, pero hoy recae en su trenza rubia platino todo mi Odio. A los demás, nos vemos el martes.

¡Feliz Día del Odio!