Mostrando entradas con la etiqueta Neus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neus. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de noviembre de 2012

Ruimán abandona a Melendi y deja La Voz




Hablar hoy de La Voz implica, indudablemente, hablar de Ruimán y Melendi. Ruimán es ese hombre que ya en las audiciones a ciegas encandiló a muchos por su voz tan apta para los boleros y una actitud en el escenario más de showman que de cantante. Con una fluidez vocal (por no decir que tiene la lengua muy larga) sorprendente, Ruimán siempre dejaba alguna broma o algún buen comentario delante y detrás de sus actuaciones, ahora más miradas con lupa que nunca. El canario se fue con Melendi y juntos emprendieron la ronda de batallas. Ruimán se enfrentó a Miguel Kocina (el de Operación Triunfo y los vídeos del PP). En un duelo más descafeinado que artístico, Melendi y Nek –su asesor- salvaron a Ruimán. Eso sí, con unas palabras que ahora cobran especial relevancia: “teníamos algo pensado ya, pero tras la actuación hemos decidido lo contrario”. Los dos batallantes pudieron sentirse aquí ofendidos. A Kocina le dijeron que lo hizo bastante mal (que fue así) y a Ruimán que tenían pensado echarle ya del concurso.

Pero lo gordo vino anoche. Ruimán cantaba en la segunda gala de directos, enfrentándose aquí a Susanna y Neus Ferri y no sólo a su coach, sino también al público. En su Twitter, poco antes de la gala, Ruimán escribía lo siguiente: “En estos días les voy a regalar un adelanto de mi disco” (desconozco si tienen posibilidad real de grabar y editar un disco por su cuenta mientras están ligados a La Voz...). Y, también: “Qué personas tan maravillosas son los 4 coaches, muy cercanos”. Pasadas las diez y cuarto de la noche, y después de que Susanna estrenase el escenario, Ruimán cantaba “Remolino”. Una vez finalizada su actuación, comenzaba a saludar y a ¿despedirse? del público y de la audiencia. Llegó a felicitarnos la Navidad.  Ya entonces Twitter reventaba con comentarios del tipo: “Y que no se olvide de la Semana Santa”. El propio Bisbal bromeaba diciendo: “Nos ha felicitado hasta San Valentín”. Nada más lejos de la realidad. Ruimán se estaba despidiendo de verdad, por la puerta de atrás, y con menos tacto aún que Sharay Abellán. Jesús Vázquez, en tono jocoso, le preguntaba: “¿Pero qué dices, Ruimán?” y Ruimán afirmaba, tajante y solemne: “He decidido irme del programa. Una retirada a tiempo es mejor que una derrota. No estoy de acuerdo con la dirección del programa ni con mi coach”. Por dos veces, repitió el mensaje, dejando una cara de idiotas, digna de retrato, a Jesús y a los cuatro coaches. Al público del plató y a la audiencia de casa. A todos. “Ya daré las explicaciones que tenga que dar cuando las tenga que dar”. ¿Dónde, Ruimán? ¿Por twitter? ¿Facebook? ¿Rueda de prensa? ¿Comunicado desde La Zarzuela? ¿En un Sálvame Deluxe?

…y Ruimán se fue del concurso, sin despedirse ya de nadie, sin querer decir más nada, sin esperar explicaciones de Melendi ni de nadie, y dejando a sus dos compañeras y contrincantes de gala sin nada ya que hacer. Una, además (Neus Ferri), todavía no había ni cantado. Locura total. Imaginaos cómo tendría el cuerpo la pobre. Al principio, y tras lo ocurrido, todo eran bromas estiradas, ligeras sobreactuaciones de felicidad y algo de nervios y tensión. Luego la cosa ya fue relajándose. Hasta que, al final, Jesús confirmó que, tras el abandono repentino (aunque aparentemente predeterminado) de Ruimán, tanto Neus Ferri como Susanna seguirían en el concurso. Casualidades de la vida, Ruimán había sido el más votado por el público para salvarse. Aunque a mí me pareció el peor de los tres con diferencia. Pero ni comentaré su actuación, que bastante le he dedicado ya. No se dignó a cantar con su coach y sus compañeras y no volvió a subir al escenario ni siquiera para excusarse y recobrar un mínimo de dignidad. Pues nada, ahí se queda. Por cierto, ¿os habéis percatado de que no he dicho nada acerca de su ceguera? Porque no hace falta. Anoche los chistes que le hacían por su nefasta actitud incluían todos la invidencia del concursante. Terrible.

