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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Estado de Alarma-geddon


Mañana se decidirá mediante un Pleno en el que fallarán Rajoy y Zapatero si se realiza la prórroga del ‘Estado de alarma’ por el caos generado con los controladores aéreos”.


Una votación mediante Pleno parlamentario sin Rajoy ni Zapatero es, francamente, risorio. Más risorio si cabe es que el Partido Popular haya anunciado que, previsiblemente, se abstendrá de pronunciarse en la votación y que serán los apoyos del PNV, CiU y Coalición Canaria los que respalden la medida del PSOE. Exacto, hoy toca hablar de los controladores. Y para ello necesito que entendáis muy bien algunas explicaciones:

Los controladores son personas que parecen normales pero que se pasan dos horas al día jugando a una Wii de dimensiones industriales llamada “torredecontrol” y que, por ello, cobran 600.000 euros anuales. Unos seres que dicen que trabajan en algo muy arriesgado pero que todos hemos hecho quinientas sesenta y ocho mil novecientas cincuenta y cuatro millones de veces en la PSP y ya tenemos el Récord Mundial de Aviones Aterrizados. Bueno, yo tengo el de “Milagrosamente Aterrizados”, pero porque el mío me lo regalaron en una conferencia del CEU...

En vista de que cobraban poco y el señor Zapatero les estaba obligando a devolver las horas que se tomaban de vacaciones o de baja por maternidad, paternidad y bajas médicas, se decidieron a hacer una huelga. ¿Cuándo? La misma noche que el Gobierno hizo un Decretazo por el que iban a estar cogidos de los huev… perdón, de los hangares. El error fue que, con tanto trabajo y “aterrice, despegue, aterrice, despegue, aterrice, H 1 J K destino Honolulú” se les fue la olla con el calendario, y decidieron ponerse todos enfermos la noche del viernes del puente de diciembre. Y os puedo asegurar que nadie había saboteado el ponche. No estaban enfermos de verdad.

La jodienda –perdón- fue morrocotuda, y esa misma noche entre Belén Esteban y Jorge Javier Mermelada Vázquez había de vez en cuando un niño o niña diciendo “me he quedado en tierra sin poder despegar por culpa de los controladores… Zapatero, dimite ya!”. Unos argumentos muy coherentes ofrecidos por niños que en clase, por lo visto, ya no dan Conocimiento del Medio sino del Miedo. ¿Qué les preguntas en un examen de Matemáticas por qué el número Pi tiene tantos decimales? Ellos te responden que Zapatero tiene la culpa, y que dimita ya.

Total, que tenemos la situación rocambolesca de varios cientos de miles de personas en los aeropuertos sin poder irse de vacaciones mientras decenas de controladores se reunían en un hotel para discutir sobre su huelga y sus futuros… y a Zapatero pensando con su cúpula qué hacer al respecto. ¿Solución? Decretar un Estado de alarma. Que, francamente, no tengo ni idea de qué es pero, por lo visto, implica sacar a los militares, como cuando el 23-F, pero a estos de buen rollo. Que sólo apunten a las cabezas de los controladores aéreos si quieren descansar dos minutos de esas dos horas y media de trabajo.

Los controladores, pese a todo, estuvieron casi dos días reteniendo a los españolitos –y a los de fuera- en los aeropuertos, y a los extranjeros sin poder venir a España. Pero, decidme, ¿en qué estaban pensando los angelitos cuando decidieron hacer la huelga en un puente como ese? Con la de pedradas que les iba a caer, para ellos el Estado de alarma, ¡era un Estado de Alarmageddon! Si al menos nos hubieran puesto como representante otra vez a César Cabo, hubieran tenido un pequeño perdón… Qué gustazo hubiera sido poder ver a esa réplica española del Ken de la Barbie. A ese hombre perfecto a escala hercúlea siempre tan sonriente y con esa barbita de tres días. De tres días que no le ha dejado dormir alguna furcia, seguro. Porque os puedo asegurar que, muy a mi pesar, no comparte conmigo las noches. Por increíble que parezca.

Pero ni en su representante acertaron. Y el pueblo español se les echó encima. Y el Gobierno, también. Por tontos y por inhumanos. Y por huelguistas, no se nos olvide. Ellos estaban luchando de manera ilegal –y desleal- por sus derechos. ¿Acaso tendremos que poner ahora nuestras barbas a remojar? Claro que no. Los controladores aéreos no respetaron los servicios mínimos que, igualmente, hubieran paralizado -porque atrasar más a España no se puede- el país. Haciendo volar sólo a dos aviones cada hora hubieran seguido siendo los protagonistas de los informativos. Y no hubieran quedado como absolutos mamarrachos sin corazón.

Ahora el PSOE va a prolongar (hacer una prórroga) el Estado de alarma en nuestro país para que no ocurran situaciones como las del puente de la Constitución. Y a mí me parece perfecto. Por primera vez en su legislatura, Zapatero demuestra que tiene miedo a que se le pongan más posibles votantes en contra, y saca la artillería pesada. Nunca mejor dicho. Ya era hora de que se nos pusiera firme, el presidente. Los que no cambian son los de Rajoy, ¿o acaso no se abstienen para poder criticar luego tanto si blanco como si negro? Espectáculo lamentable.

Nos vemos nuevamente el viernes, con la Crónica de la X Gala de Gran Hermano 12, que ya os aviso de que será muy especial… Hasta entonces:

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

Roberto S. Caudet