jueves, 14 de enero de 2010

¿Le pedimos a la batidora que sea olla exprés?



Doce euros. Tan sólo doce euros. Hablo del coste total de mi factura telefónica –móvil, obviamente- durante el mes de diciembre. Para mí, una de las más bajas de toda mi vida. Y recuerdo tener móvil desde hace nueve años. No aplaudáis, no hace falta. O bueno, dadle un poquito. Gracias. Hace unos días que leí un grandísimo –aunque desfasado- libro de Howard Rheingold, o sea, Jóguar el del reno de oro. Se titula “Multitudes inteligentes” y os lo aconsejo verdaderamente. A lo largo y ancho de sus casi 400 hojas hace hincapié en la telefonía móvil y en cómo ésta ha servido para movilizar a la gente y que actúen como uno solo. El desfase del libro es temporal, ya que data de 2004 y de allí a aquí ha llovido mucho. He odiado mucho, también.


Si hubiera tenido que hablar sobre móviles en 2004, ni se me habría ocurrido pensar que un móvil servía para tantísimas cosas. Tenía 15 años. Veamos… Lo utilizaba para jugar con la serpiente, para llamar a aquellos amigos que sabía que lo utilizaban muchísimo –en aquella época, diría que lo utilizaban “mil”- y es posible que enviara con él algún que otro SMS, sobre todo a amiguísimos y a Telecinco. Siempre he sido muy fan de votar en GH. Ahora ya no. Otro aplauso. Gracias.

Estaréis pensando todos, y os entiendo, por qué no he dicho que lo utilizaba para hacer fotos, vídeos, encontrar una calle con un restaurante de cuatro tenedores, buscar un baño limpio en El Corte Inglés o reservar entradas de cine. Cuando yo tenía quince años, el móvil era eso. Un teléfono móvil. Sin cables. Punto. Ahora, los pobres, ya no son móviles. Pensad, pensad.

Si uno reflexiona un poquito, se dará cuenta de que hoy no tiene un móvil en su bolsillo. Hoy tiene una cámara de video muy cutre que también hace fotos de muy mala calidad y que, de vez en cuando, llama o recibe llamadas. Pero molan tanto… Y sino, los que tienen un I-Phone. O un I-Touch. Esos son lo more de lo more. Los clientes exclusivos de ambos teléfonos tienen cámara, GPS, proyector de DVD, quita imanes de ropa cara en Chanel, conexión a Internet… Vamos, que un I-Phone es un aparatejo que lo utilizan aquellos que tienen mucho dinero para un móvil normal, pero que no tienen tanto dinero para ir todo el día con un ordenador, un DVD, una televisión y un chófer. Lamentable.

Además, yo me pregunto, ¿por qué esa manía de que el móvil tenga de todo? ¿Acaso le pedimos a la batidora que también sea olla exprés? ¿Le rogamos al horno que nos limpie los cristales? Horrible, horrible. Somos seres pretenciosos y arrogantes. Somos lo menos. Y lo peor es ver cómo farda la gente de teléfono. “Oh, mira el mío, también le grita a la asistenta cuando llega medio segundo tarde”, “Eso no es nada, el mío le da una patada en el trasero”. ¡Venga ya! Sólo falta que gracias al Bluetooth una pueda saber si la han dejado embarazada o sólo ha sido un susto.

Esta gente que se compra móviles carísimos ha creado verdaderos traumas a la población media. ¿Qué ocurre cuando tú no tienes un I-Nada y te llaman en el bus? Haces como los actores de Los hombres de Paco: No sabes actuar. La gente mira para otro lado como si el sonido no le saliera del bolso. Incluso se pone a estornudar para hacerle sombra a la cutre-melodía que llevan. ¡Pero si esa melodía te la has descargado hace dos minutos! Claro, era muy gracioso ponerse al Chikilicuatre entre los amiguetes, pero luego a ver quién era el que reconocía en clase que lo llevaba puesto…

Otro gran problema de los móviles es que han vuelto a la gente rácana. Muy rácana. Racanísima. ¿No os habéis dado cuenta de que todo el mundo se compra el teléfono más caro de la tienda pero luego le pide al vendedor la tarifa más barata? Hay que tener valor… Los hay que no llaman por la mañana, porque les sale mega caro. Los hay que sólo envían mensajes, porque es lo más económico. Y luego están los que sólo hacen llamadas perdidas porque se les ha olvidado, con tanto programa del móvil, qué tarifa tenían. ¡Menos aplicación y más consumición!


No obstante, el asunto cambia cuando se está enamorado: ¿Quién, estando en pareja, no ha recibido un mensajito de “buenas noches, te quiero”? ¿Acaso uno no se enfada si la pareja no le envía un cutre-sms de “estoy haciendo cacotas, pero sigo pensando en ti”? ¿No le da coraje a uno cuando el otro no le llama 324 veces al día y le envía 750 sms? Pero claro, luego la pareja se rompe y uno se siente fatal

…Se siente fatal porque con tanto dinero perdido, ya no te vas a poder comprar el nuevo móvil 3G que ha sacado Nokia. Si es que somos lo peor. Sois lo peor.