Como decía, Ruimán no era la única voz del equipo de Melendi. También cantaron Neus Ferri y Susanna. Neus interpretó (tras el follón) “Total eclipse of the heart”. A mí me dejó boquiabierto. Es totalmente su estilo y cantó con muchísima fuerza. Le planté un enorme 9,5. Susanna, en cambio, estuvo bastante más descafeinada que de normal. Cantó “En ausencia de ti”. En los registros graves ni la entendía, y en los agudos tampoco estuvo soberbia. Va a tener que mejorar mucho más para seguirle el ritmo a sus compañeros…

El equipo de Malú vino después. Iolanda, Efrén y Rebeca. Iolanda estuvo de sobresaliente. Únicamente acompañada de un piano y con unos giros de voz impresionantes, cantó “On my own”. Todo sentimiento, fuerza y melodía. Esta chica me conquista un poquito más en cada actuación. Lo de anoche fue ya brutal. Efrén interpretó “Aquello que me diste”. Lo que más me gustó de la actuación fue ver a su madre bailar el baile del pañuelo de Leonardo Dantés desde las gradas, mientras vocalizaba una canción que, claramente, no se sabía. Lo que son las madres. Fantástica. Rebeca vino la última. Se quedó en blanco, se desgallitó y le pudimos ver el intestino grueso cada una de las veces que gritó un agudo.  Si no sabes cantar “Adagio”, bonita, no te metas. Pero no intentes lucirte porque, para mí, la cagó del todo. Las tres voces cantaron “Ahora tú” con Malú. Francamente bien. La audiencia se decantó por Iolanda y la coach por Rebeca. Efrén ya no está en el programa para mi alegría.

David Bisbal fue el tercero en ver desfilar a su equipo. Rafa, Brequette y Nieves fueron los elegidos.  El heavy se lanzó con “It’s the final countdown”. Se lanzó a una piscina sin agua, he querido decir. La actuación iba perfecta hasta que, nadie sabe por qué, hubo un verso en un grave muy grave. Completamente descolocado y que dejó a los coaches mirándose entre ellos. Desde entonces y hasta el final de la actuación, dio la sensación de que Rafa estaba improvisando, saliéndose de lo establecido en los ensayos, y perdiendo el control del tema. Horror. Brequette demostró toda su garra interpretando “Love on top”. Adoro la actitud y el carisma de esta mujer cada vez que sube a un escenario. Se crece muchísimo. Lo da todo y se vende genial. Maravillosa. Nieves volvió a cantar por Pablo Alborán. “Tanto” fue su canción escogida. Lo hizo bien, muy bien, pero tampoco es un tema con el que lucirse mucho, la verdad. La encontré muy “sin más”, para lo que es esta señora. Luego, los tres cantaron con su coach. “Silencio”. Qué lástima. Me hubiera encantado ver a Brequette y Rafa interpretar el “Ave María”. Como era de esperar, la audiencia salvó a Rafa. Y Bisbal a Brequette. Nieves ya no está en nuestro concurso. Nos estamos quedando sin estilo español puro, cuidado.

