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martes, 12 de noviembre de 2013

#Batallas3, Gala 9 de La Voz


Las Batallas de La Voz ya son historia. Esta tercera y última noche se esperaba más tensa e interesante que ninguna, dado que los coaches ya habían acabado sus comodines de robo y cualquiera que perdiese uno de los enfrentamientos iba, directamente, expulsado a su casa. No es que se reservasen grandes platos fuertes, pero alguno dio la sorpresa. Eso sí, y para mi alegría personal, acerté 7 de las 10 batallas que nos ofrecieron. Una vez elegidos los 10 semifinalistas, cada coach tuvo que escoger a dos voces de su equipo para pasarlos directamente a las galas de los directos. El resto se tendrán que batir, el próximo lunes, en la Gala de "El Asalto Final". Apoteósico.

Malú vivió sólo dos enfrentamientos. Y, por primera vez, le acerté los dos. Ya era hora. El primero tuvo lugar entre David Barrull e Inma Herrera. Dos flamencos de pura raza que resultaron muy igualados, aunque ninguno lograse romper del todo. Él se salió un poco de la melodía, pero la verdad es que su voz llama mucho más la atención y es más personal que la de ella. Ganó él. Bien. La segunda batalla fue entre Sergio Rojas y Norykko, un dúo desigual en el que él se las vio y deseó para estar a la altura en ese rockero River deep, mountain high de Celine Dion. Norykko estaba como pez en el agua. Y para mí ella fue la mejor de la noche sin duda. Pasó, claro. Y me alegré mucho. Es una de mis grandes favoritas.

David Bisbal tuvo también dos batallas, ambas bastante ajustadas, aunque sólo acerté una. No fue la primera, la que se originó entre Susana Sheiman y Paula Espinosa. Ambas interpretaron con desacierto When you believe, y ninguna resultó convincente. Susana podría haber dado mucho más. Tiene torrente y tablas para ello. Y Paula estuvo, sencillamente, fuera de lugar en la primera media parte. Luego se creció, y para mí llegó a romper un poco. Pero no le fue suficiente y quedó expulsada. Me alegré por Susana, cuya audición a ciegas aún recuerdo con amor. La otra batalla fue entre Marta Oliva y María Ayo. También me resultaron bastante descafeinadas ambas. Me esperaba mucho más de las dos, pero ninguna dio todo en el escenario, y quedaron desinfladas. Ganó María, que se lo mereció más. Y todos contentos.

Antonio Orozco, por su parte, tuvo tres enfrentamientos. Dos me parecieron muy justos, el otro me pareció terrible. Fue el primero de todos, el que hubo entre Agustín Tirado y Rangel da Silva. Es cierto que mi mulatito entró mal al tema, que desafinó bastante y que al final terminó arrastrando a su compañero a salirse del tiesto durante el resto de la canción. Pero su carita, su timbre y su personalidad debieron sobrar para clasificarlo. Me morí de pena. Mucho más acertada me pareció la decisión de salvar a Damon Robinson antes que a Elena Grau. Esta batalla más bien pareció la actuación del artista invitado con una concursante mediocre de Operación Triunfo. Ella desapareció y él se creció del todo. El tercer enfrentamiento fue la actuación de la noche, con Bárbara Isasi y Sandra Morales. Las dos estuvieron geniales, contundentes, fuertes y bravas. No supe decidirme muy bien por cuál quedarme, porque las dos me resultaron lo mejor de lo mejor. Es cierto que Sandra Morales, de entrada, me cae mejor. Y cuando Bisbal se quedó con ella me alegré mucho. Grande.

