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jueves, 5 de abril de 2012

Desmontando "La Fuga"



Telecinco cerró anoche, definitivamente, La Fuga. Una grandísima serie con un reparto inmejorable de actores muy conocidos y otros muy noveles que han dado un toque de realismo sin igual a esta historia futurista de amor, política, venganza y justicia. La serie empezó ya con mal pie. Llevaba rodándose desde julio de 2011 y se llamaría “2055”, el año en que, teóricamente, ocurría esta hecatombe del petróleo. Pero Telecinco decidió, varios meses después, renombrarla como “La Fuga”. Un título igualmente apropiado para la misma. A partir de ahora, aviso a navegantes, el artículo es todo él un SPOILER. Quedáis avisados.

Me llamo Anna y voy a sacar a todos los amigos de mi marido de la cárcel. Pero a él no. Ni a mí misma, tampoco”. Así podría haber empezado cada uno de los trece capítulos María Valverde. La brillante actriz que encarnaba el papel de Anna Serra ha estado brutal desde el principio hasta ese final descafeinado y tan abierto que nos han concedido. Ella misma anunciaba en una entrevista hace un par de meses que habían grabado dos finales alternativos (como en “Sin tetas no hay paraíso”): uno por si había audiencia y otro por si no. Cuando Telecinco decidió no renovar la serie, todos pensamos que emitirían el de “no hay audiencia”. Un final cerrado más o menos caótico en el que el desenlace no dejaría nada para la imaginación. Pues nos equivocamos de cabo a rabo.

La primera incógnita viene de la mano de Reverte, el malo malísimo de la serie interpretado tan bien por Asier Etxeandía. ¿Pero cómo consiguió conocer la fuga? ¿Cómo conocía el plan completo? ¿La visita de la gemela de Jota? ¿Los pasadizos…? O Reverte tenía ayuda –no lo sabremos nunca- o tenía cámaras y micrófonos por todos lados… Y aún así se le hubieran escapado varios detalles. Misterios sin resolver. Al final lo tuvimos vivito pese a la puñalada en el pecho. Increíble. Por él mismo también supimos que la psicóloga (la grandísima Marian Álvarez) estaba viva. ¿Pero dónde? ¿La ejecutarían en tierra? ¿Conseguiría un juicio justo? ¿La ayudó la resistencia? Más misterios sin resolver… Que cada cual piense lo que guste.

Me llamo Anna y me voy a ir a la cárcel con mi marido”. Porque el final fue catastrófico para la pareja de moda, pero más aún teniendo en cuenta que los funcionarios también podrían haber sobrevivido. No los vemos verdaderamente muertos pero tampoco los vimos moverse. Pero si Daniel Ochoa y Anna Serra eran capaces de moverse pese a la explosión, puede que sus compañeros también. Personalmente, me hubiese encantado que Taku y Marla (Alberto Jo Lee y Jennifer Rope respectivamente) acabasen juntos. Ambos interpretaban unos personajes limpios, trabajadores y fieles a sus principios y a su deber. Tampoco lo sabremos nunca.

Los que sí escaparon, aunque tampoco sabremos jamás si llegaron a tierra y si consiguieron un final digno son los miembros de la resistencia. A saber: la pelirroja, el negro, la bien peiná y la niña con ojos de sapo. Porque el padre de la niña se quedó en la segunda plataforma con la siempre sexy Laura Sánchez (en la serie, Dulce). Era previsible que los amigotes se salvasen y los dos protas no. Pero ni siquiera nos dejaron claro si se salvaban o todo lo contrario.

