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domingo, 12 de septiembre de 2010

El primer día del resto de su vida



Roberto, un niño de doce años, estaba como todas las primeras semanas de septiembre, haciendo las tareas que le habían mandado sus profesoras para el verano. Siempre se resistía a completar los cuadernos de vacaciones durante los meses de julio y agosto y, por suerte, como su hermana Amparo, ocho años mayor que él, no le prestaba mucha atención, nadie sabía cómo se las apañaba para tenerlas todas escritas el primer día de clase. Sus padres trabajaban a jornada completa, así que Roberto aprovechaba para hacer todo lo que no podía durante el curso escolar: se despertaba cuando quería, veía la tele todas las tardes durante horas y, de vez en cuando, encendía la Game Boy Color para entrenar a sus Pokémon. Pero ese martes once de septiembre de 2001 no era un día más. Sería el primer día del resto de su vida.

Eran las tres y diez de la tarde, hora peninsular española, y Roberto ya había encendido Telecinco para que, cuando la periodista catalana Àngels Barceló diera por finalizados los informativos de mediodía, empezara una de sus series favoritas, Al salir de clase. A Roberto no le gustaba realmente la serie, y muchos de los conflictos que planteaba los veía muy de lejos. Ni siquiera pensaba que los actores que salían en pantalla actuaran bien. Pero tenían algo que lo enganchaba durante una hora todas las tardes de lunes a viernes. Una hora en la que el ritmo de trabajo disminuía para atender a la serie. Sin embargo, el televisor no reflejaba la escena cotidiana. Àngels Barceló estaba blanca. No tartamudeaba, pero casi. Sin dejar de mirar fijamente a la pantalla, como queriendo traspasar con sus ojos cualquier muro y comunicar más de lo que sabía, de lo que podía.

La periodista de los informativos Telecinco hablaba sobre un posible accidente ocurrido en Nueva York, una ciudad que terminaba de recoger el desayuno. Un Boeing 767 se había estrellado contra una de las Torres Gemelas que coronaban la ciudad americana. Las imágenes no podían ser más explicitas. Al joven Roberto le parecían dos cigarros, uno de ellos encendido, el otro apagado. Del cigarro encendido salía una humareda tremenda, y parecía muy peligrosa. Mientras se mostraban las imágenes en directo, otro avión chocó tal cual contra la segunda Torre. Ya estaban prendiéndose los dos cigarros. Roberto hasta se asustó. Nunca en su vida había visto algo parecido. Corrió para ver dónde estaba su hermana y le preguntó: ¿qué son las Torres Gemelas? Su hermana, siempre atenta con él, respondió de manera tajante: “búscalo en la enciclopedia”. Dos segundos después, Roberto había encontrado el tomo correspondiente y leía al respecto.

Era la primera vez en su vida que estaba informándose. Que necesitaba saber más. Que quería saber qué estaba ocurriendo. No entendía, no lograba comprender cómo había podido ocurrir algo semejante. Quién o qué estaba detrás de los dos atentados contra el emblema de todo un país. No se atrevió a ir al sofá, él seguía en su silla, con sus deberes de clase enfrente y un bolígrafo en la mano. Quizá se preparaba por si tenía que escribir algo. Quizá él quería ser la propia Àngels Barceló. Quizá estaba petrificado ante una noticia tan impactante. Las imágenes que se seguían no eran más pacíficas. Varias personas saltaban torre abajo, a sabiendas de que iban a morirse igualmente, quemados o chafados por los escombros. Y entonces ocurrió lo peor. Una de las dos torres se vino abajo. Literalmente.

Roberto ya sabía por qué no se movía. Tenía demasiados sentimientos y demasiados pensamientos, a sus doce años, como para poder reaccionar. Y además una lágrima le recorría su mejilla derecha. ¿Cuánta gente habría allí dentro? ¿Cómo habrían vivido los pasajeros del avión sus últimos segundos de vida? ¿Quién se atrevía a hacer algo así y por qué? Ese mismo día Roberto supo que quería ser periodista. Que sería periodista.