A todos, adictos al móvil. A todos los ratas. A los consumidores de I-Loquesea. Os odio. Y a Motorola, a Orange, al servicio GSM, al Bluetooth… Los odio también.

Nos vemos. Corto que me llaman...

Roberto S Caudet

lunes, 11 de enero de 2010

Y unos cojones de burro semental


¡Feliz día del Odio a todos!


Ni mucho menos he desaparecido del blog. ¿Qué os pensabais? Mi ausencia durante estos once días se ha debido a unas vacaciones obligadas que he tenido que tomar. Porque, españoles, mi módem ha muerto.

Desde hacía días Internet me iba como quería. Como y cuando quería. Ahora sí, ahora no. Chiribiribí. Pompompompó. Es evidente que, ante tal situación, me puse a grabar rápidamente todos mis archivos y documentos tanto en USB como en CD’s –jo, qué guay es la tecnología- y lo gracioso fue que estuve casi 5 horas para salvaguardar mis cosas y el ordenador funcionaba. Supuse que era el módem, claro, lo que no iba. Por si acaso, me propuse probar una vez más. Escribí cosas en Word durante, al menos, otras dos horas y me pasé otra hora y media retocando fotos con el Photoshop mientras escuchaba música del Player. Sí, no pasa nada. La vida del estudiante deja mucho tiempo libre, ¿cierto? Y también permite utilizar anglicismos a lo Cool.

Durante todos mis intentos, el ordenador funcionó perfectamente. Cuando decidía que ha había esperado mucho tiempo, abría cualquier página web y… Cataplás. A los dos minutos, a los tres o, como mucho a los doce, el ordenador se colgaba. Estaba en mi contra. Hacía huelga. Se echaba la siesta. Se me suicidaba. Ángelito él.

Así hasta varios días después, que me decidí a llamar al servicio de atención al cliente –obviamente no llamé al 902 sino a la versión barata- de mi compañía con la que tengo Internet. O sea, ONO. No, la japo aquella de Los Beatles no, la empresa. Bah. Da igual. Las dos entenderían igual mi problema. Durante cuarenta y siete (47) minutos estuve hablando con una chica que parecía saber cuál era mi problema. Mentira. No tenía ni idea. Igual hasta hablaba de verdad con Yoko. Ella lo achacaba a que mi velocidad de Internet iba lenta. Y unos cojones de burro semental. Yo que no. Ella que sí. Yo que no. Ella que sí. Al final ganó ella. Es decir, me tomó por imbécil y aseguró que en 24h tendría el problema solucionado.

Al día siguiente, en efecto, me llamó un técnico y me aseguró que ya no había problema. Así pues, me puse a navegar. A surfear. A internetear. A meterme en páginas web, vaya. Y pum. Adiós ordenador. Pasé a la fase tres, la que haría todo español. Mentira también. Todo español le habría dado golpes –cuantos más, mejor- a su torre hasta la muerte de la misma. Yo hice lo que haría una persona con sentido común: formatear el ordenador y cargar todos los programas de nuevo.

Pues nada, aquí me tenéis, después de once días desconectado del mundo mundial. Porque claro, actualmente uno no es nada si no tiene ordenador. De hecho, si no llega a ser porque esporádicamente me podía conectar unos segundos y también lo hice desde casa de una amiga, no me habría enterado de que...

Uno, hay un evento por tuenti para expulsar a Pilarita de Gran Hermano; dos, hay una persona que me quiere abrazar y dar un beso, y si no se lo envío a 40 personas, moriré de envidia asquerosa; tres, tengo un seguidor más en el blog; y cuatro, habéis sido niños malísimos que no me habéis comentado el blog en mi ausencia.

Malos, malos, malos. Malísimos. Sois como Manuel Fraga. Qué escalofríos.

Nos vemos el jueves. No odiéis, ya lo hago por vosotros.

Odio a ONO, a las operadoras ceporras, a los técnicos que no saben nada, a los seguidores que no me escriben ni comentan y a los amigos del tuenti que me pasan chorradas para que me entretenga en leer porquerías, auténticas basuras. Todavía no saben que, de querer leer gilipolleces, compraría El Mundo.

Ah. Por lo visto, no era el módem. Feliz año nuevo.

Roberto S Caudet

jueves, 31 de diciembre de 2009

Cocktail de Odio




¡Feliz Día del Odio a todos!

Ay no, perdón, se me olvidaba que dije que durante las Navidades el Odio era Amor. ¡Pero qué más da! El blog es mío y yo decido si continúo o no, ¿verdad? Muajaja. Hoy es el último día del año –en realidad me da mucho coraje decir estas cosas porque luego la gente me lee cuando me lee- y, por tanto, el odio ha vuelto a mí de manera festiva. He pensado en hacer un breve resumen –todos sabéis que yo por breve entiendo tres hojas a Word…- del 2009. Así, os voy a presentar lo que para mí son los nueve odios más importantes del año. Adelante:


Odio Nº9: CRISIS MUNDIAL DEL PUEBLO LLANO

La crisis ha afectado a todo el mundo, eso es conocido por todos. Recuerdo aún un reportaje de Cuatro en el que salía una mega pija diciendo “antes me compraba un bolso de Chanel cuando salía de compras y ahora me compro sólo los zapatos de Dior”. Ángelita mía. Todos los grandes empresarios han tenido que hacer lo mismo… Sus ventas y beneficios descienden. Aunque siguen siendo de millones de euros (o de dólares). Los autónomos medios lo tienen algo más chungo, vaya. Pero… ¿Y los trabajadores? ¿Nadie piensa en los trabajadores? Los despiden y no ganan dinero. Les suben los precios y tampoco pueden comprar nada. Y mientras, los políticos a los que han votado para que los defiendan, siguen sin, al menos, congelarse los sueldos. Qué pague el pato el mismo de siempre. Así va el mundo… y El Mundo también.

Odio Nº8: LA MUERTE Y BENEFICIO DE MICHAEL JACKSON

El cantante blanco tras unas lavadas con Ariel, Michael Jackson, falleció por causas sospechosas hace meses… Y ya hay una película sobre su última gira. Un refrito de imágenes que ya tenían archivadas por malísimas pero que han resultado tan beneficiosas como la Gripe A para los laboratorios Roche. Si es que uno vale más muerto que vivo… Y Michael ahora ha resultado ser un artistazo, una genialísima persona y un ser muy honesto y natural. ¿Nos olvidamos de todas las críticas y de su último disco con ventas desastrosas? Es absolutamente denigrante ver cómo sus familiares que ya ni se hablaban con él han asistido a programas, han grabado singles, han promocionado la película, etc. ¡Por el dinero baila el perro! ¡Y baila Thriller! Lamentable.

Odio Nº7: TELEVISIÓN ESPAÑOLA Y BOTÓN DE “NO EMITIR”

Primero fue el partido de la Copa del Rey entre el FC Barcelona y el Athletic de Bilbao. Sucedió que ante el protocolísimo Himno español, los hinchas de ambos equipos (los hinchas nacionalistas, obvio) decidieron silbar y abuchear la musiquita que sonaba. Pero tranquilos, españoles del mundo. TVE decidió cortar ese momento para que no se viera a nivel nacional. ¿¿¿??? Muy inteligente. Para darle todavía más bombo al asunto. Y semanas más tarde, la misma cadena decidió darle a ese botoncito de “No emitir” la segunda semifinal de Eurovisión alegando “problemas técnicos” a la Organización del concurso. Los problemas técnicos son simples: el tenis que no los tenía proporcionó una audiencia digna a La2 y, en cambio, el Festival de la Canción europeo no otorga esos datos… Así salió la pobre Soraya luego, con una tela remendada. Si daba igual, ya teníamos a media Europa conociendo lo que nos gusta el Certamen y el respeto que le tenemos… Había perdido días antes, la pobre. ¿El castigo? Sanción económica a RTVE. Y olé.

Odio Nº6: EL DEFENSOR DEL MENOR. EL DEFENSOR DEL RESTO

Este verano nos sobresaltó la noticia de que Belén Esteban, la Lady Di española, o eso dicen en Telecinco, podría perder la tutela de su hija Andrea, después de que, supuestamente, la Fiscalía del Menor, actuara bajo la petición de 7 firmas contra la madrileña. Según se comentaba, ésta exponía continuamente a su hija en los platós y eso era terrible. Ahora yo me pregunto, ¿qué ha sido de todo ese tinglado? ¿Acaso alguien sabe cómo es Andreíta? ¿Cuántas veces ha salido en la tele con su madre? ¿Y en las revistas? La Fiscalía, y el Defensor del Menor, podrían preocuparse un poquito más de casos como el de Sandra Palo, o el de Marta del Castillo. Y el resto de casos de desapariciones y niños que roban y matan. No es lógico que intenten quitarle un crío a unos padres por estar obeso, o por ser famoso, pero luego no endurezcan las penas a “niños” que roban, violan y matan. Qué lamentable. El Defensor del Menor ahora resulta que es el Defensor del resto.