El final fue incierto hasta para el resto de presos. ¿Qué hay de los sudamericanos? ¿Y de los negros? ¿Del grupo de los soviéticos? ¿Del médico de la prisión…? ¿Y de Sandro, el líder de la Resistencia y nuevo preso? Ni un solo plano de despedida. Ni un supuesto “10 años después…”. Telecinco se ha cargado La Fuga por su pésima audiencia (muy digna para Cuatro, La Sexta o Antena 3, conste en acta). Sin embargo, el final ha sido indigno. Un desenlace amargo y sin sustancia que deja coja una grandísima serie, insisto, con un grandísimo reparto. Desde el primero hasta el último. Hasta la Banda Sonora, de la mano de Nena Daconte (“Pero si tu no estás”) era genial. No es que pidiéramos un final idílico. Pedíamos –y rogamos- un final a la altura. Un final que digas: y me han explicado lo que ocurre y lo entiendo y se acabó. Pero no. Han optado por salirse por la tangente. Y no me gusta nada.

Con lo surrealista de este final y el surrealismo natural de otras, lo único que no me extrañaría ya nada es que cualquier día de estos, en El Barco, aparezca un nuevo grupo de náufragos en un submarino escacharrado.
-¿Quiénes sois? (preguntará Mario Casas sin camiseta).
-La resistencia (dirán Jota y la bien peiná).
De momento, y no es coña, sabemos que a Alberto Jo Lee sí podremos disfrutarlo (miaaaau!) en El Barco. Lo que yo diga... Quizá es al contrario, y los de El Barco descubren que la única tierra que existe son las plataformas petrolíferas de La Torre. Quizá todo ha sido un sueño de Antonio Resines. O quizá no era el barco de Penny. Bah, quién sabe. Yo me rindo.

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!



Roberto S. Caudet

domingo, 11 de septiembre de 2011

La Cara B


 Todavía visiblemente emocionado, me despierto a las nueve y media de la mañana para volver a ver aquellas imágenes en mi cabeza. No me hacen falta especiales en televisión. Ni tampoco reportajes gráficos en el periódico del domingo. Mi cabeza me las muestra, de manera fugaz pero penetrante, cada once de septiembre cuando me despierto. Hace justo un año escribí el que para mí ha sido el texto más humano, directo, sencillo y personal en todo el blog: El primer día del resto de su vida. En aquel artículo os conté uno de los días más impactantes de mi vida. Os conté la historia oficial sobre el atentado contra las Torres Gemelas. La historia que vieron mis ojos. La que escucharon mis orejas. Y recibí visitas. Miles. Y recibí mensajes. Varias docenas. Hoy toca quitarse ese sentimentalismo –al menos durante treinta y cuatro minutos- y contar la Cara B.



El video que os he publicado es la segunda de las tres partes en las que se divide el documental titulado Zeitgeist, que tanto éxito tiene a nivel mundial (124 millones de visitas sólo con el video principal subido en Google). En esta segunda parte titulada “Todo el mundo es un escenario”, de treinta y cuatro minutos, se nos intenta explicar, de manera detallada, rigurosa y veraz lo que ocurrió realmente aquel once de septiembre de 2001. Aquella tarde que, tras un doble atentado terrorista, cambió al mundo. En este documental, sin embargo, los terroristas son otros. Somos otros, me atrevería a decir. Porque yo formo parte de esa gran masa atontada, ciega, sorda y hasta muda –que diría Shakira- que sigue versionando lo que Bush nos hizo creer a todos. Estúpidos. Somos una panda de alelados que nos hemos dejado llevar por el sistema capitalista yanqui y nos hemos olvidado de la verdad. Esperad un momento. Estoy conteniéndome la risa.

El documental “Zeitgeist” (en castellano sería algo así como “El espíritu del tiempo”) es realmente impactante. Muy educativo. Muy de proyecto que realiza un estudiante universitario –incluso de bachiller- pretendiendo que su profesor se quede con la cara de bobo y le ponga una matrícula de honor mientras castiga al resto de los compañeros por haber sido tan idiotas todo este tiempo. Zeitgeist es un documental que parece inspirado en una nueva novela de Dan Brown. Sólo faltan por allí los templarios. Y quizá, Esperanza Aguirre. Pero, cuidado, que aquí hay gato encerrado.

