sábado, 20 de agosto de 2011

Juventudes Católicas VS Indignados Laicos


 Jamás Madrid había dado tanto juego en tan poco tiempo. Sus calles son noticia a cada minuto. Y no es para menos. Las plazas de la capital española están repletas –por no decir infestadas- de jóvenes, monjas, curas y del Papa. Pero también albergan a cientos de Indignados, aunque ahora se llaman “caminantes laicos”. Dentro de nada y por motivo del estreno de su segunda temporada, los que una vez acamparon contra los políticos acabarán siendo “The Walking Dead”. Y, francamente, con las palizas que les meten los Nacionales, tampoco me extrañaría mucho que acabaran así de verdad.

Como os decía, Madrid está repleta de gente con ideologías y creencias bastante diferentes. Los que celebran la JMJ (Jornada Mundial de la Juventud) son de aire católico. Celebran que se van a encontrar con el Papa –tres nanosegundos y medio- y que Dios es bueno, misericordioso y fan de Lady Gaga. No estoy blasfemando. Anoche, en los informativos de Telecinco, podíamos contemplar a un grupo de adolescentes religiosas que esperaban al Papa cantando: “Ra-Ra-Ratzinger” con la entonación del “Roma-Roma-ma” de la canción “Bad romance” de Lady Gaga. Sin duda, un romance extraño les espera a esas niñas que en lugar de a Justin Bieber han decidido amar a un ser etéreo al que sólo conocerán -si eso- cuando mueran. Imagino que, si no les gusta la experiencia, nos lo contarán vía Anne Germain; porque no creo que El Corte Inglés les devuelva la vida ni el dinero

También bailan el Waka Waka por las calles de Madrid. No cabe duda de que Shakira y Lady Gaga son dos grandes devotas de Jesucristo y de su legado. Me gusta la coherencia de estas nuevas juventudes católicas. Aunque luego sigan diciendo ante las cámaras que están en contra del aborto, de los matrimonios homosexuales y de los preservativos. En eso están muy de acuerdo con sus líderes, los curas, sacerdotes, obispos, arzobispos, y no-sé-cuántos cargos más. Que luego se quejarán de Zapatero, pero el Papa tiene más asesores y Ministros por el mundo que cualquier Jefe de Estado que se precie.

Esas nuevas Juventudes siguen a pies juntillas los dictámenes de sus líderes, insisto. Pero algo se les escapa: ¿a mitad de mañana, qué hacen? Porque, según dicen los hosteleros madrileños, mucho agua parece que no necesitan. ¿Y comida? No, tampoco. Estoy casi a punto de poder confirmar que los católicos más jóvenes no necesitan comer ni beber para seguir viviendo. Crecen gracias a la fotosíntesis. Es un pequeño paso para Dios pero un gran paso para la humanidad. No, eso era otra cosa…

Por su parte, los Indignados defienden… Oh, siempre se me olvida que no saben lo que defienden. Ahora en sus pancartas ya no existe la política española. Ni una vivienda justa. Ni tampoco salario. Ahora están indignados con la visita del Papa, porque ellos son “laicos”. Hasta aquí todo perfecto. De hecho, me pareció bastante apropiada la “marcha laica” que decidieron hacer por Madrid para protestar por el elevado gasto público que conlleva la visita del Papa a nuestro país durante unos días. Si hace unos días era Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, la que decía que no tenían “ni un p*** duro”; ahora parece que les sobra.

Que, digo yo, ¿para qué tanto gasto por la visita de un enviado de Dios? Si con que se molestaran en pasar un rallador de queso por una de las columnas doradas del Vaticano (o de cualquier otra iglesia católica) habría suficiente para pagar la visita de Ratzinger… Pero claro, el oro del Vaticano es sagrado. Y las cruces al cuello que lleva el señor Papa también. Porque me pongo yo eso de colgante y me guillotino.

El caso es que los Indignados ahora sabemos que son laicos. Y que no les ha sentado muy bien eso de tener que pagar por que venga el Papa, cuando a ellos (a España entera, que hay que recordar que somos un Estado a-con-fe-sio-nal) no los representa en absoluto. Y han formado una marcha en protesta. Pero la marcha, como las acampadas, es les ha ido de las manos. Y lo que parecía ser un par de horas está durando ya un par de días. Y la marcha se ha convertido en una trifulca con toda una serie de calificativos varios para los católicos. Calificativos e insultos. Insultos y vejaciones. Vamos, que los han puesto finos. Yo me pregunto si esos mamarrachos que dicen ser laicos no querrán decir que son anticristianos. Porque yo soy laico pero jamás me atrevería a actuar de esa manera. Igual es que también tengo un sentido cívico que ellos desconocen.

Pero lo peor de todo es que estos Indignados Laicos han hecho lo que parecía imposible: cuando todo el mundo estaba en contra del Papa y sus Hijitos Católicos, ahora estamos a favor de ellos. Porque los han hecho víctimas. Porque no pueden protestar por la carga policial cuando ellos atacan con la misma crueldad a los católicos. Especialmente a los más jóvenes y extranjeros que desconocen absolutamente cómo funciona el mundo. Y eso está mal. Muy mal.

¿Sabéis lo más divertido? Que en el fondo, Indignados Laicos y Juventudes Cristianas son exactamente iguales. Unos con violencia y con pancartas, y otros mediante leyes católicas e iglesias; pero todos pretenden imponer su verdad como la única verdad. Ambos grupos se creen con la autoridad y la fuerza suficiente como para imponerla al resto. Los primeros creen que lo hacen “por el bien de todos”, aunque no nos lo hayan preguntado. Y los segundos porque “lo dice Dios”, aunque jamás hayan hablado con él. Pero todos se creen conocedores de la única verdad. Y la única verdad es que son unos auténticos intolerantes que creen que su manera de ser, vivir y pensar es la única válida. Y encima nos lo quieren hacer creer a nosotros. Apaga y vámonos.

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet

viernes, 19 de agosto de 2011

El dedo de Mourinho




Su nombre hoy suena en todos los informativos. Su apellido figura en todos los titulares deportivos. Se han hecho eco de él infinidad de bloggers, de twitteros y hasta yo he titulado la entrada de hoy con su nombre. Pero en el partido jugado ayer en el Camp Nou y que dio la victoria de la SuperCopa al Barça, Mourinho no ganó nada. No marcó gol. Ni hizo un gran pase. Ni tampoco lo conmemoraron por su trayectoria como entrenador de los “galácticos” (jajajajaja!!). Su nombre copa todas las conversaciones por haberse pasado de la raya. Por haber demostrado una actitud completamente antideportiva. Por haber sido él mismo, una vez más.