Odio Nº5: LA POLÍTICA Y DOBLE MORAL DE ZAPATERO

No cabe duda de que uno de los personajes del año, para bien o para mal, ha sido el presidente del Gobierno de España. Primero nos proponen una Ley Antitabaco para que reformen los bares y restaurantes de más de 100m2 y luego, no llega a dos años después, deciden que es mejor que no se fume en ningún lugar público. ¿Quién les va a pagar a los hosteleros la macro reforma que han tenido que hacer para adaptarse a la primera Ley? Además, ahora, que no se puede fumar en ningún lugar salvo en tu casaaaa, Zapatero ha decidido que los kioscos son un buen lugar para vender tabaco también. ¿¿¿??? ¡Pero si a este paso no fuma ni Sara Montiel! ¿Y la Ley de Costas? Aquí la norma ha sido a dedo: tú quitas tu restaurante, tú dejas tu hotel, tú quitas el chiringuito, tú dejas tu hotel… Menuda basura. Zapatero, qué mal me caes…

Odio Nº4: LA UER Y SUS CASTIGOS CON FAVORITISMO

Si recordáis, os informé hace tiempo de que la Seguridad Nacional de Azerbaiyán (un presssssiosssso país entre Europa y Asia) había detenido, interrogado y metido en el calabozo a las 42 personas que, el día de la Final de Eurovisión habían votado a Armenia, por eso de que son países con conflictos territoriales. ¿Sabéis que sanción les ha impuesto la UER –organización del certamen-? Nada. Cero. Una simple advertencia de que eso está mal. ¿¿¿??? Supongo que son los mismos que le han concedido el Nobel de la Paz a Obama… Sin embargo, España tendrá que pagar varios miles de euros por no haber emitido la segunda semifinal en riguroso directo. ¿Hola? Pues eso. Ahora resulta que es peor no emitir un programa que emitirlo y vigilar a los que votan en él para meterlos en la cárcel. Me gusta la democracia.

Odio Nº3: Medalla de Bronce. LOS REFERÉNDUMS CATALANES


Es genial cómo se nos vende el nacionalismo catalán. Yo os explico. Ingredientes: unos cuantos pueblos de no más de mil habitantes. Unos habitantes de los mismos con un fuerte sentido nacionalista-independentista. Unos Ayuntamientos con ganas de hacerse publicidad. 200 gramos de papeletas para rellenar con un “No vull ser Espanya” (“No quiero ser España”). 4 cámaras que lo graben todo y lo publiquen en las teles del mundo. Se deja todo calentar a cien grados y medio… ¡¡Y listo!! Ya tienes a los catalanes como, una vez más, los malos de la historia. Nunca le vino tan bien a los de las derechas que los de las izquierdas fuesen tan tontos. Pero seamos realistas. Una media del 90% de los votantes dijo “Sí” a la independencia. Votó el 30% de los llamados a votar. Fueron llamados a votar 70.000 catalanes. Hay más de 5 millones. ¿Resultado? Pues eso. No hacen falta calculadoras… Uno de cada ¿40? catalanes quiere hacerse su propia Nación…

Odio Nº2: Medalla de Plata. TRINIDAD JIMÉNEZ Y LA NO GRIPE A


Supongo que todos recordaréis cuando, a principios de año empezó una epidemia de la cual ya no se habla. Así que, haced memoria, haced memoria. Empezó en Estados Unidos, aunque los primeros casos mortales (cientos al final) fueron en México. Exacto, la Gripe A. El virus H1N1, que así queda más técnico, más cool. Si seguís haciendo memoria, nuestra ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, anunció públicamente que tal enfermedad “nunca llegará a nuestras fronteras”. ZAS en toda la boca. Más de 40 muertos y cientos de miles de enfermos han llenado los hospitales de nuestro país. Y los laboratorios de la empresa Roche, la única que fabrica Tamiflú, sospechosamente, el único medicamento que sirve para curar la Gripe A. Curioso, ¿no? Atad cabos. Gracias.

Odio Supremo. El Odio del Año: EL NOBEL DE LA PAZ A BARAK OBAMA


Es algo que nunca entenderé. ¿Un Nobel de la Paz a un presidente del Gobierno que no lleva ni un año en el cargo? ¿Un Nobel de la Paz para alguien que envía cada día más tropas a Afganistán y a Irak para imponer su política, su religión y sus costumbres a otros países, por el mero hecho de tener petróleo? ¿Un Nobel de la Paz a un Presidente de un país que permite la pena de muerte? ¡Pero bueno! Voy a proponer unos nuevos premios para los Nobel, que son en la misma línea: Premio Nobel de la Medicina al anestesista Maheso, que contagió de Hepatitis a la mitad de sus pacientes porque les inyectaba la anestesia con sus propias jeringuillas. Premio Nobel de la Literatura a Belén Esteban, porque todo lo que dice es poesía. Sin olvidarme el Premio Nobel Póstumo de la Paz a Adolph Hitler, porque es el hombre más bueno que he conocido…

Pasadlo bien esta noche. No desfaséis.
Feliz Odio Nuevo a todos.

Roberto S Caudet

lunes, 28 de diciembre de 2009

Céline Dion, mi Dion, mi Dios


¡¡Tercera entrada del amor!! En realidad, me gusta explayarme con las cosas que me gustan. Me hacen sentir bien y ayudan a que me conozcáis realmente. Así pues, hay algo que ya anuncié y que os quería mostrar. Porque mi vida –igual que la de mucha gente- no sería lo mismo sin música. Y cuando hablo de música me viene a la mente una sola mujer. Una diosa. Una figura emblemática, como ahora podréis contemplar, en el mundo mundial. Tiene 41 años y su nombre es Céline Marie Claudette Dion. Céline Dion.


