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viernes, 19 de noviembre de 2010

A pedir de boca (Gala 6 - GH 12)


Veintitrés puntuaciones van a haber hoy después de una de las mejores Galas de Gran Hermano que recuerde. No sólo de esta edición, sino de la historia del concurso. El programa que anoche emitió Telecinco –con bastante acierto- se coloca así en un puesto privilegiado donde están las primeras galas de Halloween, alguna de Navidad, y las Grandes Finales que otorgaron la victoria a Sabrina, Javito, Judith y Naiala. ¿Os acordáis de todos ellos? Hoy, la tabla va a ser la más extensa de la historia de estas crónicas. Y ya van cuatro años en diferentes formatos. Pero la audiencia es máxima aunque los comentarios sean mínimos (La Crónica de la Segunda Gala ya es una de las 10 entradas más vistas del Blog). Como decía, habrá un total de 23 puntuaciones. Además, otro récord que añadir: 14 puntados. Sí, sí… Nada de 11 como son habitualmente. Hoy habrá 14. Anuncio sorpresas... pero antes, el resumen breve (como para extenderme más hoy):

La sexta Gala de Gran Hermano 12 fue absolutamente dinámica: el expulsado de la noche fue Eduardo, un gran acierto de la audiencia; entraron dos concursantes nuevos, él no pinta nada en las casas y ella, menos todavía; hubo cinco nominados previos muy acertados, tanto que quería aplaudir y llorar a la vez; y los cuatro nominados que quedaron se merecen totalmente esa condición de “peligro” que tendrán esta semana. Además, los nuevos concursantes –Pepa y Arturo- hicieron cambios en las casas y, muy bien por ellos, separaron a Yago y Marta de Joaquín, y juntaron a Chari y a Rubén. Fallaron dejando a Laura y a Marcelo juntos, aunque igual así logramos que expulsen a la voz de pito, y también separaron a Jhota de sus “nenas”. Enorme fallo imperdonable. Qué empiece ya la tabla, que este rollo ya lo sabéis… ¡ADELANTE!

JOAQUÍN: 0 PUNTOS. No puedo con este hombre, ya lo he dicho varias veces. Al principio parecía que sí, pero no. Ese afán de pelotismo (dícese del que le hace la pelota hasta a la sopa de sobre) es insoportable y demasiado visible. Intenta jugar una estrategia que, a todas luces, pierde aceite. Ups. Es cargante, demasiado gruñón y muy rencoroso. En cuanto llegó Pepa se mostró tan servicial que, de haber sido ella, le hubiera pedido que me besara un pie. Por no recibir puntos, seguro que lo hubiera hecho. Pobre…

JULIO: 0 PUNTOS. El viernes pasado acudieron a Sálvame Deluxe El Feroz y La Feroza, y aunque la segunda iba de que no sabe nada, no entiende nada, no escucha ni dice nada… El primero, o sea, Julio, no dudaba en vacilar y mostrarse gañán: “¿tú crees que yo soy bisexual?, ¿acaso tengo pinta de gay?” De lo único que tiene pinta es de gilipollas. Y por lo visto, hemos acertado todos.

DÁMASO: 0 PUNTOS. Igual que Joaquín peloteaba a Pepa, en cuanto ésta pisó la Casa Colorida, se encontró con un Coplas que ahora es El Plumas. “Hasta he cambiado el estilo”. En fin. No nominó a Marcelo, pero lleva toda la semana acosándolo en pro de Laura, como si se sintiera identificado con ella. Terrible.

CATHA: 0 PUNTOS. No me gustó nada el momento pelea que tuvo con Yago y que fuera luego a decirle que la había avasallado y que se había sentido intimidada, aunque “él no la intimida”. ¿Qué pretendía insinuar a la audiencia? No me gusta la sinceridad absoluta, pero tampoco la ambigüedad. Catha volverá a ser un mueble en cuanto la dejen… de momento se ha juntado con Laura y parece que son íntimas. La que nos espera.

PEPA: 0 PUNTOS. Cuando le vi esas preciosas botas blancas (“Por la erradicación de las botas blancas”) pensé que sería la típica choni asiliconada que se quedó en los noventa con Blossom. Cuando la vimos entera, supimos que es la típica choni que se quedó en los noventa con Blossom pero nació en los cincuenta. Horror. Gran Hermano ya ha demostrado que las mamis que van de abuelas modernas son lo peor y Pepa no parece que vaya a cambiar el tópico. De momento, no me ha gustado que nada más llegar se pegara a Patricia (me arrimo al favorito para caer mejor) y que cambiara las casas a su antojo y separara a Terry, Chari y Patricia de Jhota. Muy mal, nena.