Como decía, anoche se jugaba la final de la SuperCopa entre el Barcelona y el Real Madrid en casa de los primeros. La expectación era máxima dado el resultado de la ida (2-2) y la nueva adquisición por parte del Barça de Cesc Fàbregas, un jugador al que ya tenían en sus filas, vendieron por falta de confianza, y ahora han vuelto a comprar. Si no fuera por la cantidad de dinero movido en las dos acciones, así se debería jugar con los hombres. Pero ese es otro tema. El caso, que anoche la pasión del fútbol estaba al rojo vivo. Y, como es natural, los dos equipos –y las dos aficiones- estaban calentitas.

Al margen de cómo evolucionaba el partido a nivel de marcador (favoreciendo siempre al Barcelona, todo sea dicho), los 22 jugadores iniciales y sus cambios fueron increíbles. Podemos decir que jugaban a Fútbol, en mayúsculas. Siempre está Pedrito para exagerar y Ramos y Pepe para equivocarse de deporte y saltarse de vez en cuando –por no decir muy a menudo- a la lucha libre. Pero jugaban a fútbol. Durante 90 minutos. En cuanto el tiempo llegó a su fin, y con el partido aún en movimiento, con un resultado que, insisto, favorecía al Barcelona; llegó el caos.

Una durísima entrada de Marcelo a Cesc Fàbregas hizo estallar la bomba. Tarjeta roja directa para el Pelocho madridista y guerra en los Balcanes. Digo… en los Banquillos. Jugadores del Real Madrid empiezan a sobresaltarse de la misma manera que los del Barcelona hacen lo propio. La tangana se inicia así con gritos, empujones, tortazos y poco más. Diría que lo típico, aunque siempre muy desafortunado. Pero una imagen nubló al resto. La imagen de Jose Mourinho, el entrenador del Real Madrid, metiéndole un dedo en el ojo al segundo entrenador del Barcelona, Tito Vilanova, tras darle un pellizco en la cara. La acción podría haber sido casual y espontánea, de no ser por un par de imágenes que han quedado registradas y que os estoy publicando al lado de este mismo texto. Mourinho ya va con la intención de meterle el dedo en el ojo a Tito. Es eso o hace un amago de utilizar una pistola. Casi prefiero pensar que, ciertamente, iba a meterle el dedo en el ojo. Como si tuviera tres años. Le faltó ir a chivarse a su mami.
La actitud del entrenador del Madrid se descalifica por sí misma. Del mismo modo que las declaraciones posteriores de Iker Casillas, ese portero insípido y desabrido que iba de tímido y besucón y que en realidad es un metemierda, que dirían los de Sálvame en Telecinco. Lejos de calificar al Barça como superior, o decir que ellos no habían podido estar a la altura, o que tuvo más suerte por las ocasiones de gol y la puntería de cada cual, se limitó a decir que los blaugranas habían ganado “por tirarse al suelo, lo de siempre”. Quizá también podría haber añadido, “por las duras entradas de Pepe, como siempre”. Pero decidió obviarlo en un acto de generosidad hacia su compañero, el Street Fighter.

La pelea llegó a la calma y el Barcelona se alzó con la SuperCopa. Luego, en la rueda de prensa, Mourinho contestó, preguntado por el incidente con Tito Vilanova, que él “no tenía nada que añadir ni que ocultar” y, con ese acento portugués que tanto lo caracteriza, llamó “Pito” a “Tito”.

Estamos muy acostumbrados a las salidas de tono de Mourinho. Quizá más de lo que deberíamos. Estamos ya curados de espanto de sus indirectas mezquinas. De sus comentarios fuera de lugar. De sus calificaciones arbitrarias y calumniosas sobre otros equipos y entidades. Pero jamás habíamos visto que su verborrea de niño consentido y envidioso llegara a una agresión física. Estúpida, pero agresión física.


Hoy toca Odiar (más) a Jose Mourinho y su actitud deplorable que, como bien ha calificado Gerard Piqué, está “cargándose el fútbol”. Un entrenador debe apaciguar a sus fieras, cuando se ponen así. Un líder de once jugadores debe obligarles a jugar, y a hacerlo limpiamente. Pero cuando el jefe se concede el privilegio de actuar como un carroñero más, pierde su credibilidad como cabeza de grupo y pierde su dignidad como persona. No se pueden consentir actos así en el fútbol cada vez que se pierde. Y menos de un entrenador. Y menos de un gran equipo. Y menos que una afición, ciega de fanatismo, lo defienda a capa y espada. Hoy, Odio futbolístico, Odio moral y Odio de deportividad. Jose Mourinho, hoy y siempre, te Odio.

Conste en acta que este artículo no es el que tenía que haber publicado ayer, naturalmente, pero por motivos -llamémoslos equis- no pude escribir ayer. Lo haré el sábado, que seguirá habiendo tela que cortar sobre ese asunto. Así que nos vemos en dos días. Mientras, hoy y como siempre, os deseo un…

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

 
Roberto S. Caudet

lunes, 15 de agosto de 2011

Spectacular, Spectacular


Se supone que el 15 de agosto no se trabaja –a menos que seas bombero, policía, celador, taxista, camarero…- pero, en realidad, no considero este blog como un trabajo, aunque me haya tomado unas vacaciones que ni Ana Rosa Quintana. Por ello, hoy haré aquí una pequeña incursión con un artículo que, lejos de ser una denuncia por Odio, va a ser una denuncia por Nostalgia. Hoy celebramos el TodaslascosasqueNostalgia (qué horrible suena…).

Y es que cuando me he despertado, me he dispuesto a ver las audiencias de dos películas que vi este fin de semana. Pero, naturalmente, ninguna web me ofrecía semejante información, dado que ellos continúan de vacaciones. Una de las cintas era la mítica Moulin Rouge. Mi película preferida de todos los tiempos y tan brillantemente interpretada por Nicole Kidman, y todavía mejor interpretada por Baz Luhrmann.

