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jueves, 22 de octubre de 2009

Odio los blogs






Hay más de 150 millones de blogs en el mundo. Se calcula que 300.000 son en español. ¿Cuántos de ellos vienen firmados? ¿Se podría rastrear cada uno de ellos para averiguar quiénes son sus fundadores? ¿Un juez haría caso a un particular si se creara un blog que lo injuriase?
Los blogs son una cosa que odio.

La primera idea que se me antojó fue crear un blog a modo de diario. Pensé escribir en él cualquier curiosidad acerca de mi vida –o de la de cualquier otro, en el libre albedrío de los blogs no se veta nada-. Es más, pensé en escribir mis experiencias sexuales. Basta con darle a la pestañita de “contenidos para adultos” y listo. Uno puede incluso decir que la noche anterior ha estado haciendo lo propio con Terelu Campos. O con su madre. ¿Qué posibilidades hay de que una de las dos entre y te denuncie? ¿Cuál es la probabilidad de que un juez supiera quién eres y te hiciera pagar por injurias?

Para hacerlo más entretenido, se podría hacer lo mismo contando que la que yace en tu cama es Bibiana Aído y firmar como Manuel Fraga. El segundo se alegraría enormemente por que alguien se acuerde todavía de él y encima lo junten con jovencitas. La primera pensaría que censurar un blog es como un aumento de tetas. O quizá te lo cerraría porque hasta los dos meses no está comprobado científicamente que tenga vida. Total, quedarías absuelto. ¿No es magnífico?

La gente realmente cree que es guay por tener un blog. ¿Qué clase de vanidosos son? ¿Realmente creen que nos interesa lo que opinen acerca de política, economía, del mundo del corazón o sobre las nuevas bolsas de Carrefour? Además, se puede encontrar toda clase de nombres para los blogs. Algunos muy creativos. Si es que el bloguero es lo más de lo más. Y valiente. Un bloguero es un valiente por plantar cara al sistema, por opinar de esto y de aquello. Pero yo me pregunto, ¿harían lo mismo si tuviesen que firmar con sus nombres y apellidos? ¿Y si al lado del texto apareciese su foto? La gente que tiene blogs, generalmente, es también esa gente que luego en grupo no dice ni pío. Esas personas que nunca se sabe si son frías o calientes. Calientes. Ummm.

El mundo del porno viene aparte, pero también hay cientos de blogs que contienen vídeos o imágenes de lo más hot (yo también soy tan guay que me permito anglicismos). Y se puede saltar de unos a otros porque están súper asociados entre sí. ¿Por qué quiere nuestro Gobierno prohibir el porno de las tres de la mañana si uno puede meterse en blogger –gratis y a cualquier hora del día, ¡como las páginas amarillas!- y ver porno de cualquier clase? En muchos de los casos, nos presentan a los actores y actrices con sus nombres –reales o no, eso ya no lo compruebo- como si algún día les fuésemos a llamar por teléfono y preguntarles por sus hijos. O por Fraga.

Con tantas ideas brillantes… y finalmente creo un blog contando cosas que no me gustan… Claro, que yo tengo que firmar mis entradas y un profesor ha de corregirlas a final de año. Esa suerte han tenido Terelu y Fraga. Y las bolsas del Carrefour.





Roberto S. Caudet

Ataca La Bestia











Odiar es una palabra muy fuerte. Tanto que quizá muchos de los lectores piensen que estoy degradando el verdadero significado de la palabra, o al menos el normativo según la RAE. Yo entonces les rebatiría preguntándoles cuántas palabras mantienen su significado original y no las hemos ido alterando a lo largo del tiempo. Y eso es algo que también me saca de quicio. Eso es algo que realmente odio.

A lo largo de este proyecto, porque el verdadero motivo por el que estoy escribiendo estas líneas es para un proyecto, intentaré simpatizar con algunas personas –a la vez que me crearé enemistades- comentando todas esas cosas que no me gustan. Todas esas cosas que odio.

Todo el mundo sabe que es más fácil criticar que alabar. En muchísimas ocasiones son los malos los que gustan más. Eso, en cambio, me gusta. La gente que lea este blog pensará que me he pasado al lado fácil. Al de poner a todo como malo y sacar a la luz los aspectos negativos de diferentes situaciones de la vida cotidiana, de frases hechas, de actores, políticos y demás. Pero no es cierto. Es sencillo meterse con algo, sí. Pero no lo es hacerlo con ingenio, con un humor mordaz, con cierta ironía. De manera ácida. Así es como va a funcionar esto a partir de ahora. Preparaos, en algún momento podéis ser vosotros los que dejéis de gustarme. Podéis ser cosas que odie.

En cuanto al post de hoy, poco que comentar, ya que es la primera entrada y simple presentación del contenido que se podrá leer a partir de ahora. En foto, la cabecera de este nuevo blog.

Bienvenidos a todas las cosas que odio.


Roberto S. Caudet