El equipo de Rosario se reservó para el final. Y qué equipazo. Me costó mucho decidirme entre ellos tres, la verdad. Fueron, en conjunto, los más grandes de la noche. Emmanuel, Anael y Angélica. Anael interpretó una de mis canciones preferidas. “What a feeling”, BSO de Flashdance. No lo hizo perfecto, porque la canción requiere más garra y menos pijismo, pero estuvo muy estupenda. Anael tiene ya bastantes tablas para solventar problemas; aunque la canción la escogió ella misma, bien podría haberse decantado por otra. Angélica estuvo aún más fantástica. Interpretó “Piensa en mí” y se la llevó totalmente a su estilo. El problema es que ya lo tenemos muy visto y, quizá, los haya que se estén cansando de tanta limitación vocal y artística. A mí, que me fascina, me gustó muchísimo. Le planté un 9,2 y fue una de mis preferidas de la noche. Eso sí, con permiso de Emmanuel que, anoche fue “la estrella invitada”, como dijo Melendi de su Maika la semana pasada. Madre de Dios, de mi vida, de mi corazón y de mi todo. Qué actuación la de este señor. Qué sentimiento. Qué profesionalidad. Qué soberbio y qué francés. Fue TODO. Anoche fue LA actuación de Emmanuel y mucho ha de lucirse en otra para superarse. “Ne me quitte pas” no es nada sencilla, pero es que él aún la complicó más y se lució por todos lados. Normal que el público lo salvara luego. Como para no hacerlo. Rosario, que cantó “No dudaría” con sus tres voces, se terminó decantando por Angélica (obviedad máxima), de manera que Anael ya nos ha dicho adiós. Le deseo muchísima suerte en Finlandia, en Eurovisión y en todos lados. A esta chica le falta crecerse más en un escenario, pisar fuerte y creérselo. Pero es una grande.

Y los que, sin duda, sois grandes, sois vosotros. Muchas gracias por llegar hasta aquí, por leerme y por seguirme en Twitter, que anochefue ya tremendo. Nos vemos el jueves que viene. El miércoles desde Twitter, como ya sabéis, comentando al minuto cada actuación.

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!

jueves, 1 de noviembre de 2012

Eterna segundona




Segunda ronda de batallas de La Voz completada con éxito, señores. Anoche, de nuevo, volvimos a escuchar a 22 voces, de las cuales 11 fueron elegidas por los cuatro coaches y otras 11 fueron descartadas para siempre (o eso parece). No sería justo para los concursantes decir que en esta segunda Gala de Batallas perdimos algo de calidad, pero lo cierto es que en las once actuaciones me costó mucho menos decidirme que en las primeras. De nuevo, mi margen de aciertos fue tan máximo que hasta yo mismo me sorprendí (9/11) y fue, precisamente, el uno de estos errores pero aciertos el que más me molestó. Si la semana pasada considero que Rosario hizo una injusticia expulsando a Damaris y no a Jorge González, en esta ocasión, creo que Melendi se equivocó absolutamente al echar a Mirela y no a Javi Mota, aunque en ambos casos todos fuesen pesos pesados.

Rosario Flores fue la que, a priori, lo tuvo más fácil anoche. Sólo le presentaron dos batallas, y en ambas estaba bastante claro lo que iba a ocurrir, gustase más o menos a la audiencia. La primera de ellas enfrentó a Emmanuel y Abraham. Aquí la lucha interna de Rosario era más fuerte que la de David y Goliat. Tenía a uno de sus ojitos derechos (dicho así parece que Rosario sea una mutación) frente a un amigo suyo. Emmanuel tiene un rollo tremendo, un estilo muy particular y muy fácil de sacarle partido. Abraham, en cambio, es una negra frustrada con vocación de Popstar. Su actitud en el escenario fue tan sobreactuada como forzada. El dúo les quedó raro de narices (nunca mejor dicho, teniendo a Rosario y Carmona como coaches) y al final ganó la amistad. Se veía venir. El segundo enfrentamiento no estuvo mucho más reñido. David Santiago frente a Juan Carlos. La dulzura frente al soul. La magia y voz calentita frente al poderío y la manera de crecerse en el escenario. Yo me hubiese quedado con el de los ojos azules, que me tiene enamorao’, pero estaba claro que Juan Carlos se lo merendaba con un poquito de Cola Cao. Tampoco me gustó cómo se compenetraron. Pero es que realmente no lo hicieron… Juan Carlos repitió que David Santiago era un “estratega” y se creció al ganarle. Aquello parecía un Gran Hermano, más que un concurso de talentos musicales. Error.