Moulin Rouge es un fantástico musical ambientado en el barrio de Montmartre (París) a principios de 1900. La banda sonora es verdaderamente insuperable, y la ambientación y la historia de fondo son sublimes. Precisamente, quiero centrarme en la historia; en una historia particular que se desarrolla en la película. Concretamente en una escena de no más de cinco minutos que se da casi al principio de la cinta. Os hablo del pequeño caos que se forma entorno al Elefante, la sala mágica del Moulin Rouge en la que Satine (Nicole Kidman) recibe a sus pretendientes. Ahí os dejo el momentazo, luego viene el asunto:



Si tuvierais que describirme la secuencia, ¿cómo lo haríais? ¿Y en pocas palabras? Exacto, es imposible. El momentazo del “Spectacular, Spectacular” es tremendo de principio a fin. Y es indescriptible totalmente. Una escena más de la película que para mí, lejos de ser una fumada total (que también) es uno de los mejores números de Moulin Rouge. En él encontramos a todos los personajes principales. Todos. Si acaso, faltan un par de bailarines del Moulin Rouge, pero los verdaderamente importantes, están. Y no aparecen de cualquier manera.

En la canción de tres minutos se retrata a la perfección los roles de cada uno de ellos. Se entrevé el amor entre Christian y Satine, se adivinan las pérfidas intenciones del Duque, se describe la excesiva complacencia de Harold Zidler (el dueño del Moulin Rouge) y se muestran las rocambolescas situaciones que ofrecen los bohemios en la película. El Elefante queda como una perfecta exposición de la película. Pero todavía hay más. La canción “Spectacular, Spectacular” y cómo se desarrolla la escena cabría perfectamente en la novela teatral Tres sombreros de copa”, de Miguel Mihura.

Es teatro del absurdo, básicamente. Adorable, entrañable y muy humorístico, si se sabe explicar… y si se sabe entender. Un circo enorme formado en una pequeña y barroca sala como el Elefante es el que Mihura nos describe en la habitación del hotel donde intenta pasar la noche el protagonista de “Tres sombreros de copa”. En la novela, Dionisio (el protagonista) se ve envuelto en una pelea entre cazadores, archiduques, bailarinas y personajes varios de la farándula que, finalmente, no lo dejan dormir. Y él se deja llevar, sin más. Igual que le ocurre al Duque, malvado pero inocentón, que se deja llevar por lo que el improvisado cuerpo de baile le va narrando.

Naturalmente, estas son sólo dos muestras de un tipo de humor, de narrativa al fin, que se está perdiendo. Se sigue escribiendo, por supuesto, pero no recibe los mismos honores. Ya les gustaría a muchos haber recibido los dos Óscar de Moulin Rouge. Sin embargo, el teatro del absurdo que os planteo hoy tiene un pequeño gran riesgo: si no se sabe utilizar, se pasa de una gran escena cómica a una ridícula parodia y sobreactuación que ninguna gracia hace. Y de eso sabe mucho el cine español. Ups.

Hoy sólo podemos encontrar escasas muestras de este absurdo, quizá, en los capítulos de La que se avecina; magnífica serie de Telecinco. Especialmente en las tres últimas temporadas y gracias al personaje de Estela Reynolds, que tan bien interpreta(ba) Antonia San Juan. Así pues, hoy no escribo un Odio como tal, que también, sino que el artículo de hoy tiene otra finalidad. Hoy abogo por más absurdeces. Hoy solicito, demando, suplico más situaciones rocambolescas. Y pido reconocimiento para ellas. Se lo ruego a los escritores, a los guionistas… y hasta al Papa, ya que viene a España, por si le dan a leer mi blog. Y también os lo dejo caer a vosotros, por si me recomendáis alguna película, serie, novela o derivado para que me entretenga un poco.

Os dejo, absurditos míos, por hoy. Vuelvo el miércoles. Y también el viernes. Y el domingo. Esta semana será un non-stop. Disfrutad de Moulin Rouge. Disfrutad de Mihura. De La Reynolds. De Ionesco. De tantos y tan buenos… Y, como siempre,

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!



Roberto S. Caudet

lunes, 25 de julio de 2011

La pareja gay no iba desnuda


Todavía no he visto a ningún gay en mi facebook colgar en su muro la noticia que os publico a continuación. Tampoco he visto una plataforma on-line para denunciar situaciones como esta que pasan mucho más a menudo de lo que nos pensamos. Os cito el titular de la noticia:

Un hombre, detenido tras agredir a una pareja gay que se besaba en un restaurante”.

La noticia ha salido publicada en medios de izquierdas y de derechas (delante, detrás, un, dos, tres…), lo cual me congratula bastante. Y es que altercados así no pueden pasar desapercibidos. Os cuento más cosas. El hecho ocurrió en un restaurante de la calle madrileña de Lope de Vega. Ha ocurrido aquí, señores. En este país que muchos dicen ser tan moderno y liberal. Y tan tolerante. Y tan progresista y socialista. Me río yo de España y sus ciudadanos adelantados. Pero todavía hay más. La agresión consistió en que, tras el beso homosexual de la pareja homosexual (obviamente), el señor agresor en cuestión les arrojó una copa de agua que llegó a romperse en la mesa. Vámonos de fiesta.

No tuvo suficiente con echarles de agua, que siempre dramatiza mucho en las películas americanas, que el señor agresor decidió lanzarles directamente la copa. Y luego una taza de café. Que, digo yo, no sé hasta qué punto le es bueno un excitante a un hombre tan violento como él. Pero demos gracias al señor (oremos…) por el hecho de que no tuviera junto a él una jarra de cerveza o, directamente, el bidón. Que todavía tendríamos que lamentar víctimas… Pero la agresión no fue sólo física que, de hecho y por suerte, sólo se lamentó con la taza y la copa rotas, y cuatro puntos -que ya son- de sutura para uno de los miembros del fatídico beso. También hubo agresión verbal y esta me parece mucho más divertida aunque grave.