Esta cantante canadiense nació en el seno de una familia pobre de Québec. Pero desde los 11 años supo que su vida sería todo un haz de luz y que viviría de lo que le gusta, de la música. Así, dejó el instituto y se fue a aprender canto y a venderse a los productores del mundo. Hace dos años cumplió 28 subida a los escenarios, con el premio que mejor le sienta, el “Chopard Diamond” del World Music Awards por ser la artista femenina con más discos vendidos de la historia (más de 300.000.000), una cifra que ya ronda los 315 millones de discos. Por si fuera poco, cuatro de sus álbumes están en la Lista de los más vendidos de la Historia. Céline Dion es la única mujer que ha logrado tal hazaña.

También es la única artista femenina que ha tenido 2 álbumes simultáneos con ventas mayores de 30 millones de copias (30.000.000): los discos “Falling into you”, de 1996 y "Let’s talk about love”, de 1997. Os diré todavía más: su disco “D’eux” es el álbum en francés más vendido de todos los tiempos. Dion es la artista canadiense más vendida de todos los tiempos. Y también la persona que más dinero recauda tanto en su país como en el extranjero, según anuncia Forbes cada año.

Si es que se me llena la boca hablando de ella. Pero es que todo lo que toca lo convierte en oro. En elegancia. En brillantez. En algo supremo. Todo lo que toca se convierte, rápidamente, en premios: 44 Premios Félix, 19 Premios Juno, 11 World Music Awards, 6 Grammys, 3 Globos de Oro, 3 Victorias de la Música… y La Medalla de Oro y del Honor de Québec, Canadá y Francia. Además cuenta con un Doctorado honoris causa en música por la Universidad de Québec, ha hecho una gira de conciertos en el Coliseo de Las Vegas durante más de un año, y ha ganado el Festival Yamaha World Popular, de Japón, en 1982 y en 1989, el Festival de la Canción de Eurovisión, representando a Suiza. ¿Se le puede pedir algo más?

(La canción eurovisiva fue elegida la 14º mejor canción de la Historia de Eurovisión en el Festival Especial que se organizó por el 50º Aniversario del Festival)

Colabora activamente (tanto de manera presencial como concediendo fondos) con cuatro ONG de Canadá, destinada siempre a niños enfermos. También ha dedicado alguna de sus canciones (Vole) a los niños menos favorecidos. Y donó un millón de dólares para el fondo de las ayudas a los afectados por el Katrina, en 2004. Me hace sentir pequeñito, insignificante y muy rácano. Es que es para quitarse el sombrero.


¿Quién no ha oído Tell him –mi canción favorita-, con Bárbara Straisand? ¿Quién no conoce sus dúos con Frank Sinatra? Sus canciones (I drove all night, Pour que tu m’aimes encore, I surrender, That’s te way it is, Taking Chances, Alone, Goobay’s the saddest word, When I fall in love...) son conocidas en todo el Globo. Sus más de 25 discos siguen descargándose como la espuma y siguen, ocasionalmente, entre las listas de los más vendidos.

Va alternando el francés y el inglés en sus discos, aunque también la hemos oído cantar en español (Sola otra vez, Feliz Navidad…) y está educando a su único hijo (abortó hace dos meses) para que sea políglota, algo de lo que ella siempre se ha arrepentido por no poder llegar a serlo mucho antes. Una mujer muy familiar, en 1999 se apartó durante dos años de la música, para poder cuidar a su marido, que padecía de cáncer.




Y lo que más me gusta de todo. Es un emblema para las Bandas Sonoras de las películas. Once filmes cuentan con su voz para algunos de sus temas. Y además es toda una bandera de la mítica Disney. Cada año la reciben en Disneyland para que abra el concierto de Navidad desde que, en 1991 ganara el Óscar y el Globo de Oro a la Mejor Canción Original por La Bella y la Bestia. Sin olvidar que estos premios los tiene por duplicado, ya que seis años más tarde se embarcó en su proyecto magistral. Interpretar la canción “My herat will go on” para la película Titanic, ganadora de 11 Óscar, uno de ellos para Céline. La canción, se calcula, se proyectó más de Quinientas Mil Millones de Veces en todo el mundo. Y según dicen, ella no quería cantarla porque le parecía muy triste la historia del transatlántico y temía no llegar a los tonos y quedarse afligida.