ARTURO: 0 PUNTOS. Confiesa no haber visto esta edición de Gran Hermano porque no lo cogieron, así que no tiene ni idea de quién es quién en el concurso. Tiene 20 años (aparenta 40) y va de surfero bohemio que vive en una caravana… Desfase total. Lo mejor fue el momento de “me encanta leer, devoro los libros” y, acto seguido, muestra uno de chistes. Olé la cultura.

EDUARDO: 0 PUNTOS. Ay… ¡que sólo me queda un cerito más! ¿Para quién será? ¡No miréis abajo! Eduardo ha explotado su discapacidad todo lo que ésta dio de sí. Hasta Ángela se integró mejor, y eso que ella era ciega. Edu sólo ha intentado unirse al grupo en su semana de nominado y llegó a decir que se había sentido “manipulado” por Julia. El colmo de la desfachatez, el cinismo y la grosería. Sólo le faltó acusarla a ella de haberle robado el champú, que para el que no lo sepa, es ese producto que lava el pelo… Eduardo ha sido un justo expulsado, aunque al verlo tan educado en su entrevista hizo que me sintiera mal y todo (tranquilos, no voté de verdad).

Ha sido muy renegón, muy metomentodo y muy mal compañero. Se ha enfadado por todo y ha montado cabreos por la mínima cosa. “Os voy a meter una historia a los 3. Tengo sueño y sensibilidad a la luz…”. Puf. No supimos cuál era su porcentaje, pero supimos que estaba “muy empatado” con Catha. Pues nada… Anoto también que en el momento de su llegada a plató, su amigo le dijo al oído “Julia es buena, ¿entendido?”. Qué poco me gusta que les dejen tener contacto antes de la entrevista…

MARTA: 0 PUNTOS. Durante toda la semana me he estado debatiendo entre puntuar o no a la gallega… y al final he optado por no hacerlo. Me gustó que, por mayoría absoluta, acabara nominada junto a “su” Joaquín, ante la cara de impotencia de éstos y Yago. Bueno, la de Yago no tanto… Marta ha estado siendo absorbida por Joaquín desde la primera semana, y ahora que está nominada pero sin él, ya veremos qué estrategia utiliza. Imagino que con Rubén y Yago acabará haciendo migas más serias y menos malignas… Pero qué miedo me da. Me gustó, por cierto, que se pusiera a bailar sevillanas con Chari durante la actuación de… de… bueno, de la versión multiplicada de Los del Río que fueron anoche a la Gala…

CHARI: 1 PUNTO. La otra que me hacía dudar de si puntuaba o no ha sido la gaditana. Y finalmente lo ha hecho aunque sea con este puntito risorio. No entiendo el rollo que tiene esta chica, lo siento. La hora sin cámaras me pareció absolutamente innecesaria y que ella respondiera a él “contigo” cuando Rubén le preguntó “¿dónde has aprendido a moverte así?” me pareció lo peor, que diría Raquelita Utopía. En fin… Si os habéis fijado, Chari anda igual que La Chiqui. Sólo que Chari va de rubia. Su raíz no, pero el resto del pelo sí. Farmatint urgente para todas, gracias.

ADRIÁN VAREA y LA SÚPER: 2 PUNTOS. Primera sorpresa de las puntuaciones, aunque os aviso que hay unas cuanta más. Eso sí, van todas seguiditas. Adrián es el diseñador del traje-pingüino-Happy-Feet que lucía anoche Mercedes Milá. Francamente, no sé si me gustó más la cola del esmoquin, el escote del esmoquin, o Adrián Varea, vaya. Qué modelito safari se nos plantó para la ocasión el diseñador. Tremendos los dos. Por otro lado, frases como “tu otra derecha” y “Arturo, es para hoy”, van a entrar en los anales de la historia de Gran Hermano. Pido que La Súper, o sea, “la voz”, sea también la del programa de Jordi Hurtado, ya veríais el exitazo de Saber y Ganar… Muajajá.