David Bisbal fue el que, sorprendentemente, más me acertó anoche. Tanto en su elección de canciones como a la hora de emparejar a las voces y decidirse por unas u otras. Su primera actuación juntó a Eva María y a Mara, para cantar “Last dance”, un tema que ya cantó Chenoa en Operación Triunfo y que, además, es la segunda vez que ocurre. ¿Bisbal está enviando directas que sólo veo yo o qué? Francamente, Mara fue infinitamente mejor que su compañera, que aunque no hubiese cantado no habría pasado nada. Y eso que en el casting ninguna llegó a gustarme nada. Pero Mara fue fuerza, descontrol y pasión. Se creció muchísimo, así que me alegré cuando la cogió. Lo mismito ocurrió en la batalla entre Rafa y David Ros. Los dos rockeros sólo comparten el gusto musical, y si eso. David Ros es más de sala íntima, de música a medio tiempo.. Y Rafa es brutalidad, es garra, es desenfreno… Así que el “It’s my life” que les plantaron le vino que ni al pelo al señor Rafa para comerse con patatas a David. Lo ninguneó, lo chafó y lo mandó fuera del rin en el segundo verso. Bisbal lo tuvo muy muy fácil. Algo más complicado pudo ser la batalla que enfrentaba a dos grandes voces con dos estilos casi opuestos. Yolanda y Yanela (hasta sus nombres quedan bien juntos) interpretaron un bolero precioso, aunque la primera era flamenca y la segunda una mezcla entre soul y jazz. Pensé que Bisbal había patinado absolutamente, pero no. Fueron uno de los dúos de la noche. Perfectamente compenetradas y con una armonía encantadora. Por estilo, yo me decanté por Yanela, y Bisbal también. Así que todo rodado.

Malú también estuvo muy acertada juntando a sus voces y quedándose con tres de ellas (a las otras tres les dijo adiós, naturalmente). Pero escoger canciones no parece ser lo suyo. La primera de sus batallas fue casi perfecta. Rebeca y Beatriz versionaron “I have nothing”. Un temazo descomunal que le vino a Rebeca como anillo al dedo. Ella ya se había presentado a las audiciones con una canción de Whitney Houston, así que fue todo un regalo. Su garra y su potencia pudieron con una de las rivales más fuertes que podía tener, por su estilo similar y muy apto también. Malú se quedó con Rebeca para mi alegría y despidió a otra gran concursante. Su segundo enfrentamiento lo proporcionaron Yolanda y María. La verdad, las dos son grandes cantantes y demostraron muchas tablas, pero la canción no les permitió darlo todo y a mí me resultó muy descafeinado. “Manos al aire” fue el tema escogido. Yolanda pareció desenvolverse mejor, mientras que María, perfecta en afinación, estuvo como fuera de sitio. Una lástima. Para mi beneplácito, Malú se quedó con la andaluza que canta francés de oído, Yolanda para los amigos. Y hablando de amistad, más que amigos parecieron Efrén y Eli, el último de los dúos de Malú. Ambos interpretaron “Recuérdame” con más pena que gloria, aunque a mis tuiteros les encantó. Efrén se vino arriba y me resultó todo un galán, pero Eli me pareció chillona y desmedida. Había química entre ellos y Tiziano Ferro hasta lloró. Pero a mí sólo lograron que me dolieran los oídos. El vencedor de este dúo, claramente, fue Efrén. Malú no tuvo ninguna duda…

Me dejo a Melendi para el final, pero es que fue el que peor lo pasó. O al menos es con el que más sufrí, porque sus seis voces de anoche fueron tan correctas como geniales, y aunque me costó decidirme más en unos que en otros, todos me parecieron muy muy muy válidos. Es lo malo de tener un gran equipo, que no sabes por dónde elegir… Empezaré por el dúo formado por Neus Ferri y Javi, que tan bien cantaron “Ironic”. Para definir esta batalla, utilizaré “estupendo”. Porque todo me pareció estupendo. Desde la armonía que había entre ellos hasta las estrofas de cada uno por separado. Estupendo fue el buen rollo que transmitieron y estupendas fueron las tablas demostradas por los dos. Decidí decantarme por Neus, que me hace sentir más que él. A Melendi le ocurrió lo mismo, y yo me alegré absolutamente. Tampoco hubo un “pero” en la actuación de Mercedes y Susana. La joven me demostró que es brutal y que tiene una actitud genial en el escenario. No me esperaba tanto de ella. Pero de la que sin duda no me esperaba ni la mitad fue de Mercedes. Logró aprenderse la canción de Alejandro Sanz (“Y si fuera ella”) y no sólo no se equivocó sino que tampoco falló o se perdió o chafó a su compañera. El trabajo da sus frutos y las dos estuvieron en perfecta sincronía. Una lástima tener que perder a la señora que es todo fiesta y simpatía, pero creo que todos vemos más a Susana con un disco, si eso, ¿no?