El señor agresor les lanzó a la pareja sentencias tipo: “no tenéis vergüenza”, “odio a los maricones” y “qué falta de respeto que yo tenga que ver esto”. Analizando la situación, desde luego este hombre lleva su Odio personal mucho peor que yo, que me limito a escribir dos o tres páginas de Word y luego publicarlas para que las lea quien guste. Le recomiendo una práctica similar, que también desahoga muchísimo. O quizá mejor no, que es capaz de robarme seguidores, y últimamente los tengo muy dormidos… El tema de la sinvergonzonería no voy a comentarlo, porque no hace falta señalar quién fue menos indigno en esta situación. Y, con ello, me como también la falta de respeto.

La frase más divertida con la que el señor agresor quiso recriminar a la pareja gay que se dio un beso fue: “no soporto a los gays, que yo pago mis impuestos”. Y olé. Me pregunto qué clase de impuestos van pagados a prohibir besos homosexuales en la calle. Pero, evidentemente, está claro que este señor marca la Equis de la Iglesia en la declaración de la renta, así que me abstengo. Si en el fondo, el hombre tenía razón. Claro que no son unos impuestos que paga literalmente, sino que este tipo de contribución es mucho más enrevesado. El caso es que no, aunque dé algunos centimillos a Rouco Varela y amigos, no puede prohibir que nadie se dé un beso. A menos que sea Rajoy y gane las elecciones en 2012.

Vamos, que el tipejo es un retrógrado degenerado del quince que, seguramente falto de cariño y felaciones que le den gusto de verdad, se dedica a lanzar la cristalería de los restaurantes a los que son más felices que él. No está mal. Pero, insisto, más que la noticia en sí, que ya es bastante surrealista en el año 2011 y en España, lo que me preocupa seriamente es el hecho de que ningún gay de mi Facebook (hablo de hombres, mujeres las ha habido) se haya dignado a publicar esta noticia. Como diría Mourinho, ¿por qué?

Pues porque la noticia no tiene purpurina. Ni la pareja de gays iba desnuda. Ni el hombre era Rajoy o Aznar o Antonio Recio. Y claro, no vende, no mola, no es chic. Así es como ellos defienden a su “colectivo” –qué horror de palabra-. Así es como ellos pretenden una igualdad y alertan de las situaciones de horror. Les quitas la carroza y los tacones de aguja de la talla 44 y se pierden. Pobres. Pues hoy mi Odio va hacia ellos, y hacia el señor agresor, obviamente. ¡A la hoguera con todos!

Sin embargo, felicito la actuación del restaurante madrileño, que rápidamente actuó alertando a la policía y, además, retuvo al agresor hasta que lo detuvieron.

Y, bueno, como ya va siendo habitual en mis últimos artículos, aprovecho la ocasión también para felicitar, en este fin de semana tan redondo, a Lewis Hamilton, mi querido negrito, por ganar el GP de Alemania ayer. Y también a Dieguito Forlán, Diego Lugano y el resto de uruguayos, por haber convertido en celeste la Copa América de 2011. Pues, sin más, os dejo recapacitando sobre la noticia homofóbica del día. Y, como siempre,

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet

sábado, 23 de julio de 2011

Odio televisivo y solidaridad con Noruega


La justicia ha desestimado la demanda que el periodista de Telemadrid y columnista de ABC, Hermann Tertsch, interpuso contra El Intermedio, el programa de humor ácido pero simplón que presenta el Gran Wyoming en La Sexta. Si os acordáis, ya en su momento escribí al respecto de lo que me parecía la situación de ese pateticucho personaje que habla más de la cuenta, se pelea más de la cuenta, y esconde más de lo que cuenta… y le echa las culpas a los que no piensan como él y lo dicen libremente. Por eso. Por vivir en democracia. Sin más. Pero no, no voy a hablaros de esta batalla, aunque aprovecho el momento para felicitar a todos y cada uno de los trabajadores, directores y productores de El Intermedio, gran programa.

También podría mencionaros la carta que desde el diario El Mundo se ha publicado contra Telecinco, una cadena que, según el diario casi medio millón de personas “no ve nunca”. Bueno, tampoco me parece extraño dado la programación de Telecinco últimamente. Un tanto Nachopolizante, diría. El Comité de Dirección de Mediaset España (dueña y señora de Telecinco y Belén Esteban) ha publicado también una carta que sí me voy a permitir el lujo –aunque no la he recibido personalmente en mi buzón- de reproducirla textualmente. Sólo sea por mis simpatías hacia la cadena y mis múltiples Odios hacia el diario. En ella, Mediaset alude a motivos puramente económicos y políticos la carta de El Mundo, una carta insidiosa y manipulada, al parecer:

A la atención de Pedro J. Ramírez, Director de El Mundo

Estimado señor:

Su periódico dice hoy que Telecinco es la televisión más querida y más odiada. El artículo acumula una serie de argumentos -tal vez por casualidad, los mismos, exactamente los mismos que esgrime la fuerza comercial de Antena 3-, en los que se pretende demostrar que, muy por encima de otras cadenas, una parte importante de la población no sintoniza nunca Telecinco. La diferencia con la cantidad de habitantes que no elige jamás Antena 3 es de sólo 90.000 personas. Están ustedes hablando de 480.000 personas que no ven Telecinco, frente a 389.000 personas que eluden Antena 3, muy probablemente un grupo de gente que no ve nunca ninguna televisión. ¿Apenas un 0,2% de los 44 millones de habitantes del país pueden valer para volcar un titular y los sumarios de un artículo hacia una visión tendenciosa de lo que ocurre en la televisión?

Lamentamos que ningún profesional de El Mundo se haya puesto en contacto con Mediaset, la empresa que gestiona Telecinco y otros cinco canales, para contrastar la información. Hubiéramos podido explicarles además que la cobertura semanal, es decir la cantidad de espectadores que eligen la programación de los canales de Mediaset, es de un 88,2%, frente al 84,7% de las señales del Grupo Antena 3. Se habrían podido dar cuenta de que en una estrategia multicanal, lo que prima es la segmentación de públicos por intereses afines, a diferencia de la forma en que programaba cuando existían unos pocos canales.

Pero si la información se hubiera contrastado, no hubiera habido noticia o se tendría que haber titulado simplemente que Telecinco es la televisión comercial más querida por los españoles. No hubiera sido posible publicar sin más los argumentos comerciales de un competidor que necesita de ese apoyo para justificar la razón por la cual no puede acortar distancias con Telecinco en el juego limpio de los contenidos televisivos.

