miércoles, 19 de junio de 2013

#SusanaGanadora




Gran Hermano catorce ya ha llegado a su fin. Lo hace tras casi 150 días de convivencia, y como la segunda edición más larga de la historia del concurso en España. 25 concursantes han pasado por la casa más famosa de Guadalix de la Sierra y, juntos, aunque nunca todos, nos han hecho vivir momentos emocionantes, divertidos, tensos y hasta de vergüenza. Cuando al principio vimos el casting y empezaron a pasar los días, todo parecía indicar que la edición cerraría pronto. Y todos nos equivocábamos.

Es cierto que algunos concursantes han llevado todo el peso del concurso, cosa que siempre ocurre. Pero es que en este GHcatorce ha reinado tanto la tranquilidad fingida, la diplomacia del siglo XVI y cobardía de muchos concursantes que el paso por la casa de la mayoría ha sido como una balsa de agua, sólo amenazado en mínimas ocasiones.

Y no será que Telecinco no haya hecho de todo por animar el cotarro. El ya clásico juego de los gemelos, la pareja de ex que se reencuentra, el freak de turno, la transexual, la chica con sobrepeso, la que se va a casar y al final no, y el pseudo famoso. Cambios de casas, desapariciones de concursantes, repesca, supuestos premios que nunca han tenido lugar, entradas semanales, llamadas y visitas del exterior… Hasta emplearon una aplicación que sólo ha servido para nominar a Sonia (que casualmente fue expulsada esa semana).

Atrás queda ya esa polémica entrada de Miriam (alias la jirafa de Madagascar) a la que Kristian eligió por ser española y haber naufragado en el Costa Concordia. Mercedes Milá dijo entonces a una desconsolada Dobromira –sí, ése era el nombre de la contrincante- que haría lo imposible por que entrase. Jamás volvió a aparecer en el concurso.

Tampoco lo hicieron Danny DJ ni su novia Eva (o María, según el cristal con que se mire), después de que el concurso los expulsase por montajistas. Peor parada salió Argi, para muchos (me incluyo) la ganadora moral de Gran Hermano catorce. La concursante vasca hizo una broma con el terrorismo que llevó a la organización a echarla por la puerta de atrás y sin derecho a entrevista en directo. Durante toda una semana (y días puntuales posteriores), los fans de Argi lograron que la concursante fuese TT, cada día con un HT diferente sobre la injusticia acometida. Incluso ayer era número 2 en España.

Una de las concursantes más calmadas, Sonia, también terminó reventando al salir de la casa. Anoche mismo dejó plantada a Mercedes y a todos los demás después de que la presentadora le dijese que tiene “cara de vinagre”. Una Mercedes faltona a la que algunos ya nos hemos acostumbrado. Que de vez en cuando se sube el vestido para quedarse en bragas o que pide picos y striptease a los concursantes más buenorros (para ella, claro).

Los Gemelos, apoyados por Igor y Kristian, también han hecho de las suyas durante esta edición. Pero me quedaré con ellos dos por ser los más maléficos, los más repetitivos y los que más lejos han llegado con sus “bromas” ante el beneplácito de la audiencia y de la organización, que ha tapado su machismo descarado y su homofobia latente. Penita me da la pobre Susana, que amargada se va a quedar como siga con Gonzalo un par de meses más. Aunque ella también tiene su genio (positivo), y ese genio la ha destacado de principio a fin.

Porque al final ha sido Susana la que ha ganado Gran Hermano catorce. Y lo hace convirtiéndose en la concursante más joven en lograrlo. Lo hace llevándose a una gran amiga (Argi), a un novio (Gonzalo), a un tío que dijo que la usaría si hacía falta (Danny DJ) a una canaria que aseguró que pactaba contra ella (Sonia) y a una legión de fans que la adoran por su bondad, su calidad humana y su madurez y sinceridad ante todo. Enorme, Susana. Más pequeñitas han sido las audiencias de este GH, el menos visto en cantidad y porcentaje de la historia. Pese a ello, tiene un 18,4% de media (Telecinco rara vez pasa del 13% de media al día) y 2,5 millones de espectadores. Además, es el programa más comentado de la historia de la TV española en internet. ¿Alguien duda de la rentabilidad y del éxito del formato? Espero que Telecinco tampoco.

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!
¡FELICIDADES, SUSANA!


lunes, 17 de junio de 2013

Cristiano Ronaldo, al borde de la vigorexia




Cristiano Ronaldo vuelve a ser portada y objetivo de los diarios y las televisiones. Y no es precisamente por su juego en el campo, sino por lo que medio mundo desea ver cuando acaba cada partido suyo. Exacto. Al jugador quitándose la camiseta y luciendo palmito, con abdominales que quitan el hipo y una piel morena tan bronceada que es la envidia de los amantes de las siestas en la playa. Eso sí, estas ultimas imágenes nos han dejado de piedra.

La afición por el gimnasio de Cristiano Ronaldo es algo que hemos conocido siempre. Desde bien joven se le ha visto luciendo figura –y qué figura-. Unas piernas grandes y fuertes y un torso perfecto, capaz de competir con culturistas aficionados. Ahora bien, quizá ese culto al cuerpo se le ha escapado un poquito y su trabajo con las máquinas se le ha ido de las manos. Porque la anchura de sus hombros está tan poco compensada con la de su cintura que el madridista parece una pirámide a la inversa, un muñeco de acción de cómic.

Sólo hay una cosa que a Ronaldo le guste más que pasarse horas ejercitando su cuerpo y, probablemente, no sea jugar al fútbol, sino exhibirse. Está encantado de conocerse y de que le conozcamos. No tiene problemas en hablar con total sinceridad (la suya propia, con esa realidad a veces distorsionada que nos muestra) de rivales, de compañeros de equipo y de cualquiera que se le cruce por delante. Eso sí, destaquemos que todos son –somos- inferiores a él y, además, le tienen envidia por guapo, por buen futbolista y por rico.