Nueve años después, Roberto sigue viendo los especiales que se emiten en televisión, aunque todas las imágenes las recuerda como si las hubiera vivido. Ahora y a sus veintiún años, va a empezar tercero de Grado en Periodismo. No esperaba –ni quiere- tener que afrontar un acontecimiento como el vivido en 2001, pero sabe que fueron esas horas pasadas frente al televisor y casi sin pestañear las que cambiaron su vida. Roberto siente admiración por todos aquellos que, como Àngels Barceló, tuvieron la profesionalidad, la capacidad de mostrarse serenos, tranquilizadores, comunicadores.

Pero hay algo que Roberto sigue sin entender, y es por qué, ahora que ya se saben los culpables de los atentados que causaron la muerte a más de tres mil personas, el presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, ha mostrado su apoyo a que se construya una mezquita en el mismo lugar donde antes lucían las dos Torres Gemelas. Y menos aún comprende cómo puede decir que su país tiene “una deuda con el Islam”. Todavía visiblemente emocionado, Roberto escribe ahora estas líneas, que estarás leyendo con mayor o menos interés. Todavía visiblemente emocionado, Roberto se despierta cada once de septiembre recordando cada segundo que vivió hace nueve años, la ropa que llevaba puesta, lo que escribía en los folios, con quién habló, a quién llamó.

Todavía visiblemente emocionado, Roberto sigue necesitando desahogarse, gritar un segundo, cada once de septiembre, un día que nunca olvidará, igual que ninguna de las familias de las víctimas. Igual que nadie en este mundo. Todavía visiblemente emocionado, Roberto no redacta el artículo para odiar, sino porque forma parte de ese grito anual con el que necesita sacar la angustia que lleva dentro.

Todavía visiblemente emocionado…

Roberto S. Caudet

jueves, 31 de diciembre de 2009

Cocktail de Odio




¡Feliz Día del Odio a todos!

Ay no, perdón, se me olvidaba que dije que durante las Navidades el Odio era Amor. ¡Pero qué más da! El blog es mío y yo decido si continúo o no, ¿verdad? Muajaja. Hoy es el último día del año –en realidad me da mucho coraje decir estas cosas porque luego la gente me lee cuando me lee- y, por tanto, el odio ha vuelto a mí de manera festiva. He pensado en hacer un breve resumen –todos sabéis que yo por breve entiendo tres hojas a Word…- del 2009. Así, os voy a presentar lo que para mí son los nueve odios más importantes del año. Adelante:


Odio Nº9: CRISIS MUNDIAL DEL PUEBLO LLANO

La crisis ha afectado a todo el mundo, eso es conocido por todos. Recuerdo aún un reportaje de Cuatro en el que salía una mega pija diciendo “antes me compraba un bolso de Chanel cuando salía de compras y ahora me compro sólo los zapatos de Dior”. Ángelita mía. Todos los grandes empresarios han tenido que hacer lo mismo… Sus ventas y beneficios descienden. Aunque siguen siendo de millones de euros (o de dólares). Los autónomos medios lo tienen algo más chungo, vaya. Pero… ¿Y los trabajadores? ¿Nadie piensa en los trabajadores? Los despiden y no ganan dinero. Les suben los precios y tampoco pueden comprar nada. Y mientras, los políticos a los que han votado para que los defiendan, siguen sin, al menos, congelarse los sueldos. Qué pague el pato el mismo de siempre. Así va el mundo… y El Mundo también.

Odio Nº8: LA MUERTE Y BENEFICIO DE MICHAEL JACKSON

El cantante blanco tras unas lavadas con Ariel, Michael Jackson, falleció por causas sospechosas hace meses… Y ya hay una película sobre su última gira. Un refrito de imágenes que ya tenían archivadas por malísimas pero que han resultado tan beneficiosas como la Gripe A para los laboratorios Roche. Si es que uno vale más muerto que vivo… Y Michael ahora ha resultado ser un artistazo, una genialísima persona y un ser muy honesto y natural. ¿Nos olvidamos de todas las críticas y de su último disco con ventas desastrosas? Es absolutamente denigrante ver cómo sus familiares que ya ni se hablaban con él han asistido a programas, han grabado singles, han promocionado la película, etc. ¡Por el dinero baila el perro! ¡Y baila Thriller! Lamentable.

Odio Nº7: TELEVISIÓN ESPAÑOLA Y BOTÓN DE “NO EMITIR”

Primero fue el partido de la Copa del Rey entre el FC Barcelona y el Athletic de Bilbao. Sucedió que ante el protocolísimo Himno español, los hinchas de ambos equipos (los hinchas nacionalistas, obvio) decidieron silbar y abuchear la musiquita que sonaba. Pero tranquilos, españoles del mundo. TVE decidió cortar ese momento para que no se viera a nivel nacional. ¿¿¿??? Muy inteligente. Para darle todavía más bombo al asunto. Y semanas más tarde, la misma cadena decidió darle a ese botoncito de “No emitir” la segunda semifinal de Eurovisión alegando “problemas técnicos” a la Organización del concurso. Los problemas técnicos son simples: el tenis que no los tenía proporcionó una audiencia digna a La2 y, en cambio, el Festival de la Canción europeo no otorga esos datos… Así salió la pobre Soraya luego, con una tela remendada. Si daba igual, ya teníamos a media Europa conociendo lo que nos gusta el Certamen y el respeto que le tenemos… Había perdido días antes, la pobre. ¿El castigo? Sanción económica a RTVE. Y olé.

Odio Nº6: EL DEFENSOR DEL MENOR. EL DEFENSOR DEL RESTO

Este verano nos sobresaltó la noticia de que Belén Esteban, la Lady Di española, o eso dicen en Telecinco, podría perder la tutela de su hija Andrea, después de que, supuestamente, la Fiscalía del Menor, actuara bajo la petición de 7 firmas contra la madrileña. Según se comentaba, ésta exponía continuamente a su hija en los platós y eso era terrible. Ahora yo me pregunto, ¿qué ha sido de todo ese tinglado? ¿Acaso alguien sabe cómo es Andreíta? ¿Cuántas veces ha salido en la tele con su madre? ¿Y en las revistas? La Fiscalía, y el Defensor del Menor, podrían preocuparse un poquito más de casos como el de Sandra Palo, o el de Marta del Castillo. Y el resto de casos de desapariciones y niños que roban y matan. No es lógico que intenten quitarle un crío a unos padres por estar obeso, o por ser famoso, pero luego no endurezcan las penas a “niños” que roban, violan y matan. Qué lamentable. El Defensor del Menor ahora resulta que es el Defensor del resto.

Odio Nº5: LA POLÍTICA Y DOBLE MORAL DE ZAPATERO

No cabe duda de que uno de los personajes del año, para bien o para mal, ha sido el presidente del Gobierno de España. Primero nos proponen una Ley Antitabaco para que reformen los bares y restaurantes de más de 100m2 y luego, no llega a dos años después, deciden que es mejor que no se fume en ningún lugar público. ¿Quién les va a pagar a los hosteleros la macro reforma que han tenido que hacer para adaptarse a la primera Ley? Además, ahora, que no se puede fumar en ningún lugar salvo en tu casaaaa, Zapatero ha decidido que los kioscos son un buen lugar para vender tabaco también. ¿¿¿??? ¡Pero si a este paso no fuma ni Sara Montiel! ¿Y la Ley de Costas? Aquí la norma ha sido a dedo: tú quitas tu restaurante, tú dejas tu hotel, tú quitas el chiringuito, tú dejas tu hotel… Menuda basura. Zapatero, qué mal me caes…

Odio Nº4: LA UER Y SUS CASTIGOS CON FAVORITISMO

Si recordáis, os informé hace tiempo de que la Seguridad Nacional de Azerbaiyán (un presssssiosssso país entre Europa y Asia) había detenido, interrogado y metido en el calabozo a las 42 personas que, el día de la Final de Eurovisión habían votado a Armenia, por eso de que son países con conflictos territoriales. ¿Sabéis que sanción les ha impuesto la UER –organización del certamen-? Nada. Cero. Una simple advertencia de que eso está mal. ¿¿¿??? Supongo que son los mismos que le han concedido el Nobel de la Paz a Obama… Sin embargo, España tendrá que pagar varios miles de euros por no haber emitido la segunda semifinal en riguroso directo. ¿Hola? Pues eso. Ahora resulta que es peor no emitir un programa que emitirlo y vigilar a los que votan en él para meterlos en la cárcel. Me gusta la democracia.

Odio Nº3: Medalla de Bronce. LOS REFERÉNDUMS CATALANES


Es genial cómo se nos vende el nacionalismo catalán. Yo os explico. Ingredientes: unos cuantos pueblos de no más de mil habitantes. Unos habitantes de los mismos con un fuerte sentido nacionalista-independentista. Unos Ayuntamientos con ganas de hacerse publicidad. 200 gramos de papeletas para rellenar con un “No vull ser Espanya” (“No quiero ser España”). 4 cámaras que lo graben todo y lo publiquen en las teles del mundo. Se deja todo calentar a cien grados y medio… ¡¡Y listo!! Ya tienes a los catalanes como, una vez más, los malos de la historia. Nunca le vino tan bien a los de las derechas que los de las izquierdas fuesen tan tontos. Pero seamos realistas. Una media del 90% de los votantes dijo “Sí” a la independencia. Votó el 30% de los llamados a votar. Fueron llamados a votar 70.000 catalanes. Hay más de 5 millones. ¿Resultado? Pues eso. No hacen falta calculadoras… Uno de cada ¿40? catalanes quiere hacerse su propia Nación…

Odio Nº2: Medalla de Plata. TRINIDAD JIMÉNEZ Y LA NO GRIPE A


Supongo que todos recordaréis cuando, a principios de año empezó una epidemia de la cual ya no se habla. Así que, haced memoria, haced memoria. Empezó en Estados Unidos, aunque los primeros casos mortales (cientos al final) fueron en México. Exacto, la Gripe A. El virus H1N1, que así queda más técnico, más cool. Si seguís haciendo memoria, nuestra ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, anunció públicamente que tal enfermedad “nunca llegará a nuestras fronteras”. ZAS en toda la boca. Más de 40 muertos y cientos de miles de enfermos han llenado los hospitales de nuestro país. Y los laboratorios de la empresa Roche, la única que fabrica Tamiflú, sospechosamente, el único medicamento que sirve para curar la Gripe A. Curioso, ¿no? Atad cabos. Gracias.

Odio Supremo. El Odio del Año: EL NOBEL DE LA PAZ A BARAK OBAMA


Es algo que nunca entenderé. ¿Un Nobel de la Paz a un presidente del Gobierno que no lleva ni un año en el cargo? ¿Un Nobel de la Paz para alguien que envía cada día más tropas a Afganistán y a Irak para imponer su política, su religión y sus costumbres a otros países, por el mero hecho de tener petróleo? ¿Un Nobel de la Paz a un Presidente de un país que permite la pena de muerte? ¡Pero bueno! Voy a proponer unos nuevos premios para los Nobel, que son en la misma línea: Premio Nobel de la Medicina al anestesista Maheso, que contagió de Hepatitis a la mitad de sus pacientes porque les inyectaba la anestesia con sus propias jeringuillas. Premio Nobel de la Literatura a Belén Esteban, porque todo lo que dice es poesía. Sin olvidarme el Premio Nobel Póstumo de la Paz a Adolph Hitler, porque es el hombre más bueno que he conocido…

Pasadlo bien esta noche. No desfaséis.
Feliz Odio Nuevo a todos.

Roberto S Caudet

martes, 17 de noviembre de 2009

Zapatero (des)hace amigos



Ya me he cansado. Estoy harto. No, no y no. Hoy El País vuelve a defender en su línea editorial a Zapatero y su política. Que defiendan la campaña del aborto me parece lógico. Que defiendan a Aído y las tetas, pasable. Que finjan mirar a otro lado con la crisis, ya es un poco peor. Pero que también intenten justificar todo lo que está pasando con AlaBama, AlaCama, VayaSemana... o como se llame el barco ese, me parece una locura.


Tanto elogio a Zapatero y su política (salvo cuando este beneficia a Mediapro) me resulta cargante. No menos cargante que leer política en La Razón, por supuesto. El caso es que me he acordado de una visita que hizo nuestro Presidente a la Casa Blanca. Esa cita con Obama en la que almorzaron y hablaron de política. Y de presos. Con esta última cita, ya son dos en las que se encontraron en menos de un mes, para gozo del socialista que en esta ocasión acudió “solo”. La cosa planeaba ser oficial y seria. Y emotiva. El propio mandatario español reconoció ante Obama que “la espera” de una bilateral con el presidente de EEUU “ha valido la pena”. Siempre les quedará Pajín. Digo París.



Tal y como ya vaticinó la propia Pajín en su momento, el año próximo será especial a nivel histórico: “Zapatero será presidente de la Unión Europea a la vez que Obama lo será de Estados Unidos”. Así pues, ya toca empezar a caer un poco en gracia a los americanos, que parece ser que nos tienen un poquito de tirria después de que aquel 2003, nuestro presidente –todavía en la oposición- no se levantara ante la bandera estrellada el día de la Hispanidad. Y fíjense por dónde, seis años después se reúne ese mismo día con un negro de orígenes musulmanes en una casa blanca. Ni Almodóvar hubiera tenido tan gran idea.

Eso sí, la jornada americana no empezó con muy buen pie para Zapatero, que antes de poder saludar a Obama tuvo que conocer a cincuenta personas reunidas a las puertas de la Casa Blanca para conocerle. Ni punto de comparación con la visita del Barça de este verano. Claro que las que aguardaban a ZP no eran fans histéricas –o también, quién sabe- de Messi, sino pertenecientes a grupos provida que protestaban, con pancartas tan contundentes como “tu madre dijo sí”. ¡Ay, si pudiera elegir de nuevo…!

La cita en el Despacho Oval sirvió para que el de las cejas pudiera hablar con su homólogo americano sobre la situación de nuestras tropas en Afganistán (curioso ver al Nobel de la Paz hablando de sus guerras en el extranjero). Sin embargo, trataron –ni lo han vuelto a hacer-, como estaba previsto, el asunto sobre los presos de Guantanamo que acogeremos, aunque esto ya es otro tema aparte… ¿Cuánto recibirá ZP por cada criminal adoptado? Tal y como está el país y la justicia, miedo me da que hasta tengamos que pagar a Obama por ellos. Y conociendo a Zapatero, no sería de extrañar que les otorgue la nacionalidad o incluso los fotografíe junto a sus hijas.

De los cinco presidentes de Gobierno españoles, Zapatero ha sido el cuarto en visitar la White House –Calvo Sotelo fue el único en no hacerlo-, y lo ha hecho tras más de dos mil días al mando del país. Nunca nadie había tardado tanto. Y por lo visto, el socialista le ha cogido gusto a esto de verse con Obama, ya que alargó tanto su viaje que al día siguiente llegó tarde a la conferencia que él mismo iba a ofrecer en la Universidad de Damasco (Siria). Y la noche anterior ya se perdió la Fiesta Latina organizada por la propia Casa Blanca a la que acudieron, entre otros, Gloria Estefan y Marc Anthony.

Zapatero hace amigos –o eso cree él- a la vez que los deshace. Pues yo lo siento, pero hoy memorando, me he dado cuenta de que también LO ODIO. A él y a su política bipolar.
Finalmente, a todos los que me seguís fieles aunque no os pueda contestar por falta de tiempo: Te lo agradezco, pero no. Hasta el jueves.

Roberto S. Caudet