El plato fuerte de la noche vino con el primero de los dúos de Melendi. La batalla entre Javi Mota y Mirela, lo que implicaba una pelea directa entre mi voz masculina y mi voz femenina favoritas. Cantaron “Devuélveme la vida” y, la verdad, yo pensé que lo haría mejor él que ella. Javi es pasión romántica, es voz calmada, es dulce aunque sexy. Mirela es más bien apoteósica, un huracán comedido pero imparable. Y así fueron ambos en el escenario. Ella cantaba y él se dejaba cantar. Pero es que Mirela es muy perfecta en ejecución y eso la hacía brillar sobre cualquiera que el hubieran puesto. A Javi lo veía como el que se sabe perdedor e intenta despedirse a lo grande. Me decanté por ella, aunque como ya he dicho y dije, él es mi otro gran favorito. Pero creo que ella estuvo más notable. Melendi no pareció verlo así y se quedó con Javi Mota. No hace falta que diga cuánto me alegré, porque para mí ambos tenían que estar dentro. Pero me supo fatal por Mirela, siempre destinada a un papel segundón y nunca cosechando los éxitos que se merece. Desde aquí le mando un beso aunque dudo que me lea. Y todo mi ánimo y mi apoyo. Es una gran voz y una gran artista infravalorada y ojala, algún día, encuentre su hueco.

Me despido con ella cantando “La reina de la noche”, la segunda clasificada para ir a Eurovisión en 2007. De nuevo, las hormonas pudieron a la calidad. Qué diferente habría sido todo para ella de haber ganado entonces…

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!

jueves, 20 de septiembre de 2012

El Quinto Coach




Anoche se estrenó La Voz en Telecinco, un concurso que ha cosechado éxitos a nivel mundial y que cuenta con jurados inmejorables de la talla de Christina Aguilera o Adam Levine. España se merecía su propia versión del talent show y la primera Gala ha resultado ser el programa más visto del verano, y con diferencia. Pero, ¿cuál es la clave de tantos aplausos? ¿De verdad se los merece? ¿Quiénes son los concursantes seleccionados y quiénes sus coaches (o jurado-asistentes)?

Sin duda, una de las grandes bazas del concurso es su propia mecánica. Ese morbo de ver a cuatro jurados de espaldas a los concursantes, escuchando y sintiendo sus voces pero sin verlos, sin saber cómo son, cómo se venden, si bailan, si se mueven bien o si por el contrario se hacen pequeñitos en el escenario. Estos cuatro jurados son a la vez los profesores-asistentes de los concursantes, por lo que a veces han de pelearse entre ellos (no literalmente, creo) para que los cantantes en proyecto los escojan como coach.

Pero, cuidado, porque esta primera fase del concurso corre un riesgo que, anoche, ya quedó más que patente. Bisbal, Malú, Rosario y Melendi pueden acaparar más vídeos de los que deberían, y el público puede centrarse más en sus reacciones que en los cantantes que concursan y que, teóricamente, son el centro y la meta de este programa. También Telecinco cometió anoche otro gran fallo. La Gala no fue dinámica para nada. La mecánica para presentar a cada concursante fue la misma. Y los momentos de felicidad o angustia de sus familiares ocuparon demasiado tiempo, teniendo en cuenta que sólo cantan minuto y medio de canción en el escenario. Pido más ritmo, menos vídeos y más canción.