Cierto es que ostenta varios premios futbolísticos individuales (aunque el Balón de Oro se le escapa últimamente), y es uno de los jugadores que más cobra. Claro que no lo derrocha en buen gusto. Ni es acertado su bañador ni tampoco el estilismo con el que luego pasea por el puerto donde lo han pillado. Su look de machoman que todo lo puede roza ya el gangsterismo. Y me parece un desfase. Cristiano está ya casi al borde de la vigorexia. Me preocupa.

Pero, por si no queríamos caldo, encima se nos tiñe de rubio. ¿Alguien ha notado una evolución en Cristiano Ronaldo de finales de los 90 para aquí? Porque yo no. Una lástima que alguien que se vende solo tienda tanto a los excesos, a venderse mal, a mostrar una imagen que, claramente, le resta puntos. Quizá la culpa también sea nuestra, por entrarle al juego. Pero, en el fondo, esta relación amor-odio le encanta. Me encanta. Nos encanta a todos. Y su cuerpazo, también. Y aún quedan tres meses de verano…

¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!



martes, 11 de junio de 2013

Karl Lagerfeld carga contra Audrey Tautou y Chanel


Karl Lagerfeld lo ha vuelto a hacer. El diseñador de Chanel no tiene pelos en la lengua, y son demasiado habituales sus hachazos a diestro y siniestro. De Kate Middleton ha dicho que tiene un estilo anticuado y feo. De Adele, que está demasiado gorda. Y tachó de “una idea horripilante” el flequillo de Michelle Obama. Su última víctima: la actriz francesa Audrey Tautou.

Sí, señores, la queridísima actriz de los hipsters, modernos, gays y supuestos amantes de la cultura gala. La chica de El Código Da Vinci. La imagen de Amélie. En estos momentos, hay 400 personas cortándose las venas y aún no saben qué ha dicho Lagerfeld. Pero es que la sorpresa es mayúscula. El diseñador arremetiendo contra su propia casa. Nunca muerdas la mano que te da de comer, decía mi abuela.

Pero cuando tienes 77 años, tu propia firma de ropa y perfumería y harta un libro autobiográfico con la dieta que te ha hecho perder casi 40 kilos, qué más da de quién hables. Ya nada puede hundirte. Además, y con su influencia, antes sería capaz de hacer caer a la propia Chanel. ¿Pero a qué se debe tanta polémica? Yo os lo digo.

El polifacético alemán ha revelado en una entrevista al diario The Telegraph lo que casi todos sospechábamos ya solitos y sin ayuda: Audrey Tautou le parece “demasiado seria y poco atractiva”. Lagerfeld considera que no ha sabido plasmar al personaje de Coco Chanel en la película homónima de 2009 que homenajeaba a la gran diseñadora.

“Coco era una mujer enamorada del amor, no una solterona. La película es muy mala. Y Audrey es, sencillamente, un no, no, no, NO”. Así se desquita Lagerfeld con la protagonista de la película, avalada por la firma, a la que además concedieron el prestigioso poder de ser la imagen de su perfume más emblemático, Chanel nº5. Pero nada, no le vale. “No ha sabido abrazar el lado coqueto” de Chanel, sigue insistiendo en la entrevista.

Ya es casualidad, pero en la misma entrevista, el diseñador alaba en cambio a Keira Knightley, con quien ha trabajado codo con codo en el cortometraje Once upon a time, vídeo promocional de Chanel y dirigido por el propio Karl Lagerfeld. “Keira ha sabido captar perfectamente a Coco, tiene cero problemas de interpretación”, asegura. La verdad es que, viendo el vídeo (os lo he publicado al final del artículo), el tándem ha sido perfecto.

De momento, los publicistas de Lagerfeld andan “horrorizados” (según dicen los medios británicos) por esta jugosa entrevista contra Tautou. Quizá el diseñador no se equivoca demasiado. Nominada a los BAFTA y a los César, no consiguió ni un solo galardón. Y la taquilla tampoco funcionó especialmente bien. Pero claro, ya se sabe que no ofende quien quiere, sino quien puede. Y Karl Lagerfeld es de eso hombres que lo pueden todo.

El Odio ha vuelto. Larga vida al Odio.
¡FELIZ DÍA DEL ODIO A TODOS!

domingo, 19 de mayo de 2013

Sueños, realidades y lágrimas | Eurovisión 2013




Ya está. Ya pasó todo. La magnífica gran final de Eurovisión 2013 ha llegado a su fin, y con ella se han cumplido los sueños de decenas de cantantes y millones de fans. El nivel era alto, y al final quedó una gala muy variada con temas muy diferentes entre sí. Cada país hizo lo que pudo o lo que le dejaron. Y ahora ya tenemos los resultados, los ganadores, los perdedores, los puntos, las experiencias… Señores, demasiada tela que cortar. ¡Que suene, por última vez, la revolución musical!

De nada sirvió el petardeo este año. Los temas bailables y más comerciales no encajaron este año en el gusto europeo. Ni el guapísimo Ryan, de Irlanda, con su himno latino, ya que quedó último; ni la boda lésbica de Finlandia que aportó la máxima nota de color aunque obtuvo la posición 24ª; tampoco la escandalosa e infernal Francia, con sus ganas de venganza y su infierno interior que se quedaron en el 23º; ni logró convencer Cascada, que de gran favorita, sólo pudo rascar 18 puntos y escalar hasta un mínimo 21º puesto de la tabla. Europa entera bailará todo el verano su “Glorious”, de eso no tengáis la más mínima duda. La puesta en escena fue demasiado cutre. Yo habría llevado a las bailarinas del videoclip y me habría alejado de esos andamios convertidos en escaleras... Chafón para Alemania. Todas ellas dieron luz y vida al festival, pero está visto que este año se jugaba mucho más.

Quizá por ello hubo también cuatro baladones entre los puestos más bajos. Europa no llegó a aprobar la sobriedad Lituania, que pecaba de lineal y aburrida. Quedó 22ª. Tampoco conquistó Estonia, cuya cantante apareció embarazadísima en el escenario. Su puesto fue el 20º. Poco pudo hacer también Bonnie Tyler por su Reino Unido. Su actuación fue de mito musical, pero falló el acompañamiento. Quedaba sosa en exceso. Tan sólo logró el puesto 19º, una auténtica lástima. Como el 17º de Islandia, que pese al vozarrón del cantante, apenas nadie quiso votar por él.

A mitad de tabla quedaron seis canciones que bien se merecieron llegar hasta los puestos más altos como otras debieron haber marcado un 0 en sus casilleros finales. En este último sector encontramos a Armenia que con 41 puntos pudo ser 18ª; a mí me pareció un momento perfecto para ir al baño. Y así lo fui anunciando por Twitter. Idéntica situación es la de Bélgica, que aún no logro entender cómo pasó a la Final y cómo obtuvo hasta 71 puntos, quedándose la 12ª clasificada. El pedazo de “Solayoh” que nos trajo Bielorrusia tampoco marcó en exceso este año. Ya avisé de que las divas están de capa caída en Eurovisión desde 2008. Ahora se lleva más otro tipo de cantante y puesta en escena. Una pena. Pienso seguir coreando y bailando “Solayoh” en mi casa hasta que me canse. Igual que seguiré amando la barbaridad de balada y de dúo que vino de la mano de Georgia y que a cada minuto me conquistaba más y más. Terminaron 15º, con solo 50 puntos. Una aberración al buen gusto, qué queréis que os diga.

La 14ª clasificación de Suecia también me pareció casi un insulto. Robin cantó de maravilla. La actuación fue impecable. Y la canción era genial. Además, estaban en su propio país. Me pareció rarísimo que casi ningún país le diese esos “puntos bajos” a modo de regalo por la organización… Para mí era podio clarísimo. Aunque el que casi hace podio es el de Rumanía. Llega a subir más alto y a mí me tienen que asistir de urgencia. Bofetada en la cara fue su 13ª clasificación. Por el amor de Dios, que logró 65 puntos… ¿Pero qué clase de gente vota en Eurovisión? Menos mal que España no le dio ni un solo voto. Me habría muerto allí mismo. Aunque con la que casi quise morir fue con Moldavia. La falda creciente de Aliona y su voz prodigiosa sólo le sirvieron para quedarse en el puesto 11º, a sólo 13 puntos del Top10. Aún así, obtuvo un total de 71 puntos que yo celebraba con mucho gusto. Siempre pensé que sería la actuación que le haría sombra a mi Ucrania. Pero no fue así. Bien.

El Top10 de Eurovisión 2013 se inicia con Hungría y sus 84 puntos. Estaba claro que podía colarse por ahí. La canción no me gusta. Es lineal, cansina y los estribillos se repiten tanto que me saturan. Pero tenía un algo que te incitaba a quedarte oyéndola, al menos una vez. El 9º puesto fue para los Países Bajos. Los pájaros de Anouk recibieron 114 puntos. La voz de la cantante es puro amor. La puesta en escena fue sosa pero atrapaba, porque la canción es íntima a morir. Hacía 8 años que Países Bajos no estaba en la Final. Todo un regalo. ¿No os parece? Que sigan apostando fuerte, que ya han visto que los esfuerzos tienen su recompensa.

Para recompensa, la de Malta. La actuación era sencilla, pero amena. La canción es buenrollista y muy enérgica. Y Gianluca… Bueno, iba vestido como yo. No le puedo pedir más, ¿no? Qué sonrisa, qué carita, qué vocecita… Para mí fue un éxito personal. Celebraba muchísimo cuando iba subiendo por la tabla. Al final se quedó 8º, con 120 puntos. Alegría máxima. También me alegré absolutamente por mi Marco. Los dos Mister Eurovisión seguiditos. El de Italia se llevó el 7º puesto, y la friolera de 126 puntazos. No me esperaba menos. La canción es casi perfecta. Marco es perfecto y más. Y la actuación fue de una sobriedad impecable. Fue el único en aparecer completamente solo en escena. Se merecía un regalo a su voz y a su interpretación. Gigante.

Enorme también fue la posición de Grecia, con 152 puntos. Quedó 6ª, para sorpresa de medio Twitter, que iba como loco con su alcohol gratis. En Eurovisión hay dos tipos de gamberradas. Unas no se toleran, que son esas canciones protestas con trasfondo político o social que no vienen a cuento. Y la otra es un tema fresco, divertido, pegadizo y machacón como el griego. Esos se reciben con buen agrado. Fantástica, Grecia. Espero que el año que viene siga viniendo. Porque ese empujón de este año lo necesitaban. Y no sé qué sería de Eurovisión sin Grecia. Ni tampoco sin Rusia. Es uno de esos países fundamentales. Y encima anoche llevaban un himno. Dina cantó con su voz celestial. La puesta en escena les quedó perfecta. El tema estaba ejecutado sin ningún pero. Y la letra es bella a morir. Consiguió quedarse en el TOP5 con 174 puntos. Genial.

Esperad un momento… ¿En serio no os habéis dado cuenta de que ya voy a por el cuarto puesto y aún no he nombrado a España? Muajajá. O la metía ahora, así con calzador, o no sabía cómo comentarla. Porque aparecimos así, cogidos con pinzas. La canción no era apta para Eurovisión. La puesta en escena fue tan aburrida como olvidable. Y Raquel del Rosario… Bueno, tuvo 3 minutos para demostrar a toda España que nos equivocábamos al decir que fue una pésima elección el llevarla. Desgraciadamente, no calló ninguna boca. Su voz tembló en todos los graves del tema. Entró fatal. Su cara ilustraba los nervios que tenía. ¿Pero qué clase de cantante llevamos anoche? El año pasado quedamos décimos. Y este hemos sido penúltimos. Creo que es más que evidente que España sí puede quedar bien en Eurovisión. Siempre y cuando se quiera quedar bien. No más sueños, y sí más realidades. Gracias.

Para ser justo, diré que España tuvo el mismo éxito que otros 7 países. Porque de los 8 primeros países que actuaron en primer lugar (del primero al octavo, quiero decir), ninguno logró pasar del 11º puesto. Es muy destacable que, como siempre se ha dicho, actuar al principio del concurso no beneficia nada. Un año más se ha demostrado. En cambio, el podio al completo, y también el cuarto puesto, actuaban desde el 18º en adelante. ¿No os parece suficiente señal? De hecho, los cuatro primeros puestos actuaron seguidos pero salteados: en el 18º, 20º, 22º y 24º lugar. Fantástico. Y así quedaron, ¿eh? Primero, segundo, tercero y cuarto. Es como mágico. Llamaré a Iker Jiménez por si puede aclararme alguna teoría conspiratoria.

Bien, voy con el último de ellos. El 4º puesto. Noruega. He de confesar que sufrí mucho cuando escalaba puestos como la espuma, aunque gritaba cuando le daban puntos bajos o ni le daban. El desfase noruego no se mereció, siempre a mi juicio, esa barbaridad de 191 puntos. Pero bueno, no hizo podio. Y yo me alegro. Ahora que suene en discotecas desfasadas y lo que quiera. Ya me da igual. Lo que no me daba nada igual eran los puntos que le iban dando a mi querida Zlata. Mi grandísima Ucrania. Sabía que no me fallaría. Y no lo hizo. Siempre que he apostado firme por este país me ha respondido maravillosamente. Y este año, también. Me pareció la actuación de la noche. La canción es preciosa, mágica, fantástica, elegantísima y soberbia. Una voz impecable. Una belleza de póster. La seguiré cantando hasta que me aburra, y eso no ocurrirá. 214 puntos, obtuvo mi Ucrania querida. Y el tercer puesto. Ahí estaba mi ganadora. Y yo muy feliz.

Para feliz, mi mami. Porque su favorita se quedó justo por encima de la mía. Ella apostaba por Azerbaiyán. Razones no le faltaban. Yo la terminé subiendo al décimo puesto tras su actuación final. Farid canta muy bien en registro más agudo. La actuación fue para enmarcarla. Original, fresca, atrayente… Lo tenía todo. Quedó magnífica. Se mereció una gran clasificación, y la obtuvo. 234 puntos y una medalla de plata, un 2º puesto muy digno.

Y, señores, la ganadora fue, como no podía ser de otra manera, mi queridísima –y quizá miembro de la realeza británica- Emmelie de Forest. La Emilia de los bosques, en castellano. Jovencísima, con mucho talento, con una canción recogidísima y muy internacional. Con una puesta en escena pensada para el éxito. Arrolladora. “Only teardrops” es buenísima. Nadie podrá decir lo contrario. Como sabéis por mi Especial de estos días, fue mi favorita a ganar hasta que vi a Ucrania en los ensayos, que pasó a ser segunda. Anoche la mantuve cuarta, por detrás también de Rusia e Italia. Qué poquito me fui. Mi TOP4 estuvo al completo en el TOP7, sólo que en distinto orden. Este Eurovisión no ha podido gustarme más. El podio además es maravilloso.

Dinamarca ganó anoche Eurovisión 2013 con 281 puntos. Y, por cierto, ella también iba descalza. Como Loreen. Y como El Sueño de Morfeo. Lo digo por esos “enterados” que hablan de un “Remedios Amaya”. Que se callen la boca. Es la tercera victoria en Eurovisión que ostenta Dinamarca. Y, cuidado, porque el TOP6 de este año lo completan países que han ganado ya desde el año 2000. Grecia lo hizo en 2005, Rusia en 2008, Noruega en 2009, Ucrania en 2004, Azerbaiyán en 2011 y, finalmente, Dinamarca en 2000 y 2013. Otro dato a recordar.

Más datos para completar esta crónica final de Eurovisión. Moldavia, Bélgica, Bielorrusia, Países Bajos, Suecia y Hungría recibieron los 12 puntos en una ocasión. Rusia y Grecia los consiguieron dos veces. Italia y Noruega los obtuvieron 3 veces. Mi querida Ucrania, que quedó tercera, tuvo la más alta puntuación en 5 ocasiones. Dinamarca, la ganadora, recibió los 12 puntos de 8 países, y sólo dos (San Marino y Chipre) no la votaron, frente a los 37 países que sí se decantaron por la danesa, la más puntuada. Pero el ganador de los 12 puntos fue Azerbaiyán, a quien se lo dieron un total de 10 países. Finalmente quedó 2º.

Los puntos de España fueron: 1 para Malta, 2 para Moldavia, 3 para Alemania, 4 para Reino Unido, 5 para Noruega, 6 para Rusia, 7 para Azerbaiyán, 8 para Dinamarca, 10 para Ucrania y 12 para Italia. Recibimos sólo 8 puntos. Dos de Italia y seis de Albania.

Y yo… Bueno. Yo he recibido tantos puntos de todos vosotros que sólo puedo agradeceros un año más que me hayáis estado acompañando en esta barbaridad de Especial. Para que os hagáis una idea, ahora mismo estoy en la 4ª página de Word. Gracias. De verdad. El año que viene vuelvo. Y prometo mucho más. Hasta entonces, por última vez en 2013…


¡FELIZ DÍA EUROVISIVO A TODOS!



sábado, 18 de mayo de 2013

Esperando... | Eurovisión 2013




Ha llegado el día. Esta noche se celebra en Suecia el 58º festival de Eurovisión. El mayor espectáculo musical del mundo que cuenta con unas audiencias en directo de más de 400 millones de espectadores. La ciudad de Mälmo, que acoge el concurso, se ha vestido de gala para la ocasión. Estaciones de tren, de metro, paradas de autobús y hasta los edificios públicos y estatuas se han adornado con cientos de mariposas que son el logotipo de este año. Porque Suecia es uno de esos países que más vive el festival, y lo está demostrando con creces. Esta noche nos ofrecerá además uno de los mejores escenarios y las mejores proyecciones que hemos podido ver en estos 58 años de historia.

39 países comenzaron esta andadura, pero hoy sólo veremos a los 26 mejores. Baladas, medios tiempos, canciones pop comerciales, tecno dance, electrónicas, un par de folklore… Fiesta, mucha fiesta. Hoy Eurovisión hablará en inglés, francés, español, italiano, griego, islandés, estonio y húngaro. Un total de 8 idiomas representados, según han ido eligiendo los propios países, que este año han apostado más que nunca por la lengua nacional para defender sus actuaciones y que aporta más riqueza al certamen.

Como cualquier eurofan, yo tengo mis propias favoritas y también mis auténticas odiadas. De momento, y a falta de verlas una última vez, tengo 5 suspensos (entre los que se encuentra España) y un Top-15 con notas por encima del notable alto. Se presenta una Final muy reñida en la que mis notas pueden ir variando y modificándose, pero tengo más o menos claros los 10 países a los que yo les daría puntos en caso de poder hacer de portavoz. Y, naturalmente, mi podio de grandísimas actuaciones, que apenas sí ha variado del que os he presentado estos días en el 4º Especial de Eurovisión de mi blog.

Las baladas de Reino Unido, Italia y Georgia ocuparían mis 1, 2 y 3 puntos, respectivamente. Por encima de ellas estarían las dos más petardas, Alemania y Finlandia, que tendrían mis 4 y 5 puntos. Mi Top-5 lo iniciaría una Moldavia que cada hora crece y crece más, nunca mejor dicho. Mi cuarto puesto, inamovible, irá para Suecia, que otro año más demuestra el interés que tiene por Eurovisión. Mi tercera puede ser Dinamarca, que está pagando los platos de haber abusado de su canción hasta la saciedad y de no haber cambiado nada desde la primera vez que la oí hasta ahora. Después de la barbaridad de puesta en escena que nos presentó Rusia el martes, la subo hasta la medalla de plata. Dina es brutal. Y lloro cuando la oigo. No puedo pedirle más.

Y mi ganadora sería… Ay. La bellísima Ucrania. La tremendísima Zlata. Una mujer perfecta con una ejecución sublime de su canción. La actuación, ya la veréis, es tan sobria como efectiva. El mensaje llega. La dulzura y la pasión de la melodía y la letra son todo un placer para los sentidos. Estoy tan embobado con ella… Ya sabéis. Esta noche, todos a votarla como locos. Recordad también que España actuará quinta. Eso implica que será muy pronto. Previsiblemente, antes de las 21:30, porque Eurovisión empieza a las 21:00 hora peninsular. Mucha suerte a todos. En unas horas vuelvo a estar aquí, con la crónica de la Gran Final 2013. Qué nervios.


Os dejo con mi favorita. Ucrania. Zlata Ognevich. “Gravedad”.

¡FELIZ DÍA EUROVISIVO A TODOS!




viernes, 17 de mayo de 2013

Segunda Semifinal | Eurovisión 2013




La segunda Semifinal de Eurovisión ha dejado un sabor más que agridulce para la gran mayoría de Eurofans. La gala de anoche tenía un listón bastante mediocre, tirando a muy deficiente. Creo que jamás he puesto unas notas tan bajas, tantos suspensos y tan pocos notables altos y sobresalientes. Había unas cuantas actuaciones muy buenas, es cierto, pero el aire se respiraba turbio, opaco… Y el resultado final de las 10 clasificadas fue bastante catastrófico. Sólo acerté 6. Y la gran favorita de las casas de apuestas (que no la mía) se quedó fuera…

Dudo que nadie pensara que Albania, Macedonia y Letonia pasarían a la Gran Final del sábado. Son tres actuaciones cargadas de tópicos y tan descafeinadas como vacías. Ninguna aportaba nada nuevo. La puesta en escena de Albania fue más que destacable, pero quizá desmedida. Que la guitarra soltase fuego me pareció muy innecesario. Que los de Letonia tuviesen que ir enseñando carnaza y sólo vistiesen con dos toneladas de lentejuelas plateadas fue lo más. Los bailarines y coristas pueden ir descamisados. Los cantantes no. Esto es así. Si tu único mérito es tu tableta, mal vamos. El caso de Macedonia es más peculiar. La Reina Gitana en edad de jubilación compartiendo escenario con su sobrino panoli. De circo.

Más curiosa fue, sin duda, la eliminación de Bulgaria y Suiza. El país imparcial por excelencia (no sé ni cómo se atreve a votar en Eurovisión) llevaba un auténtico himno, ya os avisé. Una banda de seis personas de entre 21 y 95 años. Sí, ahí a lo loco. La canción era una barbaridad, pero la puesta en escena se perdió como Falete en la cocina de un McDonald’s. Nadie se acordaría de ella dos minutos después. Pasaron peores, es cierto, pero Suiza estuvo muy floja. Claro que más pésima resultó Bulgaria. Su juego de tambores y grititos sin tonalidad específica los dejó en el Top-10 en 2007. Pero ya. Este año intentaron repetir fórmula con el mismo dúo y una canción similar… Y Europa les dijo “NO”.

Lo de Israel fue, como poco, para cortarse las venas. No digo que fuese la mejor actuación de la noche, ni mucho menos. Pero el vozarrón y directazo de la cantante bien se mereció un pase directo a la Final y hasta una palmadita en la espalda. A muchos les habría gustado tener su capacidad para cantar. Se me hará muy raro no tener a Israel en la Final. Más aún cuando llevaban ese temazo. Justo lo contrario ocurrió con San Marino. La canción era más que apta. Y era la ganadora para todas las casas de apuestas. Se quedó en el camino. La actuación de Valentina fue horrible. Hizo un directo lamentable. La puesta en escena fue barata, absurda y sin gracia. Y no tuvo ni un solo golpe de efecto. Horror. Entendí que quedara fuera (igual que el año pasado, con idéntica cantante aunque un estilo de canción radicalmente opuesto).

Hasta 4 países se me colaron en la Gran Final sin que yo lo quisiera. Lo de Rumanía no tiene nombre. La dejé última. Es altamente desagradable, me llega a caer mal. La canción es todo un destrozo, y la voz de Cézar es lo más fatal que he oído en mucho tiempo. Como el sábado le demos los 12 puntos, yo pido otra nacionalidad. A Hungría la dejé 14ª (hubo 17). La canción es demasiado lineal. La puesta en escena no me transmite. Y aunque el guitarrista sea casi mono, me niego a darle puntos. A Armenia la dejé en el puesto 12. Me pareció descafeinada, sosa en exceso, sin nada que destacar, ni siquiera para mal. Lo de Noruega lo tenía muy asumido. Anoche fue mi 11ª clasificada, de manera que tampoco me fui mucho. La canción sigue pareciéndome de discoteca desfasada, de diva venida a menos. No me gusta nada.

Sí se clasificó mi amada Grecia. Si no llega a pasar, me dan los siete males. Una final sin Grecia es muerte súbita. Sigo pensando que es un grupo gracioso, movido, con el que disfrutas y te lo pasas bien. Me gustó mucho, igual que me encantó que pasara mi Top-5 al completo. El quinto puesto de la noche lo trasladé a Islandia. Ese baladón había que clasificarlo sí o sí. Qué barbaridad de interpretación. Mi cuarto fue Azerbaiyán. La chica me sobra en la puesta en escena, pero la canción es muy buena. Apostaré mucho por ella. En tercer lugar dejé a Georgia y su tremendo dúo. Melodía preciosa, que te llega al alma y con la que sólo sientes amor. No digo más.

Mi segundo puesto fue directo a Malta. Mi Gianluca. Muchos se alamaron al verlo en la final. Si a mí me quitan su sonrisa el sábado, juro que mato a alguien. Es tan encantador y su canción es tan buenrollista que siempre me ha encandilado. Yo quiero un Gianluca para mí. Total, ya vamos vestidos iguales...

Ahora que, a decir verdad, lo que más me encantó es que Finlandia se atreviese de verdad con su beso lésbico. Ahí estaba Krista, vestida de novia-Barbie-cursi o no se sabe qué. Divertida y desenfadada como ella sola. Con una de las canciones más petardas de este año. Y llevándose a la competencia por goleada. Para mí fue la actuación de la noche. Es muy grande. De hecho, os dejo con ella. Nos vemos mañana, os lo aseguro, con una previa muy especial (aviso a navegantes) de Eurovisión. Hasta entonces…


¡FELIZ DÍA EUROVISIVO A TODOS!


martes, 14 de mayo de 2013

Primera Semifinal | Eurovisión 2013



¿Puede haber mejor regalo de cumpleaños que una gala de Eurovisión? ¿Y si encima se clasifica tu TOP-8 al completo? Pues eso mismo me ha ocurrido a mí hace apenas unas horas. La primera Semifinal de Eurovisión 2013 me ha dejado tan buen sabor de boca, pese a dos pequeñas intrusiones, que no sé decir nada que no sea “gracias, Europa”. El nivel es muy alto. Las canciones más flojas se defienden con uñas y dientes con grandes puestas en escena. Y los temazos han arrasado, literalmente, en esta primera gran noche.

Fuera de la Final han quedado Croacia y Chipre. Está visto que las baladas, a menos que estén bien recogidas, no tienen cabida en Eurovisión. Y menos en este año, donde hay un buen mercado donde elegir. La eliminación de Chipre quizá me sorprenda más, pero tampoco en exceso. Era muy notable, pero poco más. Tampoco han pasado los excesos de Montenegro y Serbia. Sus vestuarios imposibles y su pop comercial rasgando lo chirriante han sido fulminados. Puede sorprender más que Eslovenia, gran favorita, haya quedado fuera. El directo ha sido pésimo, aunque la puesta en escena ha sido aceptable. Pero ver que no está Austria en la final, me mata. La actuación ha sido demasiado sencilla, y más teniendo en cuenta que abrían el festival. Estas cosas pasan.

Sí que están dentro dos países que, si por mí fuera, se habrían quedado hoy mismo en tierra. Hablo de Lituania (me aburre soberanamente y soy incapaz de aceptar que Andrius es guapo) y Bélgica (sólo valen la pena los estribillos, y tampoco me convencen). Junto a ellos, como digo, mi TOP-8 al completo. Empezando –por lo más bajo- con los pájaros de Anouk (Países Bajos) y la balada nostálgica de Estonia. Muy buenas ambas, se han crecido mucho esta noche. También estarán el día 18 los temazos de Irlanda y Bielorrusia. Dos actuaciones para bailar y dejarse llevar con ritmos mediterráneos y orientales. Grandes.

Moldavia ha pasado. Y soy inmensamente feliz, porque desde el minuto uno ha estado en mi TOP-10, como sabéis. Junto a ella, mi TOP-3 de la Final, que competían hoy. Enorme alegría y satisfacción, señores. Emmelie estará el día 18, y todos lloraremos con ella. La rusa nos hará volver a soñar y nos dejará los vellos de punta con esa barbaridad de puesta en escena que va creciendo en cada verso. Aunque, para sublime, mi amada Ucrania. Seguimos siendo mariposas, no os olvidéis.

Lo único más fuerte que yo, es mi gravedad.
Precioso final -y día- para mi artículo número 300 en el blog.
Nos vemos el viernes con la crónica de la 2ª Semifinal.

¡FELIZ DÍA EUROVISIVO A TODOS!

lunes, 13 de mayo de 2013

Gravedad | Eurovisión 2013




No podía empezar la semana de Eurovisión de otra manera. Este artículo del lunes necesitaba dedicarlo a mi ganadora de este año. Una canción que cuando la escuché me pareció preciosa, bella, elegante y mágica. Que cada vez que la he escuchado me ha resultado más sublime, me ha conquistado con su sobriedad. Tanto que, oficialmente, hoy la proclamo vencedora en mi ranking personal. Le otorgo mi máxima puntuación, la llevo hasta lo más alto. Puede que me equivoque, es probable, pero sin duda, de las 39 canciones de Eurovisión 2013, ésta es la que más me gusta. Es MI canción.

MI CLASIFICACIÓN: 1º

PUNTOS: 12

CANTA: Zlata Ognevich

CANCIÓN: “Gravity” (Gravedad)

PAÍS: Ucrania



Tengo todas mis esperanzas, mis deseos y mis sueños depositados en cada una de las notas de esta canción, que ya se ha convertido en una de mis favoritas de la historia del certamen. Antes incluso de verla en escena en directo y con todos los efectos. Será mañana cuando la podamos disfrutar, porque Ucrania compite en la primera Semifinal, la del martes, la que no emite TVE, la de mi 24º cumpleaños. Es sumamente perfecta. La canción va creciendo en cada verso. De balada pasa a baladón, incluso a medio tiempo. Los agudos de Zlata son superiores a cualquier cosa, porque esta canción es dificilísima de cantar. Y el videoclip te lleva a otro mundo, te atrapa y te deja con una sonrisa en la boca tan grande que, efectivamente, te vuelves una mariposa.

Licenciada por la Facultad de Canto de Rheingold M. Glière, Zlata es como una versión ucraniana (aunque ella es rusa) de nuestra Mirela. Se presentó a la elección interna de su país en 2010 y 2011, pero quedó quinta y segunda. No fue hasta este 2013 cuando logró ganar la Final del concurso eurovisivo nacional de Ucrania que la ha permitido poder cumplir su sueño de ir a Eurovisión. A la tercera va la vencida. Tiene 27 años y una carrera plagada de pequeños éxitos, dispuestos a seguir aumentando. Ha cantado para las Fuerzas Armadas de Ucrania, ha ganado el primer festival de Crimea (dirigido por la representante rusa de Eurovisión de la que hablaba el sábado, Alla Pugacheva y que reúne a cantantes de los cinco continentes) y además ya tiene varios singles en el mercado. Su padre fue cirujano militar en un submarino soviético (dato irrelevante pero muy curioso que he querido resaltar).

Podría inventarme que también ha sido Miss Universo. La verdad es que aptitudes no le faltan. Siempre he pensado que esta mujer es absolutamente perfecta. Tiene tipazo, es guapísima, en las entrevistas es simpática y divertida y además canta maravillosamente. Es que no hay nada de ella que no me guste. La puesta en escena que le han escogido es bastante innovadora, como la mayoría de las que hemos visto de Ucrania desde que entró en Eurovisión en el 2003 (y jamás ha vuelto a fallar a la cita). La verdad es que hay ocasiones en las que tiende a los excesos, al desfase en la parte de escenografía. Lo demostró el año pasado y también 2009, con ese “Be my Valentine”. Este año acompañan el tema con una curiosa puesta que no va a dejar indiferente a nadie. No termina de ser tan mágica como el videoclip, pero se acerca.

Y es que Ucrania es mucha Ucrania. Tiene 10 actuaciones en Eurovisión. Todas ellas han logrado pasar a la Final y sólo 4 no han llegado a subir al TOP10. De sus 10 apariciones, como digo, sólo 3 no me han gustado nada. Ya deseé su victoria en 2004 (Ruslana, con “Wild dances”) que, curiosamente, es la única que tiene el país. Este año será la segunda vez que vaya con Ucrania en Eurovisión, aunque en 2006 y 2008 (“Show me your love” y “Shady lady”) tuve al país como medalla de plata, y poco me alejé, porque quedó 7º y 2º, respectivamente. También dejo como dato que todas las veces que he tenido a Ucrania en el TOP10 ha terminado en el TOP10. O sea que… Cuidadito con Zlata y su Gravedad, porque cuando Ucrania es mi firme candidata...

Nada viene de los sueños, salvo los sueños. Todavía crees en las cosas maravillosas, esas que suceden de repente y parecen como el crujido de un trueno. Nada viene del amor, salvo el amor. ¿Por qué cada vez es más fuerte? Siento que estoy cayendo desde lo más alto. Pero voy a seguir esperando. Nada viene del orgullo, salvo el orgullo. Mi camino es claro, baila sobre el mismo borde de la noche. Y ya no me da miedo. Porque me siento como una mariposa, dando vueltas a una espada. Debí quedarme en lo más alto. Pero lo único más fuerte que yo, es mi gravedad”.

Lo único más fuerte que yo, es mi gravedad. Lo único más fuerte que mis deseos por que gane Ucrania son mis deseos por ganar yo Eurovisión. O que me dejen presentarlo o retransmitirlo algún año. Mientras, pienso sentirme como una mariposa. Curioso también es que este año sea ése el logo del festival. Todo quedará en mariposa, digo... en casa. Ojala. Nos vemos mañana, con un artículo previo a la primera Semifinal. La revolución musical continúa.

¡FELIZ DÍA EUROVISIVO A TODOS!



domingo, 12 de mayo de 2013

Sólo hay lágrimas | Eurovisión 2013




La sinceridad conmigo mismo y con los lectores de este blog siempre ha sido mi máxima. Puedo afirmar, con total tranquilidad, que en los casi 300 artículos que llevo publicados jamás he mentido en ninguna información (a menos que luego lo especificase como broma) ni tampoco en ninguno de mis pensamientos e ideas. Por ello, llegados a este punto, me veo obligado a cambiar el TOP2 y el TOP1 de este año de Eurovisión. Sí. Conforme he ido publicando las 39 canciones me han ido variando los puestos. Y seguramente aún lo harán un poco más. Los ensayos y mi gusto personal conforme voy escuchando más los temas hacen que los mueva un poco. Eso me ocurre con las dos ganadoras. Porque para mí, y lo digo con total sinceridad, no hay solo una, sino dos ganadoras. Y la que viene hoy como medalla de plata era mi gran favorita, hasta que vi a otra en los ensayos. Y me enamoró mucho más. Señores, ¡adelante la revolución!



MI CLASIFICACIÓN: 2º

PUNTOS: 10

CANTA: Emmelie de Forest

CANCIÓN: “Only teardrops” (Sólo hay lágrimas)

PAÍS: Dinamarca



Jamás me ha ocurrido que la primera canción que escuche de Eurovisión sea la que más me marque. Siempre me terminan gustando más otras. O quizá es que, directamente, no me gusta la canción que oigo. Pero este año ha sido especial. Cuando me pasaron “Only teardrops” para que la escuchara, me quedé prendado. Fue mi primer contacto con Eurovisión 2013. Maravillado, sorprendido y embobado, pensé: “no necesito escuchar más”. Y más o menos, así ha sido. La música celta que lleva Dinamarca de fondo, la voz de Emmelie y esa puesta en escena tan bohemia como festiva me parecen perfectas. Mi nota media, desde el primer día hasta el último, siempre ha sido un 10. Es una actuación que me parece intachable, y me lo seguirá pareciendo. No hay nada que no me guste.

A muchas personas les recuerde también a Loreen. El vestido largo, los movimientos de brazos, que estén descalzas y en algún momento estén en el suelo ayudan bastante. Por no hablar de lo despeinadas que van las dos. El referente parece claro, pero son meros toques irrelevantes y superficiales. El resto de la canción (y la cantante) no se parecen en nada. Emmelie tiene apenas 20 años, aunque empezó a cantar con sólo 9. Desde hace dos años estudia en una escuela de canto de Copenhague para dedicarse profesionalmente a ello. Su fama musical comenzó en Dinamarca gracias al concurso de elección del cantante de Eurovisión para 2013, pero esta danesa ha dado mucho de que hablar últimamente, al asegurar en un diario nacional del país que es una tataranieta ilegítima de la Reina Victoria de Reino Unido. Ahí es nada. De hecho, ha pedido que la reconozcan como miembro de la realeza. No digo más. Dejo que hable la canción.

El cielo anuncia que va a llover esta noche. Estamos en el mismo borde del acantilado, y no hay ninguna estrella que pueda guiarnos. Así que, venga, voy a enfrentarme a ello. Aquí me encuentro en el punto clave. Vamos a dejar el pasado atrás. ¿Por qué empeñarnos en hacer el ojo por ojo? ¿Por qué lo hacemos tan difícil todo? Míranos, culpándonos de cualquier cosa. Es una lástima. Dime, ¿cuántas veces podemos ganar y perder? ¿Cuántas veces podemos romper las reglas entre nosotros? ¿Cuántas veces tenemos que luchar? ¿Cuándo lo haremos bien entre nosotros? Dime qué ha pasado entre nosotros. Porque, ahora, entre tú y yo, sólo hay lágrimas”.

La letra no se llevará un Grammy, pero es francamente bonita y fácilmente identificable. La actuación y el directo de Emmelie van a ser espectaculares. Los ensayos han dejado claro que la puesta en escena será muy similar a la que hemos visto en el vídeo, o sea que el gustazo de verla va a ser grande. Me gusta esa manera íntima de cantar que tiene la danesa a la vez que los gaiteros y tamborileros hacen presencia en el escenario casi como una marcha militar. Y las “lágrimas” de fuego que caen durante toda la canción son geniales. En cuanto a Dinamarca en Eurovisión, os puedo contar también un par de cositas. Participa desde 1957, aunque ha estado ausente durante 15 años (no todos consecutivos), por lo que su número de actuaciones es de “sólo” 40. Ha ganado dos veces, en 1963 y en el año 2000. En 2001, cuando fueron anfitriones, llevaron a Eurovisión (para amenizar, no como participantes) a los grupos Safri Duo y Aqua, reconocidísimos a nivel mundial.

Personalmente, sólo en el año 2000 deseé la victoria (y ocurrió) de Dinamarca. En 2006 y 2011 (igual que ocurrirá este año), Dinamarca estuvo en mi podio final, aunque consiguió una 18ª y una 5ª posición. Y en 2007 me decepcionó que no pasara de su Semifinal con el temazo “Drama Queen”. Esto lo aporto porque la mitad de las ocasiones que he apostado fuerte por Dinamarca han quedado en el TOP5 pero la otra mitad han quedado de los últimos. O sea que… Cuidadito con Emmelie, porque está arriba del todo en las casas de apuestas… Yo le deseo todo lo mejor. Y os dejo por hoy, para que la disfrutéis. Los más eurofans ya sabréis cuál es mi ganadora, porque sólo queda ella por aparecer. Los que estáis descubriendo las canciones por mi blog, lo veréis mañana. Hasta entonces…


¡FELIZ DÍA EUROVISIVO A TODOS!