Rosario Flores también tuvo tres batallas. Y cada día resulta más fácil adivinarle sus elecciones. Eso sí, no siempre quiere decir que las compartamos. Ayer me gustaron dos de sus tres decisiones, aunque en el fondo hizo bien en todas. Primero enfrentó a Mari Carmen Muyor con María Amolategui. La primera fue muy pluf, mientras que la segunda no dejó de brillar, y se la merendó con un poco de chocolate Milka. Impresionante. Acertó Rosario quedándose con María. No tuvo tanta gracia al quedarse con Brigitte Emaga antes que Ana Ortega. No es que hubiese mucha diferencia, pero una me pareció chirriante y la otra fría. Dudo que alguna traspasase realmente el corazón a nadie, pero ahí están. Completamente prescindibles ambas. Su tercera batalla tuvo lugar entre José Ramírez e Ivet Vidal. Aquí vimos la actitud frente a la voz. Él quedó muy karaoke-man, con esos movimientos y esa voz que no llama nada la atención. Ella estuvo más profesional, aunque tampoco logró encandilarme demasiado. La actuación, en sí, fue un poco destrozo. En fin. Se quedó con ella, que ciertamente estuvo mejor.

Finalmente, cada coach tuvo que elegir a dos voces, como he comentado, para que pasen a las galas en directo sin necesidad de sobrevivir a El Último Asalto, la última criba. Aquí hubo decisiones para todos los gustos, pero algunas fueron realmente inesperadas. Bisbal se quedó con Álex Escribano y con Tiana Riobo. Me parecieron dos decisiones muy hábiles, aunque creo que hay más material potente en su equipo. Veremos qué pasa. Rosario, como era obvio, se quedó con Estela Amaya e Idoia Bediaga. Dos voces muy particulares y con dos estilos tan personales como atrayentes. Creo que ambas pueden tener mucho futuro. Me alegré enormemente. Lo de Malú me sorprendió más, aunque es comprensible. Se decantó por Amynata Sow y David Barrull. Actitudes, voces y estilazos radicalmente opuestos. Bien. Orozco demostró, una vez más, su nulo criterio en este concurso, y aseguró que su decisión era "estrategia de equipo". Se quedó con sus dos voces más mediocres, las de David Velardo y Agustín Tirado. Increíble. No sé a qué juega este hombre, pero a este ritmo, poco tiene que hacer en el concurso.

Nos vemos, cómo no, el próximo martes. ¿Quiénes pasarán? Sólo 4 de cada coach irán a los directos. Otros 4 -en total, 16-, morirán por el camino. Se avecina una auténtica tragedia griega. Yo ya tengo mis favoritos.

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!

martes, 22 de octubre de 2013

#MiraLaVoz, Gala 6 de La Voz


Los equipos de La Voz cierran sus filas y ya se han completado del todo. Anoche vivimos las 10 últimas incorporaciones a los equipos de Antonio Orozco, Rosario Flores, David Bisbal y Malú en una reñidísima noche de audiciones a ciegas que dejó un gran sabor de boca a todos los espectadores, con un nivel bastante más alto del habitual y algunas sorpresas encantadoras de última hora. También vivimos un par de momentos muy vergonzantes, como ya comentaré a continuación. Esta última gala de audiciones dio para mucho...

Nada menos que 5 voces se quedaron fuera del concurso, más todas las que aspirarían a entrar y les dijeron: "Lo sentimos, pero Bisbal ya se ha girado del todo, no hay hueco para nadie más", que debe ser bastante terrible, digo yo. No quiero ni imaginarme cómo debió sentirse la siguiente persona que estaba lista para actuar. El que sí estaba preparado fue Fabio Canu, un cantante italiano de country que se desenvolvió muy bien en el escenario, pero que no consiguió encandilar a ningún coach. Idéntica situación vivió Alonso González, sólo que este no se merecía que nadie se moviese de su sillón por él. Estuvo escaso y falto de todo. Horror. Beatriz Lindo no fue mucho mejor. La vi atropellada, apagada y excesivamente grave. No entendí qué hacía ahí. Tampoco me gustó Rosa de Lima, tan chillona y desfasada como ordinaria. Le faltó saber ubicarse y le sobró todo lo demás. Qué fatalidad. Aunque, para humillación, la de Sandra Calderón, que se quedó en blanco, decidió cantar el estribillo durante una estrofa y, al final, terminó haciendo el mayor de los ridículos jamás visto en un programa musical. De pena. La verdad es que me supo mal por ella, lo tuvo que pasar terriblemente mal.