El último error que quiero resaltar viene por parte de los propios concursantes. A la hora de escoger su canción, todos pensaron en lo mismo: lucirse con un medio tiempo o una balada para que los coaches los cogieran por sus grandes aptitudes y sus voces inimitables. Pero, ojo, tanta semibalada termina aburriendo. Al final crees que todos han cantado la misma canción y termina siendo un casting descafeinado y sin mucho valor. Como el jurado está de espaldas, se obviaron los temas rítmicos, los que se bailan, los que te hacen moverte por todo el escenario. ¿Qué más da, si no te pueden ver? Alerta con eso, porque el público, desde casa, lo vemos todo…

Mis queridos lectores, después de infinitas crónicas sobre Gran Hermano, Operación Triunfo y Eurovisión, llego de nuevo autoproclamado como El Quinto Coach. Vamos a repasar un poquito la Gala de Estreno y a darles un pequeño repaso a todos… ¡Bienvenidos!

Malú es una de esos cuatro coach. Esta cantante, descubierta a los 15 años, es una de las mejores voces femeninas que tenemos en España. Completamente personal y desgarradora, sus temas son éxitos rotundos casi incluso antes de salir al mercado. Quizá por ello anoche no se giraba tanto como sus compañeros. Dudaba, se lo pensaba y hasta comentaba con Rosario (con la que comparte un buen rollo tremendo) o Melendi, que en más de una ocasión le echó un pequeño rapapolvo por no darle al botón para elegir al cantante para su grupo. Y de todas las veces que se giró, sólo una concursante decidió irse con ella. Vista desde fuera, Malú inspira seriedad, rectitud y excesiva corrección. Vamos, que te imaginas con ella de coach y es un auténtico pavor y sufrimiento.

Esta concursante que decidió irse con Malú fue Rebeca. Otra cantante con voz desgarrada que debe de pensarse mucho lo de seguir poniéndola ronca, antes de destrozársela por completo. Una diva mundial de su pueblo que finge tener 25 años aunque aparenta más de 40. Choni de la cabeza a los pies pero inmejorable en un escenario. Eligió una de mis canciones preferidas: “Run to you”, una de esas canciones con las que brilló Whitney Houston. Veremos cómo sigue esta mujer.

Rosario Flores también forma parte del concurso como coach. Probablemente sea la más profesional y la que más en serio se toma su papel. Anoche se mostró seria y dubitativa. Ella tiene claro que ha de formar a un cantante para darle una carrera musical, no un cheque para que se compre un apartamento en Benidorm. Por ello eligió siempre a futuras voces que pudieran moldearse y que tuvieran duende, como dice ella. Abraham es uno de sus seleccionados, aunque fue él quien la quiso a ella. Cantó "Hallelujah", la última canción que yo me planteo para acudir a un casting. Por difícil y demasiado melodiosa. Sin embargo el chico se lució, aunque tampoco especialmente. Yo no me hubiera girado. Si el chico es capaz de hacer lírica, que sea bienvenido, pero su voz me parece de lo más corriente.

También se quedó Rosario con Angélica, cuyo nombre artístico es “La Tremen”. Dios sabe que un mote así sólo está reservado para travestis y actrices porno que también sean travestis. Su voz rota me impresionó pero su actuación tampoco fue del otro mundo. Eso sí, se notaba que sentía lo que cantaba. Y eso se agradece siempre. El trío de cantantes de Rosario hasta la fecha lo forma la versión mejorada de Pitingo, Juan Carlos, que anoche no se supo muy bien si cantaba en inglés, en flamenco, estaba haciendo soul, jazz, funky o una parodia de sí mismo. Tiene mucho poder vocal y una gran base de registros graves que le ayudará con muchos temas. Pero, personalmente, me da algo de miedo. Y estoy casi convencido de que no compraría un single suyo ni aunque fuese a dúo con Leticia Sabater.

David Bisbal es el tercero de los coaches. No necesita mayor carta de presentación que el hecho de repetir su nombre: David Bisbal. Quedó segundo en la primera edición de Operación Triunfo y, quizá por ello, me esperaba de él mayor humildad y empatía para con los concursantes. Pero no. El señor de los rizos perfectos gracias a Giorgi me resultó altanero, divo hasta cansar y sobreactuado a niveles de Antonio Resines. Sus caras cuando estaba girado decían todo lo contrario que cuando se volvía a los concursantes. Imagino que se piensa que luego esos vídeos no se ven en casa. Su exceso o, mejor dicho, sus excesos de “guayismo” y de simpatía campechana van a hacer que sus seleccionados terminen hartos de él.