Su periódico insiste una y otra vez, casi diariamente, en manipular la información sobre una compañía de gestión intachable y transparente que cotiza en Bolsa, pretendiendo influir artificiosa y maliciosamente en su cotización”.

…el caso es que tampoco quiero hablaros de Telecinco y El Mundo hoy. En realidad no os voy a hablar de nada en concreto. Pero hoy me ha sorprendido levantarme con la misma noticia con que ayer (en realidad hoy, porque eran las tres de la mañana…) me acostaba. Y me ha sorprendido darme cuenta los escasos twit, mensajes en los muros de facebook y en el resto de medios al respecto. ¿Por qué algunos países nos importan mucho y otros tan poco? ¿Por qué los terremotos nos inspiran más lástima que atentados de miembros de la extrema derecha? ¿Por qué nadie escribe sobre el doble atentado vivido en Noruega a un grupo de jóvenes socialistas e inocentes varios?

Quiero dejar patente mi solidaridad absoluta hacia todas y cada una de las víctimas, sus amigos y sus familias. Y quiero levantar nuevamente la voz a favor de la pena de muerte para asesinos como Anders Behring Breivik, el presunto responsable de la matanza de 91 personas. Y digo presunto porque en nuestro país hay una serie de aspectos legales que no me puedo saltar aunque me encantaría. Y, porque, ciertamente, podría meter mucho la pata. Pero si es él, como si es el Papa (¡Ay lo que he dicho!), pido pena de muerte para un salvaje inhumano como ese. Un depradado asqueroso que no se merece respirar un segundo más ni disfrutar de una libertad a la que ha arrebatado a tantos otros. Muerte. La única solución posible para casos así es la muerte. Basta ya de nimiedades y de penas de cárcel que causan risa. M-u-e-r-t-e.

Para el final del artículo me dejo una frase que ya escribí en la Crónica de Gran Hermano 11 vía Fotolog y Tuenti:

Ya se han iniciado los castings para la nueva edición de Gran Hermano. Y, por supuesto, volveré a ser el crónico más odioso –y odiado- del mundo Blogger con los concursantes de GH 12+1. Pero,
¿comentaré Gran Hermano desde fuera… o desde dentro?

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet

miércoles, 20 de julio de 2011

Un corrupto menos


Francisco Camps, el presidente de la Comunitat Valenciana, ha dimitido de su cargo. Entre sus palabras, el miembro del Partido Popular, imputado por un delito de cohecho, ha señalado que se va “con la conciencia muy limpia” y que su dimisión está directamente relacionada con que “Rajoy gane las próximas elecciones y sea el presidente del Gobierno de España”. Asimismo, Camps ha querido destacar que “no van a encontrar nada porque él no ha hecho nada”. Y tengo que decir que le voy a dar la razón.

¿Pero vosotros creéis que desde que empezó este juicio, un presidente de una Comunidad Autónoma, con todos sus contactos, fieles, seguidores y demás, no es capaz de eliminar todas las pruebas que lo inculpen? Ahora, ya libre de presiones, va y dimite. Total, ya no “le van a encontrar nada”. He visto, durante mis 22 años de vida, varias muestras de soberbia. La última, bastante grande, no hace mucho. Pero esta escenita ofrecida por el señor Camps, “Paco” para los amigos, la supera con creces.

Lleva meses censurando cualquier tipo de noticia o reportaje sobre sus imputaciones y las de otros miembros del PP en la cadena autonómica que él mismo dirige de manera indirecta, Canal 9. Lleva todos esos meses echando balones fuera en todos los medios de comunicación que se atreven a preguntarle al respecto. Ha realizado alguna que otra rueda de prensa en la que ha prohibido las preguntas. Ha basado su política en una serie de inauguraciones eternas que hacía visible desde Canal 9, como ya hiciera Francisco Franco con el No-Do. Hizo dimitir a su casi mano derecha, el siempre sexy Ricardo Costa, para seguir en su cargo contra vientos y mareas. Se ha jactado hasta la saciedad de repetir que los socialistas también tienen varias tramas con políticos imputados. Ha convertido en la portavoz de su partido a la ex directora de Canal 9. Y se ha presentado nuevamente a las elecciones autonómicas valencianas, de las cuales salió satisfactoriamente reforzado.

Y ahora, que ya parecía que nada ni nadie lo puede parar, dimite. Y lo hace por no aceptar que es culpable, según varias fuentes periodísticas consultadas. Lo hace en una nueva muestra de vanidad indecente, de paradoja política y moral, en un contexto lamentable cuya última secuencia era la de Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, diciendo que “Camps estaba sufriendo por el acoso al que estaba siendo sometido. Y Camps se va, por ese acoso, imaginamos, y dice que lo hace como un favor a España. Yo, sólo quiero añadir una cosa:


¡MÁS VALE TARDE QUE NUNCA, UN CORRUPTO MENOS!
¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet

viernes, 8 de julio de 2011

Supervivientes Deluxe


Si Carles Francino no quiso darle el Premio Ondas 2010 a Jorge Javier Vázquez porque no le parecía ni ético ni moral (rumore, rumore…), algo me dice que si se lo hubiera de entregar este año, probablemente volvería a declinar la oferta. Para esta ocasión, le valdría lo indigno que fue anoche el espectáculo ofrecido por el filólogo que lidia habitualmente en el circo de Sálvame. La Gala de Supervivientes 2011 anoche fue un auténtico bochorno denigrante para cualquiera que tenga un mínimo de decencia y humanidad. Jorge Javier Vázquez, el presentador del reality estrella de Telecinco esta temporada, llegó a llamar “hija de p***” a Aída Nizar, una de las concursantes, la llamó “enferma” (en el sentido más psicológico de la palabra) y además se mofó de la madre de la concursante, que solicitaba entre lágrimas que pidiera disculpas públicamente. Os pongo en situación:

Anoche, durante la Gala de Supervivientes 2011, se anunció que había un video “bastante macabro” en el que Aída Nizar preguntaba a Rosa Benito (cuñada de Rocío Jurado) por el diestro Ortega Cano, todavía ingresado por un accidente de tráfico del que todavía no se saben las causas. Aída le decía a Rosa si se llevaba bien con Ortega Cano. También le preguntaba por el lugar donde Ortega Cano querría ser enterrado. Y dudaba acerca de quién se quedaría con los hijos de éste y de Rocío Jurado en caso de que él también falleciese. Ciertamente, la conversación era, como poco, macabra y excesivamente morbosa, ya que Rosa Benito desconoce el accidente que tuvo en coma casi un mes a Ortega Cano. Durante todo este tiempo, ella era concursante y estaba ajena a la polémica. Por tanto, Rosa ni entendía la magnitud de la conversación, ni tampoco se ponía en situación real.