El que se lo ha pasado bomba, al menos de momento, es Antonio Orozco, que ayer fue el primero en completar su equipo de voces. Rangel me encantó. Es mono, me gustó su voz y, además, estoy convencido de que lo conozco de algo. Tiene potencial para ser muy joven. Ahora sólo falta que lo sepan explotar. Lo mismo me ocurrió con Alejandro Udó, una voz tremenda y con un estilazo genial, aunque al verlo en escena deseo salir corriendo. Es un tanto raro, pero supo conquistarnos a todos. De momento, se ha convertido en uno de mis favoritos. Les deseo toda la suerte del mundo, el equipo de Orozco tiene muy mediocres y muy brillantes. Veremos cómo se las apaña.

Malú fue la segunda en decir: "Se acabó". Ayer sumó un poco de todo, como ya nos tiene acostumbrados. Marta Pons cantó en el Madrid Arena o algo así. La verdad es que tanto dramatismo y tanto vendernos un acontecimiento que debió quedar como anecdótico en su paso por el concurso me pareció fatal. La chica tiene un registro grave muy desafinado, pero parece que convenció bastante. Mucho más me gustó Nora Jiménez, aunque ella quiere que la llamemos Norykko. Esta chica ya está experimentada y ha sido corista de grandes del panorama musical nacional. Me consta que tiene vídeos en YouTube con más de medio millón de visitas. Poco más que añadir. Estuvo genial. Lucirá mucho en este equipo, porque este año el de Malú me ha dejado mucho que desear. Está lleno de ceros y muy deficientes.

Rosario Flores ha sabido dar un giro a su proceso de elección, y ya hemos visto como este año se decanta por algo más que por Jorge González el extriunfito, ex de la Campos y exheterosexual. Anoche se quedó con Ivet Vidal, que no tiene mala pinta, pero su voz es demasiado desagradable para que quiera oírla dos veces seguidas. También cogió a Odette Suárez para su equipo, una diva con mucha personalidad pero que termina algunos versos como Shakira, y eso me da bastante miedo. Por último, la Flores consiguió que se fuese con ella Brigitte Emaga, con muy buena voz, actitud y rollito. Me transmitió mucha energía, muy positiva e interesante. Creo que puede dar mucho juego.

El que no sé muy bien a qué juega es David Bisbal, que anoche siguió dejándome claro por qué me cae tan sumamente mal. Odio que finja que va a darle al botón y que luego sonría. Puede que divierta a los espectadores, pero se lo hace pasar fatal a los familiares. Además, el hecho de que se pase media actuación bailando y levantando brazos puede provocar nervios en el aspirante, que cree en vano que va a girarse para "capturarlo". Y, naturalmente, que esté cantando por encima del concursante o que se ría cuando se equivoca me parece de una falta de educación tremenda. A pesar de todo esto, ayer consiguió blindar a su equipo, pero lo hizo en último lugar. A él se han sumado Paula Espinosa, una valenciana muy guapa, muy apta, muy correcta y muy todo. Podría dar la sorpresa. El que sin duda la dio fue Robert Matchez, un showman que no sé si imitaba a Ángel Garó, a Lina Morgan o a Norma Duval, pero lo suyo no es la música. Me pareció cargante y demodé, pero ahí está. Veremos lo que dura. Bastante más me gustó la extriunfita y todavía Happy Hippo Alba Lucía, que ha crecido bastante y madurado muchísimo como artista. Interpretó con bastante maestría. Veremos si sabe aprovechar esta segunda oportunidad.

Y hablando de segundas, ahora llega la segunda fase. Las batallas. Cada coach tendrá que quedarse con sólo 8 voces. Justo la mitad. Así que vamos a ver enfrentamientos apoteósicos entre concursantes que, además, podrán moverse de un equipo a otro si su cantante lo descarta pero otro quiere que se quede con él. Se avecina tensión, diversión y llanto. Y música, mucha música. Hasta entonces...

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!