Bisbal cogió a Mara, una tinerfeña cuyas pestañas naturales me dejaron sin palabras. Un ejemplo de sutileza y elegancia que sólo consiguió un aprobado raspado. Su voz está demasiado acostumbrada a las orquestas y eso se nota. Al final, todas cantan con el mismo timbre. Es como si la orquesta las neutralizara a todas las cantantes por igual. No me transmitió nada y el tema que escogió no estaba a su altura. Pero bien, siempre se necesitan concursantes de relleno. Y su otra concursante fue Virginia, una enfermera con un estilazo propio para triunfar donde se lo proponga. Tiene carácter y mucho carisma, y se llevó a “La flaca” a su terreno para arrasar en el escenario. Bien por ella.

El que no necesita suerte, sino un equipo más grande, es Melendi. Anoche se giraba hasta cuando alguien del público tosía. ¡Qué barbaridad! Ya tiene a cinco concursantes (todo mujeres), lo que supone un tercio de su equipo completado. Hablo en nombre de todos los que pensábamos que Melendi era un tipejo insoportable y cansino: este chico es un puto crack. A mí me ha conquistado del todo y me parece de lo más natural y fresco. Se necesita alguien así para este tipo de concursos. De momento, Melendi es el que más cantantes ha sumado en su poder. A saber, tiene a Neus, una conocida de Soledad Jiménez que tiene ciertos aires a Céline Dion, pero mucho más rockera. También está con él Mercedes, una abuelita peluquera que, además, es fan del cantante desde hace años. Sin duda dará juego porque es encantadora y tiene tablas. Pero un estilo que quizá no sea el más adecuado para el panorama musical actual. Maika es otra de sus cantantes. Su voz es la de un hombre, y eso nos encantó a todos. Para empezar, porque la diferencia, ella ya tiene marca. También porque es una voz igualmente válida y muy correcta. Y además es que su directo fue impresionante y de los más afinados. Parecía una versión de estudio. Genial.

La artistaza que se llevó Melendi (Bisbal decía que tenía muchas carencias...) fue Mirela. Los eurofans la conocemos de lejos ya. Intentó representarnos en Eurojunior el mismo año que María Isabel, la del “Antes muerta que sencilla”. También quedó segunda el año del “I love you mi vida”, con su tema “La reina de la noche”. A mí me encanta de siempre y espero que se luzca más que anoche. Tiene un vozarrón y muchas tablas, pero nunca ha sabido escoger muy bien las canciones con las que presentarse. Suerte, guapísima.

Y me dejo para el final a la que más me gustó de todos. Paula Rojo. A ella le doy el honor de tener nombre y apellido que para eso se lo ha cambiado expresamente para su vida artística. Paula es una niñita dulce, carismática y de lo más comercial que, además, ha compuesto un tema precioso para su hermano pequeño y que cantó en directo y a capella dejándonos a todos boquiabiertos. Su arma principal es su dulzura y su voz tan personal como atrayente. Y su ukelele. Alguien capaz de tocar y querer un ukelele lo tiene todo ganado. Y punto.

Por el camino quedaron otros tantos cantantes, algunos con mejor perder que otros, que miraban a los cuatro coaches con la misma cara que mira Angela Merkel a España cuando sube la prima de riesgo. Eché de menos más drama. Que alguno de los concursantes cantara una canción en el casting de alguno de los coaches. Que ninguno fuera muy muy friki. Que no llevase nadie una estampita del Ecce Homo. Que Melendi no se fumara un porro o Bisbal no dijera que alguien era “increíble”. En fin. Destaco también que salvo Paula y Maika, ninguno me llama especialmente la atención. Y que tampoco hay bellezones ni musculitos ni súper asiliconadas. También que Tina, Charo, Borja, Rocío y Yago ya están fuera del concurso. Y no creo que nos perdamos nada de ninguno de ellos. Los que no os podéis perder mis próximas crónicas sois vosotros. Como siempre (y a menos que cambien de día el programa), cada jueves aquí. En el blog oficial del nada oficial Quinto Coach. Gracias, bienvenidos y…

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!