ÓSCAR, MIREIA y JULIA: 3 PUNTOS. ¡Más expulsados que puntúan! La semana pasada fue la catalana, y hoy son los tres. Cada uno de ellos con un puntito, que aquí lo mejor de todo es que se reparte la tabla… En realidad me sobraban huecos y sus pequeñas intervenciones durante la Gala para defender a Marcelo (en el caso de Julia, para atacar a Laura) me sirven como pretexto para sumarles un puntito más en la tabla general. Qué maléfico todo.

RUBÉN: 4 PUNTOS. Ese momento crucial en el que uno acaba de echar un polvo y alguien le dice: “¿y si te quedas embarazada, qué? Tu madre, encantada”. Francamente, no tiene precio. Rubén se ha encontrado finalmente con Chari y aunque no sabemos si su amor es eterno, olvidadizo o una farsa, el caso es que el chico no hace mal a nadie y es un gran mueble, pero ahora un gran mueble feliz. Pues Happy Meal para todos.

JHOTA: 5 PUNTOS. Esta semana Jhota ha pasado a ser otro gran mueble de la Casa Blanca, pero claro, Patricia y Terry acaparaban todo el protagonismo divertido de los videos. Es cierto que, calmadito el chico, intentaba comprender las locuras de Patricia y hasta le daba buenos consejos, lo cual hace que sume muchos puntos (5, para ser exactos) pero, por otro lado, yo creo que disfrutaba realmente viendo cómo todos se salían de sus casillas y perdían el control. Vamos, como todos nosotros.

ANUP: 6 PUNTOS. Lejos de querer protagonizar todos los videos con sus grandes reflexiones y su personalidad arrolladora (como hace Patricia), Anup ha preferido mantenerse al margen de algunos conflictos y apaciguar a sus amigos –o más cercanos- cuando ve que corren riesgo de salirse del tiesto. Esta semana, yo creo que Anup, Jhota y Dámaso pueden darnos muchos momentazos. Ya veremos…

MARCELO: 7 PUNTOS. Gran caída del malaguita. Pero, como digo siempre: “no es por él, es por los demás”. Aguantar toda la semana a Laura y sus gritos tiene mérito, no os quepa duda. La mayoría de nosotros hubiera terminado por por estirarle de las cuerdas vocales o fusilarla, directamente. Y al final ha llegado el momento en el que Marcelo se fue al confesionario, explotó, y se echó a llorar. Yo sigo con mi teoría de que él no la quiere en absoluto, peeeeero vete tú a saber. El caso es que a mí me encanta y afeitadito gana mucho. ¡Guapo!

LYDIA: 8 PUNTOS. ¡¡¡Toma, gominola!!! Vale, ahora el de Blossom parezco yo… Lydia tiene unos grandes puntazos –no, no hablo de sus tetas- que la están llevando a lo más alto. Que no, que no hablo de sus tetas. El caso es que ella ha estado intentando relajar a Laura (imposible) y atenderla en sus peores momentos. Y eso dice mucho de ella. Sus compañeros dicen que no muestra sus sentimientos y que es fría. Yo lo que creo es que ella es así de “pánfila”, pero que no tiene maldad. A mí me está ganando por momentos…


 PATRICIA: 10 PUNTOS. Patricia vuelve a subir a esa tercera posición que conquistó las dos primeras semanas. Sería imposible resumir todos los videos que ha ocasionado con su “¡No siesta, sí fiesta!” por motivo de la prueba semanal del Olivo. Así que me limito a decir que ha estado brutal, brillante, insólita, inigualable… e irrepetible. Telecinco ya nos ha enseñado cómo hacer que alguien que está perdiendo imagen surja de nuevo de las cenizas. ¿Entendéis ahora el fenómeno Esteban? No, yo tampoco, pero era un ejemplo fácil… El caso es que Patricia ya tiene 25 años (yo le echaba ya 30) y ahora posee su propio conejito. ¿Y si lo acarician mal?. Tranquila, Patricia…

YAGO: 12 PUNTOS. Toma del frasco, Carrasco. Yago sube al podio por primera vez y lo hace en la segunda posición, nada menos. Lo mismo que Lydia, Yago ha conseguido ganarme del todo. Y no por su físico, sino por su forma de jugar. Y de ser. Me encantó el momento con Patricia en el que le dice: “es que eres como mi abuela… te vistes mal, te peinas mal y te maquillas mal. Tú todo mal”. Genial. Simplemente genial. A ver si tan modelo que es, hace que ella luzca un poco. Qué trabajo, pero bueno. Yago ha vuelto a librarse una semana más de las nominaciones, y espero que así siga siendo, o saldrá prontito a la calle, me parece. Ahora que ya le tengo mucho cariño