Afligido me quedaré yo como no os haya gustado el trabajo de campo y la mega publicidad que le he dado a Céline Dion. Pero es que ella lo merece. Lo merece todo. Eso sí, y como no todo son cositas buenas, os dedicaré unas cuantas curiosidades para los detractores de la canadiense: es once meses mayor que el hijo de su actual marido (en realidad, su único marido, con el que lleva casada 15 años); el bautizo de su hijo fue transmitido en directo por la televisión pública canadiense, con el despilfarro que conllevó; en Francia emitieron hace 2 años un programa especial para Céline, en el que ella se atrevió con canciones de Tina Turner (River deep, mountain high) y osó hacer tríos con cantantes muy conocidos en Francia (Show must go on), aunque fue éxito de audiencia absoluto, las críticas llovieron porque meses antes se había negado a hacer una Gala similar en Canadá



Os dejo disfrutando de sus videos. Nos vemos en dos días. Especial Fin de Año.
No odiéis mucho. Cantad y cantad.



Roberto S Caudet


sábado, 26 de diciembre de 2009

La pingüinísima Happy Feet


¡Segundo No Odio de la temporada! Lo cierto es que no cuesta tanto encontrar cosas a las que querer, vaya… Al final no voy a ser tan malote como me creo. Muajaja. Esta segunda entrega ha sido toda una sorpresa hasta para mí. Ya que, en un principio, se la iba a dedicar a una cantante que, de no pasar nada, veréis el día de los Inocentes (tranquilos, que no gastaré bromas).

Como sabéis y ya comenté en una de mis entradas, por Navidad, la mayoría de las cadenas siempre bajan el nivel de su programación, salvo para estrenar alguna película Oscarizada o la típica de Disney. Un poco de ambos es lo que estrenó anoche en horario de máxima audiencia Televisión Española. La pingüinísima Happy Feet.

La película en cuestión se titula, como digo, Happy Feet. Que traducida literalmente al español sería como un “Pies contentos”, que es el modo con el que llaman al pingüino protagonista nada más nace, por aquello de que no paraba de mover los pies cual bailarín de claqué. La producción australiana cuenta en su versión original con las voces de, entre otros, Nicole Kidman y Robin Williams. Y también Hugh Jackman, Elijah Wood y la recientemente fallecida, Brittany Murphy. Además, durante los 110 minutos que dura el filme, aproximadamente, nos deleitamos con un sinfín de canciones conocidísimas (Somebody to love, A mi manera, Kiss, I wish, If you leave me now, Shake your bom-bom...) que, sin duda, ya vaticinaban que la película iba a resultar un éxito.


De hecho, Happy Feet tiene entre sus haberes el Óscar y el Bafta por la Mejor Película de Animación y también un Globo de Oro a la Mejor Canción Original. Anoche recaudó, en plena Navidad, más de tres millones de espectadores (3.000.000) en TVE y se llevó el gato al agua con un 18% de audiencia. El segundo programa más visto del día, con una diferencia de más de medio millón de espectadores con respecto al tercer espacio más visto. ¿Qué más se le puede pedir? Evidentemente, que todo esto que os cuento tenga una gran historia de fondo y cumpla alguna función productiva. Creedme que lo hace.


La película navega entre un musical de pingüinos, focas y orcas y un documental que denuncia la agresividad del ser humano en la Antártida en general y con la fauna en particular. Detrás de todas las canciones y del protagonista bailarín a lo Billy Elliot se esconde un mensaje brillante que parece sacado de un eslogan de Greenpeace. El ataque al Polo Sur con las maquinarias de obra y destrucción. para investigaciones y fines no tan científicos; la pesca masiva de pececitos, la caza furtiva de focas y aves autóctonas, los barcos que agraden a las orcas y ballenas son algunas de las denuncias que nos advierte Happy Feet. Que de Happy, no tienen nada, vaya.

Ya al principio observamos que la cadena alimenticia se ha interrumpido de golpe porque los “alienígenas” (nosotros, los humanos) han comenzado a pescar con ansia y sin miramiento. Luego podemos ver cómo una de las aves lleva un anillo identificativo en la pata y las demás se burlan de ella. Uno de los pingüinos lleva permanentemente enganchada al cuello una red de plástico donde van las Coca-Cola, hasta que la asfixia le puede. Algunos de los lagos de las escenas están impregnados de mugre y basura vertida por los humanos. Las dos orcas que aparecen para intentar comerse a los protagonistas llevan marcadas cicatrices y señales de los impactos sufridos por los barcos. Con el deshielo, además de los glaciares, también sucumben algunas de las grúas de la zona… Y para colmo, al protagonista lo raptan para llevárselo a un zoo.


Estos mensajes en pro de la Naturaleza y a favor de la vida salvaje y natural envuelven toda la película, añadiéndole un halo de ternura que, sumado a la magia de la historia superficial entre los personajes, convierten a Happy Feet en algo, simplemente, brillante. Espectacular. Magnífico. Sobresaliente. Impactante. Muy tierno y a la vez espeluznante. Sencillamente, digno de ver. Y digno de admirar.


Porque la película tendría que ser un reflejo para muchos. Al fin y al cabo lo es de la realidad más cruel en un lugar tan salvaje como la Antártida.
Porque ayuda a la reflexión para con el ecosistema en que vivimos.
Porque la producción, el dibujo y la historia es inimitable. Insuperable.
Y porque es una de las películas favoritas de una personita a la que le tengo mucho aprecio.

