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martes, 26 de noviembre de 2013

#AsaltoFinal, Gala 11 de La Voz


Dieciséis concursantes vivieron anoche en Telecinco sus asaltos finales, y sólo sobrevivieron ocho. La gala fue tensa, con momentos de auténtico pánico y algún bochorno, y también con alguna voz eliminada de manera inesperada y otras que continúan pasando cribas sin que nadie sepa muy bien por qué. En mi caso, sólo acerté 3 de los 8 enfrentamientos, y eso me disgusta bastante, aunque, por otro lado algunas de las batallas fueron bastante igualadas, por lo que me alegré igualmente de que se salvasen las otras personas.

Malú consiguió hacerme fallar sus dos asaltos, y ambos me parecieron bastante injustos. Por un lado enfrentó a Luciano da Silva y Silverio Belmonte. Los dos me resultan auténticos concursantes de relleno, y la verdad es que dudo que ninguno logre ser nada especial, pero es cierto que Luciano tiene más personalidad, estilo y actitud que Silverio, que es sólo una cabra desbocada.  Por otro lado tuvimos la batalla entre Alba Lucía y Norykko, ambas muy notables, la primera cada día más, con más superación; la segunda perfecta, como casi siempre. Norykko abandonó el programa por la puerta grande, haciendo una actuación brutal. Alba Lucía logró superarse, y resultó inmensa. Me alegré igualmente, aunque no fuese mi favorita.

Antonio Orozco fue el único que me acertó con sus dos decisiones. Por un lado se enfrentaron Cristina Rueda y Sandra Morales. Las dos echaron los restos, la primera con un temazo y un rollo desgarrador que sólo ella sabe interpretar. Es superior al resto. La segunda volvió a ser un descontrol acertado, y luchó por su dinero y su puesto en los directos. No pudo ser, para mi tristeza. Ambas me parecían de lo mejor de Orozco. El otro asalto se llevó a cabo entre Jaume Mas y Edu Ruiz. Aquí de ajustado nada. El segundo no sé muy bien qué hacía en el programa, pero ayer, por fin, logramos expulsarle. Fatal. Jaume es todo personalidad, energía y diversión. Me parece un auténtico artista, y de momento no me cansa su estilo tan marcado. Le deseo la mejor suerte del mundo.

Rosario Flores, por su parte, también me falló en ambas elecciones, una con especial agonía. Fue el primero, el que vivimos entre Gonzalo Alcaín y Sandra Rodrigo. Este dúo era desigual. Él es todo profesionalidad, elegancia, un señor. Ella es descontrol, escasa actitud, mucho nervio. No entendí cómo pudo deshacerse de Gonzalo, que para mí es de lo mejor que le quedaba en su equipo. Menudo golpe. Tampoco entendí muy bien que prefiriese a Ivet Vidal antes que a Xino Gómez. Ella es torrente y sorpresa, y ha sabido crecerse en cada gala, pero aún así noto que le faltan matices. Él, en cambio, me pareció íntimo, personal, bonito. Cantando únicamente con su guitarra, logró crear otra atmósfera en el plató y en nuestras casas. Lo encontré claro vencedor.

Con el que me doy por vencido es con David Bisbal. Insoportable. Le pido, por favor, que deje de cantar por encima de los concursantes, porque no estamos en su minuto de gloria, que ya los tiene en grandes dosis innecesarias. Me gustó que se quedase con Susana Sheiman antes que con María Ayo. Susana es brutal, auténticamente brutal. Le hizo un verdadero homenaje a Whitney Houston. Interpretó de maravilla. Y es una diva. María me resultó más pobre, más escasa. Es buena, lo sé, pero su voz no me gusta. Me alegré de que se fuera. No entendí, en cambio, que prefiriese a Dina Arriaza antes que a Lydia Lauren. No sé qué le veis a la taponcito, pero a mí me resulta desagradable. Es verdad que ayer cantó mejor, y que tuvo momentos de lucirse, pero la sigo encontrando muy mejorable. Lydia, en cambio, fue todo sobriedad y tablas en un escenario. No pudo interpretar mejor. Fue estupenda.

Como estupendas serán las galas en directo, que empiezan este mismo miércoles en Telecinco. Vamos a vivir momentos únicos, e imaginamos que habrá artistas invitados y que, por fin, veremos a los coaches cantar solos o junto a sus equipos, como la pasada edición. Imposible perdérselo.

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!

martes, 5 de noviembre de 2013

#Batallas2, Gala 8 de La Voz


La segunda ronda de Batallas de La Voz cobró más intensidad aún que la primera. Otras 11 parejas compitieron por conseguir su hueco en el programa y poder seguir así dándose a conocer ante la inmensa audiencia española que sigue el concurso e intentar avanzar en esta auténtica guerra de cantantes en la que, de más de 64, sólo podrá quedar uno. Anoche vivimos algunas sorpresas, como grandes favoritos que cayeron frente a sus competidores, y también unos coaches que robaron a grandes voces y a otras que no lo son tanto. El caso es que ya ninguno de ellos podrá recuperar a ningún expulsado, porque los cuatro han terminado ya su cupo de dos comodines. Miedo me da.

Malú vivió tres enfrentamientos, de los cuales sólo acerté uno, para mi total desgracia. El primero fue el de Martín Bueno con Érika Gómez. Ambos me parecieron demasiado acelerados, con escaso futuro en el panorama musical. Ninguno me convenció lo suficiente, pero al final ganó él. Pues bueno. La segunda batalla, más desigual, enfrentó a Amynata Sow con Gabriele Serrini. La pasión y el desenfreno de ella, algo chirriante, contra la perfección, dulzura y sencillez de él, todo elegancia y belleza. Malú se deshizo del "deseado", para tristeza de Jesús Vázquez y mía. Aunque Rosario lo robó y se lo quedó para ella. Antonio Orozco también pujó por él, pero no fue suficiente. Si es que anoche mojamos braguitas todos...  La tercera batalla fue la de Janyssha Lyon contra Lydia Lauren. Dos auténticas negras de corazón (y una de apariencia) que derrocharon soul, energía y brutalidad con una interpretación genial de No more tears. Malú acertó quedándose con la negra sabrosona y Bisbal y Orozco pelearon para recuperar a Lydia (antes incluso de que fuese repescada), que decidió irse con el de rizos. Menudo espectáculo.

Antonio Orozco también tuvo tres batallas y, nuevamente, sólo acerté una. Esto es una tragedia griega. Edu Ruiz y Alejandro Udó actuaron primero. Edu Ruiz quedó descafeinado, con una voz tan chillona como desagradable y tan corriente como fácil de olvidar. El segundo derrochó  personalidad, como ya sabemos, pero se olvidó completamente de su primera estrofa. Y lo pagó caro. Menos mal que Bisbal lo repescó. Yo me quería morir. La segunda batalla fue entre Cristina Rueda y Haley Haitz, la choni de barrio contra la pija de chalé. Ganó la primera, sobrada en fuerza, en potencia y en afinación. La rubia quedó tan pésima que sólo logró que Cristina se luciese más. Orozco hizo bien y se quedó a la extriunfita. Grande. Menos grande fue la batalla entre Ainhoa Aguilar y Rocío Rivas. Aquí volvimos a ver la lucha entre el esfuerzo y la mediocridad de la canaria, que lo dio todo pero no fue suficiente contra el talento innato y el torrente de Rocío, que aunque fue superior, no logró transmitir lo que debiese, y quedó fuera.

David Bisbal, por su parte, tuvo una noche tremenda, con tres enfrentamientos y dos repescas. Un poco más y el de Almería elige ahí mismo a su ganador. Una locura. De las tres, y como no podía ser de otra manera, sólo acerté una también. Mi gusto contrasta del todo con el de los coaches, no me cabe duda. Me lo van a poner muy fácil si sólo salvan a dos de mis favoritos al final... La primera batalla enfrentó a Virginia Moss con Susana Ruiz. Dulzura contra torrente. Elegancia contra personalidad. Ganó Susana. Ambas estuvieron geniales, bravo por las dos. Su segunda pelea fue titánica, entre Darío Benítez y Alba Lucía. El argentino lo dio todo, tan profesional y artista que se comió el escenario entero. La extriunfita no se lo puso fácil, y no por la capacidad de su mandíbula, sino porque también tiene voz para parar un tren. Al final ganaron ambos, porque Bisbal se lo quedó a él y Malú la robó a ella. Grande. El último dúo del andaluz fue entre Dina Arriaza y Leyna Sadki. De verdad que no sé qué le veis a la señorita Dina, pero a mí me disgusta profundamente. Anoche no fue ni un notable bajo. La árabe, en cambio, fue diva, diva total. Hasta para agradecer al público, pasando olímpicamente de Jesús Vázquez. Iba vestida cual concursante de Armenia en Eurovisión y se creyó su papel. A mí me encanta. Me alegré de que la robase Antonio Orozco, porque Bisbal se deshizo de ella a traición. Mal.

Rosario Flores sólo tuvo dos batallas, y aquí también acerté una, aumentando un poco mi estadística personal. La cantante tiene claro que se quiere quedar a voces con personalidad, independientemente de su técnica, profesionalidad o apariencia. Sin embargo, en su primera batalla, que enfrentaba a Jorge Moreno contra Xino Gómez, se quedó con el segundo. Ambos fueron muy muy grandes, lo reconozco. Estuvieron sentidos y emotivos, aunque les faltó romper, les faltó implicarse más con la canción, no estar tan comedidos. No lograron hacer llorar a Rosario pese a que la canción era de su hermano. Pero bueno. Nadie repescó a Jorge Moreno y yo me morí de pena. Ese chico es casi perfecto en todo. Lo quiero para mí. Pulsé desde casa hasta que me salieron callos, pero no logré hacer nada. Fatal. La segunda batalla fue entre Gonzalo Alcaín y Cissy Miranda. Sobrios, dulces, preciosos, elegantes... Los dos estuvieron estupendos. Pusieron el nivel muy igualado, y ya todo dependía del gusto personal. Rosario se quedó con él, para mi total alegría, ya que hasta el propio Gonzalo me agradeció mi tuit comentando su actuación.

Y no ha sido el único. Últimamente recibo menciones e interacciones de muchos concursantes de La Voz. A todos les doy las gracias. También a vosotros, por aguantarme todas las noches con tantos tuits comentando el programa y por leerme aquí cada martes. A todos, de verdad, muchas gracias.

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!

martes, 15 de octubre de 2013

#QuieroTuVoz, Gala 5 de La Voz


La quinta gala de La Voz vuelve a proclamarse como lo más visto del día, con una audiencia que arrasa a toda la competencia y unas cifras bastante superiores a las que Telecinco logra hacer de media cada día. Sin embargo, el nivel de los concursantes que vimos de ayer fue algo más bajo que el que nos habían ofrecido hasta ahora, y salvo un par de concursantes, el resto ya están más que olvidados para toda España. Esperemos que la próxima gala, última de las audiciones a ciegas, nos reserve alguna sorpresa.

Los que no sorprendieron fueron los concursantes eliminados. Seis aspirantes a Voz se quedaron en el camino, y sólo uno tenía algunas papeletas de poder hacer algo en el futuro. Raúl Pulido apareció en primer lugar. Un amigo de Antonio Orozco, que no logró que el coach reconociese su estilo. Aún recuerdo cuando Rosario Flores se giró corriendo para conseguir la voz de Emmanuel. En fin. Siempre ha habido clases. Raúl Pulido fue tan tibio que no logró encandilar a nadie, lo mismo que Reme Baldoví, que cantó completamente descontrolada y fuera del tema. Peor aún lo hizo Alexandra Ventura, una jovencísima intérprete que destrozó un tema de Malú, osada ella. ¿A quién se le ocurre cantar el tema de uno de los coaches? Si es que es sufrir a lo tonto...

Tampoco me gustó nada Diogo Augusto, que cogió un berrinche importante al verse perdedor. Estuvo escaso, y la música se lo tragó por completo. Lo mismo le ocurrió a Carla Royo, con una voz demasiado fina para el tema, y que los nervios terminaron por conseguir que se atropellase durante toda la canción. El que estuvo más acertado, pero sin lograr romper y brillar, fue Iago Pico. Una voz bonita, una cara bonita, y una canción bonita. Pero todo fue tan correcto que no traspasó lo que debía. Una auténtica lástima.

La lástima es que los equipos estén ya tan completos, porque soy muy fan de las audiciones a ciegas. La que parece haberse lanzado a capturar a concursantes, como si de Pokémon se tratase, es Malú. Ayer se fueron con ella 3 voces más, por lo que ya suma 14, de 16 que necesita. La primera adquisición fue la de Inma Herrera. Soy muy fan de su voz, aflamencada, rota y muy bonita. Me pareció de lo mejorcito de la noche. No fue el caso de de Martín Bueno, tan karaokero como desfasado. No entendí muy bien qué pretende hacer con este hombre, veremos cuánto le dura. La que sí me gustó mucho fue Lydia Lauren, con una interpretación magistral, digna de una diva de los musicales, que arrasó por todos lados. Ya me he declarado fan total.

Antonio Orozco también tiene a 14 voces en su equipo, que ayer sumó otras 3. Una de ellas es la de Agustín Tirado, con un estilo muy comercial, pero muy dulce y con una voz muy fina. Me gustó bastante. Ahora habrá que ver su evolución, porque tampoco llegó a enamorarme. Bastante más me gustó Noelia Nowi, que fue creciéndose durante toda la canción hasta lucirse por completo. Estas cosas se agradecen, porque, como digo, una sorpresa siempre incita a girarse, aunque sea a última hora. Le puse una de las mejores notas de la noche, y eso que entró al tema fatal. La otra voz de Orozco escogida anoche fue la de Sandra Morales, que cantó El hombre del piano con total maestría, aunque a veces se le escapó. Me gustaron mucho sus matices, su voz rasgada y su poderoso torrente. Una diva total. Espero que siga haciéndolo tan bien.

Rosario Flores suma 13 voces en total, aunque anoche se lanzó a la piscina en varias ocasiones y llegó a lograr que tres concursantes se fuesen con ella. La primera de sus nuevas adquisiciones fue Ana Ortega. Le faltó mucho sentimiento en el escenario, especialmente porque cantaba un baladón como es Can't take my eyes off you y que, además, es una de mis canciones preferidas. La vi sin pena ni gloria, pero pasó. También pasó, esta merecidísima, Cissy Miranda, una diva total que apareció en La Voz como si se fuese a misa, con un vestido rojo de fiesta total. Me resultó profesional, sobria, elegante y muy diva. Consiguió mi nota más alta de la noche. Espero que no defraude en el resto de programa. Y que tampoco lo haga Rosario Flores, claro. El tercero en discordia fue Gonzalo Alcaín, un chico guapo, con una voz muy dandy y con un gran potencial, aunque una pésima elección de la canción. Veremos si sigue en línea ascendente o si se cae en picado en Las Batallas.

El que parece caerse en picado es David Bisbal, que ha pasado de ser el coach adelantado a ser el que menos concursantes tiene en su equipo. Aún así, logra ya 13 voces y en la última gala tendrá que hacerse con otras 3. Este lunes se fue con dos cantantes más. Una de ellas fue Susana Ruiz. No entenderé jamás por qué se giró para verla. Quizá era por si llegaba a escupirle en la distancia. O para hacerle un corte de mangas. Pero el caso es que esta señorita, encantadísima de haberse conocido, destrozó el Halo de Beyonce como quiso. Y yo sólo quise morirme. Bastante más me gustó Alex Escribano, un chico "con voz de chica" que llegó, vio y venció. Fue muy arrollador, pese a que el Maniac se le quedó algo grande. De lo más interesante de la noche. Esperemos más resultados.

Y más resultados aún tendréis el próximo martes, con las últimas Audiciones a Ciegas. Esperemos que nos dejen un buen sabor de boca y que los equipos se completen perfectamente. Yo ya tengo mis teorías para las Batallas y, naturalmente, mis elegidos. Hasta entonces...

¡FELIZ DÍA VOCAL A TODOS!