TERRY: 15 PUNTOS. La canaria reconquista la primera posición de nuevo, y ya es la única concursante que ha estado entre las tres primeras posiciones durante cuatro semanas. Todo un éxito, francamente. Terry ha estado sumamente desquiciada a causa de la prueba del Olivo y protagonizó unos videos de Ira-Total con Patricia que son tremendamente divertidos. Así que, sin duda, esta semana se ha convertido en la mejor puntuada. ¿Pero quién es la que está en el fondo más fondo…? Exacto:

LAURA: -3 PUNTOS. Esta chica ya me supera. De estar en la casa con ella, yo la habría mandado a la mierda ya hacía mucho. Y ni os digo qué hubiera hecho con la voz de pito que tiene… Hubiéramos acabado de los pelos. La historia de Laura con Marcelo la está perjudicando seriamente: ahora te quiero, ahora te toco, ahora me gustas, ahora jacuzzi, ahora no me gustas, ahora eres feo… y ahora te nomino. Bah. Odio que se pase el día pidiendo más explicaciones de las que debe y hablando más de la cuenta “de cara a la galería” (frase que he robado del Gato Encerrado). Se exaltó al escuchar un “hijodeputa” que iba dirigido a Dámaso y no a ella… pero claro, eso le pasa por estar escuchando detrás de la pared… y además al salvarse (en realidad nunca estuvo nominada) llegó a Marcelo con un “sí, he vuelto yo, lo siento, tío”. Así que ella se convierte en la Odiada de la Semana. Con un poco de suerte, a la calle el jueves que viene.

Sin más, sólo quiero re-comentar la alegría que me llevé con la salvación inmediata de Terry y Lydia. Lo buena que fue esta última a la hora de nominar, que parecía que estuviera dando los puntos de Eurovisión (tenemos telepatía), lo geniales que me parecieron los nominados de ambas casas… y la lástima que me dio que no dejaran en la palestra a Dámaso, pero bueno. Una gala a pedir de boca. Por cierto –otro más-, Pepa no quería decirles a sus compañeros que habían sido ellos los que habían alterado las casas, porque sabía que se enfadarían. Todavía no he sabido si se lo dijo o no. No me gusta la carne fresca que han traído.

Al lío… Hay cuatro nominados: Lydia, Marta, Joaquín y Laura. Y yo apuesto seriamente por dos:

GH LAURA o GH JOAQUIN al 27211

¡FELIZ DÍA DEL GRAN ODIO HERMANO A TODOS!

Roberto S. Caudet

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Por publicar una noticia, ma-to


La imagen pertenece al fotoperiodista Kevin Carter, nacido en Sudáfrica en 1960. Ahora mismo diría que tiene cincuenta años… pero el reportero se suicidó poco después de ganar un premio Pullitzer en 1994. Precisamente por esta misma fotografía. La polémica sobre si Carter había provocado la imagen, si no podía haber ayudado a la niña para que el buitre no la devorara y, por supuesto, su falta de escrúpulos e inhumanidad le llevaron a quitarse la vida después de confesar públicamente –repetidas veces- que odiaba la foto, que no podía volver a verla, que no estaba orgulloso de ella.

Hoy se ha originado un debate en mi clase sobre la circunstancia hipotética en el que un periodista –léase nosotros- nos encontramos cara a cara con una explosión enorme (posiblemente de gas) y gente quemada pidiendo auxilio. Naturalmente, las posibilidades rápidas e instintivas son dos: la primera, intentar socorrer al resto de personas; y la segunda, llamar a la empresa para la que trabajas y tener la exclusiva de lo sucedido. Los votos han estado mucho más repartidos de lo que os podéis imaginar, pero la mayoría –entre los que me incluyo- que decidiríamos llamar a nuestra empresa, lo haríamos mientras miramos la magnitud de lo sucedido para intentar ayudar a los posibles heridos, a los quemados. Sin embargo no todos pensábamos así.

Uno de los futuros periodistas –no diré cuál porque tampoco hace falta- planteaba que llamaría directamente al medio para el que trabajara y no atendería a las víctimas: “porque es periodista”. Es más, ha increpado a los que pensábamos ayudar a los quemados, diciendo que estábamos “entrometiéndonos en la faena de los médicos, bomberos y policías”, y que carecemos de “conciencia profesional”. Agárrense que vienen curvas.