Por todo ello. Hoy, todaslascosasque¿odio? os invita a sentarse y a disfrutar de un trabajo bien hecho. Os invita a ver Happy Feet. Y a ser cuidadosos con el medioambiente y con todo aquello que nos rodea.

Sed felices. No odiéis nada.
Feliz día del No Odio.

 
Roberto S Caudet

jueves, 24 de diciembre de 2009

Todo sobre mi madre



¡Feliz día NO del odio a todos!


Lo prometido es deuda, y en época de crisis no es momento para anotar más morosos a la lista. Así pues, hoy os ofrezco el primer No Odio de las Navidades. Después de mucho pensar, he decidido dejar apartado a Bibiana Aído, a Rajoy, a Rouco Varela, a Fraga y a Madonna. Todos sabéis que los amo con locura, pero no es su momento. Hoy, el primer No Odio ha de ir encaminado hacia alguien especial. Alguien a quién realmente Quiera. Exacto.

Ese alguien tiene forma de mujer. Nació el 24 de enero de 1956 en Valencia. Hija de Pepe y Pepita, no podía llamarse sino Amparo. Amparo. Ella es mi madre.

Hoy, insisto, no podía resaltar más que las virtudes de la persona galardonada con el Premio al Amor, y no se me ocurría un ser con más virtudes que mi madre. Todos pensamos que nuestras madres son las mejores, salvo los hijos de Ana Rosa Quintana. Ellos, directamente, creen que AR es Dios. Como decía, todos siempre opinamos sobre nuestras mamitas que son las mejores. Sin embargo, pocos pueden dar razones de peso como las mías.

Para empezar –me matará cuando lea esto- mi madre decidió seguir con un embarazo muy problemático, después de un aborto años anteriores. Y además hubo de sobrellevar que doce días antes de dar a luz a su segundo hijo –yo- su madre falleciera por causa repentina. Ella se armó de todo el coraje y la fuerza del mundo para llevar adelante a su familia sin el ser en el que ella más se apoyaba, como todos nosotros.

Esta mujer, mi madre, insisto, ha trabajado desde bien pequeña para ayudar en su casa y ahora lo sigue haciendo para ayudarnos a los demás. Aunque de pequeño me decía “no” a ciertos caprichos, ha sabido educarme con los máximos valores de saber compartir, saber querer, saber apreciar los mínimos detalles y las más pequeñas cosas. Una mujer que nunca se anda con grandes objetos porque saca lo mejor de hasta los más minúsculos. Para ella, un momento en el sofá con sus hijos, su marido y su perrita a la que adora vale más que una cena gratis en el Ritz. Y eso es en lo que me ha educado.

Nunca sabe decir que no a un favor o una petición, por mucho que le cueste en tiempo y en esfuerzo, y agradece hasta el mínimo gesto. Nunca le ha importado dejar sus cosas para hacer la de los demás y todavía sigue quitándose ración de comida para, durante las cenas, dárselas a Seine, su perra. Y mira que me da coraje que lo haga… Además, actualmente trabaja en un Colegio de Educación Especial, llevando y trayendo a los niños en el autobús. Un trabajo con el que dice, se siente muy satisfecha y muy grande cada vez que un niño le sonríe o le demuestran su cariño con la mirada. Algunos de ellos, como entenderéis, no pueden siquiera hablar.

Seguiría alabándola, diciendo todo lo que sabe hacer, lo bien que cocina, lo que me gustan sus tonterías y cuando se inventa la letra de las canciones. Pero realmente no es fácil hablar de la madre de uno a los demás y hacerlo del tirón. Además, no estoy seguro de que le guste que cuente toda su vida en un blog público…

Así pues, diré la mítica “Hasta aquí puedo leer” y esperaré a ver sus regalos de Navidad. Que como siempre, me los entregará gustosa al levantarme, después de su saludo siempre con la máxima sonrisa y felicidad y su besito correspondiente, por supuesto. Lo que ella no sabe es que para mí es un regalo verla todos los días y que, en realidad, me basta con verla feliz en cada momento. Lo que ella no sabe es que su sonrisa es la mía y su tristeza también yo la comparto.

Lo que sí sabe, o eso espero, es que la quiero de verdad.
Montemos en cólera a veces, o no. La quiero.
Y sé que sabríais apreciarla vosotros también, en caso de conocerla.
Al fin y al cabo, toda mi buena fe es por culpa de ella.
Y todo lo que soy, también es por ella.

Feliz Navidad a todos. Feliz Navidad, mamá.





PD: Llevaba días pidiéndome un día del Odio para ella. Así que espero que no se moleste mucho por otorgarle el AntiOdio… ;-)

Roberto S Caudet

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Vuestro odio es mi odio


Señoras, señores. Ya es Navidad. Es Navidad en Todaslascosasqueodio. Y, por tanto, he decidido cambiar radicalmente el sentido del blog durante estos días que aguante el halo de hipocresía mundial. Ese aura de falsedad y sonrisas forzadas mientras se entregan y se reciben regalos carísimos sin importar en absoluto. A partir de mañana y hasta el primero de Enero intentaré convertirme a la Navidad. Como si fuera Tom Cruise con la Cienciología.

Por lo pronto, y como todavía no sé lo que realmente me gusta (muajaja), hoy me limitaré a comentar la encuesta. A comentar los resultados de esas veinticinco personitas (no sé si era una señal por Navidad) que han decidido molestarse en clickar en una o varias opciones y luego darle al botoncito de votar. Gracias a todos por gastar esos 17 segundos de vuestras vidas. Os lo agradeceré con mucho de todo para todos. Y hasta un poquito más.


El caso es que, como era previsible por los comentarios de cada entrada, no ha habido muchas sorpresas en los resultados de la encuesta. De las once posibilidades que ofrecía, hay siete que no han resaltado en absoluto. Y otras cuatro que han ido adquiriendo ventaja desde el primer momento.

En cuarto lugar, finalmente, parece que odiáis (al menos un 40% de vosotros), a los progresistas mundiales que no lo son tanto con su propio país. Esos mamarrachos que se impregnan de solidaridad y buena fe en diciembre, pero el resto del año se olvidan que en España somos 45 millones de personas y hay más de dos millones que también mueren de hambre y mendigan. Porque estos solidarios deciden enviar sus buenas voluntades más allá de nuestras fronteras. Porque cuatro negritos con moscas alrededor en una foto quedan mejor que la señora que aparece en la foto de la derecha. Insisto, personitas con doble moral.

La medalla de bronce ha quedado para la cadena pública valenciana, Canal 9 (con un 48% de los votos totales). Como recordaréis, esta televisión autonómica pierde en calidad y en credibilidad por una simple razón. A la vez que publican noticias serias y trascendentales, te van informando de los mítines que hace el Partido Popular y de vez en cuando, para que aquello no resulte muy serio, te lanzan una oleada de noticias tan interesantes para la humanidad como la Feria Gastronómica de Utiel, el Belén que ha hecho la sobrina del director de programación, y el nuevo violín que le han comprado al hijo de la nuera del vecino del tío de la madre del abuelo del hermano del presentador del tiempo. Y todo aderezado con un valenciano inventado por y para ellos. Ellos lo hacen. Ellos lo entienden. Los demás no entendemos qué les pasa.

En segundo lugar, casi empatado con el primer puesto en votos, pero no en porcentaje, ha quedado la Iglesia Católica. 17 votos de los 25 han ido a parar a esta institución que hace de la mentira su religión. Y nunca mejor dicho. No voy a basarme en mis ideas para defender vuestro odio, porque quizá el fondo no sea compartido, pero sí las maneras. Me explico. Puede que muchísimos de vosotros creáis en Dios. En ese ente (o ser) que un buen día decidió, puede que por aburrimiento, puede que para un proyecto escolar, crear el Universo. No os voy a preguntar que me digáis entonces dónde se supone que vivía Dios, si antes no había nada. Insisto, seguramente no dudaréis sobre el fondo de la religión, sino sobre lo que se nos dice que hemos de hacer.

Pero es discutible, como poco, la sarta de falsedades en que nos mete la Iglesia. Y con Iglesia hablo de curas, monjas, papas y Rouco Varela. ¿Qué entran en crisis? Se inventan el limbo. ¿Qué nadie cree en el Cielo? Duplican el número de Santos. ¿Qué una secta da mucho dinero? La toman como parte de su institución. ¿Qué no se casan? Pues se atreven a intentar prohibir que los demás lo hagan. ¿Qué no tienen relaciones sexuales? Pues intentan que aquellos que lo hacen, paguen por sus pecados y tengan un hijo que nunca han querido. Bravo por ellos.

El primer puesto, os honra, en serio, ha recibido un 76% de los votos totales. Desde el primer voto (el mío, por supuesto) encabezó la lista y nunca se ha movido del podium. Naturalmente, estoy hablando del mundo de los toros. No de esos animalitos preciosos que pululan por el monte haciendo muuuu. No. De esos otros animalejos que los matan. Por dinero. Por hacerse los valientes. Por tradición. Como la última entrada ya volvió a ser antitaurina (un petonet al Parlament Català), simplemente diré que a todos aquellos que defienden la igualdad entre el toro y el torero, que envíen al torero con un par de cuernos a una plaza llena de personas con espadas. Y que intente salir vivo. Si hacen falta ayudantes, me apunto para ser el primero en tirarle una banderilla.

Sin más, me despido hasta mañana.
Eso sí, no odiéis mucho, que mañana prometo tranquilidad, paz y amor.
Todo el que me sea posible, por supuesto.
Feliz día del odio. Feliz Navidad.

Roberto S Caudet