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domingo, 5 de septiembre de 2010

De Cero a Héroe... y a Zero otra vez


El presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional de Madrid contra la Violencia de Género compadecerá mañana lunes en un juicio rápido después de ser pillado in-fraganti conduciendo ebrio (tasa de 0.87 mg de alcohol por espiración de aire) con más del triple del alcohol permitido. Se le acusa de un delito contra la seguridad vial, amén de haber ejercido un mal ejemplo para los españoles. La noticia podría haber quedado como una “mera anécdota”, como las imágenes de Mariano Rajoy este verano, hablando en un vehículo en marcha y sin cinturón. Sin embargo, el acusado es, en esta ocasión, Jesús Neira. ¿Y quién es? Diréis. Pues yo os lo explico.

Jesús Neira era un profesor que un mal día sufrió un brote clarísimo del Síndrome de Superman, en el que el sujeto que lo padece se cree por encima del bien y del mal y capaz de arreglar la justicia con su capa y sus calzoncillos rojos. Bueno, rojos lo de Neira, no sé, porque este tipejo es más bien todo lo contrario. SúperNeira iba por la calle sufriendo este pequeño brote sin saberlo, cuando se tropezó a las puertas de un hotel con una pareja absolutamente desconocida para él.

No se sabe muy bien qué es lo que estaban haciendo ellos dos, pero Neira asegura totalmente convencido que el sujeto masculino agredía al femenino. Sin dudarlo, y siempre en la versión de Jesús Neira, arremetió contra el supuesto agresor, que tampoco se quedó quieto y, con una violencia desmesurada, cargó contra el profesor y lo dejó en coma varios meses. Un golpe fatídico contra el suelo de la recepción del hotel. La versión de la víctima femenina es bien diferente, ya que ésta asegura que Neira insultó a ella y a su pareja –especialmente a su pareja- y terminaron en una pelea horrible en la que, efectivamente, Neira acabó por llevarse la peor parte.

Las imágenes que registró el hotel nunca han sido concluyentes para saber cómo empezó la pelea, pero sí cómo acabó: Antonio Puerta (el supuesto maltratador) empujó con tal fuerza a Jesús Neira que éste se pegó con la cabeza en el suelo, y quedó en coma durante casi ocho meses. Antonio Puerta continúa todavía en la cárcel. Medio año después, cuando Neira despertó –bendito el día-, se convirtió en un hombre con grandes secuelas físicas y psíquicas por lo ocurrido en la puerta de aquel hotel. Ganó la batalla judicial y se convirtió en un Héroe para muchos. De Zero a Héroe, que dirían mis musas. Un Héroe con mayúsculas. Con unas mayúsculas peperas que se le quedarían algo grandes con el paso del tiempo.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, le concedió rápidamente el cargo público que hoy todavía ocupa (presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional contra la Violencia de Género) y todo sin oposiciones. Como la hermana de Letizia Ortiz. También con Z. Neira aprovechó su nuevo cargo político para aparecer en un sinfín de debates políticos y de programas de todo tipo. Siempre y ejerciendo su libertad de opinión y expresión, nos brindó a todos con algunas grandes perlas como: “La Constitución es una anormalidad”, “Felipe González era el jefe de una banda de criminales y ladrones”, “no puedo ser socialista porque no soy tonto”, “los socialistas son gentuza y unos desgraciados que venimos sufriendo en España desde hace 33 años”.

Este tipejo descarriado y algo imbécil, que ocupa un cargo contra la violencia de género –un nombre desafortunado absolutamente, desde mi punto de vista- pero solicita a la Guardia Civil una licencia de armas. Este completo mamarracho que se atreve a juzgar de “tonto y estúpido, un impotente y un incapaz” al secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez. Neira es un fantoche, un papanatas, un completo energúmeno que ha tildado al PSOE de haber realizado, durante 33 años, “barbaridades y asesinatos”, y asegurar que tienen un “complejo de inferioridad”. “Yo no soy un cobarde de Felipe González que se metía debajo de la pistola de Tejero”.

Sin duda, un cobarde, Neira no es. Un cobarde no conduce varios kilómetros con 0.85 mg de alcohol y tiene un pequeño choque contra un camión. Eso sólo lo pueden hacer los completos irresponsables y anormales. Y él ha demostrado ser ambas cosas. Además y cuando lo pillaron absolutamente ebrio, no dudó en agradecer públicamente a los policías que lo hubieran detenido. Aseguró haberse encontrado muy mal y necesitar que los agentes lo retuviesen y lo llevasen al hospital a calmarlo. ¿Alguien se cree semejante comentario estúpido? Si tan mal se encontraba, ¿por qué no paró el coche en una cuneta?, ¿por qué no condujo él mismo hacia un servicio médico en lugar de continuar hacia su casa?

La argumentación que da para este otro caso es que sus medicinas más la media copa de vino blanco y el chupito de licor de café que se bebió, hicieron un cóctel completo. ¿Media copa de vino y un chupito triplican la tasa de alcohol? ¿Y por qué bebió si con el tratamiento que lleva no puede hacerlo? Además de haber atentado contra la seguridad vial de los ciudadanos, ha atentado contra la suya propia. Este tipejo, además de ser un fanfarrón de la extrema derecha, es un suicida. Y se atrevió a ser profesor de Derecho Constitucional. Qué despropósito. De Héroe a Zero, esta vez. Zero con Zeta. Z de zoquete. De zafio.

Hoy, mi Odio va todo él para Jesús Neira, sus declaraciones abusivas y totalmente desafortunadas contra los socialistas en general y a Felipe González y Zapatero en particular ("antidemócrata y autoritario de mierda"). Por sus comentarios sobre Violeta Santander. Por la soberbia que lo supera. Por ostentar un cargo político de una magnitud que no comprende. Por creerse el Rey de los Unos y ser el peor de los Zeros. Y, lo más importante, por poner en peligro la vida de cuantos se cruzó en la carretera, en esta ocasión que lo han pillado.

Feliz Día del Odio. Cesión ya para Neira.

Roberto S. Caudet