Hacía días que no escuchaba una atrocidad semejante contra la propia dignidad, contra el auxilio, la humanidad y la ética. Pero, a diferencia de cómo haría en otras ocasiones, en esta no voy a personificar el Odio que viene sobre la persona que ha osado a argumentar con tanta necedad. Porque estoy seguro de que ella –vaya, ya he destapado que es fémina- no es la única que pensaba así en clase. Y lo peor, cientos de periodistas en activo, con total seguridad, opinan igual.

Para empezar, el argumento de que alguien que intenta socorrer a otro en un incendio, accidente o similar, se “entromete” en el trabajo de los médicos me parece, como poco surrealista. Ya me veo a todos esos con sus familiares dándoles un infarto y, lejos de coger el coche y llevarlos al hospital, lo que hacen es pedir cita para el médico de cabecera del ambulatorio. Imagino que tampoco cenarán si no es después de que Ferrán Adrià les ponga los platos en la mesa… no vaya a ser que si encienden la cocina se entrometan en la labor de los cocineros. Y mucho menos van explicarán a sus hijos qué es el Himalaya, el Taj Mahal, o los moriscos; que para eso ya están los profesores… y Jordi Hurtado en Saber y Ganar.

A estos personajitos les diré, simplemente, que, por ley, cualquier ciudadano español está obligado a socorrer a quien haga falta. De lo contrario, estarán cometiendo un delito de omisión de auxilio. Claro, que ellos son periodistas y, seguramente, estarán por encima del bien y del mal. Siempre y cuando uno trabaje para la SER puede ir por la autopista viendo accidentes y no parando en ninguno… salvo si ha de hacer una conexión en directo.

El hecho de ser periodista no está por encima de ser persona. Lejos quedaron ya los reyes “sol” que creían que sus poderes provenían de la gracia de Dios. Ahora la gente es humana, terrenal, y tiene sentimientos. Y cuando ve un accidente, lo lógico –al margen de la ley- es ir a ayudar, a socorrer. O al menos llamar al 112, no a tu jefe para que te mande un cámara al lugar de los hechos. Pero claro, quizá es que no tengo conciencia profesional. Qué risa me da. Imagino ese accidente y un montón de testigos con conciencias profesionales: el profesor estaría dando clase de matemáticas a los heridos leves, la peluquera intentaría hacer postizos con los mechones que no estén muy quemados, el músico de orquesta apilaría neumáticos para montar un concierto improvisado, y el carnicero… mejor no digo lo que haría él.

En el caso de la imagen principal del artículo, la opción más humana, la más coherente y digna; habría sido hacer la foto –o no- y acto seguido coger una piedra para espantar al buitre. Llevar a la niña a algún campamento o centro médico que hubiera podido haber cerca, y esperar a que los médicos o el ciclo de la vida hicieran el resto. Porque, seamos justos, la fotografía es lo suficientemente explícita para demostrar que esa niña no hubiera sobrevivido ni comiendo durante cuatro horas seguidas. Qué error pensar en espantar el buitre, me dirán esos inmorales. No tengo conciencia periodística. Pero al menos tengo valores, diré yo. Y con la cabeza muy alta.

Quiero ser periodista. Lo he deseado desde hace muchos años. Y estudio para ello. Me formo para ello. Respiro, incluso, para lograrlo. Pero al margen de la profesión, también tengo una serie de principios que me impedirán hacer según qué cosas. Y una de ellas será no ayudar a alguien que está muriéndose delante de mí (y yo puedo evitarlo) por sacarlo en pantalla en exclusiva. Lo siento –no, realmente no- pero yo por ahí no paso. Si por ser humano ahora resulta que no seré buen periodista, pues quizá me he equivocado de profesión. Pero tengo la certeza de que los equivocados son ellos. Al menos con sus argumentos.

Qué curioso es descubrir que los mismos que dicen que hay demasiada telebasura en televisión, que hay miembros de la profesión que son indignos; son los que dan la mala imagen, los que convierten a la profesión en denigrante, en un trabajo sin respeto ni dignidad. En una mierda, vamos. Qué trágico es saber que, al final, son ellos los que reforman la frase y gritan sin miedo: Yo, por publicar una noticia, ma-to.




Roberto S. Caudet