En este video, Aída nos ofrecía su lado más cínico y maquiavélico, haciendo guiños a la cámara cuando la conversación se volvía tensa, e incluso santiguándose cuando Rosa hablaba de la hipotética muerte del diestro. Una atrocidad sólo comparable a la infumable portada de la revista El Jueves, que en un atentado contra el buen gusto, las buenas maneras periodísticas y la dignidad de alguien que está entre la vida y la muerte, publicaba una caricatura del torero siendo sacrificado por un toro. El mundo al revés, que yo encontraría divertido de no ser por lo delicado de la situación de Ortega Cano. Hay que tenerlos bien puestos (todo bien puesto menos el corazón y el sentido común) para hacer una portada así.

Como decía, cerrado el paréntesis, la conversación se volvía macabra, morbosa y un tanto violenta incluso para los espectadores. Todo esto, además, se junta con el hecho de que Aída conoce la situación de Ortega Cano ya que fue la primera expulsada del concurso, y que está de nuevo en el juego de Supervivientes “como castigo a los compañeros”, no como concursante. Eso dicen desde el programa. Es evidente que Aída está para dar audiencia. Porque la da. Porque crea polémica de la nada. Y si no la crea, ya se encarga la organización del concurso de crearla por ella. Tras el video, Jorge Javier Vázquez conectó en directo con Aída, todavía en Honduras, donde se celebra el concurso, para airearle lo “asqueroso” que había sido ver su conversación. Sin dejarla hablar, la llamó “mala persona” y finalmente la sentenció con un “estás enferma”.

Aída se quedó muda. Creo que por primera vez en su vida. Y pasó a la acción su madre, que incrédula de que el presentador del programa estuviera dirigiéndose así a una de las concursantes, solicitó que le pidiera disculpas. Lejos de hacerlo, Jorge Javier Vázquez sentenció con un: si estuviera en la calle, yo le diría que es una hija de p***. Increíble. Pero, ¿hasta dónde puede llegar un presentador? ¿Hasta dónde llega el límite del ser humano? Estás en directo. Conduces un programa. Eres galardonado como el mejor presentador del año. Y tú llamas “enferma hija de p***” a una de tus concursantes. Wow. Le faltó darle un billete a Dragó para que le leyera alguno de sus libros. O dejar a Aída en una convención de mujeres feministas liderada por Leire Pajín en bikini. O… no, no conozco un castigo peor. Jorge Javier Vázquez perdió los papeles y el rumbo del programa. Y se vanagloriaba por ello.

Mientras la madre de Aída Nizar solicitaba incansablemente que se retractara de los insultos, el presentador le hacía burla, la imitaba, y se lo repetía alegremente. ¿Cuál es la moraleja del asunto? Cuando eres el presentador de un programa, tienes vía libre para insultar, vejar y denigrar a cualquiera que no te caiga bien. Le había visto decirle a Belén Esteban que es una inculta. Burlarse de los bailes insulsos de Lydia Lozano. Reirse del estilismo de Karmele Marchante. Pero jamás lo había visto traspasar la línea de esa manera. Un auténtico espectáculo dantesco que, al final, obtuvo lo que se buscaba desde un principio. La Gala de ayer tuvo la mayor audiencia de la historia de Supervivientes. Y fue el programa más visto del día. Y otorgó a Telecinco, un día más, el liderazgo de la jornada. Más del 50% de la audiencia vio en directo los insultos de Jorge Javier a Aída.

Si la primera vez que hablé de Supervivientes en este blog lo hice para atacar al formato en el que un montón de individuos se someten al hambre como si de mendigos voluntarios se tratase, en esta ocasión me centro en lo denigrante de la figura del presentador. Mis padres me enseñaron a no rebajarme al nivel del contrincante cuando este te ataca verbalmente (ni físicamente, obvio). ¿Qué clase de educación ha recibido Jorge Javier Vázquez? ¿Qué clase de valores y principios tiene ese enano cabrón (Ups!)? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por el entretenimiento, por la diversión? El espectáculo lamentable ofrecido ayer por el presentador de Supervivientes no dista mucho de los insultos que se emiten en tertulias de otras cadenas de televisión que desde la propia Telecinco se encargan de tildar de “extrema derecha”.

A todo esto, cuando a Rosa Benito le preguntaron por cómo había estado con Aída estos días y si habían tenido algún problema, ella dijo que estaba encantada con ella. Y que, además, volvería a repetir la experiencia, que casi se habían hecho amigas. Manda huevos…



Roberto S. Caudet

miércoles, 29 de junio de 2011

Una bofetada democrática al Islam


Un grupo musical musulmán promueve la violencia contra la periodista catalana Pilar Rahola. Según fuentes del diario ABC y del texto que se extrae de la denuncia que la periodista ha interpuesto, un grupo musical de carácter musulmán y radical incluye en el texto de sus últimas canciones frases tipo: “Voy a matar a Rahola”. La periodista lleva ya más de tres meses con protección personal. Pero la pregunta es… ¿qué ha ocurrido con Pilar Rahola y el Islam?

Todo se inicia cuando la periodista publica el libro “La república islámica de España que he tenido el placer de leer y que, además, os recomiendo a todos. La república islámica de España no es un libro cualquiera. Eso lo adivina uno en cuanto descubre que lo primero que va a leer de la autora no son sus agradecimientos. Ni tampoco su prólogo. Ni siquiera un prólogo de otro escritor. Lo primero con lo que se topa el lector se llama “Intenciones y, efectivamente, es el breve discurso con que Pilar Rahola toma contacto con sus lectores, advirtiéndoles de que el libro no es un texto contra el islam, ni tampoco contra los islamistas, sino que es un texto “contra aquellos que usan el islam para violentar, fanatizar, esclavizar y matar”.

Y aunque el manifiesto parece más una justificación y una defensa previa a lo que pueda ocurrir, la claridad de sus intenciones adivina ya que el libro no va a ser fácil de leer, sino más bien incómodo en algunos aspectos. Y así es. La república islámica de España se convierte en una auténtica bofetada democrática para los grupos islámicos más radicales (los salafistas, yihadistas, y “otros –istas”, que diría la propia Rahola) y, especialmente, a los que ocupan cargos de relevancia en la sociedad, como los dirigentes de Arabia Saudí, Catar e Irán; y también para algunos pensadores como Yusuf al-Qaradawi e imanes como Abdelwahab Houzi, el imán de la mezquita más importante de Lleida y una de las más influyentes en nuestro país y, por qué no, en el Mediterráneo.

Cada palabra de Pilar Rahola es un atrevimiento muy importante, como ella misma confiesa. La claridad con la que discurre y lo pesado de sus argumentos, provoca al lector continuas reflexiones sobre lo difícil que es ser una mujer musulmana, un homosexual musulmán o, simplemente, un pensador, profesor o médico musulmán bajo el mandato de algunos auténticos bárbaros. Pero no sólo es terrible la sumisión que lleva una gran mayoría de ciudadanos que, por miedo a ser rechazados, increpados y vejados, han de seguir las imposiciones de sus imanes, presidentes y demás. También en los países con democracia estas situaciones se dan. Y ya no son aisladas. Y, encima, están respaldadas por nuestras leyes de tolerancia y multiculturalidad.

Como dice el propio imán de la mezquita de Lleida, Abdelwahab Houzi, lo mejor de nuestros países es “la tecnología”. Porque gracias a ella, pueden difundir sus mensajes más rápida y eficazmente. Porque con ella han asesinado más brutal y cruelmente. Porque lo que nos hace más fuertes, también es nuestro talón de Aquiles. Igual que la democracia. ¿Cómo vamos a prohibir que una mujer, libremente, se preste a vestir un niqab? Ella es libre. Igual que es libre su marido de retenerla en casa. ¿Quién lo vigila? ¿Y quién vigila los discursos de las mezquitas? ¿Quién controla, realmente, el flujo de inmigrantes? Con el número que cuenta, actualmente, la población musulmana en España (tomo como fuente el propio libro), si se unieran todos para votar a un partido político común, alcanzaría más votos que CiU, EU y el PNV…

Lo preocupante no es que quieran luchar por sus derechos que puedan ser comunes (ya es raro que todos los musulmanes compartan las mismas necesidades e ideologías). Lo preocupante es que puedan utilizar nuestro poder legislativo y ejecutivo para intentar implantar sus costumbres salvajes, inhumanas y crueles, como ya han intentando hacer en algunas regiones francesas. Hasta la medida ridícula de tener un horario de piscinas para mujeres y otro para hombres, que existe actualmente en el país galo. Hechos impensables para los franceses –europeos, se puede generalizar- que han tenido que aceptar gracias a la democracia. Del mismo modo, la democracia española también tiene una serie de fisuras importantes en cuanto al poder judicial en relación con estos señores de Alá.

¿Que ponen un par de mochilas bomba en Atocha y asesinan a 191 personas? Los metemos en la cárcel un par de años. Y si se portan bien o leen un par de libros sobre el cristianismo, los sacamos antes. ¿Y si no se casan con cuatro mujeres, pero las van dejando embarazadas y las hacen convivir a todas en un mismo piso o en un mismo edificio? Les damos ayudas para madres solteras y, en caso de que alguna sea demasiado rebelde, como Fátima Ghailan, hacemos la vista gorda como bien supo hacer la alcaldesa socialista Judith Alberich. Porque también es preocupante la despreocupación, la ignorancia y la pasividad con la que nuestros gobiernos y jueces –y la propia sociedad- tratan al islam. Y más preocupante es aún que clubes de fútbol de la talla del Barcelona lleven la estampa de fundaciones islámicas cuyos líderes promueven ideas radicales, extremistas y agresivas. Pero lo más surrealista es que en esas mismas camisetas también aparezca el logo de UNICEF. Hasta dónde vamos a llegar…

Todavía es un tema tabú en muchas conversaciones. Todavía es algo inconcebible para muchas personas. Pero ya es una realidad. Y es una realidad con muchos radicales, aunque sigan siendo la minoría. Radicales que se inmolan. Que inmolan a niños y a mujeres embarazadas. Que no tienen piedad alguna ni siquiera con sus mujeres e hijas. Que practican ablaciones sin miramiento a auténticas niñas. Que conceden matrimonios concertados por dinero en los que señores entrados en edad abusan de pre-adolescentes. Y que, si los dejamos campar a sus anchas, pueden infectar a los musulmanes que no son radicales. A los que entienden los mensajes positivos del Corán. A los que rezan a su Dios, pero no odian al resto. Pueden infectar al resto de la humanidad. Y lo peor, pueden –y quieren- acabar con el resto de la humanidad. Porque no piensan como ellos. Porque no rezan como ellos. Porque beben cerveza. Porque son hombres que se besan con otros hombres. Porque son mujeres que quieren leer y estudiar… porque son libres.

Roberto S. Caudet

lunes, 20 de junio de 2011

Los lunes sin Sol


Y en las noches sin luz,
Cuando quema el rocío,
Una estrella que pasa me llama mendigo”.

El mendigo”, Víctor Manuel.

Fueron llamados perroflautas, mendigos, indigentes, maleantes, delincuentes… Han sido llamados antisistema, despojos. Han aguantado carros y carretas. Se los ha desalojado con violencia desmedida en Barcelona, y se les ha agredido sin motivo justificado en Valencia. Se les ha golpeado como a una muñeca de trapo indefensa. Y, finalmente, el domingo pasado abandonaron su “sede central” de la plaza de Sol. Ya no hay lunes al Sol. Por eso, ayer se organizaron manifestaciones a lo largo y ancho de nuestro país. Y a las principales ciudades acudieron cientos de miles de Indignados para mostrar su disconformidad con la política económica y social de España y, por extensión, del mundo entero.

Desde Madrid, se formaron seis columnas que salían de seis barrios diferentes de la ciudad, para recoger a todos los indignados hasta llegar al centro de la ciudad, donde, unidos todos, volverían a mostrar su desacuerdo de manera pacífica, como viene siendo habitual en ellos. Aquí tenemos el problema. Ya todo es demasiado habitual. Su acampada ya no nos sorprendía. Ni tampoco su manera de vivir en las diferentes plazas. Las caceroladas se quedaron demodé, y hasta las manifestaciones nos suenan a algo muy visto. Y vosotros sabéis, igual que yo, que no hay nada peor en el periodismo que algo que se vuelve costumbre y es poco novedoso.

Para muestra, un botón. O quizá tres: El informativo de la noche de Canal 9 ni siquiera abría con la noticia de la manifestación, que tocaron por encima, con cuatro imágenes que ni se parecían a las ofrecidas por periodistas valencianos que estuvieron en plena manifestación subiendo fotos a Twitter y Facebook. Cualquiera que viera las noticias desde la autonómica valenciana sin tener más conocimiento de causa, pensó que los manifestantes eran cuatro parados que protestaban contra el euro. Por su parte, Telecinco hablaba de millones de manifestantes en toda España concentrados en Madrid. Las imágenes mostraban, ciertamente, calles abarrotadas en las que no cabía ni un muñeco tísico de Tim Burton. Los videos se completaban con manifestantes diciendo que buscaban un pisito “como el del Principito”. Estos Indignados parecían una versión frustrada de Carmen Lomana. A la parrilla, cómo me gusta.

Pero el caso más significativo es el ofrecido hoy por el diario La Razón, que ellos mismos han intentado defender como un “error técnico”. Y desde luego que lo es. Al técnico fotográfico que ha hecho semejante estropicio lo van a tirar de patitas a la calle. En su portada de hoy, con un titular que no puede ser más incoherente y manipulable, aparece una foto enorme más característica del diario ABC. En ella, se puede observar una ligera –tan ligera como el peso de Falete, que diría Wyoming- manipulación del PhotoShop. Ya ha sido llamado “el indignado sin cabeza”. Algo así como el fantasma “Nick Casi Decapitado” de Harry Potter. Si para el caso… Como veis en la imagen, al fotógrafo/periodista de La Razón encargado de ilustrar el periódico se le ha ido de las manos la herramienta de borrar, y se le ha olvidado dejar bien acabados a los personajes a los que ha intentado eliminar de la foto. Quizá, desde La Razón, han querido hacer llegar a su audiencia que los manifestantes no tenían ni pies ni cabeza… Menudo espectáculo lamentable.

Hoy, como decía al principio, es el día de la resaca del 19-J. Es momento de reflexionar. De pensar qué ocurrirá a partir de ahora con el movimiento del 15-M. Ya os lo digo yo: no va a ocurrir absolutamente nada. Los manifestantes de ayer perdieron su tiempo igual que mi apoyo. Sí, señores, he dejado de estar de acuerdo con ¡Real Democracia YA!. El principal motivo es que no encuentro nada en lo que deba estar de acuerdo. Ha pasado más de un mes de sus primeros pasos. ¿Y hasta ahora qué nos han vendido? Una acampada masiva a modo de reunión de los Scout americanos, un par de manifestaciones en las que se juntan banderas republicanas con las del orgullo gay con pancartas de “Catalunya lliure” (“Catalunya libre”). Pero, ¿qué es lo que venden? Ellos dicen que buscan un cambio de sistema, un piso digno “como el del Principito” y un trabajo digno. Pues como todos. Bueno, yo busco también el amor de Diego Forlán, pero no monto un sarao como si estuviera en El Rocío para proclamarlo. También busco que me contraten en algún medio digno, pero no me planto con mi Quechua última generación en la Plaça de Catalunya y luego monto un huerto con las semillas que regalaban en los Petit Suïsse, ahora conocidos como Danonino.

La utopía que nos vende el manifiesto de los Indignados es demasiado absurda como para tomarla en serio. Y ni siquiera saben cómo llevarla a cabo. Ni se lo han planteado. Estaban demasiado ocupados en invadir –sin éxito- los Parlamentos y Congresos de algunas ciudades españolas. ¿Pero por qué no se unen en un partido político ellos, todos juntos?, ¿por qué no intentan, realmente, paralizar el país para cambiarlo?, ¿acaso no han visto las imágenes de Egipto?, ¿qué piensan los del 15-M de los franceses que llegaron a paralizar las entradas de materias primas al país galo? Es que los nuestros son muy pacíficos. De pacíficos llegan a ser estúpidos. Llegan a ser inútiles.

Y eso los que son realmente pacíficos. Quien viera el sábado 11 de junio La Noria de Telecinco, contempló cómo en las diferentes conexiones en directo que ofrecía la periodista Milena Martín un pequeño número de Indignados hacían el trabajo imposible a la pobre chica que intentaba informar sobre cómo estaba siendo el desalojo. En la estampa, pudimos contemplar un sinfín de personajes patéticos que gritaban “televisión manipulación” y que, cuando fueron enfocados, se taparon la cabeza para que nadie pudiera identificarlos. Menudo ejemplo de valentía. Menuda gentuza. También contemplamos a una señora que bailaba con un vaso de cerveza y que llegó a empujar en varias ocasiones a Milena, en un acto de borracha profunda. Y luego estaba el típico gracioso que se pasaba la conexión intentando poner un folio delante de la cámara para que no se pudiera ver nada (He buscado el video en la web de La Noria, de Telecinco y en Youtube, pero no lo encuentro, si es que está colgado). Me voy a permitir yo también cantar eso de: “lo llaman democracia y no lo es”.

Señores, yo me bajo de la causa. Porque todavía no he llegado a comprender cuál es ni cómo se resuelve. Y como yo, medio país. Los Indignados ya se han dejado ver en esta fiesta de la democracia. Ahora que actúen. O todo habrá quedado en una anécdota que ocupará medio párrafo en los libros de Historia Española para los estudiantes del año 2.130. Claro que, para actuar, primero deben formar una unión. Y lo del 15-M es de todo menos un todo. Y así, no se puede. Ya no representan a nadie, se representan a sí mismos y a un mundo imposible que sólo se pinta en las películas de Disney. Yo ya tengo una edad como para creerme sus pancartas de “no les votes” junto a las de “que cada voto valga igual” y las de “jubilación a los 65” junto a las de “pensiones mínimas de 800 euros”. Como gracia ha estado bien. Como chiste es muy malo. Como protesta seria, es pésima.

Roberto S. Caudet