El director del documental, Peter Joseph,  parte desde un principio equivocado. Y es el de que lo vamos a creer a él porque sí nos cuenta la verdad mientras que todo el mundo nos miente. ¿Por qué tendríamos que creerle a él y a sus múltiples personitas que declaran en el video? ¿Quiénes son? ¿Qué pretenden? ¿Qué pruebas tienen de lo que dicen? La cantidad de imágenes y cortes de voz están editadas y cortadas para que digan y muestren lo que ellos quieren vender, igual que, según ellos mismos, los medios de comunicación han hecho con nosotros. Con todo el globo. Esto es, definitivamente, el día de todo al revés.

Que no se hayan publicado imágenes sobre esto o aquello no implica que no las haya. Que se haya mentido sobre las armas de destrucción masiva no implica que el resto de información ofrecida sea mentira. Y, por supuesto, tal y como dice Joseph, si no explotaron los aviones en el Pentágono y en aquel bosque… ¿dónde están? Imagino que en la isla de Perdidos. O quizá peor. En el próximo capítulo de El Barco chocarán con uno de estos aviones. Y, naturalmente, para celebrarlo, todos se quitarán la ropa.

Es absolutamente terrible cómo la gente cree a pies juntillas lo que dicen los que van de rebeldes, lo que dicen los que dan la contra. Porque cuando ofreces una supuesta Cara B, tienes un as ganador guardado en la manga. Es así de sencillo. Cuando a la gente le cuesta creer algo, sea por duro, por inverosímil o por el motivo equis, es fácil hacerles creer que todo es mentira. Qué fácil es hacer dudar a la gente sobre una historia que han visto. Y meterles miedo. ¿Dónde está vuestro ojo crítico cuando habéis visto ese documental? Porque se deja por responder todas las cuestiones importantes, y simplemente se basan en que todo el 11-S y el 7-J ha sido un pretexto. ¿También el 11-M? ¿Aznar pactó con Bush una serie de bombas en Atocha?

Zeitgeist me ofrece la misma credibilidad que cualquier loco que nos cuenta una historia sobre el fin del mundo. Que los típicos señores que nos dicen que en su casa han aparecido las caras de Dios, la Virgen y La Macarena de Los del Río... Porque al fin y al cabo, todos son iguales. Peter Joseph nos da su versión de lo ocurrido como la única verdad posible. Si nos dice que había columnas de acero derretidas, tenemos que creérnoslo. Aunque sólo veamos unas imágenes que pueden estar manipuladas. Que pueden ni ser del World Trade Center. Nos dice que todo es una estafa. Pero a él, naturalmente, lo tenemos que creer. Suena divertido.

No os creáis a los medios”. “No creáis a Bush ni a su Gobierno”. Creedme a mí. Si estas mismas palabras las pronunciase el Papa, todos pensaríamos que está adoctrinando. Pero lo hace un tal Peter Joseph y nos creemos sus teorías conspiratorias. Que si al señor Assange de Wikileaks intentaron llevarlo a prisión… ¿por qué este tipejo sigue vivito y coleando? ¿Por qué la Administración Norteamericana no ha ido contra él? Claro, porque, como muchos me podréis decir, “nadie va a creerse realmente su historia”. Y quizá de inverosímil, surrealista y catastrófica es cierta. Pero quizá no.

Decidme: Si los Reyes son los padres, el Ratoncito Pérez también lo es, Dios es un invento para dar miedo y sacar dinero… ¿Por qué los atentados del 11-S no son también una gran inocentada? ¿De qué esta hecha, realmente, la Coca Cola? ¿Cómo se construyeron las pirámides de Egipto? ¿Qué hay en el fondo del mar? ¿Por qué el Sol se esconde por las noches? ¿Se va de fiesta con Pocholo?

Muchas noches hemos rezado,
Sin la prueba de que alguien nos pudiera escuchar.
En nuestros corazones, la esperanza por una canción
Que apenas entendíamos.
Ahora no tenemos miedo,
A pesar de que sabemos que hay mucho por temer.
Hemos estado moviendo montañas
Mucho antes que supiéramos que podíamos.
Puede haber milagros
Cuando tengas fe.
Aunque la esperanza sea débil,
Es difícil de matar”.

( "When you belive", BSO. El Príncipe de Egipto ).

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet